El documento describe la importancia del "mensaje de 1888" y por qué esa fecha es tan significativa para la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En 1888, el Espíritu Santo fue derramado sobre los dirigentes de la iglesia de una manera similar a Pentecostés, trayendo un mensaje para completar la comisión evangélica. Sin embargo, muchos dirigentes resistieron el mensaje. Aunque el mensaje trajo un poderoso avivamiento, su impacto fue limitado por la oposición de los líderes.