El graffiti, originado en el imperio romano, ha evolucionado desde inscripciones satíricas hasta convertirse en una forma de arte urbana illegal, con los grafiteros enfrentándose a medidas represivas por parte de las autoridades. En Nueva York, el graffiti se popularizó en los años 60 y 70, donde escritores buscaban destacarse a través de diseños únicos, pero enfrentaron una dura persecución y un cambio en los materiales disponibles. En España, el graffiti comenzó a desarrollarse en los 80 con figuras como Muelle, quien luchó por los derechos de autor de su trabajo en un entorno hostil hacia el arte urbano.