Arturo Pérez-Reverte defiende la relevancia de Aragón en la historia española, criticando la manipulación histórica que ha llevado al olvido de su legado. Resalta que Aragón tuvo un imperio significativo durante la Edad Media y que sus contribuciones han sido injustamente minimizadas. El autor aboga por una revalorización de la historia aragonesa frente a narrativas diminutivas y manipuladoras.