Este poema celebra el primer ciclo básico de un colegio chileno. Describe las experiencias de los estudiantes incluyendo desafíos, aprendizaje, juegos, concursos literarios y ciencia. Concluye diciendo que a pesar de que hay mucho más para contar, el poema deja registradas como un tesoro todas las experiencias vividas y logradas por los estudiantes a lo largo del año.