El documento enfatiza la importancia de confiar en Dios y el poder del Espíritu Santo en el ministerio, en lugar de depender de la sabiduría humana. Destaca la centralidad de la cruz de Cristo y la simplicidad del mensaje evangélico. Además, se subraya que el crecimiento y el propósito dependen de Dios, no de los esfuerzos humanos.