La energía geotérmica proviene del calor interno de la Tierra. Se manifiesta en forma de volcanes, aguas termales, fumarolas y géiseres. Puede usarse para generar electricidad, calefacción y refrigeración. Existen cuatro tipos principales según la temperatura del agua: alta, media, baja y muy baja. Islandia ha utilizado con éxito la energía geotérmica desde finales del siglo XIX para calentar edificios y cultivos.