1) Los israelitas se quejaron a Moisés y Aarón por falta de alimento en el desierto. Dios prometió enviarles maná cada mañana para alimentarse.
2) Cada familia recogía la cantidad justa de maná necesaria para ese día. Aquellos que guardaron maná para el día siguiente, este se pudrió.
3) El día de descanso, el séptimo día, no cayó maná para que guardaran el doble la víspera y descansaran sin necesidad de recoger alimento.