Un actor famoso declama el Salmo 23 de forma hermosa en una cena, pero cuando un predicador tímido también lo recita, su interpretación transmite una profunda emoción y conexión espiritual que hace llorar a los presentes. El actor se da cuenta de que el predicador realmente "conoce al Pastor" descrito en el salmo, a diferencia de su propia recitación basada sólo en el conocimiento de las palabras.