El capítulo 2 de Daniel narra el sueño de Nabucodonosor, que resulta ser un mensaje divino sobre el futuro de los reinos, el cual no puede recordar al despertar. Daniel, mediante revelación divina, interpreta el sueño, mostrando la grandeza de Dios sobre las potencias terrenales y prediciendo la caída de Babilonia. La historia resalta la incapacidad de los sabios de Babilonia para cumplir con la exigencia del rey y la fidelidad de Daniel al Dios de Israel.