Kierkegaard contempla tres etapas de la vida: estética, ética y religiosa. En la etapa estética, las personas buscan placer o especulación intelectual sin compromiso. Esto conduce a la desesperación. En la etapa ética, se enfocan en la acción a través de la toma de decisiones. Finalmente, en la etapa religiosa alcanzan el autoconocimiento a través de la introspección para tomar las decisiones apropiadas.