El sacerdote recién asignado a una iglesia en Brooklyn se apresuró a repararla antes de Navidad. Una tormenta dañó la pared del santuario, pero encontró un mantel hecho a mano que cubrió perfectamente el daño. Más tarde, descubrió que una mujer mayor que acudió a la iglesia y un hombre que asistió a la misa de Nochebuena habían hecho el mantel con sus propias manos antes de la guerra y se habían separado de sus respectivas parejas, a quienes el mantel ahora