El documento analiza las desigualdades inherentes al sistema capitalista entre los explotadores y los explotados. Argumenta que aunque la oferta y demanda de trabajo sean iguales, los trabajadores no tienen igual poder que los capitalistas. Los salarios se mantienen en el nivel mínimo necesario para sobrevivir, lo que perpetúa la pobreza de los trabajadores y el enriquecimiento de los capitalistas a través de la explotación del trabajo ajeno.