Windows 95 introdujo una interfaz gráfica que competía con OS/2 y mejoraba la compatibilidad entre aplicaciones de 16 y 32 bits. Aunque seguía dependiendo de MS-DOS, ofrecía una instalación integrada que lo hacía parecer un sistema operativo único. Tuvo gran éxito comercial al ser el primer sistema de Microsoft a nivel mundial, vendiendo un millón de copias en sus primeros días.