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EXTRA
    EL PAIS
    VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007



                                                                                                                   DIEZ AÑOS DEL MUSEO GUGGENHEIM




Vista del Museo Guggenheim al atardecer desde el puente de La Salve, donde el artista Daniel Buren ha preparado una intervención artística para el décimo aniversario.   SANTOS CIRILO




Hoy hace una década el Museo Guggenheim Bilbao abrió sus puertas al público. Diez
millones de personas lo han visitado ya. Lo que nació como una apuesta cultural se
ha consagrado como motor indiscutible de la revitalización económica de su entorno


La atracción del titanio
La colección De las vanguardias a las manifestaciones más recientes
Los hitos Una mirada a cinco exposiciones para recordar
La ciudad El ‘efecto‘ que sentó precedentes
Los retos La incesante búsqueda de una personalidad propia
2 / EXTRA                                                                                                                                          EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007

DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO                                                                                                                                                                   DIE




La luz del amanecer se refleja en las planchas de titanio de la fachada que da a la Ría y en el bronce de la escultura Maman (1999), de Louise Bourgeois.




El continente que sí tenía contenido
                                                                                                                                                                                                  mand
                                                                                                                                                                                                  to de
                                                                                                                                                                                                  senta
                                                                                                                                                                                                  que la
                                                                                                                                                                                                     La
                                                                                                                                                                                                  maro
                                                                                                                                                                                                  indife
                                                                                                                                                                                                  heim
                                                                                                                                                                                                  cias,
                                                                                                                                                                                                  yoría
El Museo Guggenheim ha hecho del cambio constante su seña de identidad, con una receta que combina las                                                                                            quier
exposiciones temporales y los fondos propios. De Armani a Rothko, en la bella carcasa de Gehry ha habido                                                                                          la opo
                                                                                                                                                                                                  alla d
espacio para mucho más que arte. Además, la colección propia cuenta ya con cerca de un centenar de piezas                                                                                         ra aca
                                                                                                                                                                                                  comp
                                       chasen otra vez los mensajes de       atrajo a 1.300.000 visitantes, ca-     del siglo XX que formaron la ex-        ron de la ortodoxia. El Guggen-       nente
EVA LARRAURI
                                       esperanza y revitalización econó-     si el triple de las previsiones, y     posición inaugural volvieron a          heim consideró a la moda o las        2006


E
       ntre la colocación de la pri-   mica. El arte tenía que cumplir       desde entonces se ha consolida-        los almacenes para dejar espacio        motocicletas dignas de entrar en
       mera piedra y la inaugura-      otra función. En el sombrío pa-       do en una media anual cercana          a las piezas que mostraban un re-       las salas de un centro de arte con-
       ción del Museo Guggen-          norama dejado por el descalabro       al millón de personas, de las que      corrido por 5.000 años de cultu-        temporáneo y el público respon-
heim Bilbao tan sólo pasaron           de la industria tradicional, las      más del 80% procede de fuera           ra china. Empezó a demostrar            dió: más de 870.000 personas vi-
cuatro años, tiempo suficiente         instituciones vascas dedicaron a      de Euskadi. Según sus cálculos,        así que su modelo era diferente         sitaron El arte de la motocicleta
                                                                                                                                                                                                    U
para alentar muchas expectati-         la puesta en marcha del Guggen-       los ingresos por impuestos sobre       al de los museos tradicionales.         y cerca de 530.000 la exposición
vas, pero no para disipar las du-      heim unos 160 millones de euros       la actividad económica generada        Su identidad no iba a proceder          de las creaciones de Giorgio Ar-
                                                                                                                                                                                                    d
das que levantaba el proyecto.         y convirtieron al museo en la lo-     por el Guggenheim permitieron          de la exhibición de obras maes-         mani.
Cuando empezaron las obras en          comotora capaz de sacar del agu-      recuperar en poco más de tres          tras de su colección, sino de su            El Guggenheim inició la com-
                                                                                                                                                                                                    El
la vieja Campa de los Ingleses,        jero a Bilbao y su comarca, don-      años la inversión realizada.           carácter rotatorio, de su cambio        pra de su colección antes de
                                                                                                                                                                                                    ño
un solar abandonado por la in-         de reside la mitad de la pobla-           El espectacular edificio de        total cada pocos meses y de la su-      abrir sus puertas con el objetivo
                                                                                                                                                                                                    de
dustria y rodeado por el depósi-       ción del País Vasco.                  Frank O. Gehry fue el principal        peración de los límites del arte        de complementar los fondos de
                                                                                                                                                                                                    ha
to portuario de contenedores a             Manuel Vázquez Montalbán          reclamo del recién nacido cen-         contemporáneo.                          la Fundación Guggenhiem de
                                                                                                                                                                                                    15
orillas de la Ría, el entonces le-     pronosticó en 1997 que en la me-      tro. Medios de comunicación de             Desde entonces, la programa-        Nueva York. Ha contado para
                                                                                                                                                                                                    ye
hendakari, José Antonio Ardan-         dida que se utilizara “el iceberg     todo el mundo se hicieron eco de       ción ha ofrecido 45 exposiciones        ello con un generoso presupues-
                                                                                                                                                                                                    co
za, hablaba de “una inversión de       de titanio” se descubrirían sus ri-   su singular belleza y originali-       temporales, desde las dedicadas         to aportado a partes iguales por
                                                                                                                                                                                                    18
futuro”, pero en el ambiente flo-      quezas y “peregrinos de todo el       dad arquitectónica, y se acuñó         a los grandes nombres del arte          el Gobierno vasco y la Diputa-
taban las críticas de quienes pen-     mundo” acudirían a ver el prodi-      con fortuna el término efecto Gu-      estadounidense de la segunda            ción de Vizcaya, que ya suma cer-
                                                                                                                                                                                                    seo
saban que se trataba de una colo-      gio. Acertó de pleno. En su pri-      ggenheim para explicar cómo un         mitad del siglo XX (Andy War-           ca de 80 millones de euros y ha
                                                                                                                                                                                                    ina
nización cultural, un gasto faraó-     mer año de funcionamiento,            centro cultural puede impulsar         hol, Alexander Calder, Mark             permitido adquirir cerca de un
                                                                                                                                                                                                    ció
nico y un continente vistoso pa-                                             cambios económicos a su alrede-        Rothko, Robert Rauschenberg o           centenar de piezas. Hasta la lle-
                                                                                                                                                                                                    M
ra contener no se sabía muy bien                                             dor. Ha mantenido el tirón y ava-      Richard Serra) a las de los escul-      gada en 2005 del grupo de escul-
                                                                                                                                                                                                    las
                                       La dirección avala
qué.                                                                         la su éxito para captar recursos       tores vascos Eduardo Chillida y         turas de Richard Serra La mate-
                                                                                                                                                                                                    mo
   El museo abrió sus puertas al                                             con una autofinanciación supe-         Jorge Oteiza, las exhaustivas re-       ria del tiempo, instaladas de for-
                                                                                                                                                                                                    na
                                       su éxito con un índice
público el 19 de octubre de 1997,                                            rior al 75%.                           visiones de carácter histórico o        ma permanente en la sala más
                                                                                                                                                                                                    gr
un día después de que en la inau-                                                En su interior, el Guggen-         las dedicadas al arte azteca o a        grande del museo, de 3.000 me-
                                                                                                                                                                                                    de
                                       de autofinanciación
guración oficial los Reyes y 800                                             hiem ha tenido muchas caras.           Rusia. Pero a la cabeza del éxito       tros cuadrados, la presencia de
                                                                                                                                                                                                    dis
invitados del mundo de la cultu-                                             Nueve meses después de su inau-        en la atracción de visitantes es-       piezas de los fondos propios ha
                                       superior al 75%
ra y el arte internacional escu-                                             guración, las 250 obras de arte        tán las exposiciones que se salie-      ocupado un segundo plano, for-
EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007                                                                                                                                                 EXTRA / 3


DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO

                                                                                  Tras los primeros e indiscutibles logros, el viaje no ha hecho
                                                                                  sino comenzar. Lo que ocurra a partir de ahora determinará si
                                                                                  la apuesta era sólida o sólo un deslumbrante artificio

                                                                                  Grandes esperanzas
                                                                                                                             De todas formas, ¿cómo va-         tras temporales era buena, le
                                                                                  FRANCISCO CALVO SERRALLER
                                                                                                                         lorar lo que ha significado el         convendría denominarse kuns-


                                                                                  A
                                                                                          l margen de lo que nadie       Guggenheim de Bilbao desde             thalle o centro de arte. Aun-
                                                                                          se atrevió a criticar des-     el punto de vista estrictamente        que una colección permanente
                                                                                          de el principio, la origi-     artístico? La gran prevención          de cierta solidez no se puede
                                                                                  nal belleza del edificio de            existente al principio, cuando         formar precipitadamente a
                                                                                  Frank Gehry, los 10 años de            el museo se inauguró contan-           “golpe de talonario”, ha habi-
                                                                                  funcionamiento del Museo Gu-           do sólo con los préstamos de la        do, durante estos años, signos
                                                                                  ggenheim de Bilbao han despe-          sede de Nueva York, era preci-         esperanzadores, no sólo o no
                                                                                  jado muchas incógnitas. Entre          samente si tenía sentido que la        tanto por las compras realiza-
                                                                                  ellas, en primer término, la                                                       das en sí, sino, sobre todo,
                                                                                  bastante determinante de                                                           cuando éstas han supuesto
                                                                                  su rentabilidad económica                                                          singularizar su personali-
                                                                                  y mediática, que ha aporta-                                                        dad a escala internacional,
                                                                                  do beneficios que en absolu-                                                       como ha ocurrido con el
                                                                                  to se pueden circunscribir                                                         monumental conjunto de
                                                                                  a la propia institución, por-                                                      esculturas adquiridas a Ri-
                                                                                  que han contribuido a enri-                                                        chard Serra.
                                                                                  quecer material y publicita-                                                          En cuanto a la política
                                                                                  riamente a Bilbao, al País                                                         de exposiciones tempora-
                                                                                  Vasco y al Estado español,                                                         les, no se puede negar que
                                                                                  no sólo aportando un incre-                                                        ha sido, cuanto menos,
                                                                                  mento sustancial de turis-                                                         contundente, si bien, en
                                                                                  mo de alta calidad, sino                                                           ese terreno, dependiente
                                                                                  también mejorando muy                                                              como está Bilbao de la di-
                                                                                  notablemente la imagen de                                                          rección de su “casa ma-
                                                                                  la propia ciudad vasca, de                                                         dre”, dista mucho de haber
                                                                                  Euskadi y de todo el Cantá-                                                        alcanzado un sello propio.
                                                                                  brico español, poco y mal                                                          No es fácil emanciparse en
                                                                                  conocido de puertas para                                                           este asunto, pero, de algu-
                                                                                  afuera. Pero detrás de este                                                        na manera, es una de las ta-
                                                                                  éxito inicial estaba asimis-                                                       reas pendientes de Bilbao,
                                                                                  mo la curiosidad por com-                                                          que no debe resignarse al
                                                                                  probar el nuevo modelo de                                                          mero seguidismo literal.
                                                                                  un museo generado a par-                                                              Por último, está la cues-
                                                                                  tir de una franquicia, que,                                                        tión de si un museo debe
                                                                                  al ser estadounidense, supo-                                                       ser un espectacular “par-
                                                                                  nía imponerse también en                                                           que temático” de o a costa
                                                                                  este campo a Europa.                                                               del arte, cuestión esta idea-
                                                                                                                   Frank O. Gerhy, ante su obra.             S. C.
                                                                                      A estas alturas, estas ex-                                                     da con razón por parte de
                                                            SANTOS CIRILO
                                                                                  pectativas no se han visto                                                         los críticos más acérrimos
                                                                                  defraudadas, porque el mo-                                                         del Guggenheim vasco y
                                                                                  delo de extender la sede origi- flamante sucursal bilbaína no                 que, en realidad, afecta actual-
mando junto a las obras del res-     al Departamento de Cultura a in-             nal de un gran museo por todo tuviera colección propia o có-                  mente a casi todos los grandes
to de museos Guggenheim pre-         fomar de los precios pagados                 el planeta, mediante diversas mo y cuándo ésta habría de                      museos. En cualquier caso, pa-
sentaciones de menor tamaño          por cada obra. Sólo los informes             fórmulas, está siendo imitada producirse. Porque si Bilbao                    ra quienes en su momento aco-
que las exposiciones temporales.     del Tribunal Vasco de Cuentas                por muchos, y la gestión em- no formaba colección o era de-                   gimos con más escepticismo el
   Las críticas iniciales se esfu-   Públicas han ensombrecido la                 presarial y administrativa del ficiente, no dejaría de ser una                arranque del Guggenheim de
maron pronto. Habrá en Bilbao        gestión y éxitos del Guggen-                 Guggenheim de Bilbao ha fun- impresionante carcasa indig-                     Bilbao, hay que reconocer que
indiferentes ante el Guggen-         heim. En 2001, el tribunal dio               cionado hasta ahora de mane- na de llamarse museo o, todo                     esta primera década ha dado
heim y quienes muestren reticen-     un varapalo al apreciar un des-              ra ejemplar. Por otra parte, lo más, si su política de mues-                  bastante más de sí de lo que en-
cias, pero una abrumadora ma-        vío presupuestario de más del                tampoco se puede obviar lo                                                    tonces imaginábamos. Ahora
yoría se halla encantada. Ni si-     20% en el proceso de puesta en               que ha significado el Guggen-                                                 bien, si hasta el momento el
                                                                                  heim para convertir a Bilbao “La política de expo-
quiera los partidos han ejercido     marcha y falta de trasparencia                                                                                             saldo ha sido francamente po-
la oposición en este campo, más      en la contratación del personal.             en la capital artística de un ex-                                             sitivo, no hay que olvidar que
                                                                                  tensísimo frente geográfico siciones no debe re-
alla de la pelea parlamentaria pa-   El último informe desveló pérdi-                                                                                           lo decisivo comienza a partir
ra acabar con la opacidad de las     das de seis millones de euros en             que une Burdeos con A Coru-                                                   de ahora, porque determinará
                                                                                  ña, a través de un corredor que signarse al mero se-
compras de la colección perma-       la operación de compra de dóla-                                                                                            si todo lo acaecido era una sóli-
nente, que terminó a finales de      res para adquirir las esculturas             atraviesa longitudinalmente                                                   da base o sólo un deslumbran-
                                                                                  muchas ciudades importantes. guidismo literal”
2006 con un acuerdo que obliga       de Serra.                                                                                                                  te y circunstancial artificio.




   Un colectivo de más                                                                                                                            Interpretación del arte
   de 15.000 ‘amigos’                                                                                                                             para todos los públicos
   El Guggenheim Bilbao es el museo espa-                                                                                                         Uno de cada tres visitantes del Museo
   ñol con el colectivo de amigos más gran-                                                                                                       Guggenheim Bilbao toma parte en algu-
   de. En sus 10 años de funcionamiento,                                                                                                          na de las actividades de educación e in-
   ha conseguido la adhesión de cerca de                                                                                                          terpretación, que abarcan desde visitas
   15.800 personas que también contribu-                                                                                                          para escolares a la formación de profeso-
   yen a la financiación del centro artístico                                                                                                     res y de los ciclos de cine a conferencias.
   con cuotas anuales que oscilan entre los                                                                                                       La exposición Aprendiendo a través del
   18 y los 610 euros.                                                                                                                            arte es su cara más vistosa. Cada mes de
       Los amigos permanecen fieles al mu-                                                                                                        junio se exponen en una sala del recinto
   seo. Su número se ha triplicado desde su                                                                                                       las obras realizadas a lo largo del curso
   inauguración, con un indice de renova-                                                                                                         por los alumnos de colegios públicos, de
   ción cercano al 90%, y ya dobla al del                                                                                                         nueve a 12 años.
   Museo del Prado, pero aún muy lejos de                                                                                                            Trabajan bajo la supervision de artis-
   las cifras de otras entidades europeas co-                                                                                                     tas, que emplean las artes plásticas co-
   mo el Museo del Louvre (80.000 perso-                                                                                                          mo instrumento de aprendizaje de cual-
   nas) o la Tate Gallery (76.000). El pro-                                                                                                       quier materia del currículo escolar. La
   grama de amigos también es el origen                                                                                                           idea surgió en 1970 en Nueva York para
   de los 50 voluntarios que colaboran con                                                                                                        compensar la eliminación de la enseñan-
   distintas actividades de la pinacoteca.                                                                                                        za de las artes en las escuelas públicas.
                                                Una visita de amigos del museo.                  Actividades didácticas en el centro.
                                                                                  L. A. GARCÍA                                          F. D-A.
4 / EXTRA                                                                                                                                 EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007

                                                                                                                                                                                          DIE
DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO




  Una de las obras de Oteiza de la muestra.            SANTOS CIRILO




  Oteiza: geometría y enigma
  “Después de visitar la re-        ilusión de la luz, el que ve en
  trospectiva que le dedica el      la ecuación de Einstein la
  Museo Guggenheim Bil-             forma más bella, el que jue-
  bao, resulta difícil no pen-      ga con el ojo fijo y el espacio
  sar que, si bien Oteiza no es     en movimiento, el matemá-
  un hombre apartado de la          tico y el religioso —no
  escultura, sin duda es un         devoto—, el artista que fue
  gran incomprendido. De            capaz de descubrir en la geo-
  ahí el mérito de Txomin Ba-       metría el enigma, al conse-
  diola —profundo conoce-           guir encantar y sobredimen-
  dor de su obra, amigo y           sionar nuestro sentido del
  ayudante— y Margit Ro-            espacio, como en un escena-
  well a la hora de trazar con      rio metafísico. El Oteiza que
  habilidad un recorrido por        no nos trae —ni atrae— es
  140 esculturas, 43 dibujos        el que se deja dominar por
  y collages donde el visitante     el espacio, a base de agran-
  podrá encontrar condensa-         dar sus esculturas, de con-
  da toda la imaginación mo-        vertir en estatuaria morteci-
  derna que, hasta el final, no     na sus sutiles cajas poliédri-     Dos de las grandes piezas que componen la obra La materia del tiempo, de Richard Serra.
  deja de volver su mirada a        cas (...)”. — ÁNGELA MO-
  la espiritualidad y energías      LINA (Babelia, 16-10-04).
  primarias de los movimien-
  tos de vanguardia.

                                                                       La conciencia de ‘Puppy’
                                      Jorge Oteiza: mito y moder-
      El Oteiza que nos trae es-
                                      nidad. Del 8 de octubre de
                                                                                                                                                                                             U
  ta retrospectiva es el artífice
                                      2004 al 23 de enero de 2005.
  del perfecto sentido de la
                                      210.015 espectadores.
  forma vacía, el que evoca la                                                                                                                                                               “E
                                                                                                                                                                                             ca
                                                                                                                                                                                             du
                                                                                                                                                                                             cle
                                                                                                                                                                                             bié
                                                                                                                                                                                             fac
                                                                                                                                                                                             co
                                                                       Un ‘terrier’ de doce metros de altura, una araña de aspecto                                                           ca
                                                                       temible y las gigantescas planchas de Richard Serra. Tres hitos de                                                    má
                                                                                                                                                                                             do
                                                                       una de las pinacotecas mejor dotadas del mundo                                                                        pe
                                                                                                                                                                                             su
                                                                                                             ses, los tonos verdosos de su piel,   tiempo, que el visitante puede ver        vés
                                                                       ÁNGELA MOLINA
                                                                                                             podría ser de cualquier parte. Pe-    instaladas de forma permanente            ma


                                                                       D
                                                                               esde que en 1997 un ca-       ro ahí está justamente el quid, no    en la “Sala del pez”. Los espectacu-      tal
                                                                               chorro terrier de 12 me-      puede pertenecer a cualquier lu-      lares “receptáculos” (como los de-        rie
                                                                               tros de altura, armado en     gar. La conciencia de Puppy de lo     nomina el escultor norteamerica-          tru
                                                                       acero inoxidable y revestido de       regional está claramente registra-    no), la Serpiente, todas realizadas       co
                                                                       flores, vigiló la explanada que da    da en una sociedad concreta y,        en acero, y las planchas de plomo,        clo
                                                                       entrada al Museo Guggenheim           desde luego, encontrará reconoci-     asumen su cualidad de “bastido-           mu
                                                                       de Bilbao creando la leyenda de       miento allí donde se encuentre,       res del tiempo”, detrás de los cua-       tor
   Un visitante, ante uno de los móviles de Calder.            S. C.
                                                                       que un ladrido es la mejor lengua     como bibelot sobre una mesa ca-       les se esconden las capas todavía
                                                                       vernácula, nuestro sentido del ar-    milla, un imán de nevera o una        más profundas de lo antiguo. Son
                                                                       te como algo universal, misterio-     goma de borrar.                       visiones de un jardín zen donde
  La riqueza visionaria de Calder                                      so y extraño se ha transformado           Desde su creación, hace diez      no existe una perspectiva fija.
                                                                       en algo hogareño, domesticado,        años, el Museo Guggenheim de              La colección específica del Gu-
  “Partiendo así de las tenta-          Una revelación, en todo        estandarizado. Sin embargo, Pu-       Bilbao forma parte de la fascina-     ggenheim-Bilbao comienza en
  tivas germinales asociadas        caso, que alcanza plena elo-       ppy, como se conoce a la masco-       ción por la cultura de masas y pro-   1952: el lienzo de Rothko, Sin tí-
  a la etapa de Abstraction-        cuencia con el deslumbran-         ta, también es capaz de proyectar     yecta valores e ideas mucho más       tulo, es un buen ejemplo para per-
  Création en el inicio de los      te diseño de montaje ideado        el espejismo del cambio, con sus      elaborados que los meramente ar-      suadirnos de la calidad de los tra-
  treinta, el itinerario de la      por Juan Ariño y que reser-        espectaculares y costosas mudas       quitectónicos. El poco amable ca-     bajos de los mejores artistas euro-
  muestra recorre pormeno-          va, a la par, la mayor sorpre-     de piel. La misma inercia que lle-    lificativo de “escultórico” ganado    peos y americanos, algunos verda-
  rizadamente la evolución          sa al visitante de la exposi-      ga a través de las multinacionales    para la obra del arquitecto cana-     deros faros de la segunda mitad
  de las morfologías básicas        ción. Me refiero, claro está,      y todas las excitaciones artificia-   diense motivó a la dirección del      del siglo XX. Chillida, Yves Klein,
  desarrolladas por el artista      al fascinante diálogo que se       les del consumo. Cualquier obje-      centro a adoptar un programa de       De Kooning, Motherwell, Raus-
  en torno a las constelacio-       establece entre la ensoña-         ción a un arte faldero y familiar,    exposiciones y selección de obras     chenberg, Beuys, Rosenquist,
  nes, los móviles y los stabi-     ción ingrávida de la escultu-      herméticamente sellado por los        de la colección de lo más espec-      Clyfford Still, Sol LeWitt y War-
  les. Y el ordenamiento di-        ra de Calder y la arquitectu-      grandes emporios museísticos,         tacular, presentada siempre co-       hol conviven con autores más re-
  bujado por ese mapa del           ra de Frank Gehry, una com-        palidece ante la legión de intelec-   mo un nuevo acontecimiento. El        cientes: Jenny Holzer, Francesco
  Calder esencial nos permi-        plicidad sin duda presumi-         tuales, coleccionistas y mecenas      epítome de esa voluntad de poder      Clemente, Anselm Kiefer, Chris-
  te descubrir —a través de         ble a priori, pero que difícil-    de la moda que tratan insistente-     de la ideología estética es el con-   tian Boltanski, Gilbert & George,         Un
  los múltiples mestizajes          mente dejaba sospechar             mente de persuadirnos de que és-      junto de ocho esculturas firma-       Louise Bourgeois, Txomin Badio-
  propiciados a partir de la        que alcanzara a la postre tan      ta es, desde luego, la cultura más    das por Richard Serra bajo el vi-     la, Cristina Iglesias, Susana Sola-
  tríada elemental, en la de-       inusitada y fecunda intensi-       democrática y plural, la más “al-     sionario título La materia del        no, Francesc Torres o Juan Mu-
  cantación de las modula-          dad (...)”. — FERNANDO             ta” posible.                                                                ñoz.
  ciones asociadas a la prima-      HUICI (Babelia, 15-3-03).              El gigantesco adorno ideado                                                 A lo largo de diez años, el Gug-   heim
                                                                                                             La colección específi-
  cía de lo curvo o lo poligo-                                         por Jeff Koons da la espalda al                                             genheim-Bilbao ha mantenido            Gugg
  nal, en el registro sonoro in-                                       triunfal edificio de Frank O. Ge-                                           una línea firme del límite, un pun-    su nú
                                      Calder. La gravedad y la
                                                                                                             ca comienza en 1952
  corporado por los gongs—                                             hry, testigo del reordenamiento                                             to de flotación que lo ha converti-    con o
                                      gracia. Del 18 de marzo
  la espectacular e insonda-                                           del escenario y decorados de una                                            do en una de las pinacotecas me-       Mond
                                      al 7 de octubre de 2003.                                               con el lienzo de Ro-
  ble riqueza visionaria que                                           ciudad que revive sobre las ruinas                                          jor dotadas del mundo, gracias a       Chag
                                      582.799 visitantes.
  bulle en su escultura.                                               de lo viejo. El cadillo, que cambia                                         haberse apoyado conveniente-           o los e
                                                                                                             thko ‘Sin título’
                                                                       lentamente, durante nueve me-                                               mente en los fondos del Guggen-        lí, Ern
EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007                                                                                                                                        EXTRA / 5

DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO




                                                                                                                     Visitantes ante varios guerreros de terracota de Xian.      S. C.




                                                                                                                     Cinco milenios de fascinación
                                                                                                                     “Ante este formidable con-         ofrece un repertorio de
                                                                                                                     junto de obras, el visitante oc-   obras que merecería un am-
                                                                                                                     cidental puede adoptar dos         plio comentario de cada
                                                                                                                     actitudes. Cabe admirarlas         una de ellas, el conjunto en
                                                                                                                     sin más, como objetos cuyo         sí tiene un valor añadido: el
                                                                                                                     exotismo nunca borra, y me-        del reflejo de una civiliza-
                                                                                                                     nos empaña, su exquisita be-       ción que, como tal, es la más
                                                                                                                     lleza, una belleza que ade-        antigua, original y exquisita
                                                                                                                     más no nos resulta ya extra-       de las creadas por el hom-
                                                                                                                     ña, porque desde el siglo          bre. Sus propias huellas ma-
                                                                                                                     XVIII fueron cada vez más          teriales así lo ponen de ma-
                                                                                                                     conocidos y apreciados en          nifiesto. Por último, tampo-
                                                                                                                     nuestro mundo artístico, so-       co hay que ignorar que mu-
                                                                                                                     bre el que ejercieron una no-      chas de estas obras no se
                                                                                                                     table y benéfica influencia.       han podido contemplar an-
                                                                                                                     Pero también es posible            tes y presumiblemente tam-
                                                                                                                     aprovechar la ocasión para         poco podrán seguir viajan-
                                                                                                                     tratar de captar algo del espí-    do en el futuro”. — F. CAL-
                                                                                               LUIS ALBERTO GARCÍA
                                                                                                                     ritu y significación originales    VO SERRALLER (El País
                                                                                                                     de estas obras, que reflejan       Semanal, 5-7-98).
                                                                                                                     una historia, unas creencias,
                                                                             bre papel o Richard Long abrie-         un pensamiento, un gusto y
                                                                                                                                                          China: 5.000 años. Del 18
                                                                             ron nuevos y más eficaces cami-         una técnica fascinantes.
                                                                                                                                                          de julio hasta el 1 de no-
   Un elemento definidor del siglo XX                                        nos dentro de la museología.                (...) Aunque una exposi-
                                                                                                                                                          viembre de 1998. 538.479
                                                                                 Más ambigua ha sido la exalta-      ción con el temario y las ca-
                                                                                                                                                          visitantes.
   “El arte de la motocicleta abar-    dictados que representan las          ción de obras e instalaciones de        racterísticas      enunciadas
   ca no sólo todo un siglo de pro-    motocicletas, la selección se ha      ubicación específica. Jenny Hol-
   ducción en serie de la motoci-      hecho en función de un grupo          zer da respuesta a la forma irregu-
   cleta y su evolución, sino tam-     de elementos que definen muy          lar de la sala 101 con las nueve co-
   bién el avance tecnológico, los     bien el siglo XX: la estética, la     lumnas de LEDS de dos caras cu-
   factores culturales, sociológi-     innovación tecnológica, la exce-      yos aforismos aluden a temas uni-
   cos y económicos que definen y      lencia del diseño y su impacto        versales como la intimidad, la
   caracterizan al siglo XX. Ade-      social. Todas las motos de la         muerte, la pérdida. De Yves Klein
   más de estos factores, el merca-    muestra son el resultado de la        se exhibe su pieza de fuego más
   do, la comercialización y las ex-   combinación de más de uno de          ambiciosa,       Fire     Fountain
   pectativas y deseos de los con-     estos criterios, y algunas, como      (1960-61), construida a partir de
   sumidores se manifiestan a tra-     la BMW R32 o la Honda Su-             unos bocetos. El japonés Fujiko
   vés de los componentes y la for-    per Cub, una armoniosa combi-         Nakaya aporta su Escultura de
   ma de las motos. El número to-      nación de los tres”.— Ultan           niebla 08025 (F.O.G.) (1998), es-
   tal de motos disponibles (de se-    Guilfoyle, asesor de comisario.       pecialmente encargada para el es-
   rie, prototipos especiales cons-                                          tanque posterior del edificio. Pe-
   truidos en fábrica, modelos úni-                                          ro la que probablemente sea la es-
                                         El arte de la motocicleta.
   cos de encargo, sidecars y trici-                                         cultura pública más conocida es
                                         Del 24 de noviembre de
   clos, por citar sólo algunos) es                                          la araña gigante Maman (1999),
                                         1999 al 3 de septiembre de
   muy grande. Para extraer el his-                                          de Louise Bourgeois, un trabajo
                                         2000. 870.776 visitantes.
   torial de la serie de funciones y                                         en bronce que apela al cambio de
                                                                             escala como modo de desestabili-        Una de las obras de Warhol presentes en su muestra.          EFE
                                                                             zar la idea tradicional de lo que es
                                                                             una narración escultórica. Insta-
                                                                             lada junto a la fachada posterior
                                                                                                                     Warhol, el arte es el consumo
                                                                             del museo, pierde su carácter
                                                                             asertivo a favor del espectáculo,
                                                                             preparada para lo que llamamos          “Warhol logró elaborar             voraz profeta perezoso, Mar-
                                                                             una foto oportuna. La última            imágenes de éxito, cuya sus-       cel Duchamp. El mérito de
                                                                             aportación al entorno del Gug-          tancialidad física —sexo y         Warhol no es tanto lo que
                                                                             genheim es la pieza metalizada          muerte, la vida misma—,            hizo, sino cómo lo gestionó,
                                                                             en rojo fuego Cruzando, una es-         pareciera el icono congela-        empezando por él mismo:
                                                                             cultura in situ, de Daniel Buren,       do que se proyecta en una          todas las imágenes que fa-
                                                                             diseñada para vestir el puente de       pantalla. Como los héroes          bricó, en realidad, retrata-
                                                                             La Salve.                               de esta película eran ya fu-       ban la suya, la del artista
                                                                                 Treinta y seis años después de      gaces estrellas rutilantes de      que sabe no sólo que un cua-
                                                                             que el Guggenheim neoyorquino           un espectáculo social, fabri-      dro no se debe equivocar
                                                                             retirara de la VI Exposición Inter-     có sus imágenes en serie co-       con una imagen, sino que
                                                                             nacional la escultura del artista       mo fragmentos de un sue-           las imágenes se agotan en sí
                                                                             francés Peinture-Sculpture —un          ño indescifrable, un puzzle        mismas. Quizá sea, por tan-
                                                                             trabajo que provocaba una con-          de historias necesariamen-         to, el primer deliberado po-
   Una de las motos de época que se expusieron.               L. A. GARCÍA
                                                                             frontación entre la arquitectura        te breves e inconexas.             sartista de la poshistoria,
                                                                             museística y la obra escultórica           A partir de Warhol, el ar-      ese mundo pop donde sólo
                                                                             perforando manifiestamente el           te no es sino lo que consu-        se vive y se muere por error,
                                                                             embudo en espiral del museo de          men los espectadores y lo          accidentalmente (...)”. —
heim de Nueva York y el Peggy          daístas de Duchamp, Picabia,          Frank Lloyd Wright— podemos             que los consume, algo alea-        F.C.S. (Babelia, 16-10-1999)
Guggenheim de Venecia. Desde           Man Ray o Schwitters, éstos últi-     afirmar que la crítica y oposición      torio. No fue un innovador
su núcleo inicial vanguardista,        mos de la colección veneciana, la     a las instituciones e ideas estable-    en el sentido convencional
                                                                                                                                                          Andy Warhol: A Factory.
con obras de Kandinsky, Klee o         aureola de la colección norteame-     cidas ha entrado en los intersti-       del arte y la estéctica. El ar-
                                                                                                                                                          Del 19 de octubre de
Mondrian, hasta los Cézanne,           ricana ha planeado por las sucesi-    cios del museo en forma de kit-         te pop tuvo sus esforzados
                                                                                                                                                          1999 al 16 de enero de
Chagall, Léger, Picasso, Brancusi      vas presentaciones en Bilbao; al-     sch, con su lenguaje de las flores.     trabajadores a ambos lados
                                                                                                                                                          2000. 275.280 visitantes.
o los ejemplos surrealistas de Da-     gunas, como Imágenes en movi-         ¿Tendrá conciencia de ello ese ex-      del Atlántico y, al fondo, un
lí, Ernst, Tanguy, Magritte, y da-                                           traño perro verde?
                                       miento, Robert Morris: obras so-
6 / EXTRA                                                                                                                                         EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007

DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO

JUAN IGNACIO VIDARTE                                                                                                                                        bao. Ayudará a estructurar el fun-
                                                                                                                                                            cionamiento en red, que en este
DIRECTOR DEL MUSEO                                                                                                                                          momento es bilateral Bilbao-Nue-
                                                                                                                                                            va York, por las diferencias de ta-
                                                                                                                                                            maño con Venecia o Berlín. Po-

“Se ha frivolizado el                                                                                                                                       drán itinerar las exposiciones y
                                                                                                                                                            contar con la colección específica,
                                                                                                                                                            a la que se destinará una conside-
                                                                                                                                                            rable cantidad de dinero. En la ex-

‘efecto Guggenheim”                                                                                                                                         pansión del Guggenheim, Bil-
                                                                                                                                                            bao es la referencia.
                                                                                                                                                                P. ¿La relación bilateral se da
                                                                                                                                                            en términos de igualdad?
                                                                                                                                                                R. Es bastante equitativa. Bil-
                                                                                                                                                            bao decide los presupuestos, la
                                                                                                                                                            programación, los grandes aspec-
                                                                                                                                                            tos. En otras decisiones pesa
                                                                                                                                                            más la voz de Nueva York, pero
“El cliché deque unarquitectode renombre                                                                                                                    es un equilibrio conseguido, aun-
puede resolver con un edificio singular los                                                                                                                 que no siempre fácil. No ha habi-
                                                                                                                                                            do crisis importantes. En origen,
problemas de una ciudad es equivocado”                                                                                                                      es una relación entre partes tan
                                                                                                                                                            distintas que se llega a un enten-
                                      pa, que le permiten afrontar el fu-                                                                                   dimiento.
EVA LARRAURI
                                      turo con sostenibilidad. Y ha servi-                                                                                      P. ¿Por qué no ha fructificado


E
       l director del Museo Gug-      do como catalizador del proceso                                                                                       un Guggenheim en otras ciuda-
       genheim Bilbao, Juan Igna-     de transformación urbanistica ,                                                                                       des que se han interesado?
       cio Vidarte (Bilbao, 1956),    económica e incluso social de la                                                                                          R. En la mayoría de los casos,
economista, defiende que des-         ciudad, que era otro de los objeti-                                                                                   por el desinterés de la Fundación
pués de 10 años de vida sus señas     vos.                                                                                                                  Guggenheim. En un segundo pa-
de identidad son la programación          P. ¿Todo ello no le ha restado                                                                                    so porque había un concepto equi-
de exposiciones y su colección de     protagonismo al arte?                                                                                                 vocado sobre lo que era el efecto
obras de arte, cercana ya al cente-       R. No son incompatibles. Si en                                                                                    Guggenheim, ese cliché de que
nar.                                  10 años el museo no se hubiera                                                                                        una ciudad con problemas tiene
   Pregunta. ¿Qué nivel de satis-     constituido como una institución                                                                                      que buscar un arquitecto de re-
facción ha alcanzado el museo?        cultural de referencia, no hablaría-                                                                                  nombre y hacer un edificio singu-
   Respuesta. Alto. En general,       mos de otros efectos. Ha funciona-                                                                                    lar para resolverlos. El Guggen-
hemos cumplido bastante bien          do como museo y es lo principal,                                                                                      heim Bilbao ha tenido un efecto
los objetivos. El museo nació co-     la base de lo demás.                                                                                                  transformador porque ha sido el
mo un proyecto multiobjetivo,             P. ¿Cuáles son ahora sus princi-                                                                                  catalizador de un proceso más am-
que pretendia hacer muchas co-        pales objetivos?                                                                                                      plio y coherente con él. Además,
sas, complementarias, pero muy            R. El reto fundamental es anti-                                                                                   son proyectos que requieren un
diversas. El museo ha aportado        cipar qué queremos que sea el mu-                                                                                     acuerdo y la capacidad de soste-
una institución cultural que es       seo dentro de 10 años. Muchas de                                                                                      nerlo hasta sus últimas consecuen-
una referencia internacional y es-    las claves por las que apostaba el                                                                                    cias durante bastantes años.
tá desarrollando un modelo de         museo, como la importancia cre-                                                                                           P. ¿Qué piensa cuando sigue
gestión diferencial que ha conse-     ciente de la cultura, no sólo por su                                                                                  oyendo hablar del efecto Guggen-
guido unas cotas de autofinancia-     valor intrínseco, sino también co-                                                                                    heim?
                                                                             Juan Ignacio Vidarte, junto a la fachada del museo.            SANTOS CIRILO
ción del 75%, inusuales en Euro-      mo elemento aglutinador, de dis-                                                                                          R. Satisfacción y, a veces, preo
                                      cusión, como actividad económi-                                                                                       cupación. Se ha frivolizado el tér-
                                      ca y de diferenciación, han sido                                                                                      mino efecto Guggenheim. No es
“Poner un museo es-                   así. La internacionalización de la     los primeros en tener esa visión y       P. ¿Qué repercusión tendrá la         una fórmula mágica. Poner un
                                      cultura suscitaba dudas y críticas,    en plasmarla. La apuesta es cada      expansión del Guggenheim con             museo espectacular y olvidar los
pectacular y olvidar los              pero vimos que el futuro venía por     vez más fuerte, y para mantener el    otro centro en Abu Dabhi?                contenidos y el entorno no cam-
                                      la vía de la actuación asociada con    nivel tendremos que hacerlo me-          R. El proyecto tiene muchas           bia las cosas. El efecto Guggen-
contenidos y el entor-                otros museos, funcionando en           jor, mejorar nuestra eficiencia y     posibilidades de desarrollarse. Si       heim no ha sido una sorpresa. Se
                                      red. Hoy hay más competencia;          captar más recursos, públicos y       sale, será después de ser valorado       buscaba, aunque ha sido más rápi-
no no cambia nada”                    hay que aprovechar que fuimos          privados.                             positivamente también por Bil-           do y mayor de lo que preveíamos.



                                                                                                                                                            rentar modernidad con algo que
En los años en los que se aprobó el proyecto, Euskadi estaba inmersa en una crisis                                                                          puede ser arte, pero que, por la in-
industrial y económica para la que no se veían soluciones, según el autor. Y es en                                                                          tención de sus promotores, no pa-
                                                                                                                                                            sa de ser mero ornamento. La ver-
este contexto en el que se formula la idea de tratar de superarla desde la cultura                                                                          dadera tentación del éxito radica-
                                                                                                                                                            ría en no tomar en serio estas crí-
                                                                                                                                                            ticas. No para asumirlas en su to-

Las tentaciones del éxito                                                                                                                                   talidad, sino para plantearse algu-
                                                                                                                                                            nas reflexiones que abran el cami-
                                                                                                                                                            no hacia un futuro mejor para el
                                                                                                                                                            Museo Guggenheim de Bilbao,
                                                                                                                                                            dejando de lado el estéril debate
                                                                                                                                                            sobre las intenciones de quienes
                                                                                                                                                            tomaron la decisión.
                                      rar en su justo significado de és-     formando una colección. Un cír-       mica que eleva la cultura a la con-          ¿Es el Museo Guggenheim
JOSEBA ARREGI
                                      tas es preciso recordar el contex-     culo vicioso que quedó roto gra-      dición de impulsor de desarrollo         —y habría que añadir el Metro
                                      to en el que fue tomada la deci-       cias a que la disponibilidad de los   económico. El mejor servicio que         de Bilbao con su efecto


R
        eferirse a las tentaciones    sión, y las razones que la funda-      fondos de la Fundación Guggen-        se le podía prestar a la cultura.        conurbanizador— el símbolo de
        que suelen acompañar al       mentaron.                              heim abrió el camino de la finan-     Podrá ser discutible si el edificio      la transformación mental, cultu-
        éxito cuando se celebra el       Euskadi contaba con el Mu-          ciación, tanto para el continente     de Gehry cae en la categoría de or-      ral, espiritual, ideológica opera-
décimo aniversario de la inaugu-      seo de Bellas Artes de Bilbao y, es-   como para la colección propia.        namento o si él mismo es una             da en el interior del nacionalis-
ración del Museo Guggenheim           pecialmente en Álava, con unas         Euskadi contará en el futuro con      obra de arte, hasta el punto de          mo que afrontó el reto de ponerlo
de Bilbao implica que el proyecto     buenas colecciones públicas de         un museo de arte moderno y con-       que oscurece el valor artístico de       en marcha; de la transformación
lo fue. Los bilbaínos y los vascos    arte del siglo XX, vasco y espa-       temporáneo sostenido por una          lo que en su interior se expone.         de las instituciones que corrieron
lo han hecho suyo y ha entrado a      ñol. Pero no disponía de ningún        colección propia.                     Cuando se escuchan algunas críti-        con el riesgo de apostar por él,
formar parte de su catálogo de ra-    museo dedicado al arte moderno             Es indudable que el proyecto      cas en este sentido, más parece          por ellos? ¿Es el signo del cambio
zones para sentirse orgullosos.       y contemporáneo internacional.         tuvo una racionalidad económi-        que se dirigen a la intención de         profundo de la sociedad vasca, es-
    Es bien cierto que de nuevo se    Era un vacío que necesitaba ser        ca nunca ocultada por sus promo-      quienes tomaron la decisión de           pecialmente del elemento nacio-
alzan voces llamando la atención      llenado, pero resultaba utópico:       tores. Pero es preciso recordar el    materializar el proyecto que a la        nalista en su seno, y de una deci-
sobre el hecho de que ha sido un      sin una colección, imposible con-      contexto. Euskadi sufría en los       realidad misma del museo, de las         dida apuesta por la modernidad,
éxito meramente económico, y          tar con financiación para un mu-       años 80 una profunda crisis in-       exposiciones que en él se han po-        por la apertura al mundo contem-
no cultural, o que, en este plano,    seo; sin museo, sin continente,        dustrial y económica, la segunda      dido ver y de la colección que se        poráneo, superando fronteras
se trata del triunfo de lo orna-      imposible la financiación para ir      en poco tiempo. Los mecanismos        va formando como propia.                 mentales, anclajes en el antiguo
mental sobre lo artístico y real-                                            tradicionales de hacerle frente pa-      La crítica, en el fondo, incide       régimen, mentalidades tribales,
mente cultural. Desde otra pers-                                             recían no funcionar. Es en ese pa-    en que el proyecto fue la hoja de        mitificaciones históricas?
                                      Suponía elevar la
pectiva contrapuesta, también se                                             norama de desorientación gene-        parra que tapa las vergüenzas de             No creo aventurado decir que
afirma que el proyecto no ha ser-                                            ral en el que se formula la idea de   un nacionalismo incapaz de asu-          podía haber sido así, pero que to-
                                      cultura a la condición
vido para desarrollar todo su po-                                            que un proyecto específicamente       mir con seriedad la cultura mo-          davía, al menos, no lo es. Ese de-
tencial económico como centro                                                cultural podía servir de motor pa-    derna. Un traje de diseño para           biera ser su futuro.
                                      de impulsor del
impulsor de industrias cultura-                                              ra la superación de una crisis in-    ese aldeano que, en el fondo, no
                                                                                                                                                            Joseba Arregi era consejero de Cultura
les. Es bueno que se formulen es-                                            dustrial y económica. Se trató,       desea dejar de serlo. Se habría tra-
                                      desarrollo económico                                                                                                  del Gobierno vasco cuando se decidió
tas críticas, pero para poder valo-                                          pues, de una racionalidad econó-      tado, según esta crítica, de apa-        crear el Museo Guggenheim Bilbao.
EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007                                                                                                                                                     EXTRA / 7

DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO


La revolución sentimental de una villa
Hay ciudades hoscas y otras encantadoras. Mojigatas, tiernas, aburridas y hasta políticamente correctas.
Pero todas pueden aspirar al cambio. Bilbao es un buen ejemplo. Ha sido tal la potencia con la que el
soberbio edificio de Gehry ha operado sobre la ciudad, que le ha cambiado radicalmente su alma
PEDRO UGARTE




C
        ada ciudad tiene su modo
        particular de respirar, de le-
        vantarse por las mañanas,
de simular el antojo y la virtud de
un ser humano. Hay ciudades
hoscas y hay ciudades encantado-
ras. Hay ciudades femeninas y
otras afeminadas. Hay ciudades
varoniles y ciudades vulgarmen-
te masculinas. Hay ciudades mo-
jigatas, aburridas, tiernas o im-
pertinentes. Por haber hay hasta
ciudades políticamente correc-
tas, donde nadie dice nada que
no se deba decir.
    Pero las ciudades cambian y
en su forma de cambiar difieren
de los seres humanos. La mayoría
de los cambios que experimentan
las personas los determina el
tiempo, y los cambios que fuerza
el tiempo suelen ser a peor. Por
eso, decimos que las personas
cambian cuando, muy probable-
mente, lo que queremos decir es
que envejecen. El itinerario de un
ser humano tiene una sola direc-
ción. Sus estaciones son previsi-
bles. Pero las ciudades sí pueden
cambiar para mejor. Y en el qui-
cio de un nuevo milenio pocas ciu-
dades se habrán sometido a una
transformación tan radical como
Bilbao.
    Esto es cierto hasta el punto
de que el famoso efecto Guggen-
heim se despliega, en realidad,
en un abanico de efectos muy di-
versos, entre ellos el que ha lleva-
do a que la Villa experimente un
estado de eufórica embriaguez.
El que escribe nunca ha hecho
otra cosa que no sea jalear el in-
vento y destacar sus benéficos
efectos sobre la economía, la es-
tética y el alma colectiva. Pero in-     Una turista ante la entrada principal del museo, que anuncia la exposición inaugurada la semana pasada para su aniversario.                           S. CIRILO
cluso en un proyecto tan radical-
mente exitoso como el Guggen-
heim puede apreciarse algún sen-
timiento de pérdida, alguna me-          ciudades desprovistas de postal.      candalosamente         provinciana,     lo de las sucias palomas, en la re-    mos dotado de un fetiche. Gra-
lancólica carencia.                          Bilbao, en efecto, no tenía una   esa imposible función. El turista       sistencia a morir de esa prenda        cias a él ya tenemos visita obliga-
    Sí, cada ciudad tiene su modo        postal. El campo de San Mamés,        sabe que en cualquier lugar del         en declive que se llama gabardi-       da, marco incomparable, edificio
particular de respirar. Y Bilbao         la basílica de Begoña o el Puente     mundo le espera un enclave mo-          na. Bilbao, por decirlo de otro        emblemático, agarradero simbóli-
tenía el suyo. Si algo caracteriza-      Colgante de Portugalete cum-          numental de visita ineludible. Pe-      modo, tenía una identidad tan só-      co, icono o sonajero, con las servi-
ba a Bilbao antes del Guggen-            plían, de forma muy precaria y es-    ro Bilbao, desprovista de edificio      lida que para garantizar su perpe-     dumbres que comporta para el vi-
heim era una sentimentalidad ín-                                               obligatorio, había logrado aquila-      tuación no necesitaba ningún           sitante y también para el nativo.
tima y secreta. La sentimentali-                                               tar una sentimentalidad otoñal,         aparejo monumental. Al contra-         Se trata, sin duda, de un efecto
                                         Antes, la personalidad
dad de Bilbao se desarrollaba ha-                                              vinculada con las nubes y la llu-       rio de las ciudades históricas, an-    menor, una objeción localizada
cia adentro. La moldeaban sensa-                                               via, una mitología atmosférica y        cladas a su patrimonio histórico,      casi al microscopio. Pero da idea
                                         de Bilbao se había
ciones interiores. No venía condi-                                             septentrional. El alma de Bilbao        Bilbao se bastaba a sí mismo pa-       de la potencia con que este sober-
cionada por las piedras que hu-                                                se había construido al margen de        ra seguir siendo Bilbao.               bio edificio ha operado sobre Bil-
                                         construido al margen
biera dejado la historia. Y esto                                               folletos y catálogos turísticos. El         El Guggenheim ha acabado           bao, hasta el punto de haber cam-
era así porque Bilbao, sin Gug-                                                alma de Bilbao se encontraba en         con ese estado espiritual. Con el      biado radicalmente su alma.
                                         de folletos turísticos
genheim, era una de esas escasas                                               el fondo de los bolsillos, en el vue-   museo de arte moderno nos he-          Pedro Ugarte es escritor.




   Demanda de arquitectura
                                                    de tantos años sin que le dejaran hacer la     nico. Ahora estas entidades se rifan a los     quitectura, no sólo para el público visitan-
   CÉSAR CAICOYA
                                                    arquitectura que él proyectaba, en los últi-   arquitectos de cierta edad, y no importa       te, sino también para grandes arquitec-
   El Museo Guggenheim Bilbao ha produci-           mos meses acudían a su estudio de Nueva        que tengan poca obra construida, como          tos, que desean —y muchos lo
   do lo que se ha dado en llamar el “efecto        York clientes pidiéndole algo “especial,       Daniel Libeskin —que se ha visto obliga-       consiguen— tener una obra propia cerca
   Bilbao”. Creo que el primero en utilizar es-     emblemático, icónico... como el Museo          do a trasladar su estudio a Nueva York—,       del Museo Guggenheim. A su vez, proyec-
   ta expresión fue el brillante arquitecto Pe-     Guggenheim de Bilbao”. Este cambio tan         o Zaha Hadid, que en muy pocos años ha         tos tan relevantes como el Metro de Nor-
   ter Eisenman, a finales de 1997, al poco         rotundo en la actitud de sus clientes fue lo   pasado de tener a 25 arquitectos en su es-     man Foster y el museo, con la iniciativa y
   tiempo de inaugurarse el museo en Bil-           que él bautizó como “efecto Bilbao”. Y         tudio a tener a 250 y está construyendo        el apoyo de las Instituciones del País Vas-
   bao. Eisennam vino a ver el edificio de          pienso que Eisenman, siempre tan atina-        obras en muchos rincones del planeta.          co, han conseguido recuperar o reafirmar
   Frank O. Gerhy y lo recorrió con deteni-         do, tenía razón.                                   Pero, además de consecuencias hacia        el orgullo y el amor a la ciudad, sugirien-
   miento, escudriñándolo y examinándolo               Desde 1997, es habitual en todo el          el exterior, ha habido también importan-       do un desarrollo urbanístico que está
   tanto exterior como interiormente. Más           mundo que ciudades, instituciones, em-         tes efectos hacia dentro. No es casual que,    transformando el Bilbao metropolitano.
   tarde, durante la comida en el restauran-        presas, fundaciones culturales o clubes de-    después del Guggenheim, Bilbao se haya         César Caicoya es arquitecto y director corporati-
   te del museo, me comentó que, después            portivos deseen contar con un edificio icó-    constituido en un foco de atracción de ar-     vo de la ingeniería Idom.
8 / EXTRA   EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007

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  • 1. EXTRA EL PAIS VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 DIEZ AÑOS DEL MUSEO GUGGENHEIM Vista del Museo Guggenheim al atardecer desde el puente de La Salve, donde el artista Daniel Buren ha preparado una intervención artística para el décimo aniversario. SANTOS CIRILO Hoy hace una década el Museo Guggenheim Bilbao abrió sus puertas al público. Diez millones de personas lo han visitado ya. Lo que nació como una apuesta cultural se ha consagrado como motor indiscutible de la revitalización económica de su entorno La atracción del titanio La colección De las vanguardias a las manifestaciones más recientes Los hitos Una mirada a cinco exposiciones para recordar La ciudad El ‘efecto‘ que sentó precedentes Los retos La incesante búsqueda de una personalidad propia
  • 2. 2 / EXTRA EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO DIE La luz del amanecer se refleja en las planchas de titanio de la fachada que da a la Ría y en el bronce de la escultura Maman (1999), de Louise Bourgeois. El continente que sí tenía contenido mand to de senta que la La maro indife heim cias, yoría El Museo Guggenheim ha hecho del cambio constante su seña de identidad, con una receta que combina las quier exposiciones temporales y los fondos propios. De Armani a Rothko, en la bella carcasa de Gehry ha habido la opo alla d espacio para mucho más que arte. Además, la colección propia cuenta ya con cerca de un centenar de piezas ra aca comp chasen otra vez los mensajes de atrajo a 1.300.000 visitantes, ca- del siglo XX que formaron la ex- ron de la ortodoxia. El Guggen- nente EVA LARRAURI esperanza y revitalización econó- si el triple de las previsiones, y posición inaugural volvieron a heim consideró a la moda o las 2006 E ntre la colocación de la pri- mica. El arte tenía que cumplir desde entonces se ha consolida- los almacenes para dejar espacio motocicletas dignas de entrar en mera piedra y la inaugura- otra función. En el sombrío pa- do en una media anual cercana a las piezas que mostraban un re- las salas de un centro de arte con- ción del Museo Guggen- norama dejado por el descalabro al millón de personas, de las que corrido por 5.000 años de cultu- temporáneo y el público respon- heim Bilbao tan sólo pasaron de la industria tradicional, las más del 80% procede de fuera ra china. Empezó a demostrar dió: más de 870.000 personas vi- cuatro años, tiempo suficiente instituciones vascas dedicaron a de Euskadi. Según sus cálculos, así que su modelo era diferente sitaron El arte de la motocicleta U para alentar muchas expectati- la puesta en marcha del Guggen- los ingresos por impuestos sobre al de los museos tradicionales. y cerca de 530.000 la exposición vas, pero no para disipar las du- heim unos 160 millones de euros la actividad económica generada Su identidad no iba a proceder de las creaciones de Giorgio Ar- d das que levantaba el proyecto. y convirtieron al museo en la lo- por el Guggenheim permitieron de la exhibición de obras maes- mani. Cuando empezaron las obras en comotora capaz de sacar del agu- recuperar en poco más de tres tras de su colección, sino de su El Guggenheim inició la com- El la vieja Campa de los Ingleses, jero a Bilbao y su comarca, don- años la inversión realizada. carácter rotatorio, de su cambio pra de su colección antes de ño un solar abandonado por la in- de reside la mitad de la pobla- El espectacular edificio de total cada pocos meses y de la su- abrir sus puertas con el objetivo de dustria y rodeado por el depósi- ción del País Vasco. Frank O. Gehry fue el principal peración de los límites del arte de complementar los fondos de ha to portuario de contenedores a Manuel Vázquez Montalbán reclamo del recién nacido cen- contemporáneo. la Fundación Guggenhiem de 15 orillas de la Ría, el entonces le- pronosticó en 1997 que en la me- tro. Medios de comunicación de Desde entonces, la programa- Nueva York. Ha contado para ye hendakari, José Antonio Ardan- dida que se utilizara “el iceberg todo el mundo se hicieron eco de ción ha ofrecido 45 exposiciones ello con un generoso presupues- co za, hablaba de “una inversión de de titanio” se descubrirían sus ri- su singular belleza y originali- temporales, desde las dedicadas to aportado a partes iguales por 18 futuro”, pero en el ambiente flo- quezas y “peregrinos de todo el dad arquitectónica, y se acuñó a los grandes nombres del arte el Gobierno vasco y la Diputa- taban las críticas de quienes pen- mundo” acudirían a ver el prodi- con fortuna el término efecto Gu- estadounidense de la segunda ción de Vizcaya, que ya suma cer- seo saban que se trataba de una colo- gio. Acertó de pleno. En su pri- ggenheim para explicar cómo un mitad del siglo XX (Andy War- ca de 80 millones de euros y ha ina nización cultural, un gasto faraó- mer año de funcionamiento, centro cultural puede impulsar hol, Alexander Calder, Mark permitido adquirir cerca de un ció nico y un continente vistoso pa- cambios económicos a su alrede- Rothko, Robert Rauschenberg o centenar de piezas. Hasta la lle- M ra contener no se sabía muy bien dor. Ha mantenido el tirón y ava- Richard Serra) a las de los escul- gada en 2005 del grupo de escul- las La dirección avala qué. la su éxito para captar recursos tores vascos Eduardo Chillida y turas de Richard Serra La mate- mo El museo abrió sus puertas al con una autofinanciación supe- Jorge Oteiza, las exhaustivas re- ria del tiempo, instaladas de for- na su éxito con un índice público el 19 de octubre de 1997, rior al 75%. visiones de carácter histórico o ma permanente en la sala más gr un día después de que en la inau- En su interior, el Guggen- las dedicadas al arte azteca o a grande del museo, de 3.000 me- de de autofinanciación guración oficial los Reyes y 800 hiem ha tenido muchas caras. Rusia. Pero a la cabeza del éxito tros cuadrados, la presencia de dis invitados del mundo de la cultu- Nueve meses después de su inau- en la atracción de visitantes es- piezas de los fondos propios ha superior al 75% ra y el arte internacional escu- guración, las 250 obras de arte tán las exposiciones que se salie- ocupado un segundo plano, for-
  • 3. EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 EXTRA / 3 DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO Tras los primeros e indiscutibles logros, el viaje no ha hecho sino comenzar. Lo que ocurra a partir de ahora determinará si la apuesta era sólida o sólo un deslumbrante artificio Grandes esperanzas De todas formas, ¿cómo va- tras temporales era buena, le FRANCISCO CALVO SERRALLER lorar lo que ha significado el convendría denominarse kuns- A l margen de lo que nadie Guggenheim de Bilbao desde thalle o centro de arte. Aun- se atrevió a criticar des- el punto de vista estrictamente que una colección permanente de el principio, la origi- artístico? La gran prevención de cierta solidez no se puede nal belleza del edificio de existente al principio, cuando formar precipitadamente a Frank Gehry, los 10 años de el museo se inauguró contan- “golpe de talonario”, ha habi- funcionamiento del Museo Gu- do sólo con los préstamos de la do, durante estos años, signos ggenheim de Bilbao han despe- sede de Nueva York, era preci- esperanzadores, no sólo o no jado muchas incógnitas. Entre samente si tenía sentido que la tanto por las compras realiza- ellas, en primer término, la das en sí, sino, sobre todo, bastante determinante de cuando éstas han supuesto su rentabilidad económica singularizar su personali- y mediática, que ha aporta- dad a escala internacional, do beneficios que en absolu- como ha ocurrido con el to se pueden circunscribir monumental conjunto de a la propia institución, por- esculturas adquiridas a Ri- que han contribuido a enri- chard Serra. quecer material y publicita- En cuanto a la política riamente a Bilbao, al País de exposiciones tempora- Vasco y al Estado español, les, no se puede negar que no sólo aportando un incre- ha sido, cuanto menos, mento sustancial de turis- contundente, si bien, en mo de alta calidad, sino ese terreno, dependiente también mejorando muy como está Bilbao de la di- notablemente la imagen de rección de su “casa ma- la propia ciudad vasca, de dre”, dista mucho de haber Euskadi y de todo el Cantá- alcanzado un sello propio. brico español, poco y mal No es fácil emanciparse en conocido de puertas para este asunto, pero, de algu- afuera. Pero detrás de este na manera, es una de las ta- éxito inicial estaba asimis- reas pendientes de Bilbao, mo la curiosidad por com- que no debe resignarse al probar el nuevo modelo de mero seguidismo literal. un museo generado a par- Por último, está la cues- tir de una franquicia, que, tión de si un museo debe al ser estadounidense, supo- ser un espectacular “par- nía imponerse también en que temático” de o a costa este campo a Europa. del arte, cuestión esta idea- Frank O. Gerhy, ante su obra. S. C. A estas alturas, estas ex- da con razón por parte de SANTOS CIRILO pectativas no se han visto los críticos más acérrimos defraudadas, porque el mo- del Guggenheim vasco y delo de extender la sede origi- flamante sucursal bilbaína no que, en realidad, afecta actual- mando junto a las obras del res- al Departamento de Cultura a in- nal de un gran museo por todo tuviera colección propia o có- mente a casi todos los grandes to de museos Guggenheim pre- fomar de los precios pagados el planeta, mediante diversas mo y cuándo ésta habría de museos. En cualquier caso, pa- sentaciones de menor tamaño por cada obra. Sólo los informes fórmulas, está siendo imitada producirse. Porque si Bilbao ra quienes en su momento aco- que las exposiciones temporales. del Tribunal Vasco de Cuentas por muchos, y la gestión em- no formaba colección o era de- gimos con más escepticismo el Las críticas iniciales se esfu- Públicas han ensombrecido la presarial y administrativa del ficiente, no dejaría de ser una arranque del Guggenheim de maron pronto. Habrá en Bilbao gestión y éxitos del Guggen- Guggenheim de Bilbao ha fun- impresionante carcasa indig- Bilbao, hay que reconocer que indiferentes ante el Guggen- heim. En 2001, el tribunal dio cionado hasta ahora de mane- na de llamarse museo o, todo esta primera década ha dado heim y quienes muestren reticen- un varapalo al apreciar un des- ra ejemplar. Por otra parte, lo más, si su política de mues- bastante más de sí de lo que en- cias, pero una abrumadora ma- vío presupuestario de más del tampoco se puede obviar lo tonces imaginábamos. Ahora yoría se halla encantada. Ni si- 20% en el proceso de puesta en que ha significado el Guggen- bien, si hasta el momento el heim para convertir a Bilbao “La política de expo- quiera los partidos han ejercido marcha y falta de trasparencia saldo ha sido francamente po- la oposición en este campo, más en la contratación del personal. en la capital artística de un ex- sitivo, no hay que olvidar que tensísimo frente geográfico siciones no debe re- alla de la pelea parlamentaria pa- El último informe desveló pérdi- lo decisivo comienza a partir ra acabar con la opacidad de las das de seis millones de euros en que une Burdeos con A Coru- de ahora, porque determinará ña, a través de un corredor que signarse al mero se- compras de la colección perma- la operación de compra de dóla- si todo lo acaecido era una sóli- nente, que terminó a finales de res para adquirir las esculturas atraviesa longitudinalmente da base o sólo un deslumbran- muchas ciudades importantes. guidismo literal” 2006 con un acuerdo que obliga de Serra. te y circunstancial artificio. Un colectivo de más Interpretación del arte de 15.000 ‘amigos’ para todos los públicos El Guggenheim Bilbao es el museo espa- Uno de cada tres visitantes del Museo ñol con el colectivo de amigos más gran- Guggenheim Bilbao toma parte en algu- de. En sus 10 años de funcionamiento, na de las actividades de educación e in- ha conseguido la adhesión de cerca de terpretación, que abarcan desde visitas 15.800 personas que también contribu- para escolares a la formación de profeso- yen a la financiación del centro artístico res y de los ciclos de cine a conferencias. con cuotas anuales que oscilan entre los La exposición Aprendiendo a través del 18 y los 610 euros. arte es su cara más vistosa. Cada mes de Los amigos permanecen fieles al mu- junio se exponen en una sala del recinto seo. Su número se ha triplicado desde su las obras realizadas a lo largo del curso inauguración, con un indice de renova- por los alumnos de colegios públicos, de ción cercano al 90%, y ya dobla al del nueve a 12 años. Museo del Prado, pero aún muy lejos de Trabajan bajo la supervision de artis- las cifras de otras entidades europeas co- tas, que emplean las artes plásticas co- mo el Museo del Louvre (80.000 perso- mo instrumento de aprendizaje de cual- nas) o la Tate Gallery (76.000). El pro- quier materia del currículo escolar. La grama de amigos también es el origen idea surgió en 1970 en Nueva York para de los 50 voluntarios que colaboran con compensar la eliminación de la enseñan- distintas actividades de la pinacoteca. za de las artes en las escuelas públicas. Una visita de amigos del museo. Actividades didácticas en el centro. L. A. GARCÍA F. D-A.
  • 4. 4 / EXTRA EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 DIE DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO Una de las obras de Oteiza de la muestra. SANTOS CIRILO Oteiza: geometría y enigma “Después de visitar la re- ilusión de la luz, el que ve en trospectiva que le dedica el la ecuación de Einstein la Museo Guggenheim Bil- forma más bella, el que jue- bao, resulta difícil no pen- ga con el ojo fijo y el espacio sar que, si bien Oteiza no es en movimiento, el matemá- un hombre apartado de la tico y el religioso —no escultura, sin duda es un devoto—, el artista que fue gran incomprendido. De capaz de descubrir en la geo- ahí el mérito de Txomin Ba- metría el enigma, al conse- diola —profundo conoce- guir encantar y sobredimen- dor de su obra, amigo y sionar nuestro sentido del ayudante— y Margit Ro- espacio, como en un escena- well a la hora de trazar con rio metafísico. El Oteiza que habilidad un recorrido por no nos trae —ni atrae— es 140 esculturas, 43 dibujos el que se deja dominar por y collages donde el visitante el espacio, a base de agran- podrá encontrar condensa- dar sus esculturas, de con- da toda la imaginación mo- vertir en estatuaria morteci- derna que, hasta el final, no na sus sutiles cajas poliédri- Dos de las grandes piezas que componen la obra La materia del tiempo, de Richard Serra. deja de volver su mirada a cas (...)”. — ÁNGELA MO- la espiritualidad y energías LINA (Babelia, 16-10-04). primarias de los movimien- tos de vanguardia. La conciencia de ‘Puppy’ Jorge Oteiza: mito y moder- El Oteiza que nos trae es- nidad. Del 8 de octubre de U ta retrospectiva es el artífice 2004 al 23 de enero de 2005. del perfecto sentido de la 210.015 espectadores. forma vacía, el que evoca la “E ca du cle bié fac co Un ‘terrier’ de doce metros de altura, una araña de aspecto ca temible y las gigantescas planchas de Richard Serra. Tres hitos de má do una de las pinacotecas mejor dotadas del mundo pe su ses, los tonos verdosos de su piel, tiempo, que el visitante puede ver vés ÁNGELA MOLINA podría ser de cualquier parte. Pe- instaladas de forma permanente ma D esde que en 1997 un ca- ro ahí está justamente el quid, no en la “Sala del pez”. Los espectacu- tal chorro terrier de 12 me- puede pertenecer a cualquier lu- lares “receptáculos” (como los de- rie tros de altura, armado en gar. La conciencia de Puppy de lo nomina el escultor norteamerica- tru acero inoxidable y revestido de regional está claramente registra- no), la Serpiente, todas realizadas co flores, vigiló la explanada que da da en una sociedad concreta y, en acero, y las planchas de plomo, clo entrada al Museo Guggenheim desde luego, encontrará reconoci- asumen su cualidad de “bastido- mu de Bilbao creando la leyenda de miento allí donde se encuentre, res del tiempo”, detrás de los cua- tor Un visitante, ante uno de los móviles de Calder. S. C. que un ladrido es la mejor lengua como bibelot sobre una mesa ca- les se esconden las capas todavía vernácula, nuestro sentido del ar- milla, un imán de nevera o una más profundas de lo antiguo. Son te como algo universal, misterio- goma de borrar. visiones de un jardín zen donde La riqueza visionaria de Calder so y extraño se ha transformado Desde su creación, hace diez no existe una perspectiva fija. en algo hogareño, domesticado, años, el Museo Guggenheim de La colección específica del Gu- “Partiendo así de las tenta- Una revelación, en todo estandarizado. Sin embargo, Pu- Bilbao forma parte de la fascina- ggenheim-Bilbao comienza en tivas germinales asociadas caso, que alcanza plena elo- ppy, como se conoce a la masco- ción por la cultura de masas y pro- 1952: el lienzo de Rothko, Sin tí- a la etapa de Abstraction- cuencia con el deslumbran- ta, también es capaz de proyectar yecta valores e ideas mucho más tulo, es un buen ejemplo para per- Création en el inicio de los te diseño de montaje ideado el espejismo del cambio, con sus elaborados que los meramente ar- suadirnos de la calidad de los tra- treinta, el itinerario de la por Juan Ariño y que reser- espectaculares y costosas mudas quitectónicos. El poco amable ca- bajos de los mejores artistas euro- muestra recorre pormeno- va, a la par, la mayor sorpre- de piel. La misma inercia que lle- lificativo de “escultórico” ganado peos y americanos, algunos verda- rizadamente la evolución sa al visitante de la exposi- ga a través de las multinacionales para la obra del arquitecto cana- deros faros de la segunda mitad de las morfologías básicas ción. Me refiero, claro está, y todas las excitaciones artificia- diense motivó a la dirección del del siglo XX. Chillida, Yves Klein, desarrolladas por el artista al fascinante diálogo que se les del consumo. Cualquier obje- centro a adoptar un programa de De Kooning, Motherwell, Raus- en torno a las constelacio- establece entre la ensoña- ción a un arte faldero y familiar, exposiciones y selección de obras chenberg, Beuys, Rosenquist, nes, los móviles y los stabi- ción ingrávida de la escultu- herméticamente sellado por los de la colección de lo más espec- Clyfford Still, Sol LeWitt y War- les. Y el ordenamiento di- ra de Calder y la arquitectu- grandes emporios museísticos, tacular, presentada siempre co- hol conviven con autores más re- bujado por ese mapa del ra de Frank Gehry, una com- palidece ante la legión de intelec- mo un nuevo acontecimiento. El cientes: Jenny Holzer, Francesco Calder esencial nos permi- plicidad sin duda presumi- tuales, coleccionistas y mecenas epítome de esa voluntad de poder Clemente, Anselm Kiefer, Chris- te descubrir —a través de ble a priori, pero que difícil- de la moda que tratan insistente- de la ideología estética es el con- tian Boltanski, Gilbert & George, Un los múltiples mestizajes mente dejaba sospechar mente de persuadirnos de que és- junto de ocho esculturas firma- Louise Bourgeois, Txomin Badio- propiciados a partir de la que alcanzara a la postre tan ta es, desde luego, la cultura más das por Richard Serra bajo el vi- la, Cristina Iglesias, Susana Sola- tríada elemental, en la de- inusitada y fecunda intensi- democrática y plural, la más “al- sionario título La materia del no, Francesc Torres o Juan Mu- cantación de las modula- dad (...)”. — FERNANDO ta” posible. ñoz. ciones asociadas a la prima- HUICI (Babelia, 15-3-03). El gigantesco adorno ideado A lo largo de diez años, el Gug- heim La colección específi- cía de lo curvo o lo poligo- por Jeff Koons da la espalda al genheim-Bilbao ha mantenido Gugg nal, en el registro sonoro in- triunfal edificio de Frank O. Ge- una línea firme del límite, un pun- su nú Calder. La gravedad y la ca comienza en 1952 corporado por los gongs— hry, testigo del reordenamiento to de flotación que lo ha converti- con o gracia. Del 18 de marzo la espectacular e insonda- del escenario y decorados de una do en una de las pinacotecas me- Mond al 7 de octubre de 2003. con el lienzo de Ro- ble riqueza visionaria que ciudad que revive sobre las ruinas jor dotadas del mundo, gracias a Chag 582.799 visitantes. bulle en su escultura. de lo viejo. El cadillo, que cambia haberse apoyado conveniente- o los e thko ‘Sin título’ lentamente, durante nueve me- mente en los fondos del Guggen- lí, Ern
  • 5. EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 EXTRA / 5 DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO Visitantes ante varios guerreros de terracota de Xian. S. C. Cinco milenios de fascinación “Ante este formidable con- ofrece un repertorio de junto de obras, el visitante oc- obras que merecería un am- cidental puede adoptar dos plio comentario de cada actitudes. Cabe admirarlas una de ellas, el conjunto en sin más, como objetos cuyo sí tiene un valor añadido: el exotismo nunca borra, y me- del reflejo de una civiliza- nos empaña, su exquisita be- ción que, como tal, es la más lleza, una belleza que ade- antigua, original y exquisita más no nos resulta ya extra- de las creadas por el hom- ña, porque desde el siglo bre. Sus propias huellas ma- XVIII fueron cada vez más teriales así lo ponen de ma- conocidos y apreciados en nifiesto. Por último, tampo- nuestro mundo artístico, so- co hay que ignorar que mu- bre el que ejercieron una no- chas de estas obras no se table y benéfica influencia. han podido contemplar an- Pero también es posible tes y presumiblemente tam- aprovechar la ocasión para poco podrán seguir viajan- tratar de captar algo del espí- do en el futuro”. — F. CAL- LUIS ALBERTO GARCÍA ritu y significación originales VO SERRALLER (El País de estas obras, que reflejan Semanal, 5-7-98). una historia, unas creencias, bre papel o Richard Long abrie- un pensamiento, un gusto y China: 5.000 años. Del 18 ron nuevos y más eficaces cami- una técnica fascinantes. de julio hasta el 1 de no- Un elemento definidor del siglo XX nos dentro de la museología. (...) Aunque una exposi- viembre de 1998. 538.479 Más ambigua ha sido la exalta- ción con el temario y las ca- visitantes. “El arte de la motocicleta abar- dictados que representan las ción de obras e instalaciones de racterísticas enunciadas ca no sólo todo un siglo de pro- motocicletas, la selección se ha ubicación específica. Jenny Hol- ducción en serie de la motoci- hecho en función de un grupo zer da respuesta a la forma irregu- cleta y su evolución, sino tam- de elementos que definen muy lar de la sala 101 con las nueve co- bién el avance tecnológico, los bien el siglo XX: la estética, la lumnas de LEDS de dos caras cu- factores culturales, sociológi- innovación tecnológica, la exce- yos aforismos aluden a temas uni- cos y económicos que definen y lencia del diseño y su impacto versales como la intimidad, la caracterizan al siglo XX. Ade- social. Todas las motos de la muerte, la pérdida. De Yves Klein más de estos factores, el merca- muestra son el resultado de la se exhibe su pieza de fuego más do, la comercialización y las ex- combinación de más de uno de ambiciosa, Fire Fountain pectativas y deseos de los con- estos criterios, y algunas, como (1960-61), construida a partir de sumidores se manifiestan a tra- la BMW R32 o la Honda Su- unos bocetos. El japonés Fujiko vés de los componentes y la for- per Cub, una armoniosa combi- Nakaya aporta su Escultura de ma de las motos. El número to- nación de los tres”.— Ultan niebla 08025 (F.O.G.) (1998), es- tal de motos disponibles (de se- Guilfoyle, asesor de comisario. pecialmente encargada para el es- rie, prototipos especiales cons- tanque posterior del edificio. Pe- truidos en fábrica, modelos úni- ro la que probablemente sea la es- El arte de la motocicleta. cos de encargo, sidecars y trici- cultura pública más conocida es Del 24 de noviembre de clos, por citar sólo algunos) es la araña gigante Maman (1999), 1999 al 3 de septiembre de muy grande. Para extraer el his- de Louise Bourgeois, un trabajo 2000. 870.776 visitantes. torial de la serie de funciones y en bronce que apela al cambio de escala como modo de desestabili- Una de las obras de Warhol presentes en su muestra. EFE zar la idea tradicional de lo que es una narración escultórica. Insta- lada junto a la fachada posterior Warhol, el arte es el consumo del museo, pierde su carácter asertivo a favor del espectáculo, preparada para lo que llamamos “Warhol logró elaborar voraz profeta perezoso, Mar- una foto oportuna. La última imágenes de éxito, cuya sus- cel Duchamp. El mérito de aportación al entorno del Gug- tancialidad física —sexo y Warhol no es tanto lo que genheim es la pieza metalizada muerte, la vida misma—, hizo, sino cómo lo gestionó, en rojo fuego Cruzando, una es- pareciera el icono congela- empezando por él mismo: cultura in situ, de Daniel Buren, do que se proyecta en una todas las imágenes que fa- diseñada para vestir el puente de pantalla. Como los héroes bricó, en realidad, retrata- La Salve. de esta película eran ya fu- ban la suya, la del artista Treinta y seis años después de gaces estrellas rutilantes de que sabe no sólo que un cua- que el Guggenheim neoyorquino un espectáculo social, fabri- dro no se debe equivocar retirara de la VI Exposición Inter- có sus imágenes en serie co- con una imagen, sino que nacional la escultura del artista mo fragmentos de un sue- las imágenes se agotan en sí francés Peinture-Sculpture —un ño indescifrable, un puzzle mismas. Quizá sea, por tan- trabajo que provocaba una con- de historias necesariamen- to, el primer deliberado po- Una de las motos de época que se expusieron. L. A. GARCÍA frontación entre la arquitectura te breves e inconexas. sartista de la poshistoria, museística y la obra escultórica A partir de Warhol, el ar- ese mundo pop donde sólo perforando manifiestamente el te no es sino lo que consu- se vive y se muere por error, embudo en espiral del museo de men los espectadores y lo accidentalmente (...)”. — heim de Nueva York y el Peggy daístas de Duchamp, Picabia, Frank Lloyd Wright— podemos que los consume, algo alea- F.C.S. (Babelia, 16-10-1999) Guggenheim de Venecia. Desde Man Ray o Schwitters, éstos últi- afirmar que la crítica y oposición torio. No fue un innovador su núcleo inicial vanguardista, mos de la colección veneciana, la a las instituciones e ideas estable- en el sentido convencional Andy Warhol: A Factory. con obras de Kandinsky, Klee o aureola de la colección norteame- cidas ha entrado en los intersti- del arte y la estéctica. El ar- Del 19 de octubre de Mondrian, hasta los Cézanne, ricana ha planeado por las sucesi- cios del museo en forma de kit- te pop tuvo sus esforzados 1999 al 16 de enero de Chagall, Léger, Picasso, Brancusi vas presentaciones en Bilbao; al- sch, con su lenguaje de las flores. trabajadores a ambos lados 2000. 275.280 visitantes. o los ejemplos surrealistas de Da- gunas, como Imágenes en movi- ¿Tendrá conciencia de ello ese ex- del Atlántico y, al fondo, un lí, Ernst, Tanguy, Magritte, y da- traño perro verde? miento, Robert Morris: obras so-
  • 6. 6 / EXTRA EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO JUAN IGNACIO VIDARTE bao. Ayudará a estructurar el fun- cionamiento en red, que en este DIRECTOR DEL MUSEO momento es bilateral Bilbao-Nue- va York, por las diferencias de ta- maño con Venecia o Berlín. Po- “Se ha frivolizado el drán itinerar las exposiciones y contar con la colección específica, a la que se destinará una conside- rable cantidad de dinero. En la ex- ‘efecto Guggenheim” pansión del Guggenheim, Bil- bao es la referencia. P. ¿La relación bilateral se da en términos de igualdad? R. Es bastante equitativa. Bil- bao decide los presupuestos, la programación, los grandes aspec- tos. En otras decisiones pesa más la voz de Nueva York, pero “El cliché deque unarquitectode renombre es un equilibrio conseguido, aun- puede resolver con un edificio singular los que no siempre fácil. No ha habi- do crisis importantes. En origen, problemas de una ciudad es equivocado” es una relación entre partes tan distintas que se llega a un enten- pa, que le permiten afrontar el fu- dimiento. EVA LARRAURI turo con sostenibilidad. Y ha servi- P. ¿Por qué no ha fructificado E l director del Museo Gug- do como catalizador del proceso un Guggenheim en otras ciuda- genheim Bilbao, Juan Igna- de transformación urbanistica , des que se han interesado? cio Vidarte (Bilbao, 1956), económica e incluso social de la R. En la mayoría de los casos, economista, defiende que des- ciudad, que era otro de los objeti- por el desinterés de la Fundación pués de 10 años de vida sus señas vos. Guggenheim. En un segundo pa- de identidad son la programación P. ¿Todo ello no le ha restado so porque había un concepto equi- de exposiciones y su colección de protagonismo al arte? vocado sobre lo que era el efecto obras de arte, cercana ya al cente- R. No son incompatibles. Si en Guggenheim, ese cliché de que nar. 10 años el museo no se hubiera una ciudad con problemas tiene Pregunta. ¿Qué nivel de satis- constituido como una institución que buscar un arquitecto de re- facción ha alcanzado el museo? cultural de referencia, no hablaría- nombre y hacer un edificio singu- Respuesta. Alto. En general, mos de otros efectos. Ha funciona- lar para resolverlos. El Guggen- hemos cumplido bastante bien do como museo y es lo principal, heim Bilbao ha tenido un efecto los objetivos. El museo nació co- la base de lo demás. transformador porque ha sido el mo un proyecto multiobjetivo, P. ¿Cuáles son ahora sus princi- catalizador de un proceso más am- que pretendia hacer muchas co- pales objetivos? plio y coherente con él. Además, sas, complementarias, pero muy R. El reto fundamental es anti- son proyectos que requieren un diversas. El museo ha aportado cipar qué queremos que sea el mu- acuerdo y la capacidad de soste- una institución cultural que es seo dentro de 10 años. Muchas de nerlo hasta sus últimas consecuen- una referencia internacional y es- las claves por las que apostaba el cias durante bastantes años. tá desarrollando un modelo de museo, como la importancia cre- P. ¿Qué piensa cuando sigue gestión diferencial que ha conse- ciente de la cultura, no sólo por su oyendo hablar del efecto Guggen- guido unas cotas de autofinancia- valor intrínseco, sino también co- heim? Juan Ignacio Vidarte, junto a la fachada del museo. SANTOS CIRILO ción del 75%, inusuales en Euro- mo elemento aglutinador, de dis- R. Satisfacción y, a veces, preo cusión, como actividad económi- cupación. Se ha frivolizado el tér- ca y de diferenciación, han sido mino efecto Guggenheim. No es “Poner un museo es- así. La internacionalización de la los primeros en tener esa visión y P. ¿Qué repercusión tendrá la una fórmula mágica. Poner un cultura suscitaba dudas y críticas, en plasmarla. La apuesta es cada expansión del Guggenheim con museo espectacular y olvidar los pectacular y olvidar los pero vimos que el futuro venía por vez más fuerte, y para mantener el otro centro en Abu Dabhi? contenidos y el entorno no cam- la vía de la actuación asociada con nivel tendremos que hacerlo me- R. El proyecto tiene muchas bia las cosas. El efecto Guggen- contenidos y el entor- otros museos, funcionando en jor, mejorar nuestra eficiencia y posibilidades de desarrollarse. Si heim no ha sido una sorpresa. Se red. Hoy hay más competencia; captar más recursos, públicos y sale, será después de ser valorado buscaba, aunque ha sido más rápi- no no cambia nada” hay que aprovechar que fuimos privados. positivamente también por Bil- do y mayor de lo que preveíamos. rentar modernidad con algo que En los años en los que se aprobó el proyecto, Euskadi estaba inmersa en una crisis puede ser arte, pero que, por la in- industrial y económica para la que no se veían soluciones, según el autor. Y es en tención de sus promotores, no pa- sa de ser mero ornamento. La ver- este contexto en el que se formula la idea de tratar de superarla desde la cultura dadera tentación del éxito radica- ría en no tomar en serio estas crí- ticas. No para asumirlas en su to- Las tentaciones del éxito talidad, sino para plantearse algu- nas reflexiones que abran el cami- no hacia un futuro mejor para el Museo Guggenheim de Bilbao, dejando de lado el estéril debate sobre las intenciones de quienes tomaron la decisión. rar en su justo significado de és- formando una colección. Un cír- mica que eleva la cultura a la con- ¿Es el Museo Guggenheim JOSEBA ARREGI tas es preciso recordar el contex- culo vicioso que quedó roto gra- dición de impulsor de desarrollo —y habría que añadir el Metro to en el que fue tomada la deci- cias a que la disponibilidad de los económico. El mejor servicio que de Bilbao con su efecto R eferirse a las tentaciones sión, y las razones que la funda- fondos de la Fundación Guggen- se le podía prestar a la cultura. conurbanizador— el símbolo de que suelen acompañar al mentaron. heim abrió el camino de la finan- Podrá ser discutible si el edificio la transformación mental, cultu- éxito cuando se celebra el Euskadi contaba con el Mu- ciación, tanto para el continente de Gehry cae en la categoría de or- ral, espiritual, ideológica opera- décimo aniversario de la inaugu- seo de Bellas Artes de Bilbao y, es- como para la colección propia. namento o si él mismo es una da en el interior del nacionalis- ración del Museo Guggenheim pecialmente en Álava, con unas Euskadi contará en el futuro con obra de arte, hasta el punto de mo que afrontó el reto de ponerlo de Bilbao implica que el proyecto buenas colecciones públicas de un museo de arte moderno y con- que oscurece el valor artístico de en marcha; de la transformación lo fue. Los bilbaínos y los vascos arte del siglo XX, vasco y espa- temporáneo sostenido por una lo que en su interior se expone. de las instituciones que corrieron lo han hecho suyo y ha entrado a ñol. Pero no disponía de ningún colección propia. Cuando se escuchan algunas críti- con el riesgo de apostar por él, formar parte de su catálogo de ra- museo dedicado al arte moderno Es indudable que el proyecto cas en este sentido, más parece por ellos? ¿Es el signo del cambio zones para sentirse orgullosos. y contemporáneo internacional. tuvo una racionalidad económi- que se dirigen a la intención de profundo de la sociedad vasca, es- Es bien cierto que de nuevo se Era un vacío que necesitaba ser ca nunca ocultada por sus promo- quienes tomaron la decisión de pecialmente del elemento nacio- alzan voces llamando la atención llenado, pero resultaba utópico: tores. Pero es preciso recordar el materializar el proyecto que a la nalista en su seno, y de una deci- sobre el hecho de que ha sido un sin una colección, imposible con- contexto. Euskadi sufría en los realidad misma del museo, de las dida apuesta por la modernidad, éxito meramente económico, y tar con financiación para un mu- años 80 una profunda crisis in- exposiciones que en él se han po- por la apertura al mundo contem- no cultural, o que, en este plano, seo; sin museo, sin continente, dustrial y económica, la segunda dido ver y de la colección que se poráneo, superando fronteras se trata del triunfo de lo orna- imposible la financiación para ir en poco tiempo. Los mecanismos va formando como propia. mentales, anclajes en el antiguo mental sobre lo artístico y real- tradicionales de hacerle frente pa- La crítica, en el fondo, incide régimen, mentalidades tribales, mente cultural. Desde otra pers- recían no funcionar. Es en ese pa- en que el proyecto fue la hoja de mitificaciones históricas? Suponía elevar la pectiva contrapuesta, también se norama de desorientación gene- parra que tapa las vergüenzas de No creo aventurado decir que afirma que el proyecto no ha ser- ral en el que se formula la idea de un nacionalismo incapaz de asu- podía haber sido así, pero que to- cultura a la condición vido para desarrollar todo su po- que un proyecto específicamente mir con seriedad la cultura mo- davía, al menos, no lo es. Ese de- tencial económico como centro cultural podía servir de motor pa- derna. Un traje de diseño para biera ser su futuro. de impulsor del impulsor de industrias cultura- ra la superación de una crisis in- ese aldeano que, en el fondo, no Joseba Arregi era consejero de Cultura les. Es bueno que se formulen es- dustrial y económica. Se trató, desea dejar de serlo. Se habría tra- desarrollo económico del Gobierno vasco cuando se decidió tas críticas, pero para poder valo- pues, de una racionalidad econó- tado, según esta crítica, de apa- crear el Museo Guggenheim Bilbao.
  • 7. EL PAÍS, VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007 EXTRA / 7 DIEZ AÑOS DEL GUGGENHEIM BILBAO La revolución sentimental de una villa Hay ciudades hoscas y otras encantadoras. Mojigatas, tiernas, aburridas y hasta políticamente correctas. Pero todas pueden aspirar al cambio. Bilbao es un buen ejemplo. Ha sido tal la potencia con la que el soberbio edificio de Gehry ha operado sobre la ciudad, que le ha cambiado radicalmente su alma PEDRO UGARTE C ada ciudad tiene su modo particular de respirar, de le- vantarse por las mañanas, de simular el antojo y la virtud de un ser humano. Hay ciudades hoscas y hay ciudades encantado- ras. Hay ciudades femeninas y otras afeminadas. Hay ciudades varoniles y ciudades vulgarmen- te masculinas. Hay ciudades mo- jigatas, aburridas, tiernas o im- pertinentes. Por haber hay hasta ciudades políticamente correc- tas, donde nadie dice nada que no se deba decir. Pero las ciudades cambian y en su forma de cambiar difieren de los seres humanos. La mayoría de los cambios que experimentan las personas los determina el tiempo, y los cambios que fuerza el tiempo suelen ser a peor. Por eso, decimos que las personas cambian cuando, muy probable- mente, lo que queremos decir es que envejecen. El itinerario de un ser humano tiene una sola direc- ción. Sus estaciones son previsi- bles. Pero las ciudades sí pueden cambiar para mejor. Y en el qui- cio de un nuevo milenio pocas ciu- dades se habrán sometido a una transformación tan radical como Bilbao. Esto es cierto hasta el punto de que el famoso efecto Guggen- heim se despliega, en realidad, en un abanico de efectos muy di- versos, entre ellos el que ha lleva- do a que la Villa experimente un estado de eufórica embriaguez. El que escribe nunca ha hecho otra cosa que no sea jalear el in- vento y destacar sus benéficos efectos sobre la economía, la es- tética y el alma colectiva. Pero in- Una turista ante la entrada principal del museo, que anuncia la exposición inaugurada la semana pasada para su aniversario. S. CIRILO cluso en un proyecto tan radical- mente exitoso como el Guggen- heim puede apreciarse algún sen- timiento de pérdida, alguna me- ciudades desprovistas de postal. candalosamente provinciana, lo de las sucias palomas, en la re- mos dotado de un fetiche. Gra- lancólica carencia. Bilbao, en efecto, no tenía una esa imposible función. El turista sistencia a morir de esa prenda cias a él ya tenemos visita obliga- Sí, cada ciudad tiene su modo postal. El campo de San Mamés, sabe que en cualquier lugar del en declive que se llama gabardi- da, marco incomparable, edificio particular de respirar. Y Bilbao la basílica de Begoña o el Puente mundo le espera un enclave mo- na. Bilbao, por decirlo de otro emblemático, agarradero simbóli- tenía el suyo. Si algo caracteriza- Colgante de Portugalete cum- numental de visita ineludible. Pe- modo, tenía una identidad tan só- co, icono o sonajero, con las servi- ba a Bilbao antes del Guggen- plían, de forma muy precaria y es- ro Bilbao, desprovista de edificio lida que para garantizar su perpe- dumbres que comporta para el vi- heim era una sentimentalidad ín- obligatorio, había logrado aquila- tuación no necesitaba ningún sitante y también para el nativo. tima y secreta. La sentimentali- tar una sentimentalidad otoñal, aparejo monumental. Al contra- Se trata, sin duda, de un efecto Antes, la personalidad dad de Bilbao se desarrollaba ha- vinculada con las nubes y la llu- rio de las ciudades históricas, an- menor, una objeción localizada cia adentro. La moldeaban sensa- via, una mitología atmosférica y cladas a su patrimonio histórico, casi al microscopio. Pero da idea de Bilbao se había ciones interiores. No venía condi- septentrional. El alma de Bilbao Bilbao se bastaba a sí mismo pa- de la potencia con que este sober- cionada por las piedras que hu- se había construido al margen de ra seguir siendo Bilbao. bio edificio ha operado sobre Bil- construido al margen biera dejado la historia. Y esto folletos y catálogos turísticos. El El Guggenheim ha acabado bao, hasta el punto de haber cam- era así porque Bilbao, sin Gug- alma de Bilbao se encontraba en con ese estado espiritual. Con el biado radicalmente su alma. de folletos turísticos genheim, era una de esas escasas el fondo de los bolsillos, en el vue- museo de arte moderno nos he- Pedro Ugarte es escritor. Demanda de arquitectura de tantos años sin que le dejaran hacer la nico. Ahora estas entidades se rifan a los quitectura, no sólo para el público visitan- CÉSAR CAICOYA arquitectura que él proyectaba, en los últi- arquitectos de cierta edad, y no importa te, sino también para grandes arquitec- El Museo Guggenheim Bilbao ha produci- mos meses acudían a su estudio de Nueva que tengan poca obra construida, como tos, que desean —y muchos lo do lo que se ha dado en llamar el “efecto York clientes pidiéndole algo “especial, Daniel Libeskin —que se ha visto obliga- consiguen— tener una obra propia cerca Bilbao”. Creo que el primero en utilizar es- emblemático, icónico... como el Museo do a trasladar su estudio a Nueva York—, del Museo Guggenheim. A su vez, proyec- ta expresión fue el brillante arquitecto Pe- Guggenheim de Bilbao”. Este cambio tan o Zaha Hadid, que en muy pocos años ha tos tan relevantes como el Metro de Nor- ter Eisenman, a finales de 1997, al poco rotundo en la actitud de sus clientes fue lo pasado de tener a 25 arquitectos en su es- man Foster y el museo, con la iniciativa y tiempo de inaugurarse el museo en Bil- que él bautizó como “efecto Bilbao”. Y tudio a tener a 250 y está construyendo el apoyo de las Instituciones del País Vas- bao. Eisennam vino a ver el edificio de pienso que Eisenman, siempre tan atina- obras en muchos rincones del planeta. co, han conseguido recuperar o reafirmar Frank O. Gerhy y lo recorrió con deteni- do, tenía razón. Pero, además de consecuencias hacia el orgullo y el amor a la ciudad, sugirien- miento, escudriñándolo y examinándolo Desde 1997, es habitual en todo el el exterior, ha habido también importan- do un desarrollo urbanístico que está tanto exterior como interiormente. Más mundo que ciudades, instituciones, em- tes efectos hacia dentro. No es casual que, transformando el Bilbao metropolitano. tarde, durante la comida en el restauran- presas, fundaciones culturales o clubes de- después del Guggenheim, Bilbao se haya César Caicoya es arquitecto y director corporati- te del museo, me comentó que, después portivos deseen contar con un edificio icó- constituido en un foco de atracción de ar- vo de la ingeniería Idom.
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