San Pablo, conocido como el apóstol de los gentiles, tuvo una vida transformadora que pasó de ser un judío practicante y perseguidor de cristianos a un ferviente misionero y organizador de comunidades cristianas. Tras una revelación en su camino a Damasco, dedicó su vida a predicar el evangelio y escribió cartas que son fundamentales para la doctrina cristiana. Su legado perdura hoy como modelo de fe y dedicación al anuncio del mensaje de Jesús.