El payaso tristón encontró una cueva para vivir pero se entristeció al no tener amigos. Más tarde, Agapita asustó a Don Pepito, quien fue socorrido por la doctora Lolita. La anciana Gomela aconsejó al payaso tristón que confiara en sí mismo para confiar en los demás. Agapita y la florecita Roquera invitaron al payaso a conocer a sus nuevos amigos, por lo que ahora el payaso encantador ya no está solo.