El Último Baile 
El 11 de septiembre para algunos era un día común, pero para Patricia, era un día 
especial, un día decisivo para su vida y su carrera como bailarina, mientras se 
colocaba sus zapatillas de punta, no dejaba de pensar en lo que sucedería en 
unas horas cuando el telón se levantara y ella aparecería en escena, demostrando 
todo su esfuerzo y dedicación en este tiempo. 
Mientras calentaba recordaba cuando hace unos meses la profesora Laura, le 
hablo de hacer una puesta en escena en el gran teatro de la ciudad, ella apenas 
podía contener la emoción, recordó ese valioso momento en que la profesora le 
dijo… 
- Patricia he visto tu esfuerzo y tu amor por la danza, el 11de septiembre, 
exactamente dentro de 3 meses, vendrán grandes maestros, con ellos 
grandes oportunidades, van a seleccionar a una bailarina de esta academia 
para darle una beca completa, para estudiar en la prestigiosa universidad 
de Julliard y tú mi bella Paty, eres una de las candidatas para llevarse esta 
beca. 
Apenas sin creerlo, una gran sonrisa se dibujó en su rostro, porque sabía que con 
esta buena noticia, existía la posibilidad de lograr conseguir su gran sueño y era 
graduarse en una de las mejores universidades de arte como lo era Julliard, su 
emoción era muy grande, estaba feliz, aunque vacilo por un momento, lo recuerdo 
como si hubiese sido ayer. 
- Pero, ¿yo? ¿Por qué yo? profesora Laura. ¿Está segura de que yo puedo 
obtener esa beca? 
El problema de Patricia es que era muy insegura, no creía en ella ni en su gran 
talento, pero igual asi, se dedicó día tras día a practicar su variación. Sus pies 
eran firmes, incluso después de tantos meses de exhaustivas prácticas en las que 
los dejaba ensangrentados y lastimados. Pero para ella tanta exigencia y dolor era 
un precio que debía pagar para alcanzar el éxito. 
El telón se abre y en alguna parte detrás de esas cegadoras luces, tres personas 
en algún lugar del teatro estaban listas para evaluar y los nervios comenzaban a 
avivar, yo que baile junto a ella y la vi esa noche puedo decir con certeza que 
mientras se movía podías ver con claridad una luz radiante que la envolvía. 
Comenzó a sonar la música y con ella Patricia danzando con serenidad por todo el 
escenario acompañada de una hermosa luz, tan radiante como el sol, que no era 
específicamente las luces para adornar el escenario, era su luz, su amor por el 
arte la que la hacía brillar de forma natural y hermosa.
Nadie podía sacar los ojos de esa brillante luz con figura de mujer que continuaba 
su baile. Era hipnotizante ver la gracia de sus movimientos, como se elevaba en 
cada vuelta y sus hermosas zapatillas parecían no tocar el piso, daba la impresión 
de que volaba en cada salto. 
Aunque no puedo negarlo, estaba nerviosa no solo por mi presentación, que 
aunque no estaba siendo evaluada por grandes maestros de Julliard, igual 
siempre que bailo me pongo nerviosa, pero pude notar que mientras Patricia 
bailaba, sus flaquísimas piernas daban la impresión de quebrarse, como si no 
podía soportar el peso del resto de su cuerpo, me preocupaba por ella, pasaba 
algo malo. 
En un momento de su variación, dio un salto majestuoso y el tiempo pareció 
detenerse ahí por unos segundos, era hermoso. En ese momento mi respiración 
se cortó y me di cuenta que esa luz que antes la envolvía, iba desapareciendo 
poco a poco y con ella se escuchó un fuerte ruido contra el piso, nadie le prestó 
atención, creían que era parte del espectáculo. 
La música ceso y con ella una gran ovación que parecía interminable, el público 
estaba impresionado, extasiado de tan hermosa presentación, todos de pie, 
realmente Patricia se lo merecía, todo ese esfuerzo estaba reflejado allí, ese era 
su premio, los aplausos. La luz se esfumo por completo y en el escenario solo 
quedó el frágil cuerpo sin vida de Patricia. 
Semiología SAIA A 
Prof. Mauricio Ramirez 
Amerjit Pinto 
C.I. 22.313.886 
Barquisimeto, Septiembre de 2014
El último baile

El último baile

  • 1.
    El Último Baile El 11 de septiembre para algunos era un día común, pero para Patricia, era un día especial, un día decisivo para su vida y su carrera como bailarina, mientras se colocaba sus zapatillas de punta, no dejaba de pensar en lo que sucedería en unas horas cuando el telón se levantara y ella aparecería en escena, demostrando todo su esfuerzo y dedicación en este tiempo. Mientras calentaba recordaba cuando hace unos meses la profesora Laura, le hablo de hacer una puesta en escena en el gran teatro de la ciudad, ella apenas podía contener la emoción, recordó ese valioso momento en que la profesora le dijo… - Patricia he visto tu esfuerzo y tu amor por la danza, el 11de septiembre, exactamente dentro de 3 meses, vendrán grandes maestros, con ellos grandes oportunidades, van a seleccionar a una bailarina de esta academia para darle una beca completa, para estudiar en la prestigiosa universidad de Julliard y tú mi bella Paty, eres una de las candidatas para llevarse esta beca. Apenas sin creerlo, una gran sonrisa se dibujó en su rostro, porque sabía que con esta buena noticia, existía la posibilidad de lograr conseguir su gran sueño y era graduarse en una de las mejores universidades de arte como lo era Julliard, su emoción era muy grande, estaba feliz, aunque vacilo por un momento, lo recuerdo como si hubiese sido ayer. - Pero, ¿yo? ¿Por qué yo? profesora Laura. ¿Está segura de que yo puedo obtener esa beca? El problema de Patricia es que era muy insegura, no creía en ella ni en su gran talento, pero igual asi, se dedicó día tras día a practicar su variación. Sus pies eran firmes, incluso después de tantos meses de exhaustivas prácticas en las que los dejaba ensangrentados y lastimados. Pero para ella tanta exigencia y dolor era un precio que debía pagar para alcanzar el éxito. El telón se abre y en alguna parte detrás de esas cegadoras luces, tres personas en algún lugar del teatro estaban listas para evaluar y los nervios comenzaban a avivar, yo que baile junto a ella y la vi esa noche puedo decir con certeza que mientras se movía podías ver con claridad una luz radiante que la envolvía. Comenzó a sonar la música y con ella Patricia danzando con serenidad por todo el escenario acompañada de una hermosa luz, tan radiante como el sol, que no era específicamente las luces para adornar el escenario, era su luz, su amor por el arte la que la hacía brillar de forma natural y hermosa.
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    Nadie podía sacarlos ojos de esa brillante luz con figura de mujer que continuaba su baile. Era hipnotizante ver la gracia de sus movimientos, como se elevaba en cada vuelta y sus hermosas zapatillas parecían no tocar el piso, daba la impresión de que volaba en cada salto. Aunque no puedo negarlo, estaba nerviosa no solo por mi presentación, que aunque no estaba siendo evaluada por grandes maestros de Julliard, igual siempre que bailo me pongo nerviosa, pero pude notar que mientras Patricia bailaba, sus flaquísimas piernas daban la impresión de quebrarse, como si no podía soportar el peso del resto de su cuerpo, me preocupaba por ella, pasaba algo malo. En un momento de su variación, dio un salto majestuoso y el tiempo pareció detenerse ahí por unos segundos, era hermoso. En ese momento mi respiración se cortó y me di cuenta que esa luz que antes la envolvía, iba desapareciendo poco a poco y con ella se escuchó un fuerte ruido contra el piso, nadie le prestó atención, creían que era parte del espectáculo. La música ceso y con ella una gran ovación que parecía interminable, el público estaba impresionado, extasiado de tan hermosa presentación, todos de pie, realmente Patricia se lo merecía, todo ese esfuerzo estaba reflejado allí, ese era su premio, los aplausos. La luz se esfumo por completo y en el escenario solo quedó el frágil cuerpo sin vida de Patricia. Semiología SAIA A Prof. Mauricio Ramirez Amerjit Pinto C.I. 22.313.886 Barquisimeto, Septiembre de 2014