Un pintor presentó un cuadro que mostraba a Jesús golpeando suavemente la puerta de una casa. El cuadro cautivó a la multitud que asistió, excepto por un observador que notó que la puerta no tenía cerradura. Cuando le preguntó al pintor sobre esto, el pintor explicó que la puerta representaba el corazón humano, el cual sólo puede abrirse desde adentro cuando Jesús llama. El cuadro buscaba ilustrar cómo Jesús a menudo llama a las personas a través de eventos dolorosos en la vida