Los Testigos de Jehová: Secta que asesina socialmente a sus exmiembros
Por: Abraham Puche
Esta información va dirigida especialmente a aquellas personas que nunca
han sido Testigos de Jehová (TJ) y que desconocen un aspecto oculto y
sombrío de esta secta: la destrucción familiar cuando uno de sus miembros
bautizados es expulsado o renuncia a esta organización.
Adjunto un meme basado en esta imagen de La Atalaya del 15 de julio de
2011 para reflexionar sobre el gran poder de influencia que ejerce esta secta
sobre sus adeptos, hasta el punto de quebrar familias.
Todos los exTJ que estamos en este grupo de Facebook hemos sufrido el
distanciamiento de familiares y amigos TJ por el simple hecho de no seguir
comulgando con sus doctrinas. Entiendo que un exTJ ya no pueda
desempeñarse en funciones organizacionales de la secta ni pueda predicar a
nombre de ella, pero separar familias es degradante.
Para los que nunca han sido TJ, además de felicitarlos, les recomiendo ver
los videos “Un Testigo a su puerta” y “El Testigo se sale” (los pueden
encontrar en Youtube) donde se describe la manera cómo desprecian a los
exmiembros, bien sea expulsados o que hayan renunciado voluntariamente
(desasociados).
La secta manipula despiadadamente varios textos bíblicos para apoyar su
tesis de cortar todo tipo de relación con los exmiembros, incluyendo de
índole comerciales y hasta un simple “hola”. Tales citas bíblicas (leídas en
su contexto e idiomas originales) en realidad muestran que el cristiano debe
mantener su lealtad a Dios pero sin menospreciar al hermano que ha
“pecado”… Noten cómo lo dije: “hermano”, porque a pesar de que sea
considerado un “pecador” (en medio de mis reservas sobre este calificativo),
sigue siendo un “hermano” y, en vez de despreciarlo, hay que procurar que
vuelva al rebaño de Dios.
Si leen bien tales textos bíblicos, como 1 Corintios 5:11-13 y 2 Juan 9-11,
verán que hablan de casos gravísimos y puntuales de las primeras iglesias y
tanto Pablo como Juan daban exhortaciones precisas pero jamás deben ser
tomadas como una norma general. En el caso de 1 Corintios, Pablo
cuestionaba a la iglesia que toleraba abiertamente que uno de sus miembros
tuviese relaciones adúlteras con su madrastra. Noten que aconseja a la
iglesia a mantener distancia con esa persona para no dar un mensaje
equivocado ante ese pecador, incluso ante el resto de la sociedad, no
obstante, en la Carta a los Romanos, capítulo 15, el mismo Pablo habla de
amonestarse “entre hermanos” y, por si quedan dudas, en 1 Tesalonicenses
3:15 nuevamente Pablo habla acerca de los “hombres perversos” dentro de
la iglesia: “Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a
hermano”… Ahora bien, ¿cómo esta secta de los TJ puede amonestarnos (y
me incluyo) si nos tratan como a enemigos?
La manipulación mental que ejerce la secta es tan grave que, sin importar las
razones o circunstancias, siempre arroja el peso de la responsabilidad al
exmiembro por el dolor familiar que ocasiona su separación. Lean este
extracto de la revista La Atalaya (edición de estudio interna de los Testigos
de Jehová, cuya información no es divulgada abiertamente en sus jornadas
callejeras de proselitismo, 15 de julio de 2011, págs. 30 y 31, párr. 12-15) y
noten cómo predisponen a sus miembros ante cualquier “postura flexible”:
“Como bien sabemos, Jehová solo acepta a quienes se mantienen puros
física, moral y espiritualmente (léase Tito 2:14). Ahora bien, este principio
puede plantearnos pruebas de lealtad especialmente duras. Por poner un
ejemplo, imaginemos que un matrimonio ejemplar ve cómo su único hijo
abandona la verdad. El joven desprecia la relación espiritual que lo une a
Jehová y a sus padres, opta por “disfrutar temporalmente del pecado” y
acaba siendo expulsado (Heb. 11:25). Sus padres quedan destrozados. Por
supuesto, ellos conocen perfectamente las instrucciones bíblicas para estos
casos: “Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose
hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o
injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal
hombre” (1 Cor. 5: 11, 13). Comprenden que la palabra “cualquiera” también
incluye a los familiares que no vivan en la misma casa que ellos. Pero
experimentan emociones encontradas, pues quieren mucho a su hijo. Por
eso, tal vez razonen: “Si limitamos al máximo la relación con él, ¿cómo
vamos a ayudarlo a volver a Jehová? ¿No sería mejor ser un poco más
flexibles?”. Compartimos el dolor de tales padres. Ellos no se encuentran en
esta situación por voluntad propia. Fue el propio hijo quien, cuando tuvo en
sus manos la decisión de corregirse, prefirió seguir en el mal camino, aun
sabiendo que eso afectaría gravemente la relación con ellos y con la
congregación. Es natural que los padres sientan desconsuelo e impotencia.
Pero ellos también tienen en sus manos una decisión: ¿obedecerán las
claras instrucciones de Jehová? Es cierto que, en contadas ocasiones, será
preciso reunirse con el hijo para atender algún asunto familiar importante.
Pero ¿utilizarán esta excepción como excusa para relacionarse sin que haya
necesidad? Al decidir lo que van a hacer, no deben pasar por alto lo que
piensa Jehová. Él estableció la expulsión con un propósito: mantener limpia
su organización y, si es posible, lograr que el pecador recapacite.”
Lean muy bien. Primero describen al expulsado como alguien que
“desprecia la relación espiritual que lo une a Jehová y a sus padres”, es
decir, que esta secta determina qué es una “relación familiar” por lo que no
es suficiente ser madre, padre, hermano, cónyuge, hijo, nieto, etc. para ser
considerado un pariente: anteponen la religión a la relación familiar, por lo
que todo TJ rompe con el vínculo familiar al momento de quedar fuera de la
secta. La verdad es que la secta exige lealtad a sus miembros hasta el nivel
de cortar relaciones con sus padres, hijos, hermanos, cónyuges, etcétera
que, habiendo sido bautizados en esta organización sectaria, ahora estén
fuera de ella. La secta reitera que “fue el hijo quien prefirió seguir el mal
camino”, sin importar qué sucedió, por qué, cómo, etcétera.
No estoy hablando de casos graves sino de que, sencillamente, el TJ
bautizado que esté fuera de la secta ve cortada toda relación con sus
familiares y amigos TJ. Para esta secta, el hecho de cambiar de opinión
respecto a la doctrina, aceptar o donar sangre y hasta celebrar cumpleaños
son motivos para ser expulsados (claro, a menos que el “pecador” se
“arrepienta”, jugando al chantaje emocional de retractarse para no perder
sus relaciones familiares).
La intolerancia hacia los exmiembros llega a niveles extremos, como evitar
darles el pésame si murió un familiar, cortar toda relación comercial o
académica, no invitarlos a fiestas familiares y hasta retirarse de alguna fiesta
de matrimonio si entre los invitados hay algún exmiembro que sea pariente
de los recién casados. Si el exmiembro vive en la misma casa junto a sus
familiares TJ debe mantener distancia y las conversaciones se limitarían a
asuntos esenciales (nada de temas bíblicos), pero si insiste en “pasar la
línea” entonces tiene que ser botado de su propia casa.
¡No estoy exagerando! Todos los exTJ pueden dar fe de lo que estoy
diciendo. De hecho, La Atalaya (también edición de estudio, 15 de noviembre
de 2011, pág. 4 y 5) refuerza la actitud hostil hacia los exmiembros en el
artículo: “Jehú defiende la adoración pura”, donde hace una comparación
con el antiguo rey Jehú de Israel, quien mató sin misericordia a cientos de
compatriotas que habían “apostatado”, es decir, que se habían separado de
la religión judía. Esta revista hace un peligrosísimo paralelo entre la actitud
de Jehú (cuyas razones fueron precristianas) y la que deben tener los
Testigos de Jehová de hoy (época cristiana) ante los expulsados y
desasociados de la secta:
“Hoy día los siervos de Jehová no emplean la fuerza física contra los
opositores de la adoración pura. “Mía es la venganza”, dice Dios
(Heb.10:30).No obstante, para eliminar de la congregación posibles
influencias corruptoras, los ancianos cristianos también tienen que actuar
con un valor como el de Jehú (1 Cor. 5:9-13). Y todos los miembros de la
congregación deben estar decididos a evitar la compañía de quienes han
sido expulsados de ella (2 Juan 9-11)”.
Es muy lamentable que la secta de los Testigos de Jehová, para preservar su
emporio religioso y comercial, destruya a tantas familias por un erróneo
concepto bíblico… Es necesario que las autoridades seglares del mundo
tomen cartas y actúen judicialmente contra esta secta por infligir daños
psicológicos tanto a TJ como a sus parientes exTJ.

Familias destruidas -tj

  • 1.
    Los Testigos deJehová: Secta que asesina socialmente a sus exmiembros Por: Abraham Puche Esta información va dirigida especialmente a aquellas personas que nunca han sido Testigos de Jehová (TJ) y que desconocen un aspecto oculto y sombrío de esta secta: la destrucción familiar cuando uno de sus miembros bautizados es expulsado o renuncia a esta organización. Adjunto un meme basado en esta imagen de La Atalaya del 15 de julio de 2011 para reflexionar sobre el gran poder de influencia que ejerce esta secta sobre sus adeptos, hasta el punto de quebrar familias. Todos los exTJ que estamos en este grupo de Facebook hemos sufrido el distanciamiento de familiares y amigos TJ por el simple hecho de no seguir
  • 2.
    comulgando con susdoctrinas. Entiendo que un exTJ ya no pueda desempeñarse en funciones organizacionales de la secta ni pueda predicar a nombre de ella, pero separar familias es degradante. Para los que nunca han sido TJ, además de felicitarlos, les recomiendo ver los videos “Un Testigo a su puerta” y “El Testigo se sale” (los pueden encontrar en Youtube) donde se describe la manera cómo desprecian a los exmiembros, bien sea expulsados o que hayan renunciado voluntariamente (desasociados). La secta manipula despiadadamente varios textos bíblicos para apoyar su tesis de cortar todo tipo de relación con los exmiembros, incluyendo de índole comerciales y hasta un simple “hola”. Tales citas bíblicas (leídas en su contexto e idiomas originales) en realidad muestran que el cristiano debe mantener su lealtad a Dios pero sin menospreciar al hermano que ha “pecado”… Noten cómo lo dije: “hermano”, porque a pesar de que sea considerado un “pecador” (en medio de mis reservas sobre este calificativo), sigue siendo un “hermano” y, en vez de despreciarlo, hay que procurar que vuelva al rebaño de Dios. Si leen bien tales textos bíblicos, como 1 Corintios 5:11-13 y 2 Juan 9-11, verán que hablan de casos gravísimos y puntuales de las primeras iglesias y tanto Pablo como Juan daban exhortaciones precisas pero jamás deben ser tomadas como una norma general. En el caso de 1 Corintios, Pablo cuestionaba a la iglesia que toleraba abiertamente que uno de sus miembros tuviese relaciones adúlteras con su madrastra. Noten que aconseja a la iglesia a mantener distancia con esa persona para no dar un mensaje equivocado ante ese pecador, incluso ante el resto de la sociedad, no obstante, en la Carta a los Romanos, capítulo 15, el mismo Pablo habla de amonestarse “entre hermanos” y, por si quedan dudas, en 1 Tesalonicenses 3:15 nuevamente Pablo habla acerca de los “hombres perversos” dentro de
  • 3.
    la iglesia: “Masno lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano”… Ahora bien, ¿cómo esta secta de los TJ puede amonestarnos (y me incluyo) si nos tratan como a enemigos? La manipulación mental que ejerce la secta es tan grave que, sin importar las razones o circunstancias, siempre arroja el peso de la responsabilidad al exmiembro por el dolor familiar que ocasiona su separación. Lean este extracto de la revista La Atalaya (edición de estudio interna de los Testigos de Jehová, cuya información no es divulgada abiertamente en sus jornadas callejeras de proselitismo, 15 de julio de 2011, págs. 30 y 31, párr. 12-15) y noten cómo predisponen a sus miembros ante cualquier “postura flexible”: “Como bien sabemos, Jehová solo acepta a quienes se mantienen puros física, moral y espiritualmente (léase Tito 2:14). Ahora bien, este principio puede plantearnos pruebas de lealtad especialmente duras. Por poner un ejemplo, imaginemos que un matrimonio ejemplar ve cómo su único hijo abandona la verdad. El joven desprecia la relación espiritual que lo une a Jehová y a sus padres, opta por “disfrutar temporalmente del pecado” y acaba siendo expulsado (Heb. 11:25). Sus padres quedan destrozados. Por supuesto, ellos conocen perfectamente las instrucciones bíblicas para estos casos: “Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre” (1 Cor. 5: 11, 13). Comprenden que la palabra “cualquiera” también incluye a los familiares que no vivan en la misma casa que ellos. Pero experimentan emociones encontradas, pues quieren mucho a su hijo. Por eso, tal vez razonen: “Si limitamos al máximo la relación con él, ¿cómo vamos a ayudarlo a volver a Jehová? ¿No sería mejor ser un poco más flexibles?”. Compartimos el dolor de tales padres. Ellos no se encuentran en esta situación por voluntad propia. Fue el propio hijo quien, cuando tuvo en sus manos la decisión de corregirse, prefirió seguir en el mal camino, aun
  • 4.
    sabiendo que esoafectaría gravemente la relación con ellos y con la congregación. Es natural que los padres sientan desconsuelo e impotencia. Pero ellos también tienen en sus manos una decisión: ¿obedecerán las claras instrucciones de Jehová? Es cierto que, en contadas ocasiones, será preciso reunirse con el hijo para atender algún asunto familiar importante. Pero ¿utilizarán esta excepción como excusa para relacionarse sin que haya necesidad? Al decidir lo que van a hacer, no deben pasar por alto lo que piensa Jehová. Él estableció la expulsión con un propósito: mantener limpia su organización y, si es posible, lograr que el pecador recapacite.” Lean muy bien. Primero describen al expulsado como alguien que “desprecia la relación espiritual que lo une a Jehová y a sus padres”, es decir, que esta secta determina qué es una “relación familiar” por lo que no es suficiente ser madre, padre, hermano, cónyuge, hijo, nieto, etc. para ser considerado un pariente: anteponen la religión a la relación familiar, por lo que todo TJ rompe con el vínculo familiar al momento de quedar fuera de la secta. La verdad es que la secta exige lealtad a sus miembros hasta el nivel de cortar relaciones con sus padres, hijos, hermanos, cónyuges, etcétera que, habiendo sido bautizados en esta organización sectaria, ahora estén fuera de ella. La secta reitera que “fue el hijo quien prefirió seguir el mal camino”, sin importar qué sucedió, por qué, cómo, etcétera. No estoy hablando de casos graves sino de que, sencillamente, el TJ bautizado que esté fuera de la secta ve cortada toda relación con sus familiares y amigos TJ. Para esta secta, el hecho de cambiar de opinión respecto a la doctrina, aceptar o donar sangre y hasta celebrar cumpleaños son motivos para ser expulsados (claro, a menos que el “pecador” se “arrepienta”, jugando al chantaje emocional de retractarse para no perder sus relaciones familiares). La intolerancia hacia los exmiembros llega a niveles extremos, como evitar
  • 5.
    darles el pésamesi murió un familiar, cortar toda relación comercial o académica, no invitarlos a fiestas familiares y hasta retirarse de alguna fiesta de matrimonio si entre los invitados hay algún exmiembro que sea pariente de los recién casados. Si el exmiembro vive en la misma casa junto a sus familiares TJ debe mantener distancia y las conversaciones se limitarían a asuntos esenciales (nada de temas bíblicos), pero si insiste en “pasar la línea” entonces tiene que ser botado de su propia casa. ¡No estoy exagerando! Todos los exTJ pueden dar fe de lo que estoy diciendo. De hecho, La Atalaya (también edición de estudio, 15 de noviembre de 2011, pág. 4 y 5) refuerza la actitud hostil hacia los exmiembros en el artículo: “Jehú defiende la adoración pura”, donde hace una comparación con el antiguo rey Jehú de Israel, quien mató sin misericordia a cientos de compatriotas que habían “apostatado”, es decir, que se habían separado de la religión judía. Esta revista hace un peligrosísimo paralelo entre la actitud de Jehú (cuyas razones fueron precristianas) y la que deben tener los Testigos de Jehová de hoy (época cristiana) ante los expulsados y desasociados de la secta: “Hoy día los siervos de Jehová no emplean la fuerza física contra los opositores de la adoración pura. “Mía es la venganza”, dice Dios (Heb.10:30).No obstante, para eliminar de la congregación posibles influencias corruptoras, los ancianos cristianos también tienen que actuar con un valor como el de Jehú (1 Cor. 5:9-13). Y todos los miembros de la congregación deben estar decididos a evitar la compañía de quienes han sido expulsados de ella (2 Juan 9-11)”. Es muy lamentable que la secta de los Testigos de Jehová, para preservar su emporio religioso y comercial, destruya a tantas familias por un erróneo concepto bíblico… Es necesario que las autoridades seglares del mundo tomen cartas y actúen judicialmente contra esta secta por infligir daños psicológicos tanto a TJ como a sus parientes exTJ.