Isaac Newton, uno de los genios más influyentes de la ciencia, es retratado como una figura enigmática cuya obra en física y matemáticas, especialmente en la gravitación universal y el cálculo, transformó el conocimiento científico. A pesar de su legado, Newton mostró una profunda conexión con la religión y el puritanismo, dedicando tiempo a la alquimia y a estudios ocultos, lo que añade complejidad a su figura. Las controversias con contemporáneos como Leibniz y Hooke, así como su rechazo de algunos dogmas cristianos, reflejan las tensiones entre la ciencia y la fe durante su época.