Este poema habla sobre soltar amarras y dejar ir el pasado para poder renovarse a uno mismo. Alienta al lector a perdonarse a sí mismo, aceptarse tal como es, confiar más en Dios que en las apariencias del mundo y dejarse guiar por la vida. Invita a soltar rencores, control sobre los demás y a elegir ser más feliz que tener la razón. Propone comenzar de nuevo con un corazón joven y un alma capaz de asombrarse con la belleza simple de la vida.