LOS
FRUTOS
  DEL
ESPÍRITU
SANTO
BENIGNIDAD
 PACIENCIA
                                         MANSEDUMBRE

              LONGANIMIDAD
                                BONDAD
                                                  FE
 PAZ


                                                MODESTIA
 GOZO

                                               CONTINENCIA
                Cuando el alma es dócil al
AMOR                 Espíritu Santo
             se convierte en árbol bueno que      CASTIDAD
             se da a conocer por sus frutos.
AMOR: el fruto que
       nos da a Dios mismo




“El Amor viene de Dios, hace presente
    a Dios, es Dios con nosotros”.
GOZO: la primera
manifestación del amor



                      El gozo espiritual es
                el disfrute de la presencia
                          amorosa de Dios.




             ¡Espíritu Santo,
          invádenos con tu gozo!
PAZ: un regalo de Cristo
           Resucitado

La alegría plena, reposada, serena,
honda, una alegría total, se alcanza
con la tranquilidad del espíritu,
cuando recibimos la paz.


El don de sabiduría, que
nos hace gustar, saborear
las cosas de Dios, es como
el peldaño que conduce a
la paz.
PACIENCIA: saber que
     Dios no se retrasa
  Las almas dóciles al Paráclito producen
       este fruto ante los obstáculos.

 No pierden la paz ante la enfermedad, la
  contradicción, los defectos ajenos, las
  calumnias, y ante los propios fracasos
               espirituales.


   “Y a su hora, en el tiempo oportuno,
cuando las lluvias tempranas y tardías han
regado nuestra vida, el milagro se produce,
   y se convierte el desierto en vergel”.
LONGANIMIDAD: presencia de ánimo


Es el fruto del espíritu que nos
da ánimo para tender a lo
bueno, aunque haya que
esperar, mucho, para
alcanzarlo.


Nos ayuda a esperar todo el tiempo
necesario, antes de alcanzar las metas
ascéticas o apostólicas que nos
proponemos, pensando que las
dilaciones son queridas o permitidas
por Dios.
BONDAD: buscando
           siempre el bien de los demás
                                             Hacemos el bien con
                                         sencillez sin jactarnos de
                                           ello y solo buscando la
Realizamos el bien                            aprobación de Dios.
sin buscar
agradecimientos o
dependencias de                           Compartimos los bienes
los favorecidos                        espirituales y materiales en
                                      comunidad de fe y de amor.


  “No se cansen de obrar el bien, porque a su tiempo nos vendrá
   la cosecha, si no desfallecemos…y hacemos el bien a todos”.
                            Gál. 6: 9 - 10
BENIGNIDAD: sentir la
            dulzura del Espíritu

                                          Transforma nuestras
                                         relaciones humanas en
                                            bendiciones divinas.

                               Vivimos una dulce participación
                                        de la suavidad de Dios,
                                          encarnada en Cristo.



    Se manifiesta con amabilidad en las palabras, con
suavidad en la convivencia y en el trato, y con servicialidad
                comunicativa en el actuar.
MANSEDUMBRE:
            soportarlo todo con paz
Da la fortaleza para
soportar malas
palabras, mal
comportamiento,
gestos y actos
amenazadores y toda
clase de injusticias
contra uno mismo o
nuestros amigos.              Desecha la ira, porque
                                 el Espíritu de Dios
                               reposa en el hombre
                                   humilde y dulce.
FE: mirar con los
Es entregarse en las                 ojos de Dios
manos de Dios y
aceptar su palabra.



                                        La fe fundamenta y dirige
                                       la obediencia, la confianza,
                                                      el abandono.




         “Déjate guiar por el viento y por el fuego del
       Espíritu, pues la fe es estimulante, fermentadora”.
MODESTIA: el coraje de los humildes




  Por este fruto, el creyente sabe que sus talentos son
   regalo de Dios y los pone al servicio de los demás



“Deja que Dios entre en tu vida, déjate querer por Dios,
 deja que Él te transforme, te cambie, te guíe, te forme.
                   Eso sí es humildad”.
CASTIDAD Y CONTINENCIA:
   testigos de la fidelidad
    y la ternura de Dios

 Nos inclina a vivir la sexualidad
 como servicio a la vida, para hacer
 de nuestro cuerpo una entera
 alabanza.




       Por estos frutos el alma está vigilante para evitar
       lo que pueda dañar la pureza interior y exterior.
“No extingáis el
        Espíritu”. I Tes 5,19




                      “No entristezcáis al
                   Espíritu de Dios con el
                     que fuisteis sellados
                          para el día de la
                             Redención”.
                                   Ef 4, 30
“Llenaos del Espíritu Santo”. Ef 5, 18

Frutos de espíritu santo

  • 1.
  • 2.
    BENIGNIDAD PACIENCIA MANSEDUMBRE LONGANIMIDAD BONDAD FE PAZ MODESTIA GOZO CONTINENCIA Cuando el alma es dócil al AMOR Espíritu Santo se convierte en árbol bueno que CASTIDAD se da a conocer por sus frutos.
  • 3.
    AMOR: el frutoque nos da a Dios mismo “El Amor viene de Dios, hace presente a Dios, es Dios con nosotros”.
  • 4.
    GOZO: la primera manifestacióndel amor El gozo espiritual es el disfrute de la presencia amorosa de Dios. ¡Espíritu Santo, invádenos con tu gozo!
  • 5.
    PAZ: un regalode Cristo Resucitado La alegría plena, reposada, serena, honda, una alegría total, se alcanza con la tranquilidad del espíritu, cuando recibimos la paz. El don de sabiduría, que nos hace gustar, saborear las cosas de Dios, es como el peldaño que conduce a la paz.
  • 6.
    PACIENCIA: saber que Dios no se retrasa Las almas dóciles al Paráclito producen este fruto ante los obstáculos. No pierden la paz ante la enfermedad, la contradicción, los defectos ajenos, las calumnias, y ante los propios fracasos espirituales. “Y a su hora, en el tiempo oportuno, cuando las lluvias tempranas y tardías han regado nuestra vida, el milagro se produce, y se convierte el desierto en vergel”.
  • 7.
    LONGANIMIDAD: presencia deánimo Es el fruto del espíritu que nos da ánimo para tender a lo bueno, aunque haya que esperar, mucho, para alcanzarlo. Nos ayuda a esperar todo el tiempo necesario, antes de alcanzar las metas ascéticas o apostólicas que nos proponemos, pensando que las dilaciones son queridas o permitidas por Dios.
  • 8.
    BONDAD: buscando siempre el bien de los demás Hacemos el bien con sencillez sin jactarnos de ello y solo buscando la Realizamos el bien aprobación de Dios. sin buscar agradecimientos o dependencias de Compartimos los bienes los favorecidos espirituales y materiales en comunidad de fe y de amor. “No se cansen de obrar el bien, porque a su tiempo nos vendrá la cosecha, si no desfallecemos…y hacemos el bien a todos”. Gál. 6: 9 - 10
  • 9.
    BENIGNIDAD: sentir la dulzura del Espíritu Transforma nuestras relaciones humanas en bendiciones divinas. Vivimos una dulce participación de la suavidad de Dios, encarnada en Cristo. Se manifiesta con amabilidad en las palabras, con suavidad en la convivencia y en el trato, y con servicialidad comunicativa en el actuar.
  • 10.
    MANSEDUMBRE: soportarlo todo con paz Da la fortaleza para soportar malas palabras, mal comportamiento, gestos y actos amenazadores y toda clase de injusticias contra uno mismo o nuestros amigos. Desecha la ira, porque el Espíritu de Dios reposa en el hombre humilde y dulce.
  • 11.
    FE: mirar conlos Es entregarse en las ojos de Dios manos de Dios y aceptar su palabra. La fe fundamenta y dirige la obediencia, la confianza, el abandono. “Déjate guiar por el viento y por el fuego del Espíritu, pues la fe es estimulante, fermentadora”.
  • 12.
    MODESTIA: el corajede los humildes Por este fruto, el creyente sabe que sus talentos son regalo de Dios y los pone al servicio de los demás “Deja que Dios entre en tu vida, déjate querer por Dios, deja que Él te transforme, te cambie, te guíe, te forme. Eso sí es humildad”.
  • 13.
    CASTIDAD Y CONTINENCIA: testigos de la fidelidad y la ternura de Dios Nos inclina a vivir la sexualidad como servicio a la vida, para hacer de nuestro cuerpo una entera alabanza. Por estos frutos el alma está vigilante para evitar lo que pueda dañar la pureza interior y exterior.
  • 14.
    “No extingáis el Espíritu”. I Tes 5,19 “No entristezcáis al Espíritu de Dios con el que fuisteis sellados para el día de la Redención”. Ef 4, 30 “Llenaos del Espíritu Santo”. Ef 5, 18