Los sistemas de información son fundamentales para las compañías y deben ser protegidos. La seguridad informática se centra en cinco objetivos: integridad, confidencialidad, disponibilidad, evitar el rechazo y autenticación. La autorización, identificación, autentificación y control de acceso son conceptos básicos para garantizar que sólo los usuarios autorizados tengan acceso a los recursos.