Abancay ya era un centro poblado antes de la llegada de los incas y fue la frontera cultural incaica. Los españoles la nombraron Amancay y luego Villa de Abancay, elevándola a la categoría de ciudad durante la República. En la actualidad es una ciudad heterogénea y moderna a pesar de estar en una zona agreste, impulsada por la inversión privada y minera, siendo un importante nudo de transporte y el centro económico más poblado del departamento de Apurímac.