Un artista pintó un cuadro de Jesús golpeando suavemente la puerta de una casa. La puerta no tenía cerradura para simbolizar que la puerta del corazón humano sólo se puede abrir desde adentro al aceptar a Jesús. Aunque Jesús a menudo llama a nuestra puerta durante momentos difíciles, depende de nosotros abrir nuestro corazón para recibir su ayuda y consuelo.