Los humanos han utilizado varios métodos para almacenar datos a lo largo de la historia, incluyendo rayar rocas (bárbaros), tablones de arcilla (babilonios), y papiros (egipcios). Más tarde, los dedos humanos inspiraron el sistema de numeración decimal. Las máquinas como el ábaco chino y la calculadora de Pascal permitieron procesar datos de manera más eficiente. Hoy en día, las computadoras programables pueden procesar grandes cantidades de datos complejos.