El sacerdote recién asignado a una iglesia en Brooklyn se esforzó por repararla antes de Navidad a pesar de una tormenta que causó daños. Compró un mantel en una venta de caridad que quedaba perfecto para cubrir un agujero, el cual resultó haber sido hecho por la esposa de un hombre que la iglesia también reunió con su esposo, del que había estado separada por 35 años desde que huyeron de los Nazis.