Este documento explora las diferencias entre ser un discípulo de Cristo y un creyente, destacando que un discípulo demuestra un compromiso más profundo al poner a Cristo en primer lugar, permanecer en su palabra, dar fruto, amar a los demás y hacer nuevos discípulos. Un discípulo se distingue por su obediencia y dedicación a seguir las enseñanzas de Jesús, mientras que un creyente puede ser solo un miembro de la iglesia sin garantía de salvación.