Pedro era un niño que no sabía disfrutar el momento presente. Un día encontró una pelota mágica que le permitía avanzar rápidamente en el tiempo al jalar de un hilo dorado. Al usarla repetidamente para saltar etapas de su vida, Pedro se dio cuenta demasiado tarde de que se había perdido de vivir plenamente cada momento. La anciana que le dio la pelota le concedió el deseo de volver a vivir su vida desde el principio para aprender a apreciar el presente.