Antón era un cerdito que quería ser cantante pero todos le decían que los cerdos no podían serlo. Se fue a la ciudad a buscar un profesor pero nadie quiso enseñarle por su gruñido. Mientras cantaba triste en la estación para conseguir dinero para volver, un productor lo escuchó y le dio la oportunidad de actuar en el cine, convirtiéndose Antón en una estrella que cantaba a su manera.