Esther Azcárate Álvarez (1893-1963) fue una de las primeras telegrafistas en España, impulsada por su madre, Consuelo Álvarez, quien defendió los derechos de la mujer y la educación. A lo largo de su carrera, destacó en el teatro y la literatura, y tras su matrimonio y la Guerra Civil, enfrentó adversidades para criar a sus hijos en Madrid. Finalmente, regresó al cuerpo de telégrafos y vivió para inculcar valores democráticos en su familia.