La Corona de Aragón surgió en 1137 de la unión dinástica entre el Condado de Barcelona y el Reino de Aragón. En los siglos siguientes, la Corona de Aragón experimentó una expansión mediterránea a través de la conquista de territorios como Valencia, Baleares, Sicilia, Cerdeña y Nápoles. Cada territorio dentro de la Corona conservó sus propias instituciones y leyes aunque estuvieran unidos bajo un mismo monarca.