El documento ofrece consejos espirituales para enfrentar los desafíos de la vida. Aconseja dejar fluir las lágrimas para aliviar el alma y mantener la salud, y tener fe en que aunque haya tormentas siempre llegará la bonanza. Recomienda asumir la responsabilidad propia y no culpar a otros por los fracasos, y recordar que aunque haya dolor y soledad, Dios siempre estará presente para brindar fuerza y consuelo.