La historia trata sobre un hombre que trata cortésmente a un extraño en la calle pero luego le grita bruscamente a su hijo en casa sin darse cuenta. Más tarde, Dios le recuerda su comportamiento y le dice que vaya a la cocina donde encuentra unas flores que su hijo le cortó para darle una sorpresa, aunque se puso triste cuando su padre le gritó. El hombre se da cuenta de su error, se disculpa con su hijo y comprende la importancia de pasar tiempo de calidad con su familia.