La familia es la primera escuela de fe, ya que es donde se enseñan los valores, la ética y la religión desde una edad temprana. Los padres inculcan en los hijos la creencia en Dios y la importancia de tener fe. La familia educa a las nuevas generaciones en valores humanos y cristianos para formar personas armoniosas. Además, la familia ofrece apoyo mutuo en momentos buenos y malos, creando un ambiente de amor y comprensión.