El documento analiza el modelo de desarrollo económico de China, que ha seguido un enfoque similar al de Japón en su industrialización, pero adaptado a su contexto político y social bajo un partido único. Desde 1978, China ha experimentado un crecimiento sostenido, convirtiéndose en la segunda economía más grande del mundo y un importante jugador en el comercio global. A través de reformas económicas y un fuerte control estatal, el país busca consolidarse como una potencia líder para 2049 con proyectos estratégicos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.