Los dos cuentos tienen el mismo mensaje: que la Navidad no es una fiesta para ricos sino para pobres y sencillos, como lo fue la primera Navidad de Jesús. En el primer cuento, una señora está tan ocupada preparando una cena para recibir a Jesús que no lo reconoce cuando se presenta en las personas de una mujer embarazada necesitada, un camionero y un niño hambriento. En el segundo cuento, los vecinos pobres de Juan, un minero desempleado, comparten lo poco que tienen para celebrar la Navidad j