El EEG mide la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos colocados en la cabeza. Fue inventado por el neurólogo alemán Hans Berger en 1924, aunque inicialmente fue recibido con escepticismo. Actualmente se utiliza para diagnosticar epilepsia y otras afecciones cerebrales al identificar patrones anormales en ondas como alfa, beta, theta y delta.