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AJEDREZ21.COM/CURSO-AJEDREZ
El “Curso Completo de Miguel Illescas”, edita-
do por RBA, es la obra definitiva para aprender
ajedrez, de principiante a maestro, y se ha con-
vertido en el curso más vendido en los últimos
años en nuestra tienda online.
Elgranéxitodeestecursosefundamentaensu
estructura, que facilita mucho el estudio. Se
compone de 40 lecciones con 4 bloques temá-
ticos:aperturas,táctica,estrategiayfinales.En
total 160 apartados.
Se presenta en libro, PDF y video.
El curso en vídeo se ofrece en “streaming” y
precisa conexión a Internet. Incluye las 40 lec-
ciones y 40 vídeos exclusivos de Miguel
Illescas, que no aparecen en papel ni en PDF.
La versión PDF, en edición de lujo a todo color,
incluyelas40leccionesyunespecialde40artí-
culos sobre historia del ajedrez, que no apare-
cen ni en vídeo ni en papel, así como el fichero
PGN con las partidas.
Para el libro papel hubo que sacrificar algunas
lecciones, aun así mantiene todo lo esencial
del curso, incluyendo los ejercicios.
 Curso de Miguel Illescas  Tres formatos
 OPINIONES 9,9/10 (84 opiniones)
Alberto
Es una maravilla
Llevo tan solo tres lecciones y ya he notado
cómo mi forma de pensar delante del tablero
ha cambiado. La manera en la que se estructu-
ran las lecciones es muy buena, y la manera de
explicar los conceptos es muy clara y eficaz
(soy profesor, sé de lo que hablo). En definiti-
va, estoy encantado con el curso, un 10.
A Carlos
42 años federado
Me he encontrado con un curso que me ayuda
muchísimo a mejorar. Actualmente tengo un
Elo de 1760, pero creo que va a aumentar, no
sé hasta dónde, porque juego pocos torneos.
(...) También resulta un placer escuchar a
Miguel Illescas, que nos ayuda a comprender
las sensaciones de un GM en plena competi-
ción, con vivencias tomadas de su extraordina-
ria carrera ajedrecística.
C
Paul
El curso de ajedrez soñado
Apenas llevo 10 lecciones, pero mi compren-
sión del juego ha mejorado notablemente. Las
lecciones están bien equilibradas, estructura-
das y explicadas. Me parece que es el curso
soñado para todos aquellos que quieren
aprender de una manera seria (y correcta).
P
Isabelino
Lo más completo que he visto
Todo perfectamente explicado y las ideas con
sus ejemplos de partidas se transmiten bien.
Me he motivado mientras lo estoy estudiando.
I
Pablo
Vídeos geniales y PDF de gran calidad
Puedo constatar como aficionado que los víde-
os son de una gran calidad. Se nota el cuidado
y esmero que se ha puesto al realizarlos.
El PDF del curso es excelente.
P Antonio
Un excelente curso
Desarrollo ordenado y práctico para el princi-
piante y avanzado. Metodología moderna y
contenidos adicionales muy interesantes.
Permite mejorar el nivel de manera rápida.
A
Curso audiovisual de
Ajedrez
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24
Grandes campeones
Nottingham (1936) y AVRO (1938)
Algunos de los torneos disputados durante el siglo xx pueden calificarse de verdade-
ros acontecimientos ajedrecísticos históricos, por la calidad de sus participantes. En
la década de 1930 tuvieron lugar dos de ellos, el celebrado en Nottingham y el patro-
cinado por la emisora de radio holandesa AVRO.
El torneo de Nottingham (Rei-
no Unido) de 1936 está consi-
derado como uno de los más
fuertes de todos los tiempos,
pues reunió prácticamente a
los mejores, cosa que hasta
entonces no se había podido
lograr.
Entre los participantes se en-
contraban todos los campeones
mundiales: Lasker, Capablan-
ca, Alekhine y Euwe, quien un
año antes había conseguido el
título, con la natural excepción
de Steinitz, que ya había falle-
cido. También estaban el dos
veces aspirante Bogoljubow, los
campeones americanos Fine
y Reshevsky, el checo Flohr y
el serbio Vidmar, todos ellos
jugadores de primera línea. Y
desde luego, la emergente es-
trella del ajedrez ruso, Mijaíl
Botvínnik, futuro campeón
mundial, que participaba por
primera vez fuera de su país y
que sería uno de los vencedores
del torneo. Tan solamente faltó
Keres, que entonces era muy
joven, aunque ya estaba con-
siderado como un ajedrecista
muy fuerte.
El torneo resultó muy reñido
y lo ganaron Botvínnik y Ca-
pablanca, quienes sumaron
medio punto más que Euwe,
Fine y Reshesvsky. Supuso una
satisfacción para Capablanca
poder vencer en su partida in-
dividual a Alekhine, quien a su
vez se sacó la espina de la pér-
dida de su título ante Euwe al
derrotarlo en la partida que los
enfrentó.
Dos años más tarde, habien-
do recuperado ya Alekhine el
título mundial, se realizó una
prueba similar en Holanda, con
el aliciente de que el vencedor
sería el candidato para disputar
el título mundial. El torneo lo
patrocinó la radio holandesa
AVRO (Algemeine Veernin-
ging Radio Omroep) y se dis-
putó entre los ocho mejores
del mundo, a doble vuelta. No
participó Lasker, que entonces
tenía ya 70 años, pero fue sus-
tituido por Keres, que conquis-
tó el primer puesto, empatado
con Fine. Sin embargo, ningu-
no de los dos consiguió jugar el
proyectado match con Alekhi-
ne por el campeonato mundial,
debido al estallido de la Segun-
da Guerra Mundial.
La gran figura de ambos tor-
neos fue el ruso Botvínnik, que
ganó el primero de ellos y que-
dó tercero en el segundo.
Reshesvsky (izquierda) y Botvínnik en una partida celebrada en 1955. Ambos
participaron en el torneo de Nottingham de 1936, en el que se impuso Botvínnik.
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M. Botvínnik
M. Vidmar
Nottingham (1936)
1.c4 e6 2.¤f3 d5 3.d4
¤f6 4.¥g5 ¥e7 5.¤c3
0-0 6.e3 ¤bd7 7.¥d3
c5 8.0-0 cxd4 9.exd4
dxc4 10.¥xc4 ¤b6
11.¥b3 ¥d7 12.£d3
¤bd5?!
Con un peón aislado de su ad-
versario, a las negras les con-
viene colocar el otro Caballo:
12...¤fd5.
13.¤e5 ¥c6 14.¦ad1 ¤b4
15.£h3 ¥d5 16.¤xd5
¤bxd5?!
Eranecesario16...¤fxd517.¥c1
¦c8.
17.f4!
Pillsbury jugó así, y se ha con-
vertido en un estándar.
17...¦c8
No se puede evitar la apertura
de la columna f, pues si 17...g6,
18.¥h6 ¦e8 19.¥a4 y ganan ca­
lidad. Y si 17...¤e4, 18.¤xf7!
¢xf7 (18...¦xf7 19.£xe6)
19.¦de1 con muchas amenazas.
18.f5 exf5?!
Era necesario 18...£d6 19.fxe6
fxe6.
19.¦xf5 £d6?
Las negras pierden de inmedia-
to. Era mejor 19...¦c7 aunque
las piezas estaban mal situadas
de todas formas, por ejemplo:
20.¦df1 ¤b6 (20...a6 21.¤xf7
¦xf7 22.¥xd5 ¤xd5 23.¦xf7
¥xg5 24.£e6) 21.£h4 ¤bd5
22.¤xf7 ¦xf7 23.¥xd5 ¤xd5
24.¦xf7 ¥xg5 25.£xg5!
20.¤xf7! ¦xf7 21.¥xf6
¥xf6 22.¦xd5 £c6 23.¦d6
£e8 24.¦d7 1-0
Nottingham (1936) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15
1 Capablanca, José Raúl • 1/2 1/2 1 1/2 1 0 1/2 1 1/2 1/2 1 1 1 1 10.0
2 Botvínnik, Mijaíl 1/2 • 1/2 1/2 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1 1 1 1 1 1/2 10.0
3 Fine, Reuben 1/2 1/2 • 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2 1 1 1 1/2 1 9.5
4 Reshevsky, Samuel Herman 0 1/2 1/2 • 0 1 1/2 1 1 1/2 1 1 1 1 1/2 9.5
5 Euwe, Max 1/2 1/2 1/2 1 • 0 1/2 0 1 1 1/2 1 1 1 1 9.5
6 Alekhine, Aleksandr 0 1/2 1/2 0 1 • 1 1/2 1/2 1 1 1/2 1 1/2 1 9.0
7 Flohr, Salo 1 1/2 1/2 1/2 1/2 0 • 1 1 1/2 1 0 0 1 1 8.5
8 Lasker, Emmanuel 1/2 1/2 0 0 1 1/2 0 • 1/2 1/2 1 1 1 1 1 8.5
9 Vidmar, Milan Sr. 0 0 1/2 0 0 1/2 0 1/2 • 1/2 1 1/2 1 1/2 1 6.0
10 Tartakower, Saviely 1/2 0 1/2 1/2 0 0 1/2 1/2 1/2 • 1/2 0 0 1 1 5.5
11 Bogoljubow, Efim 1/2 0 0 0 1/2 0 0 0 0 1/2 • 1 1 1 1 5.5
12 Taylor, Theodore Henry 0 0 0 0 0 1/2 1 0 1/2 1 0 • 1/2 1/2 1/2 4.5
13 Alexander, Conel Hughes 0 0 0 0 0 0 1 0 0 1 0 1/2 • 1/2 1/2 3.5
14 Thomas, George Alan 0 0 1/2 0 0 1/2 0 0 1/2 0 0 1/2 1/2 • 1/2 3.0
15 Winter, William 0 1/2 0 1/2 0 0 0 0 0 0 0 1/2 1/2 1/2 • 2.5
AVRO (1938) 1 2 3 4 5 6 7 8
1 Keres, Paul • • 1 1/2 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2 1/2 8.5
2 Fine, Reuben 0 1/2 • • 1 1/2 1 0 1 0 1 1 1/2 1/2 1 1/2 8.5
3 Botvínnik, Mijaíl 1/2 1/2 0 1/2 • • 1/2 0 1 1/2 1 1/2 1/2 1 1/2 1/2 7.5
4 Euwe, Max 1/2 1/2 0 1 1/2 1 • • 0 1/2 0 1/2 0 1 1 1/2 7.0
5 Reshevsky, Samuel Herman 0 1/2 0 1 0 1/2 1 1/2 • • 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1/2 7.0
6 Alekhine, Aleksandr 1/2 1/2 0 0 0 1/2 1 1/2 1/2 1/2 • • 1/2 1 1/2 1 7.0
7 Capablanca, José Raúl 0 1/2 1/2 1/2 1/2 0 1 0 1/2 1/2 1/2 0 • • 1/2 1 6.0
8 Flohr, Salo 1/2 1/2 0 1/2 1/2 1/2 0 1/2 0 1/2 1/2 0 1/2 0 • • 4.5
CLASIFICACIONES DE LOS TORNEOS DE NOTTINGHAM Y AVRO
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Curso audiovisual de
Ajedrez
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22
Grandes campeones
Mijaíl Botvínnik
(Kuokkala, actual Repino, 1911 - Moscú, 1995)
Mijaíl Botvínnik es la figura más representativa del ajedrez en la antigua Unión
Soviética, tanto por sus éxitos deportivos como por su enorme influencia en los
grandes maestros que le sucedieron y aprendieron de sus enseñanzas.
En la antigua Unión Soviética
el ajedrez casi fue considerado
como el deporte nacional y du-
rantemuchosañoslossoviéticos
dominaron esta disciplina con
gran autoridad. No sorprende
pues, que a partir de 1948 y has-
ta la desintegración de la propia
URSS, los siguientes campeones
mundiales fueran soviéticos, así
como los principales aspirantes
al título. Solo el estadounidense
Bobby Fischer consiguió rom-
per esta tradición, aunque fuese
por poco tiempo.
El primer gran campeón ruso
fue Mijaíl Botvínnik, quien
ganó el campeonato de la URSS
por primera vez en 1931 y re-
pitió el triunfo en la siguien-
te edición, que se celebró en
1933. En total llegó a ganar
ese título en seis ocasiones.
Su primera victoria internacio-
nal fue el II Gran Torneo In-
ternacional de Moscú de 1935,
dondequedóempatadoconSalo
Flohr, pero delante de Lasker
y Capablanca (al año siguiente
quedó segundo en este mismo
torneo, detrás de Capablanca).
también en 1935, empató con
el cubano en el primer puesto
del Torneo de Nottingham, en
el que participaron todos los
campeones mundiales vivos del
momento.
La Segunda Guerra Mundial
afectó al desarrollo de los tor-
neos internacionales de ajedrez
y en esa época murieron Lasker
y Capablanca, y poco después,
en 1946, se produjo el falleci-
miento de Alekhine, vigente
campeón mundial. El título
quedaba vacante y para diluci-
darlo se organizó un gran tor-
neo, una liga a cinco vueltas con
los mejores del mundo: Euwe,
Botvínnik, Keres, Reshevsky
y Smyslov, que tuvo lugar en
Mijaíl Botvínnik en Moscú en 1951.
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23
La Haya y en Moscú en 1948.
Botvínnik se impuso con auto-
ridad, con 14 puntos de los 20
posibles, tres más que el segun-
do clasificado, Smyslov. De este
modo se proclamó campeón
del mundo.
A partir de ese momento, la
disputa del título mundial, que
antes era prácticamente cosa del
campeón, pasó a estar regida
por la Federación Internacional
(FIDE) y se dispuso que se juga-
ría cada tres años, en un match
a 24 partidas, donde el aspirante
sería designado por una serie de
torneos clasificatorios, los tor-
neos zonales, que daban paso a
un interzonal y finalmente a un
TorneodeCandidatos.Elpropio
Botvínnik tuvo un papel funda-
mental en la elaboración de esas
normas, que perduraron duran-
te muchos años y que no difie-
ren demasiado de las actuales.
El primer aspirante resultó ser
David Bronstein y el match
que él y Botvínnik disputaron
en 1951 resultó enormemente
reñido y finalizó con empate a
12. Las reglas establecían que
en caso de empate el campeón
conservaba el título y que si per-
día, tenía derecho a un match de
revancha al año siguiente.
Estas dos condiciones le fueron
muy útiles a Botvínnik, pues en
el siguiente match, en 1954, vol-
vió a conservar el título gracias
al empate a 12 puntos, en esta
ocasión frente a Smyslov. Y tres
años más tarde, en 1957, volvió
a enfrentarse a Smyslov, quien
lo venció, pero pudo recuperar
el título al año siguiente gracias
al match de revancha que el
campeón tenía garantizado. Y
la historia todavía volvió a repe-
tirse en 1960, cuando Botvínnik
perdió el título frente a Tal y lo
recuperó al año siguiente en la
revancha.
A partir de ese momento, la
FIDE abolió ese derecho del
campeón y en 1963, cuando Mi-
jaíl Botvínnik volvió a perder su
título, esta vez frente a Tigran
Petrosian, lo hizo ya de modo
definitivo.
La joven promesa Garry Kaspárov
recibiendo clases de Botvínnik en
Moscú en 1976.
Mijaíl Botvínnik era un científico y, como tal,
enfocó el ajedrez como una ciencia. Él fue el
primero en sistematizar los métodos de prepa-
ración de las partidas y del entrenamiento, el
estudio del rival y de las propias aperturas, y,
sobre todo, del análisis de las partidas para co-
rregir los defectos.Pero la actividad ajedrecísti-
ca de Botvínnik no se limitó a la competición,
sino que a partir de la pérdida del título mun-
dial dedicó gran parte de sus esfuerzos a la en-
señanza y el entrenamiento del ajedrez. Por su
escuela para grandes talentos pasaron muchos
jugadores famosos, entre los cuales destacan
Anatoli Kárpov y Garry Kaspárov.
El patriarca del ajedrez soviético
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24
M. Botvínnik
M. Vidmar
Nottingham (1936)
1.c4 e6 2.¤f3 d5 3.d4 ¤f6
4.¥g5 ¥e7 5.¤c3 0-0 6.e3
¤bd7 7.¥d3 c5 8.0-0 cxd4
9.exd4 dxc4 10.¥xc4
Botvínnik había estudiado muy
a fondo estas posiciones con el
peón central aislado y había en-
contrado interesantes planes
para las blancas. El que utiliza
aquí es uno de ellos, y su mane-
jo en esta partida todavía per-
manece como modelo.
10...¤b6
Botvínnik consideraba que la
jugada 10...a6!? era más preci-
sa para provocar la respuesta
11.a4, tras la cual las negras ha-
brían dispuesto de la casilla b4.
11.¥b3 ¥d7 12.£d3
¤bd5?!
En estas posiciones a las ne-
gras les conviene simplificar el
juego. Por lo tanto, habría sido
mejor colocar el otro Caballo:
12...¤fd5 13.¥e3 (13.¥c2 g6)
13...¤xc3 14.bxc3 ¥a4 15.c4 con
ligera ventaja para las blancas.
13.¤e5 ¥c6 14.¦ad1
Este es el inicio de un plan que
incluye el avance del peón f4 y
f5. Ahora la posición de las ne-
gras es difícil de mejorar.
14...¤b4 15.£h3 ¥d5
16.¤xd5 ¤bxd5?!
Se ha producido el mismo error
que en la jugada 12. Era prefe-
rible 16...¤fxd5 17.¥c1 ¦c8.
17.f4
17...¦c8
No puede evitarse la aper-
tura de la columna f, pues si
17...g6 18.¥h6 ¦e8 19.¥a4 y
las blancas ganarían calidad.
Y si 17...¤e4 18.¤xf7! ¢xf7
(18...¦xf7 19.£xe6) 19.¦de1
con numerosas amenazas.
18.f5 exf5?!
Era mejor 18...£d6 19.fxe6 fxe6.
19.¦xf5 £d6?
Las negras pierden de inmedia-
to. Era mejor 19...¦c7, aunque
estarían mal de todas formas:
20.¦df1 ¤b6 (20...a6 21.¤xf7
¦xf7 22.¥xd5 ¤xd5 23.¦xf7
¥xg5 24.£e6) 21.£h4 ¤bd5
22.¤xf7 ¦xf7 23.¥xd5 ¤xd5
24.¦xf7 ¥xg5 25.£xg5!
20.¤xf7! ¦xf7
Si 20...¢xf7 21.¥xd5+.
21.¥xf6 ¥xf6
Si 21...¤xf6 22.¦xf6 ¥xf6
23.£xc8+.
22.¦xd5 £c6 23.¦d6 £e8
24.¦d7 1-0
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25
M. Botvínnik
L. Portisch
Mónaco (1968)
1.c4 e5 2.¤c3 ¤f6 3.g3 d5
4.cxd5 ¤xd5 5.¥g2 ¥e6
6.¤f3 ¤c6 7.0-0 ¤b6 8.d3
¥e7 9.a3 a5?!
Con esta última jugada las ne-
gras evitan b4, pero debilitan
su casilla b5. Hubiera sido pre-
ferible jugar 9...0-0 10.b4 ¤d4.
10.¥e3 0-0 11.¤a4
¤xa4
También era digna de tener-
se en cuenta 11...¤d5 12.¥c5,
donde las blancas conservaban
una mínima ventaja.
12.£xa4 ¥d5 13.¦fc1 ¦e8
14.¦c2! ¥f8?!
Eramásnaturaljugar14...¥d6!?,
manteniendo protegido el pun-
to c7 sobre el que Botvínnik
quiere presionar.
15.¦ac1 ¤b8?
Esta era la clave de la estrategia
de las negras. Portisch pensó que
como las blancas no podían to-
marenc7debidoaque...¥c6ga-
naría calidad, las negras tendrían
tiempo de jugar ...c6 y resolve-
rían los problemas. Pero este ra-
zonamiento falla, como Botvín-
nik demuestra brillantemente.
Tampoco 15...e4 16.dxe4 ¥xe4
17.¦d2 £f6 18.¦c4! era mejor.
Tal vez debería haberse recono-
cido el error y jugar 15...¥d6.
16.¦xc7! ¥c6 17.¦1xc6!
bxc6 18.¦xf7!
Este otra brillante jugada com-
pleta la combinación de las
blancas: la Torre no puede ser
capturada, pero en tal caso
Botvínnik tendrá dos sanos
peones como compensación
por la calidad y la Torre blanca
creará molestas amenazas de
ataque.
18...h6
Si 18...¢xf7 19.£c4+ ¢g6
20.£e4+ ¢f7 21.¤g5+ con
ataque ganador.
19.¦b7 £c8 20.£c4+
¢h8
Si 20...£e6 21.¤xe5 con venta-
ja decisiva.
21.¤h4!
21...£xb7
21...£e6 aguantaba algo más,
pero el resultado tras 22.£e4
¢g8 23.¤g6 tampoco sería
diferente.
22.¤g6+ ¢h7 23.¥e4 ¥d6
24.¤xe5+ g6
Si 24...¢h8 25.¤f7+.
25.¥xg6+ ¢g7 26.¥xh6+
1-0
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Curso audiovisual de
Ajedrez
23
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16
En la partida anterior hemos
visto que, en un momento de-
terminado, Capablanca debió
variar su plan cuando el adver-
sario movió su peón a f5, aun-
que más tarde pudo volver a él.
Sin embargo, en otros casos, a la
vista de la respuesta del adversa-
rio, se hace necesario reevaluar
nuevamente la posición, por si
conviene elaborar un plan dis-
tinto que sea más prometedor.
Esta situación es muy frecuen-
te en partidas entre jugadores
fuertes, ya que normalmente el
adversario no nos va a permitir
llevar a cabo nuestro plan sin
ponernos dificultades.
Veamos un ejemplo:
El campeón mundial Mijaíl
Botvínnik, que llevaba las ne-
gras, acaba de jugar su peón a
c5, rompiendo el centro enemi-
go. Su rival cambió los peones
centrales, dejando una estructu-
ra de peones negros conocida
como «peones colgantes» por-
que no tienen compañeros a sus
costados. Se trata de una estruc-
tura que los grandes maestros
han estudiado bien.
1.dxc5 bxc5
En esta posición, el plan usual de
las negras es el avance d4, para
abrir líneas. Pero las blancas to-
maron medidas contra ello.
2.¤e2?!
En realidad, esta jugada resulta
dudosa a la vista de la respuesta
de Botvínnik. Pero tiene mucha
lógica, ya que controla perfec-
tamente el avance del peón ne-
gro a la casilla d4. Si el campeón
mundial se hubiera empeñado
en llevar a cabo su plan, la juga-
da del bando blanco hubiera
sido muy efectiva, pero Botvín-
nik reevaluó correctamente la
posición detectando que el en-
roque de las blancas presentaba
algunos puntos difíciles de de-
fender y elaboró un nuevo plan
basado en el ataque sobre las
casillas f2 y e3.
2...¥h6! 3.¥a3 ¤g4!
Ahora quedan claras las inten-
ciones de las negras. Se amenaza
un sacrificio en e3 que lleva a un
conocido esquema de mate:
4...¥xe3 5.fxe3 £xe3+ 6.¢h1
¤f2+ 7.¢g1 ¤h3+ 8.¢h1
£g1+! 9.¤exg1 ¤f2#. Las blan-
cas consiguieron evitarlo, pero
sus piezas quedaron muy mal
colocadas.
4.£d3 ¤de5 5.¤xe5
£xe5
Reevaluación y cambio de plan
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17
• 
En todo momento de la partida debemos tener unos objetivos y buscar la forma de
alcanzarlos, sin dejar de lado el plan del adversario.
• 
Incluso el mejor plan puede ser susceptible de cambios en función de la respuesta
del rival, especialmente si se introduce un factor que altere el carácter de la posición.
RECUERDA
El ataque sobre h2 y f2 obligó a
una defensa penosa.
6.¤g3 £f6 7.¤h1.
No había más remedio que ju-
gar así, porque 7.f4 £h4 era aún
peor. Pero ahora, con las piezas
blancas totalmente desorgani-
zadas, el avance d4 abriendo el
juego resultó mucho más fuerte.
7...d4! 8.£e2 ¤e5 9.exd4
cxd4 10.¦xc8 ¥xc8!
Las negras lograron todos sus
objetivos y gozaron de un pode-
roso peón pasado que pudo
avanzar sin dificultades, pues
las negras controlaban las casi-
llas d3 y d2. Ahora había que
aprovechar ese fuerte peón para
obtener algún tipo de ventaja
más concreto.
11.¦e1 d3! 12.£d1
El Caballo no se podía to-
mar, porque si 27.£xe5, £xe5
28.¦xe5 d2.
12...¥g4 13.£a1 d2
Y las negras ganaron material y
vencieron poco después.
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Curso audiovisual de
Ajedrez
39
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15
La partida que vamos a anali-
zar a continuación se jugó en
el torneo que la emisora de
radio holandesa AVRO orga-
nizó en 1938 en Ámsterdam.
En dicho torneo, que reunió a
los jugadores más fuertes del
momento, Mijaíl Botvínnik
derrotó brillantemente al en-
tonces Campeón del Mundo,
Aleksandr Alekhine, y a su pre-
decesor, José Raúl Capablanca,
consiguiendo el título mundial.
En esta ocasión estudiaremos
la segunda de esas victorias, en
la que Botvínnik desarrolló un
ataque llevado a cabo a largo
plazo por medio de un plan es-
tratégico muy profundo y que
requiere una evolución mucho
más lenta para ir superando en
cada caso los pequeños proble-
mas que van surgiendo durante
el desarrollo de la partida.
Mijaíl Botvínnik
José Raúl Capablanca
Ámsterdam (1938)
1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤c3
¥b4 4.e3 d5 5.a3 ¥xc3+
6.bxc3 c5 7.cxd5 exd5
Una posición bastante normal
dentro de la Defensa Nimzoin-
dia. Las blancas se han queda-
do con la pareja de Alfiles, y las
negras cambian uno de ellos. El
plan tiene cierta lógica, pero no
carece de inconvenientes.
8.¥d3 0-0 9.¤e2 b6 10.0-0
¥a6 11.¥xa6 ¤xa6 12.¥b2
£d7 13.a4 ¦fe8
Esta jugada es bastante pasi-
va. En su lugar debió haberse
jugado 13...cxd4 14.cxd4 ¦fc8
seguido de ...¦c4 y ... ¦ac8, con
lo que las negras obtendrían un
juego satisfactorio.
14.£d3
14...c4?
Tampoco esta medida es acer-
tada. Capablanca inicia un plan
de largo alcance basado en una
maniobra de su Caballo por a6-
b8-c6-a5-b3, con la cual espera
asediar el peón de a4.
Como demuestra el desarrollo
de la partida, Capablanca con-
siguió llevar a cabo dicho plan,
La mayoría de ataques que hemos visto hasta ahora se desarrollan por medios tác-
ticos, entre los cuales hay que recurrir muchas veces a los sacrificios de material.
Pero, a veces, el ataque se desarrolla de una manera más estratégica y tranquila,
sin continuaciones forzadas ni agudos sacrificios, de un modo que hemos descrito
como «posicional», aunque en su fase final muy probablemente revierta al terreno
táctico. Como ejemplo vamos a estudiar una joya de la historia ajedrecística, una
partida disputada entre dos campeones mundiales, en la que el ataque se gesta pre-
cisamente del modo que acabamos de describir.
Una partida clásica: Botvínnik - Capablanca (AVRO, 1938)
El ataque posicional
Estrategia
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16
pero subestimó las posibilida-
des de ataque de las blancas
en el otro flanco, que, una vez
eliminada la posibilidad de que
las negras abran el centro, po-
drán preparar su ruptura con
f3 y e4.
15.£c2 ¤b8 16.¦ae1
¤c6 17.¤g3 ¤a5 18.f3
¤b3
Ambos bandos han sido bas-
tante consecuentes con su plan.
El peón blanco en a4 está per-
dido, pero al capturarlo, las ne-
gras tendrán que alejar varias
piezas en el ala de Dama, mien-
tras que la ruptura central ya
está lista. La partida empieza a
adquirir mucha tensión.
19.e4 £xa4 20.e5 ¤d7
Otro de los defensores del
enroque negro ha sido des-
plazado de su posición, pero
observemos que las negras
amenazan con jugar su Caballo
a c5 ganando tiempos al atacar
la Dama blanca, para poder lle-
var su Caballo a la defensa.
21.£f2 g6
Para evitar el salto del Caballo
blanco a f5.
22.f4 f5
Una buena defensa. Ahora las
blancas deben cambiar los peo-
nes, pues si permitiesen que el
juego se cerrara en ese sector
sería muy difícil desarrollar el
ataque.
23.exf6 ¤xf6
Y ahora se ha abierto la colum-
na e, donde las negras intenta-
rán cambiar las Torres para de-
bilitar la ofensiva blanca.
24.f5
Botvínnik sigue aumentando
su presión en el flanco de Rey y
ya plantea amenazas directas.
Capablanca se defiende muy
hábilmente provocando más
cambios de piezas para debili-
tar el ataque enemigo y así ha-
cer valer su peón de ventaja en
el final. Pero su principal pro-
blema son sus piezas en el flan-
co de Dama, que no van a llegar
a tiempo para defender a su
propio Rey.
24...¦xe1 25.¦xe1 ¦e8
26.¦e6!
Se trata de un movimiento ex-
celente. Las blancas no pueden
evitar el cambio de la otra To-
rre, pues si la juegan a f1 su ri-
val puede cerrar el flanco de
Rey con g5. Tampoco sería
bueno 26.fxg6 hxg6 27.¦xe8+
¤xe8, ya que con eso las blan-
cas no podrían crear suficientes
amenazas.
39_Ajedrez.indd 16 27/10/11 15:34
17
26...¦xe6
Las negras tienen que hacer
este cambio, que deja a las blan-
cas con un fuerte peón pasado
avanzado, ya que defender su
Caballo con 26...¢g7 daría a
las blancas un ataque mortal
con el sacrificio 27.¦xf6! ¢xf6
28.fxg6+. Es fácil compro-
bar que la entrada de la Dama
blanca atacando el solitario Rey
negro es decisiva; por ejemplo:
28...¢e7 29.£f7+ ¢d8 30.g7
o 28...¢xg6 29.£f5+ ¢g7
30.¤h5+ ¢h6 31.h4! ¦g8 32.g4
£c6 33.¥a3! con rápido mate.
27.fxe6 ¢g7 28.£f4
28...£e8
Las negras tienen que traer su
Dama a la defensa. Ir a ganar
el Alfil con 28...£a2 permiti-
ría 29.¤f5+ gxf5 30.£g5+ con
mate en pocas jugadas.
29.£e5 £e7
Parece que las negras tienen
todo en orden. Han organizado
su defensa en el flanco de Rey
e impedido el avance del peón
pasado enemigo. Mientras tan-
to, conservan su peón de más.
Solo su Caballo en b3 permane-
ce ajeno a los acontecimientos
que se desarrollarán en el flan-
co de Rey, pero puede ponerse
en juego por a5 y c6 o por d2 y
e4. Además, lo mismo se podría
decir del Alfil blanco en b2.
El ataque posicional que
Botvínnik llevó a cabo también
ha conseguido un fuerte peón
pasado y claras debilidades en
el flanco de Rey adversario.

Los ataques
posicionales deben
estar ligados a un
plan estratégico
previo, por lo que
su culminación se
considera una prueba
de maestría.
Vamos a ver el remate de la
partida Botvínnik-Capablanca
que hemos comenzado a anali-
zar en el apartado anterior. En
ella, como casi siempre ocurre,
ha llegado un momento en que
las ventajas estratégicas deben
ser aprovechadas de un modo
concreto con operaciones tác-
ticas, y eso es lo que Botvínnik
va a hacer a continuación de
modo magistral.
30.¥a3!! Esta brillante jugada da inicio a
una espectacular combinación
que dio la vuelta al mundo. El
Alfil entra en juego inesperada-
mente y con su sacrificio obliga
a la Dama negra a alejarse de la
defensa de su Rey para captu-
rarlo. Pero tras el siguiente mo-
vimiento, también de una be-
lleza suprema, la idea de las
blancas se revela con toda su
magnitud.
La fase táctica del ataque
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18
30...£xa3 31.¤h5+! gxh5
32.£g5+ ¢f8 33.£xf6+
¢g8 34.e7
El peón no solo amenaza con
coronar, sino que también apo-
ya el inevitable mate con £f8,
así que la única esperanza de
salvación para las negras es ver
si pueden conseguir las tablas
por jaque continuo.
Pero la combinación de Bot-
vínnik funciona como un me-
canismo de relojería y el Rey
blanco encuentra el camino
para escapar de los jaques.
34...£c1+ 35.¢f2 £c2+
36.¢g3 £d3+ 37.¢h4
£e4+ 38.¢xh5 £e2+
39.¢h4 £e4+ 40.g4 £e1+
41.¢h5 1-0
Los jaques se han acabado y Ca-
pablanca tuvo que rendirse. El
Caballonegrohaquedadocomo
un triste espectador, prueba del
fracaso de la estrategia de las ne-
gras al comienzo de la partida,
que si bien lograron un éxito
momentáneo al ganar el peón
blanco, fueron incapaces de re-
sistir el ataque posicional desa-
rrollado en el otro flanco.
• 
En todo momento de la partida no solo hay que decidir la jugada que se va a realizar,
sino también el plan relacionado con ella. Por buena que sea, una jugada será menos
efectiva si no va seguida de un plan estratégico coherente.
• 
Aunque el ataque se desarrolle de un modo estratégico, hay que estar muy atento a los
detalles tácticos que puedan aparecer.
RECUERDA

Con esta victoria ante
un jugador del calibre de
Capablanca, Botvínnik
demostró que era un
serio aspirante al
campeonato mundial,
título que logró diez
años más tarde.
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Curso audiovisual de
Ajedrez
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19
Botvínnik llevaba las blancas
y, tras una serie de cambios en
la apertura, llegó a la siguiente
posición, donde todavía con-
servaba una pequeña ventaja:
La posición es bastante simétri-
ca pero está claro que el Caballo
blanco se encuentra mejor colo-
cado que el negro. Además, la
Torre negra en f8 no ha sido
puesta en juego, mientras que
las dos Torres blancas ocupan
sendas columnas abiertas. Sin
embargo, se trata de unas venta-
jas minúsculas y había que jugar
con mucha precisión para que
no se evaporaran. Botvínnik
las aprovechó de un modo ma-
gistral, sin dar a su fuerte adver-
sario ninguna posibilidad de
equilibrar la partida. Con el fin
de debilitar la defensa negra de
sus puntos cruciales, Botvínnik
realizó nuevos cambios.
1.¦xe7 £xe7 2.£c7 £xc7
3.¦xc7
A pesar de lo simple de la posi-
ción, las negras tienen una tarea
muy difícil por delante, puesto
que ahora no podrán evitar la
presión de las piezas enemigas
en el resto de la partida.
3...f6!
Se trata de un movimiento muy
acertado, pues se corta el acceso
del Caballo enemigo a la casilla
e5 y permite la colocación de la
Torre en f7 para expulsar a la To-
rre blanca de la fuerte posición
que ocupaba en ese momento.
4.¢f1
Observemos que Botvínnik no
cedió su ventaja posicional por
ir a ganar un peón.
4...¦f7 5.¦c8+ ¦f8 6.¦c3!
Las blancas no cambiaron las
Torres, sino que conservaron la
suya en una posición activa, lista
para invadir de nuevo el territo-
rio enemigo en cuanto le fuera
posible. Por ejemplo, si las ne-
gras movían su Caballo 6...¤d7
7.¦c7 la Torre podía regresar.
En esta ocasión vamos a examinar otra de las partidas clásicas de la historia del
ajedrez, la que enfrentó en el torneo de AVRO de 1938 al entonces campeón mun-
dial, Alekhine, contra Mijaíl Botvínnik, quien más tarde se convirtió en su sucesor.
Botvínnik, que en este torneo derrotó brillantemente a otro campeón mundial,
Capablanca, superó también a Alekhine, jugando de manera impecable un final en
el que la actividad de las piezas desempeñó un papel fundamental.
Una partida legendaria: Botvínnik - Alekhine (AVRO, 1938)
Finales clásicos (III)
Finales
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20
6...g5
Las negras reconocieron que a
la larga no podrían evitar que la
Torre blanca volviera a la sépti-
ma fila y por ello apartaron sus
peones de ella. Además, esto
permitía llevar su Rey a g7 y g6.
7.¤e1 h5
Las negras tienen que estar
atentas. Una actitud pasiva,
como por ejemplo tras la juga-
da 7...h6 permitiría a las blan-
cas completar su plan: 8.¤c2
¢f7 9.¤e3 ¢e6 10.g4 y dejaría
a su rival completamente para-
lizado. La casilla f5 daría mu-
chos problemas a las negras. Y
precisamente para evitar la ju-
gada de las blancas, g4, Alekhi-
ne realizó el movimiento h5.
8.h4!!
Una excelente ruptura. Las ne-
gras no podían tomar este
peón, ya que, tras 8...gxh4
9.¤f3, y las blancas recupera-
rían de inmediato el peón, de-
jando a las negras con una es-
tructura llena de debilidades.
8...¤d7 9.¦c7 ¦f7 10.¤f3!
g4 11.¤e1
La situación de las negras em-
pezaba a ser crítica, pero de
nuevo Alekhine consiguió neu-
tralizar el plan blanco.
11...f5 12.¤d3 f4
De este modo, las negras consi-
guieron, justo a tiempo, evitar
que el Caballo se colocara en f4.
No obstante, todavía se encon-
traban en serias dificultades.
La transformación de la ventaja
Detengámonos en este mo-
mento tan importante de la
partida, donde podemos ver
la diferencia entre los jugadores
buenos y los verdaderamente
muy buenos.
A la hora de aprovechar la ven-
taja muchas veces se presenta
el dilema de si conviene ir a
ganar material, aunque con
ello se le conceda algún respiro
al rival, o si, por el contrario,
conviene mantener la presión.
Se trata de aprovechar la ven-
taja del mejor modo, dándole
al adversario las menores po-
sibilidades de salvación, y para
ello es importante elegir bien el
momento en que la ventaja po-
sicional se transforma en ven-
taja material.
Un buen jugador probablemen-
te habría jugado ahora su Caba-
llo a b4 para ganar un peón. Con
ello habría obtenido un final
ventajoso y tal vez lo habría ga-
nado. Sin embargo, en este mo-
mento, de modo imperceptible,
también habría perdido la oca-
sión de lograr algo más. Botvín-
nik, por el contrario, consideró
que un peón era poco premio
para una posición tan dominan-
te y siguió apretando a su rival,
convencido de que podría obte-
ner la ganancia de material en
circunstancias mucho mejores.

En esta partida
Botvínnik aprovechó
de modo magistral
la superior actividad
de su Torre frente
a la del adversario.
40_Ajedrez.indd 20 25/11/11 10:21
21
• 
En el final son posibles los planes de largo alcance, y mejorar la propia posición es uno
de ellos.
• 
Aunque tengamos ventaja, no siempre conviene cambiar piezas, especialmente si las
nuestras son más activas que las del adversario.
• 
Teniendo ventaja posicional, no hay que precipitarse en conseguir ventajas materiales si
con ello damos al adversario la posibilidad de tomar la iniciativa. Casi siempre será me-
jor conservar la presión hasta que pueda ganarse material en las mejores condiciones.
RECUERDA
13.f3 gxf3 14.gxf3 a5
15.a4
Botvínnik sigue fijando la po-
sición de los peones enemigos.
Casi todos pueden ser atacados
y ya no podrán escapar.
15...¢f8 16.¦c6 ¢e7
17.¢f2 ¦f5 18.b3
Sin precipitarse, las blancas si-
guen mejorando la posición de
sus piezas. Obsérvese la exce-
lente colocación de la Torre
blanca, atacando el peón débil
en b6 y cortando el paso del Rey
enemigo. También el Caballo
blanco, al atacar otro peón dé-
bil, el de f4, mantiene atada la
Torre adversaria a su defensa.
18...¢d8 19.¢e2 ¤b8
20.¦g6!
De nuevo las blancas renuncian
a la ganancia de un peón si con
ello permiten a su rival activar
sus piezas. En caso de 20.¦xb6
¢c7 seguido de 20...¤c6, las
negras tendrían contrajuego
sobre el punto d4.
20...¢c7 21.¤e5 ¤a6
Ahora el Caballo negro no está
en condiciones de alcanzar la
casilla c6 y las esperanzas de
actividad de las negras se dilu-
yen. En realidad, este era un
buen momento para decidir el
abandono, pero todavía trata-
ron de resistir.
22.¦g7+
Como ocurre en muchas oca-
siones en ajedrez, había un
camino más rápido hacia la
victoria con la jugada 41.¦g5,
que ganaría un peón sin dar
ningún contrajuego al adver-
sario, puesto que si 22...¦xg5?
23.hxg5 ¢d6 24.g6 ¢e7 25.g7,
el peón coronaría. De todas
maneras, la continuación ele-
gida por Mijaíl Botvínnik gana
igualmente, aunque de un
modo algo más lento.
22...¢c8 23.¤c6 ¦f6
24.¤e7+ ¢b8 25.¤xd5
1-0
40_Ajedrez.indd 21 23/11/11 17:46
PEÓN DE REY REVISTA DE AJEDREZ
28
L a E s c u e l a S o v i é t i c a
Si yo hubiera mantenido el rigor
cronológico en los artículos sobre
la Escuela Soviética, este artícu-
lo debería ser el primero en apare-
cer, porque en términos compara-
tivos Mijail Moiseevich Botvinnik
es el alfa y omega de la propia
Escuela. Por supuesto eso no sig-
nifica, ni mucho menos, que antes
de Botvinnik no existiera nada.
Por entonces funcionaba la doc-
trina política de crear las condi-
ciones para involucrar las masas
en la vida socio-cultural del nuevo
estado Soviético a través del
deporte, y el ajedrez entraba
como un deporte intelectual en
esa doctrina. El Estado proporcio-
naba las condiciones económicas
para crear las infraestructuras
necesarias y a corto plazo, miles
de aficionados tenían posibilida-
des de entrenarse, jugar torneos y
ganarse la vida con la actividad
ajedrecística. Podría nombrar
decenas de jugadores, muy impor-
tantes, quienes con sus conceptos
novedosos prepararon la llegada y
liderazgo de Botvinnik: P.
Romanovsky, N. Riumin, E.
Znosko Borovsky, G.Levenfish…
y muchísimos más, que crearon
los fundamentos de la futura
Escuela Soviética y sin duda algu-
na la representan también. La
propia Escuela Soviética reconoce
estar basada en las tradiciones
provenientes de M.Chigorin y
pasa por la herencia de
A.Alekhine.
El liderazgo de M.Botvinnik
empieza perfilarse a comienzos de
los años 30 y su reconocimiento
internacional a partir del torneo
internacional de Moscú en 1935,
cuando comparte el primer pre-
mio con S.Flohr delante de
J.R.Capablanca y Em.Lasker.
Botvinnik, también gana varios
campeonatos Soviéticos, y es el
número 1 indiscutible al terminar
la segunda guerra mundial.
La doctrina Soviética necesitaba
líderes internacionalmente reco-
La Escuela Soviética (4)
Mijail M. BOTVINNIK ... el Patriarca
(1911-1995)
Elizbar Ubilava
GM
PEÓN DE REY REVISTA DE AJEDREZ
29
L a E s c u e l a S o v i é t i c a
nocidos. Este interés crea el prece-
dente de entrar en contacto con el
vigente campeón del mundo
A.Alekhine, para organizar el
match entre Alekhine y Botvinnik.
Y eso, a pesar de que a Alekhine
le reprochaban su colaboración
con los nazis, hasta tal punto que
le dejaron fuera del torneo de
Londres, el primer gran torneo
internacional después de la segun-
da guerra mundial. No sabemos
si, de haber vivido Alekhine más
tiempo, su match con Botvinnik
hubiera sido factible. De todas
formas la historia del ajedrez
siguió por otro camino y el cam-
peón del mundo falleció en 1946.
El nuevo organismo internacional
de Ajedrez, la FIDE, que se reno-
vó después de la segunda guerra
mundial, organizó el match tor-
neo en 1948 entre cinco jugado-
res: M.Botvinnik, P.Keres,
V.Smislov, S.Reshevsky y M.Euve,
y se celebró en dos partes: en La
Haya (Holanda) y en Moscú
(URSS). El ganador de este even-
to, Botvinnik, se proclamó cam-
peón del mundo.
Ese fue el comienzo de un largo
dominio, no solo del propio
Botvinnik, sino de toda la Escuela
Soviética, que dio al mundo del
ajedrez varios genios de este juego
universal. Yo veo a M.Botvinnik
como un modelo, que representa
el método de trabajo que hoy en
día se llama la metodología de la
Escuela Soviética, y contiene los
siguientes elementos: trabajo ana-
lítico sistemático, trabajo como
explorador de nuevas direcciones,
preparación física sistemática y
preparación individual para gran-
des eventos.
El propio Mijail Moiseevich, en
distintas ocasiones, en sus confe-
rencias, sus artículos o en los
comentarios de sus partidas,
explicó los diferentes elementos
de su concepto metodológico y su
comprensión acerca del ajedrez.
Por ejemplo: un jugador de alto
nivel solo debe jugar entre 50 o
60 partidas anuales serias. Jugar
más partidas puede afectar tanto
a la creatividad del jugador, como
también a su productividad a la
hora de elaborar nuevas ideas. En
otras palabras, eso significa que
un profesional siempre debe man-
tenerse fresco, sólo elegir los tor-
neos más importantes del año y
tener la responsabilidad de
demostrar un juego creativo y
nuevas ideas cada vez que partici-
pa en un evento.
Botvinnik creía que jugar partidas
de blitz también afectaba de
manera negativa al jugador, sobre
todo a los jugadores jóvenes, y
terminantemente prohibía este
tipo de juego en las concentracio-
nes de su escuela. Botvinnik fue
un hombre altamente disciplinado
en sus hábitos de trabajo y de
régimen diarios, y explicaba que
esta actitud era necesaria en la
vida de un deportista.
Otro elemento muy importante
era la actividad deportiva. Su
deporte favorito fue andar rápido
con respiraciones profundas. A la
hora de trabajar sobre el ajedrez,
Mijail Moiseevich requería de un
jugador que tuviese ambiciones de
llegar a la cima del ajedrez las
siguientes condiciones: creativi-
dad, espíritu de investigador, tra-
bajo sistemático, buena prepara-
ción física, disciplina de hierro e
inteligencia. Cuando hablo de la
inteligencia recuerdo una historia
contada con orgullo por el propio
Botvinnik: Durante un match del
campeonato del mundo (no
recuerdo cual de ellos) aplazó la
partida en una posición donde
todos los especialistas la daban
por perdida. Pero en su análisis
casero, encontró unos recursos
muy finos de salvación, aunque
para despistar aún más a su rival
fue a continuar la partida aplaza-
da sin su tradicional termo de
café; de esa manera daba a enten-
der que solo iba para hacer un par
de jugadas y después abandonar
la lucha. Su rival se confió mucho
en que la partida terminaría rápi-
do y no se dio cuenta de la tram-
pa que le tenía preparada
Botvinnik y finalmente el encuen-
tro terminó en tablas.
Botvinnik, cuando todavía no había ganado el
título mundial.
PEÓN DE REY REVISTA DE AJEDREZ
30
L a E s c u e l a S o v i é t i c a
Otro aspecto es el proceso de pre-
paración. Mijail Moiseevich creía
que un jugador debería fijarse no
solo en las debilidades que pudie-
se encontrar en la preparación
teórica de su rival, sino a veces en
las costumbres y hábitos que pue-
den influir sobre sus decisiones.
Según él, mientras se preparaba
contra M.Euwe se dio cuenta que
el gran maestro holandés prefería
hacer jugadas largas a las jugadas
cortas; por ejemplo, si tenía elec-
ción entre las jugadas Ae2 o Ab5
seguramente elegiría la segunda,
probablemente por su estatura
alta y porque las jugadas largas
las hacía con más comodidad. En
una ocasión, Botvinnik aprovechó
este hábito de su rival y ganó la
partida.
Sin duda alguna Botvinnik fue un
gran analítico y no me refiero sólo
al terreno de las aperturas, donde
su aportación ha sido muy impor-
tante, sino también al análisis de
los finales. El primer campeón
Soviético demostró esa cualidad
sobradamente en los análisis de
sus partidas aplazadas, que los
jóvenes pueden estudiar como un
gran ejemplo para desarrollar esas
cualidades y hábitos y también
para entender mejor la profundi-
dad de esa faceta de juego.
M.Botvinnik reinó durante 15
años, hasta 1963, aunque perdió
dos veces el título por un año,
contra V.Smislov y M.Tal. En las
dos ocasiones pudo recuperar su
corona en el match de revancha.
Ese derecho de los campeones a
jugar una revancha en caso de
perder el título, otorgaba dema-
siadas ventajas al campeón del
mundo y la FIDE abolió esa regla
en 1963, precisamente el año en
que Botvinnik perdió su título
contra T.Petrosian. A partir de
ahí Mijail Moiseevich renunció a
jugar los ciclos del Campeonato
del Mundo y solo participaba en
torneos internacionales y campeo-
natos por equipos. Además traba-
jaba para crear programas de aje-
drez y estaba convencido, que
algún día esos programas supera-
rían al ser humano.
Una de las actividades más impor-
tantes fue la creación de la escue-
la de Botvinnik, que tuvo una
repercusión muy importante en la
prensa Soviética. Por los consejos
de Mijail Moiseevich pasaron
muchas jóvenes promesas, pero el
alumno más querido del patriar-
ca fue G.Kasparov. De hecho, el
consejero más valioso de
Kasparov durante su primer
match contra A.Karpov, fue
Botvinnik. Cuando Garry empezó
a jugar contra Karpov (como
recordaran ese match se jugaba
hasta las 6 victorias sin contar las
tablas) Botvinnik aconsejó a su
pupilo que emplease la táctica de
jugar a tablas por lo menos en los
primeros 20 encuentros, para des-
gastar a su rival y solo después de
acostumbrado a su estilo, empe-
zar a cambiar la táctica. El joven
Kasparov no escuchó a su maes-
tro, y estuvo muy cerca de perder
el match por 6:0, pero finalmente
adoptó esa táctica del desgaste y
ese match quedó suspendido des-
pués de 48 partidas, con el resul-
tado 5:3 a favor de Karpov. Los
siguientes matches los ganó
Kasparov. A pesar de la ruptura
posterior, entre Botvinnik y
Kasparov, se puede considerar
que el seguidor más fiel del siste-
ma de Botvinnik es precisamente
G.Kasparov.
La personalidad de M.Botvinik
influyó también en mi humilde
carrera deportiva. Tuve dos
encuentros memorables con el
legendario campeón Soviético.
Primero fue el año 1963 en Tiflis,
cuando jugué una partida de
simultáneas contra él. Tenía sólo
13 años y la segunda categoría,
así que a mi entrenador le costó
trabajo encontrarme un lugar
entre los 25 jóvenes oponentes de
Botvinnik, porque el resto de los
jugadores eran de primera catego-
ría. Tuve la suerte de ganar esa
partida y eso me dio un impulso
increíble para dedicar el resto de
mi vida a esta actividad. El otro
encuentro se produjo en Moscú
en 1977 cuando yo acompañaba
a mi alumna N.Ioseliani a la
escuela de Botvinnik. Un día,
La frase: ”El ajedrez es el arte del aná-
lisis” cuyo autor es el propio
Botvinnik, refleja claramente su filo-
sofía ajedrecística.
PEÓN DE REY REVISTA DE AJEDREZ
31
L a E s c u e l a S o v i é t i c a
Mijail Moiseevich nos invitó a su
casa para comer. Pasamos una
tarde muy agradable en compañía
de Botvinnik y su mujer. Me pare-
ció un hombre abierto con un
buen sentido del humor y nos
contó algunas historias entreteni-
das de su vida profesional.
M.Botvinnik, sin duda, fue la per-
sona con mayor prestigio en el
mundo ajedrecístico y quizás en el
mundo deportivo soviético de su
época. Al final de su vida le lla-
maron el Patriarca, simbolizan-
do de esa manera su aportación
fundamental en todo lo que esta-
ba relacionada con ajedrez en la
Unión Soviética.
Entre las numerosísimas victo-
rias de M.Botvinnik, existen par-
tidas mucho más importantes
que esta, pero la partida contra
Levenfish me llamó la atención
por su energía y claridad. Toda la
partida tiene una continuidad
admirable y una lógica demole-
dora. 1.c4 e5 2.¤c3 ¤f6 3.¤f3
¤c6 4.d4 [Hoy dia a las negras
no les preocupa esta variante.]
4...exd4 5.¤xd4 ¥b4 6.¥g5
[Las blancas permiten el deterio-
ro de la estructura de su flanco
de dama, pero quieren a cambio
el alfil negro. La cuestión es
¿Tendrá más importancia el
dinamismo que podrán lograr las
blancas o la debilidad de la
estructura finalmente otorgará la
ventaja a las negras? Botvinnik,
antes de este encuentro, utilizó
varias veces esta misma varian-
te, así que le gustaba este tipo
concreto de posición, porque
tenía posibilidades de crear una
posición dinámica.] 6...h6 7.¥h4
¥xc3+ 8.bxc3 ¤e5 [En caso de
8...0-0 Botvinnik ejecutaba en
partidas anteriores el plan con
f3-e4 trasladando su alfil a f2.]
9.e3 [V.Kramnik en un encuentro
contra A. Karpov jugó: 9.f4 ¤g6
10.¥xf6 £xf6 11.g3 que me
parece interesante.] 9...¤g6
10.¥g3 ¤e4 11.£c2 ¤xg3
12.hxg3 d6 13.f4!? [Esta jugada
no solo libera la casilla f2 para el
rey, sino que coloca los peones
blancos en casillas negras,
supliendo la falta de su alfil negro
y reduce, al mismo tiempo, la
movilidad del caballo adversario]
13...£e7 14.¢f2 ¤f8?
XIIIIIIIIY
9r+l+ksn-tr0
9zppzp-wqpzp-0
9-+-zp-+-zp0
9+-+-+-+-0
9-+PsN-zP-+0
9+-zP-zP-zP-0
9P+Q+-mKP+0
9tR-+-+L+R0
xiiiiiiiiy
[Las negras tienen un buen plan,
trasladar el caballo a c5 y domi-
nar la posición, pero lo malo es
que les toca a las blancas y
Botvinnik, M
Levenfish, G
¶
¶
Apertura Inglesa [A28]
Cto. de la U.R.S.S. 1940
Botvinnik con la entonces campeona mundial Maya Chiburdanidze
Botvinnik demuestra la inviabili-
dad de este plan. Había que
jugar 14...0-0 o 14...c5] 15.c5!
[Con esta jugada las blancas
siembran el terror en el bando de
su rival, porque entran en juego
el alfil blanco y la torre a1. Si
tenemos en cuenta la buena
posición del caballo en d4, de la
dama en c2 y la torre en h1,
podemos apreciar el peligro que
puede llevar el sacrificio de este
peón.] 15...dxc5 16.¥b5+ ¤d7
[Las negras no se atreven a
entrar en la línea 16...¥d7
17.¤f5 £f6 18.£e4+ ¤e6
19.¥xd7+ (no ofrece nada
19.£xb7 ¦d8 20.¥xd7+ ¦xd7
21.£a8+ ¦d8 22.£c6+ ¢f8)
19...¢xd7 20.¦hd1+ ¢c8
21.¦ab1 ¦b8 22.£d5 ¦d8
23.£e5 ¦d7 24.£xf6 gxf6
25.¤xh6 con la ventaja para las
blancas (Fritzi).] 17.¤f5 £f6
18.¦ad1 g6 [No es recomenda-
ble jugar: 18...c6 19.¦d6 £d8
20.£e4+ ¢f8 por 21.£e5]
19.¤xh6 ¦f8 20.g4!
XIIIIIIIIY
9r+l+ktr-+0
9zppzpn+p+-0
9-+-+-wqpsN0
9+Lzp-+-+-0
9-+-+-zPP+0
9+-zP-zP-+-0
9P+Q+-mKP+0
9+-+R+-+R0
xiiiiiiiiy
[Las blancas no dan ni un respi-
ro a su rival.] 20...a6 21.g5 £e6
22.¥e2 [Preparando la vuelta del
caballo al centro.] 22...¤b6
23.¤g4 ¢e7 24.¤f6 £c6
25.¦h7 ¥f5 [25...¥e6 pierde por
26.£xg6] 26.e4 ¥e6 27.f5 1-0
En algunas ocasiones Botvinnik
se quejaba de su floja visión tác-
tica. Tengo mis dudas sobre esa
afirmación, porque muchas de
sus partidas muestran lo contra-
rio. ¿Quizás quería despistar a
sus rivales, como lo ha hecho en
otras ocasiones?
1.d4 e6 2.c4 ¤f6 3.¤c3 ¥b4
4.e3 b6 5.¥d3 ¥b7 6.¤f3 ¤e4
7.0-0 f5 [Las negras pueden
tomar en c3: 7...¤xc3 8.bxc3
¥xc3 pero después de 9.¦b1 el
alfil negro sólo puede colocarse
en a5 y las negras sufren una
presión fuerte.] 8.£c2 ¥xc3
9.bxc3 0-0 10.¦b1?! [No creo
que esta jugada aporte algo para
conseguir alguna ventaja. El plan
más conocido en esta posición
es: 10.¤d2 £h4 11.f3 ¤xd2
12.¥xd2 ¤c6 13.e4 fxe4
14.¥xe4 ¤a5 15.¥xb7 ¤xb7
16.¦ae1] 10...c5 11.a4 £c7
12.a5 d6 13.¤d2 ¤xd2
14.¥xd2 ¤d7 [Las negras ter-
minan el desarrollo sin ninguna
dificultad.] 15.¦b2 [Las blancas
no consiguen nada en caso de
15.e4 fxe4 16.¥xe4 ¥xe4
17.£xe4 ¦ae8. Para evitar la
acción de las negras había que
jugar 15.f3 ] 15...bxa5 16.¦a1
[No vale 16.d5 por 16...¤e5!
17.dxe6 ¤xd3 18.£xd3 ¥e4
19.£e2 ¦ae8] 16...¤b6 17.¦xa5
XIIIIIIIIY
9r+-+-trk+0
9zplwq-+-zpp0
9-sn-zpp+-+0
9tR-zp-+p+-0
9-+PzP-+-+0
9+-zPLzP-+-0
9-tRQvL-zPPzP0
9+-+-+-mK-0
xiiiiiiiiy
17...¥e4! [Botvinnik encuentra el
punto débil en la estructura de su
rival, la casilla c4 y con el cambio
de los alfiles consigue una clara
ventaja.] 18.¥xe4 fxe4 19.£b3
[Las negras deben ganar des-
pués de 19.£xe4 ¤xc4
20.£xe6+ £f7] 19...¤xc4 Este
golpe decide. 20.£xc4 £xa5
21.£xe6+ ¢h8 22.¦a2 £c7
23.£xe4? Un grave error en una
posición perdida. 23...£f7 0-1 ¶
PEÓN DE REY REVISTA DE AJEDREZ
32
L a E s c u e l a S o v i é t i c a
Uhlmann, W GER
Botvinnik, M URSS
¶
¶
Defensa Nimzoindia [E43]
Olimpiada Munich 1958
El 17 de agosto de 1911 nació Mijail
Moiseevich Botvinnik, el Patriarca
del ajedrez soviético, de quien acaba
de cumplirse su centenario.
La figura de Botvinnik es especial-
mente importante, no sólo por ser
campeón mundial durante 15 años,
de 1948 a 1963, (con dos interrup-
ciones de un año, por sus derrotas
ante Smyslov y Tal) sino sobre todo
por el importante legado que dejó,
que supuso un avance fundamental
en el ajedrez de competición.
Los primeros campeones mundiales
jugaban haciendo uso de sus grandes
cualidades, pero conocemos muy
poco acerca de los métodos de per-
feccionamiento de su juego, si es que
los siguieron. Capablanca fue uno de
los mayores genios en el ajedrez de
todos los tiempos, pero era bastante
indolente en su preparación.
Alekhine dedicó mucho más esfuer-
zo personal, pero principalmente tra-
bajó en el análisis de las partidas.
Pero con Botvinnik el ajedrez pasa a
ser ciencia, cuando él descubre
métodos de entrenamiento que
cubren prácticamente todos los
aspectos que un ajedrecista profesio-
nal debe cuidar, tanto en el terreno
de las aperturas como en la prepara-
ción específica contra un oponente
determinado. Y no sólo practica y
perfecciona esos métodos, sino que
posteriormente los publica y lega a la
posteridad tanto en sus libros como
en su actividad después de dejar las
competiciones, donde crea su famo-
sa escuela, que tantos grandes maes-
tros ha formado.
Es por ello que la Escuela Soviética
de ajedrez considera a Botvinnik
como su Patriarca y su figura más
destacada, y el ajedrez ruso, su here-
dero directo, ha querido rendirle un
merecido homenaje con ocasión del
primer centenario de su nacimiento.
Botvinnik no aprendió a jugar tan
pronto como Capablanca o
Reshevsky, pues lo hizo a los doce
años. Su primer éxito lo obtuvo a los
catorce años, cuando derrotó al pro-
pio Capablanca en una sesión de
simultáneas y a partir de ese momen-
to sus progresos fueron muy rápidos,
hasta el punto de que con 16 años ya
participó en el campeonato de la
URSS, compartiendo el quinto pues-
to. Y se proclamó campeón absoluto
de la URSS por primera vez en 1931,
cuando tenía 20 años.
Ciertamente el ajedrez tuvo un gran
reconocimiento en la época soviética
y Botvinnik gozó de muchos apoyos
oficiales desde sus comienzos. Pero
las victorias frente al tablero eran
exclusivamente suyas.
El primer gran triunfo internacional
de Botvinnik ocurrió en el torneo de
Moscú de 1935, que reunió a figuras
como Lasker y Capablanca.
Botvinnik empató en el primer pues-
to con Flohr y al año siguiente en el
mismo torneo quedó segundo, detrás
de Capablanca, pero delante de Flohr
y Lasker.
Pero fuera de la URSS, la primera
participación de Botvinnik ocurrió
en el gran Torneo Intenacional de
Nottingham en 1936, donde estaban
prácticamente los mejores jugadores
del mundo, incluyendo el campeón
mundial Euwe, y los ex campeones
anteriores vivos, Alekhine, Capa-
blanca y Lasker, además de Fine,
Flohr, Reshevsky, Bogoljubov, entre
otros. Botvinnik consiguió el primer
puesto compartido con Capablanca y
sin perder partida, lo que le ratificó
como uno de los mejores ajedrecis-
tas del mundo y serio aspirante al
título mundial.
Otra importante competición tuvo
lugar dos años después, en 1938. El
torneo organizado por la cadena de
radio holandesa AVRO puede consi-
derarse justamente como uno de los
más fuertes de todos los tiempos, ya
que tomaron parte los ocho mejores
jugadores del momento, en una liga
a doble vuelta. Aunque Botvinnik
tuvo que conformarse con el tercer
puesto, a un punto de los vencedores
Keres y Fine, jugó partidas extraor-
dinarias, como las que ganó a
Alekhine y sobre todo a Capablanca,
cuya bonita combinación final ha
sido publicada en miles de ocasio-
nes.
ACTUALIDAD
70
Primer centenario
del nacimiento de
Mijail Botvinnik
M. I. Ángel Martín
El campeón mundial M. Botvinnik,
el Patriarca de la Escuela Soviética
ACTUALIDAD
71
Botvinnik - Primer Centenario
30.¥a3!!
Una sorprendente jugada de desvia-
ción. La Dama negra debe capturar
el alfil, para no dejar que el peón
pasado avance. Con ello quedará
apartada de la defensa de su Rey.
Pero la clave de la combinación está
en la siguiente jugada, donde las
blancas sacrifican su otra pieza
menor.
30...£xa3 31.¤h5+! gxh5 32.£g5+
¢f8 33.£xf6+ ¢g8 34.e7
Ahora solo queda jugar con cierta
precisión para evitar los jaques.
34...£c1+ 35.¢f2 £c2+ 36.¢g3
£d3+ 37.¢h4 £e4+ 38.¢xh5 £e2+
39.¢h4 £e4+ 40.g4 £e1+ 41.¢h5
1-0
De no ser por el estallido de la
Segunda Guerra Mundial, Botvinnik
hubiera tenido la oportunidad de
enfrentarse a Alekhine (que había
recuperado el título mundial frente a
Euwe en 1937) y de hecho hubo
algunas conversaciones para organi-
zar tal match. Pero la muerte del
campeón en 1946 dejó el título
vacante y para dilucidar quién ocu-
paría el trono del ajedrez se organizó
en 1948 un torneo que inicialmente
debía reunir a los seis mejores juga-
dores del mundo, aunque Fine rehu-
só participar, de modo que quedó
reducido a cinco jugadores: Bot-
vinnik, Keres, Euwe, Smyslov y
Reshevsky, que disputaron una liga a
cinco vueltas en La Haya y Moscú.
Eso torneo lo ganó con autoridad
Botvinnik, con 14 puntos de 20 posi-
bles, 3 más que Smyslov, que fue
segundo. De esta manera se procla-
mó campeón mundial y en los
siguiente años hizo de la defensa de
su título el principal objetivo de su
carrera, participando en relativamen-
te pocas competiciones, fuera de las
Olimpiadas o del campeonato de la
URSS.
La experiencia de Botvinnik en los
encuentros por el campeonato mun-
dial, y su capacidad de preparación
le permitieron superar momentos
delicados, aunque no siempre mostró
superioridad sobre sus rivales. En
efecto, la primera defensa que hizo
de su título, en 1951 frente a
Bronstein, la salvó in extremis con
un empate a 12 puntos que le permi-
tió conservarlo. Y lo mismo pasó en
1954 frente a Smyslov, con otro
empate a 12 puntos.
A la tercera fue la vencida y en 1957,
nuevamente frente a Smyslov, fue
derrotado, pero pudo hacer uso de la
cláusula de revancha existente
entonces para recuperar el título al
año siguiente. Y una circunstancia
similar se produjo en 1960 cuando
perdió el título ante Tal, para recupe-
rarlo en el match de revancha un año
después.
Ese derecho de revancha se abolió en
el siguiente ciclo, de modo que
Botvinnik no pudo hacer uso de él
cuando perdió su match con
Petrosian en 1963. Entonces, con 52
años, Botvinnik anunció que no vol-
vería a competir por el campeonato
mundial y empezaba a poner fin a su
carrera ajedrecística en el aspecto
competitivo, aunque no en el de la
enseñanza, al que empezó a dedicar
sus mayores esfuerzos, junto con el
proyecto de construir un ordenador
que jugase como los grandes maes-
tros, aspecto en el que no tuvo el
mismo éxito.
AVRO 1938
Botvinnik, M URS
Capablanca, JR CUB
Alekhine y Botvinnik en el torneo AVRO de 1938
72
Todavía jugó algunos torneos aisla-
dos, como el internacional de Palma
de Mallorca de 1967, donde derrotó
al vencedor, Larsen, y el de Mon-
tecarlo 1968, donde venció en una
memorable partida a Portisch, ade-
más de tomar parte en el match
URSS-Resto del Mundo de 1970.
Portisch acaba de jugar su caballo de
c6 a b8, confiando en que las blancas
no pueden tomar su peón en c7 y de
este modo tener la oportunidad de
jugar ...c6, neutralizando la presión
de las blancas en esa columna. Pero
Botvinnik ha visto mucho más lejos.
16.¦xc7! ¥c6 17.¦1xc6 bxc6 18.¦xf7!
La clave de la combinación.
Botvinnik sacrifica su segunda torre,
que no podrá ser capturada. Pero
entonces las blancas quedarán con
dos sanos peones como compensa-
ción por la calidad y la torre blanca
creará molestas amenazas de ataque.
18...h6
Si 18...¢xf7 19.£c4+ ¢g6 20.£e4+
¢f7 21.¤g5+ ganando.
19.¦b7 £c8 20.£c4+ ¢h8
Si 20...£e6 21.¤xe5 ganando.
21.¤h4! £xb7
21...£e6 aguantaba algo más, pero
el resultado tras 22.£e4 ¢g8
23.¤g6 tampoco sería diferente.
22.¤g6+ ¢h7 23.¥e4 ¥d6
24.¤xe5+ g6
Si 24...¢h8 25.¤f7+, pero ahora
Botvinnik remata la lucha de modo
elegante con un sacrificio que des-
mantela la posición del rey enemigo.
25.¥xg6+ !¢g7 26.¥xh6+ 1-0
Por aquel entonces, la Escuela de
Botvinnik, empezó a funcionar con
regularidad y muchos de sus alum-
nos empezaron a cosechar importan-
tes éxitos a nivel internacional. Por
ella pasaron futuros campeones
mundiales juveniles, como Yusupov,
Dolmatov, A.Sokolov, e incluso
campeones mundiales absolutos,
como Karpov, Kasparov y Kramnik.
Pero el caso de Kasparov puede con-
siderarse especial por el tiempo que
duró su colaboración. Desde muy
joven acudió como alumno, siendo
naturalmente uno de los más desta-
cados, e incluso ayudando al maes-
tro en distintas tareas, hasta que a
finales de los años 70, la Escuela de
Botvinnik dejó de existir.
Sin embargo, 16 años más tarde, en
1986, la Escuela reanudó su activi-
dad, convertida ya en la Escuela
Botvinnik-Kasparov, con la partici-
pación directa del nuevo campeón
mundial, ahora ya convertido en pro-
fesor. Fue en esta época cuando
Kramnik se convirtió en el más des-
tacado de sus alumnos p
ACTUALIDAD
Botvinnik - Primer Centenario
Kasparov y Botvinnik en la época en que el primero se proclamó
campeón mundial derrotando a Anatoli Karpov
Mónaco 1968
Botvinnik, M URS
Portisch, L HUN
73
ACTUALIDAD
Así jugaba Botvinnik
Juegan negras
1
Padevsky,N Botvinnik,M
Moscú 1956
Juegan blancas
2
Botvinnik,M Vidmar,M
Nottingham 1936
Juegan negras
3
Tolush,A Botvinnik,M
Moscú 1945
Juegan negras
4
Antoshin,V Botvinnik,M
Cto. URSS. Moscú 1955
Juegan blancas
5
Botvinnik,M Schmid,L
Leipzig ol, 1960
Juegan negras
6
Sokolsky, A Botvinnik,M
Cto. URSS. Leningrado 1938
Juegan negras
7
Lilienthal, A Botvinnik,M
Cto. URSS. Moscú 1945
Juegan blancas
8
Botvinnik,M Larsen,B
Palma de Mallorca, 1967
Juegan blancas
9
Botvinnik,M Euwe,M
Moscú/La Haya 1948
ACTUALIDAD
74
Padevsky,N - Botvinnik,M
13...¦xc3! 14.bxc3?! [Era mejor
14.gxf6 ¦xe3 15.£xe3 ¥xf6 aunque
también las negras tienen ventaja]
14...¤xe4 15.£g4 £c8! [Evitando
cualquier sacrificio en e6] 16.¦f3
[16.f5 e5 17.¤f3 ¤xb3 18.axb3
£xc3 19.¦ae1 d5] 16...¤xb3
17.axb3 f5! 18.£h4 [Si 18.gxf6
¦xf6 19.f5 exf5 20.¤xf5 ¥f8
21.¤h6+ ¦xh6 22.£xc8 ¦g6+
23.¢f1 ¥xc8 24.¦xa7 d5 y las
negras ganan] 18...e5 19.¦h3 h6
20.£h5 £xc3 21.¦d1 exd4 22.¥d2
[22.gxh6 dxe3 23.hxg7 £xg7+–+;
22.¥xd4 £xc2 23.gxh6 ¤f6–+]
22...£c6 23.gxh6 ¤g5 24.¦g3
£h1+ 25.¢f2 ¤e4+ 0–1
Botvinnik,M - Vidmar,M
20.¤xf7! ¦xf7 [Si 20...¢xf7
21.¥xd5+] 21.¥xf6 ¥xf6 [21...¤xf6
22.¦xf6 ¥xf6 23.£xc8+] 22.¦xd5
£c6 23.¦d6 £e8 24.¦d7 1–0
Tolush,A - Botvinnik,M
21...¦xd6! 22.exd6 ¥c6! 23.h3 ¢d7
24.¦e1 £h4! 25.£e5 £f6 26.£g3
¦h4! 27.¦e3 ¦f4 [27...£f4? 28.¦f3
£xg3 29.¦xf7+ ¢xd6 30.fxg3]
28.¥e2 £h4 29.¥f3 b4! 30.£xh4
¦xh4 31.g3?! [31.cxb4 axb4 32.¦b1
¦xd4 33.¦xb4µ] 31...¦h8!
[31...¦xh3? 32.cxb4 axb4 33.¦b1]
32.cxb4 axb4 33.¦b1 ¦b8 34.h4
¦b7 35.¢h2 ¢xd6 36.g4 ¤c3
37.¦a1 [37.¦b2 f6 38.¢g3 e5–+]
37...¤b5! 38.¦d1 ¦a7 39.h5 g5
40.¢g2 ¦a2 41.¥e2 0–1
Antoshin,V - Botvinnik,M
32...¤xc3!! 33.¦xc3 d4 34.a4 dxc3
35.axb5 ¢c5 36.g4?! [36.¢f2! ¦d7
37.¦xe4 ¦d2+ 38.¦e2 ¢xb5
39.¦xd2 cxd2 40.¢e2 c3 41.f5„
(Botvinnik)] 36...¦d7 37.¦e2 ¢xb5
38.h4 a5 39.h5 gxh5 40.g5 ¦d2
41.¢f2 h4 42.g6 ¦xe2+ 43.¢xe2 h3
44.g7 h2 45.g8£ h1£ 46.£d5+
¢b4 47.f5 [47.£d6+ ¢a4 48.£c6+
¢a3 49.£c5+ ¢b2 50.£b6+
¢xc2–+ (Botvinnik)] 47...£f3+
48.¢e1 £e3+ 49.¢d1 £f2! 0–1
Botvinnik,M - Schmid,L
15.d6! bxc3 [Si 15...exd6 16.£xd6
bxc3 17.¥f3 £c8 18.¤xd7 ¤xd7
19.¥g5 +-] 16.dxc7 £c8 17.¥f4
cxb2 [Si 17...£xc7 18.¤xg6+-]
18.¤xd7 ¤xd7 [18...£xd7 19.¥b5!
+-] 19.¥b5 ¥d4 20.c3 e5
[20...¥xc3 21.£xd7+ £xd7
22.c8£#] 21.cxd4 exf4 22.¥xd7+
£xd7 [22...¢xd7 23.dxc5+ ¢xc7
24.£d6+ ¢b7 25.£b6+ ¢a8
26.£xb2 seguido de ¦a1] 23.£e2+
¢f8 24.£e5 ¢g8 25.¦b1 f6
26.£xc5 ¢g7 27.¦xb2 ¦e8 28.¦b1
f3 29.gxf3 £h3 30.£c6 1–0
Sokolsky,A - Botvinnik,M
22...d4! 23.£e2 ¤e5 24.exd4 [24.f4
¤d7 25.exd4 ¥xf4 26.¦c2 ¦e8–+; Si
24.¦xc5 ¦xc5 25.¥xc5 ¤f3+
26.gxf3 ¥xf3 27.£c2 ¥xd1
28.£xd1 £g5+ ganando.] 24...cxd4
25.¦xc8 ¥xc8 26.¦e1 [26.¥b2 ¥g4
27.f3 ¤xf3+ 28.gxf3 ¥xf3 29.£e1
¥e3+] 26...d3! 27.£d1 [27.£xe5
£xe5 28.¦xe5 d2] 27...¥g4 28.£a1
[28.f3 ¤xf3+ 29.gxf3 ¥xf3 30.£b1
d2 31.¦d1 ¥e3+ con rápido mate.]
28...d2 29.¦xe5 d1£ 30.¦e8+ ¦xe8
31.£xf6 ¥e2 32.¤g3 ¥g7 33.£c6
¥b5 34.£c1 £xc1 35.¥xc1 ¦e1
36.¥e3 ¦a1 37.a4 ¥d3 38.f4 ¦b1
39.¢f2 ¥xf1 40.¤xf1 ¦xb3 0–1
Lilienthal,A - Botvinnik,M
16...c4! 17.¥f5 [17.¥e2 g6! 18.g4
h5 19.h3 hxg4 20.hxg4 ¦h2 es favo-
rable al negro] 17...¥xf5 18.£xf5
¥b4! [Con esta jugada las negras se
aseguran el control de la casilla e4,
que Botvinnik explotará de modo
magistral] 19.£c2 ¦d6 20.¦e2 ¥xc3
21.bxc3 ¤e4 22.¢a1 ¦a6 23.£c1
¦d8 24.¦c2 ¦dd6 25.¤g4 ¦g6!
26.h3 h5 27.¤e5 ¦gb6 28.¤f3 £a3
29.¤g5 [29.£xa3 ¦xa3 30.¦dc1
¦bb3] 29...¤xc3 30.£xa3 ¦xa3
31.¦dc1 ¤b5 32.¤xf7 [32.¦e1 f6
33.¤f3 ¦e6 34.¦ce2 ¤c3 35.¦c2
¦ea6 es aún peor] 32...¦xe3 33.¤e5
¢c7 34.g4 ¤xd4 35.¦d2 ¤e2
36.¦e1 ¤c3! 37.¦c1 0–1
Botvinnik,M - Larsen,B
21.¦d7 [Más fuerte era 21.¤f6+!
gxf6 22.£g4+ ¢h7 23.¦d7
(23.¥e4+!? f5 24.¥xf5+ exf5
25.£xf5+ ¢g8 26.£g4+! ¢h7
27.¦d7 ¤e7 28.¦xe7! ¦xe7 29.£f5+
¢g8 30.£f6 ¢h7 31.g4) 23...¦e7
(23...¥e7 24.¥e4+ ¢h8 25.¦xe7)
24.¥e4+ f5 25.¥xf5+ exf5
26.£xf5+ ¢g8 27.£f6 ¤e5
28.¥xe5 y las negras no tienen de-
fensa] 21...f5 [Si 21...¦e7 22.¤f6+
¢h8 23.£d3!+-] 22.¤d6? [mejor
22.£h5! ¦e7 23.¤f6+ gxf6
24.£g6+ ¥g7 (24...¦g7 25.¦xg7+
¥xg7 26.¥xc6 ¥xc6 27.¥xf6 £f8
28.¥xg7 £xg7 29.£xe6++-)
25.¥xc6 ¦xd7 26.¥xd7 ¥h1
27.f3+-. Incluso 22.¤f6+ gxf6
23.£h5 era similar] 22...¥xd6
23.¦xd6 con esta jugada Botvinnik
terminará ganando, aunque aquí
podía lograrlo más rápido con
23.¦xg7+! ¢f8 24.¦h7!] 23...¤d4
24.¦xd4! ¥xg2 25.¦d7 ¥h3 26.f3
¦d8 27.¦xg7+? [27.£d2! ¦xd7
28.£xd7 £f8 29.£xa7+-] 27...¢f8
28.¦h7 £d5 29.¢f2 £d1 30.¦h8+
¢f7 31.¦xd8 £xd8 32.£c2... (1-0)
Botvinnik,M - Euwe,M
22.£g3! fxe5 23.£g7 ¦f8 24.¦c7
£xc7 [24...£d6 25.¦xb7 d3 26.¦a7
£d8 27.£xh7 ganando] 25.£xc7
¥d5 26.£xe5 d3 27.£e3 ¥c4 28.b3
¦f7 [El último intento, pero insufi-
ciente] 29.f3!? [Lo más práctico.
Las blancas también ganan con
29.bxc4 ¦d7 30.£xe6+ ¢d8
31.¢f1! y si 31...d2 32.£xd7+
¢xd7 33.¢e2] 29...¦d7 30.£d2 e5
31.bxc4 bxc4 32.¢f2 ¢f7 [32...c3
33.£xc3 d2 se refuta sencillamente
con 34.£c8+ ¢e7 35.£xd7+ ¢xd7
36.¢e2] 33.¢e3 ¢e6 34.£b4 ¦c7
35.¢d2 ¦c6 36.a4 1–0 p
1
Soluciones
2
5
4
9
3
2
6
7
CÓMO MACHACAR A UN 2600
El Gambito del Centro en la Ruy López se ha conver-
tido en un “matagigantes”. Las blancas aprovechan
los numerosos recursos que ofrece esta apertura para
sacar del libro incluso a rivales muy fuertes, como
en esta partida.
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Novedades #ChessFM
 CASTIGO INMEDIATO EN CARO-KANN
El campeón español fulmina al negro con esta super-
agresiva agresiva línea contra la Defensa Caro-Kann,
una de las más sólidas respuestas negras contra 1.e4
Repertorio Chesskool de última tendencia.
 BOMBA CONTRA LA BERLINESA
En esta miniatura, el 8 veces campeón de España de
ajedrez aprovecha una de las recetas del curso inte-
ractivo de Chesskool “Repertorio de blancas en la
Española”. El negro quiere imponer una estructura
“berlinesa”, pero se encuentra con un inesperado
mazazo que le gana pieza.
 SECRETOS DE LA ALAPIN
El gran maestro Miguel Illescas, 8 veces campeón de
España de ajedrez, nos desvela alguno de los muchos
secretos que nos aguardan en el curso interactivo de
Chesskool sobre la variante Alapin contra la Defensa
Sciliana. En apenas dos minutos el blanco destroza la
fortaleza negra. ¿Eres capaz de verlo?
118
Entre ellos no estaban Isaak Boles-
lavsky, David Bronstein, ni Miguel
Najdorf, a quienes, retrospectiva-
mente, los expertos consideran
merecedores de tal honor. Pero si esa
cuestión es elusiva o especulativa, y
seguramente susceptible de investi-
gación, lo que parece a todas luces
ilógico es la decisión de la FIDE de
convocar el Mundial de 1948 en la
primavera y el primer Torneo Inter-
zonal unos meses después. Es decir,
primero el Mundial y luego el
Interzonal como comienzo de un
nuevo ciclo.
Era esa una forma de dar prioridad al
pasado, aunque fuese el pasado
reciente, pues salvo Smyslov, los
demás jugadores invitados lo habían
sido por sus méritos de la década
anterior o de los años que precedie-
ron a la Segunda Guerra Mundial.
Nada hubiese sido más natural que
invertir cronológicamente el calen-
dario, reservando, por ejemplo, un
par de plazas a las nuevas figuras del
mapa estelar (digamos, los dos pri-
meros del Interzonal) y oponerlas a
las consagradas. No fue así y esa
posibilidad pasó a ser lo que pudo
haber sido y no fue.
David Bronstein (con 24 años) gana-
ría brillantemente el primer Inter-
zonal, que resultaría un gran éxito
para los jugadores soviéticos, quie-
nes coparon los primeros puestos.
Sólo el GM húngaro Laszlo Szabo
(2º) y Miguel Najdorf (7º) se incrus-
tarían entre ellos.
Bronstein se había hecho notar (¡y de
qué modo!) en el match Moscú-
Praga (primavera de 1946), donde
había sumado 10,5 puntos en 12 par-
tidas, con dos famosas victorias, con
negras, en la India de Rey, frente a
Pachman y Zita, que dieron la vuelta
al mundo. En aquel primer año de la
posguerra, el viento fresco de las
ideas de la India de Rey penetraba
en el ajedrez (Kasparov). Y el año
anterior había sido incluido en el
equipo soviético que derrotó a
EEUU en el match por radio, ganan-
do sus dos partidas a Santasiere.
Sigue Kasparov: El primer ciclo
clasificatorio de la FIDE produjo
algunos nuevos héroes: David
Bronstein (nacido en 1924) e Isaak
Boleslavsky (en 1919), quienes die-
ron buena cuenta de los a priori favo-
ritos. Especialmente asombroso fue
el meteórico ascenso del joven
Bronstein, un jugador de vívido y
acusado estilo, en cierto modo un
precedente de Tal. Su victoria en el
primer Torneo Interzonal (Saltsjö-
baden, 1948), dos medallas de oro en
sendos campeonatos de la URSS
consecutivos (1948 y 1949), un
espléndido sprint final en el Torneo
de Candidatos (Budapest, 1950; 1-2
Bronstein y Boleslavsky 12 de 18),
todo ello seguido de un match adi-
cional con Boleslavsky (7,5-6,5),
dieron paso a su batalla final con
Botvinnik.
Como es bien sabido, después de la muerte de Alekhine (1946), la FIDE
decidió asumir la organización y control del Campeonato del Mundo
individual, con el decidido apoyo de Max Euwe, a quien entonces podría
considerarse vigente subcampeón mundial.
Tras una votación entre dirigentes y periodistas especializados, se cur-
saron seis invitaciones a los jugadores más cualificados del momento.
Antonio Gude
64 Momentos estelares
El primer Torneo de
Candidatos
Vassili Smyslov y Paul Keres espe-
raban a los ocho primeros clasifica-
dos del Interzonal para disputar el
Torneo de Candidatos, que se cele-
braría a doble vuelta en Budapest.
Casi dos años habían transcurrido
desde el Torneo Interzonal de
Saltsjöbaden.
A falta de dos rondas para el final
marchaba en cabeza Boleslavsky,
con un punto de ventaja sobre
Bronstein.
Se produjo entonces una situación
crítica, un suspense cuyos principa-
les elementos dramáticos tendrían
lugar entre bastidores.
Alexander Kotov comentó la llegada
de un personaje importante a la capi-
tal húngara: Boris Vainstein ha
venido a Budapest para distribuir los
puntos entre los judíos, añadiendo
que, en esa tarea, estaba siendo auxi-
liado por el jefe de la delegación
soviética, Viktor Goglidze.
Kotov incluso llegó a denunciar a
Vainstein ante el embajador de la
URSS en Hungría. Le resultaba sos-
pechoso que Flohr (13ª ronda) hubie-
se ofrecido tan poca resistencia ante
Bronstein y que Lilienthal (15ª
ronda) hubiese aceptado tablas en
posición ventajosa. Para desmontar
la teoría de la conjura judía,
Vainstein argumentó entonces que
Bronstein le había ganado a Keres en
la última ronda (que no era judío) y
cuya fuerza era sobradamente reco-
nocida.
Según la versión semioficial, el pru-
dente Boleslavsky prefirió no incu-
rrir en riesgos e hizo sendas tablas en
las dos últimas partidas (Yakov
Neishtadt).
Pero hay otras versiones.
¿Había una conjura? Si existía, la
principal responsabilidad (por inhi-
bición) cabría imputársela a Boles-
lavsky. Y si así era, el propio Kotov
no fue capaz (o no logró) oponerse a
la misma en la penúltima ronda:
1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤c3 ¥b4 4.£c2
d5 5.cxd5 exd5 6.¥g5 h6 7.¥xf6
£xf6 8.a3 ¥xc3+ 9.£xc3 c6 10.¤f3
0–0 11.e3 ¦e8 12.¥e2 ¥g4 13.0–0
¤d7 14.b4 £d6 15.¦fc1 ¤f6
16.£c5 ¤e4 17.£xd6 ¤xd6 18.¢f1
¢f8 19.¤e5 ¥xe2+ 20.¢xe2 f6
21.¤d3 ½-½
En la última partida, el GM sueco
Gideon Stahlberg no tuvo tampoco
nada que objetar a las tablas con
Boleslavsky. Claro que en Saltsjö-
baden ya había podido constatar la
fuerza de su rival.
1.e4 c5 2.¤f3 d6 3.d4 cxd4 4.¤xd4
¤f6 5.¤c3 a6 6.¥e2 e5 7.¤b3 ¥e6
8.0–0 ¥e7 9.f4 exf4 10.¥xf4 0–0
11.¢h1 ¤c6 12.¥d3 £b6 13.£e2
¦fe8 14.¦ae1 ¦ac8 15.¥e3 £c7
16.¤d4 ½-½
Mientras tanto, Bronstein vencía en
la penúltima ronda a Stahlberg y en
Momentos estelares 65
PRIMER INTERZONAL
Saltsjöbaden, 16.7-15.8.1948
1º Bronstein 13,5
2º Szabo 12,5
3º Boleslavsky 12
4º Kotov 11,5
5º Lilienthal 11
6º-9º Bondarevsky, Najdorf, Stahlberg
y Flohr 10,5
10º Trifunovic 10
11º-13º Pirc, Gligoric y Böök 9,5
14º-15º Ragozin y Yanofsky 8,5
16º Tartakower 8
17º Pachman 7,5
18º Stoltz 6,5
19º L. Steiner 5,5
20º Lundin 4,5
PRIMER TORNEO DE CANDIDA-
TOS. Budapest, 11.4-18.5.1950
1º-2º Bronstein y Boleslavsky 12
3º Smyslov 10
4º Keres 9,5
5º Najdorf 9
6º Kotov 8,5
7º Stahlberg 8
8º-10º Flohr, Lilienthal y Szabo 7
BRONSTEIN vs BOLESLAVSKY.
Match de desempate. Moscú, 31.7-
27.8.1950
Bronstein 7,5 – Boleslavsky 6,5.
I. Boleslavsky
A. Kotov
Candidatos Budapest 1950
Defensa Nimzoindia [E 35]
G. Stahlberg
I. Boleslavsky
Candidatos Budapest 1950
Defensa Siciliana [B 92]
la última, como ya hemos dicho, a
Keres, en una de las mejores partidas
de su carrera.
Veamos qué dice Bronstein al res-
pecto:
Isaak Boleslavsky lideraba el
Torneo de Candidatos, pero después
de una conversación con Boris
Vainstein decidió bajar el ritmo de
juego para permitirme luchar por la
primera plaza con él. Vainstein que-
ría intentar organizar un torneo con
Botvinnik, Boleslavsky y yo mismo
para el Campeonato del Mundo.
Pero ¡ay! no lo consiguió, y tuvimos
que disputar un match para conquis-
tar el derecho de desafiar a
Botvinnik.
La versión que Boleslavsky le habría
contado a Albert Kapengut es algo
distinta. Según éste, Bronstein
le pidió a Boleslavsky que
le concediese una oportu-
nidad para alcanzarlo. Y
aquí es importante tener
en cuenta los anteceden-
tes.
Boleslavsky había perdido
siete partidas con el campeón, sin
haber podido ganarle ni una sola, y
estaba convencido de que no podría
vencerle. Por otro lado, era un hom-
bre que odiaba la confrontación y no
quería ni pensar en tener que vivir en
Moscú o Leningrado y tomar parte
en las intrigas del ajedrez de alto
nivel. Es decir que, si de algún modo
era inevitable que le sedujese luchar
por el título mundial, en su
fuero interno se encon-
traba en manifiesta
inferioridad psicoló-
gica y con una acti-
tud visiblemente
derrotista para
luchar por empresa
tan elevada. Había
sido muy importante
para él conseguir un aparta-
mento de ochenta metros cuadrados
en Minsk, la capital bielorrusa. Hay
que comprender la precariedad de la
época, cuando el promedio de espa-
cio urbano disponible para cada ciu-
dadano soviético era de unos nueve
metros cuadrados. A fines de los
sesenta, tras el boom de la construc-
ción promovido por Jruschev, ese
promedio incluso había disminuido,
situándose en poco más de siete
metros cuadrados.
Por otro lado, la realidad intimidaba
a Boleslavsky. Había presentado una
tesis doctoral sobre el famoso crítico
literario Shedrin, y las autoridades
académicas que debían evaluarla
dictaminaron que ese tipo de traba-
jos no respondía al espíritu marxista-
leninista. Si eso no inhibe a un inves-
tigador, ¿qué podría hacerlo?
La verdad, como sabemos, es malea-
ble y las declaraciones de protago-
nistas y allegados nos obligan a un
ejercicio de interpretación.
Si fue Bronstein quien pidió a su
amigo que le permitiese alcanzarle,
si Boleslavsky cedió, tiene poco sen-
tido que luego jugasen un match de
desempate, porque parece que Isaak
Boleslavsky había tirado la toalla.
Pero es probable que, una vez puesta
en marcha la rueda, ya no pudiesen
volverse atrás a ojos del mundo.
Si la iniciativa fue de Vainstein, este
supuesto suscitaría varias preguntas:
David Bronstein
en 1949
66 Momentos estelares
Boleslavsky
estaba convenci-
do de que no
podría derrotar
a Botvinnik
1) ¿Quería Vainstein que ganase su
amigo David? Y, si es así, ¿confiaba
en que ganase el desempate? ¿O es
que, sobre todo, pensaba que sólo él
y no Boleslavsky tendría opciones
de vencer a Botvinnik?
2) ¿Pensaba Vainstein, según dice
Bronstein, organizar realmente un
match triangular con Botvinnik? En
tal caso, parece muy ingenuo imagi-
nar que eso fuese posible, toda vez
que Botvinnik sabía perfectamente
que Bronstein y Boleslavsky, ade-
más de dos fuertes rivales, eran gran-
des amigos, de modo que no iba a
aceptar caer en esa encerrona.
3) Puesto que en un triangular
Boleslavsky siempre tendría más
posibilidades que en un match mano
a mano con Botvinnik, ¿no sería la
idea del triangular un truco psicoló-
gico de Vainstein para convencerlo?
4) ¿Qué habría pasado, si, finalmen-
te, hubiese sido Isaak Boleslavsky el
vencedor del desempate y todo su
plan se fuese al traste?
Porque entonces se plan-
tearía el caso insólito de
un retador oficial que
no estaba dispuesto a
enfrentarse al campe-
ón o, en palabras más
duras, que afrontaría el
match por el título con
una actitud nefasta.
Dos enemigos irreconciliables
Mijail Botvinnik definía así a Boris
Samoilovich Vainstein (1907-1993):
Era alguien horrible, espantoso. Me
odiaba. Si, más allá de la posible
verdad que puedan contener, hay que
interpretar esas palabras, podríamos
traducirlas así: Era alguien horrible
porque me odiaba. Lo cierto es
que el propio Botvinnik tampoco era
parco en sus odios o rechazos y todo
aquél que no contribuía a engrande-
cer su figura, pasaba a engrosar una
imaginaria lista negra de indesea-
bles.
Vainstein era matemático y econo-
mista. Dirigía el departamento de
planificación económica del Minis-
terio del Interior (NKVD, preceden-
te del KGB). Sostenía abiertamente,
y con cierta arrogancia, que no era
comunista, lo que irritaba a su jefe,
el siniestro Lavrentii Beria, quien,
con cierto sadismo irónico, solía
decirle: Usted es un buen trabaja-
dor, Vainstein, pero no le vendría
mal pasar unos meses en Siberia.
Parece que Vainstein y Botvinnik
empezaron con mal pie. En una par-
tida de juventud entre ambos, se
llegó a un final en el que Vainstein
tenía pieza por dos peones. En un
momento dado la partida debía arbi-
trarse y Duz Jotimirsky, el maestro
encargado de hacerlo, mostró cierta
parcialidad al dictaminar tablas,
favoreciendo así a Vainstein, de
quien era amigo.
Pero el verdadero
encontronazo se pro-
duciría quince años
después, con
Vainstein presidente
de la Federación
Soviética (entonces
conocida como
Sección de Ajedrez). En
sus propias palabras, desde
1936 Botvinnik ansiaba disputar un
match con Alekhine. En 1943, en el
momento crítico de la guerra, volvió
sobre el tema. Vino a verme para
plantear el asunto y yo le dije que
ese match era imposible. Más tarde,
de nuevo suscitó el tema en una reu-
nión de la Sección de Ajedrez. Yo le
dije: 'Mijail Moiseevich, yo no soy
un hombre del Partido, pero usted es
comunista, y ambos somos, étnica-
mente, judíos. Así que no entiendo
cómo sería usted capaz de estrechar
la mano de alguien manchado con la
sangre de comunistas y judíos'.
La antipatía o el odio que Botvinnik
y Vainstein se profesaban mutua-
mente era proverbial. Hasta el punto
de que, antes de iniciarse el match de
1951, Botvinnik vetó a Vainstein
como segundo del aspirante. La pre-
gunta evidente es: ¿podía hacerse
algo así? ¿Vetar al segundo del rival?
Puesto que así parece, eso nos da una
idea del poder que Botvinnik ejercía
dentro del ajedrez soviético. Y en
cuanto al ¿exagerado? odio que sen-
tía por Vainstein, cabe entenderlo
desde una perspectiva humana: era
un obstáculo para sus sueños y sus
ambiciones.
Bronstein vs Boleslavsky:
El desempate
El encuentro de desempate se cele-
bró en Moscú, en el Club Central de
los trabajadores ferroviarios, sin
fondo de premios, a doce partidas y
bajo la dirección del maestro Nikolai
Zubarev.
Un interesante comentario de
Kasparov:
El tono de este interesante evento
amistoso quedó definido desde la
primera partida, en la que Bronstein
planteó un agudo sacrificio de cali-
dad en plena apertura, de paso que
dio trabajo en abundancia a los teóri-
cos para las siguientes décadas.
Bronstein ganó la primera partida.
Se ha comentado hasta la saciedad
que, en muchas partidas, Bronstein
invertía veinte o treinta minutos en
su primer movimiento. En la segun-
da partida, con negras, ¡pensó nada
menos que cincuenta minutos! para
responder 1...¤f6 a 1.e4 de su opo-
nente. Tablas, lo mismo que las cua-
tro siguientes.
Momentos estelares 67
Botvinnik
definía a
Vainstein como un
hombre horrible
que le odiaba
Volvió a imponerse en la séptima,
pero su rival ganó la octava y tam-
bién la undécima, neutralizando así
los dos puntos de ventaja. Unas
tablas en la última partida arrojaban
un nuevo empate final (6-6), lo que
obligaba a jugar dos nuevas partidas.
La primera (13ª) fue muy interesan-
te, pero finalizó en tablas, después de
que ambos contendientes dejasen
escapar buenas oportunidades.
Resultó decisiva la 14ª y última:
1.e4 e6 2.d4 d5 3.¤c3 ¥b4 4.¥d2
dxe4 5.£g4 £xd4 6.0-0-0 ¤f6
La Enciclopedia de Informator da,
como principal línea teórica aquí,
6...f5 7.£g3 ¥d6 8.£h4 ¤c6 9.¤b5
£b6 10.¥c3 e5 11.¤xd6+ cxd6
12.¦xd6 £c5, con ligera ventaja
negra (Ostojic).
7.£xg7 ¦g8 8.£h6 ¥f8!
Boleslavsky se vio sorprendido por
esta jugada, que Bronstein había
preparado con su segundo, Konstan-
tinopolsky, expresamente para esta
partida.
Esta posición se analizaría luego
hasta la saciedad por parte de los
teóricos: Schwarz, por ejemplo, en
su monografía sobre la Francesa
(1951) y en un artículo de 1967;
Panov (1967) y también Pachman
(1975), con diferentes conclusiones.
Aquí solía jugarse 8...¤g4.
9.£h4
Las alternativas eran:
a) 9.£h3. Por ejemplo: 9...£xf2
10.¥b5+ c6!.
b) 9.£f4 ¥d6 (9...¦g4 10.£e3!)
10.¤ge2! ¥xf4 11.¤xd4 ¥xd2+
12.¦xd2 (=).
Pero no 9.£e3?, por 9...£xe3
10.¥xe3 ¤g4!, con ligera ventaja
negra (Keres).
9...¦g4! 10.£h3 £xf2! 11.¤b5?
Confusión. Si 11.¥e3, entonces
11...£h4 12.£xh4 ¦xh4 13.¥g5
¥h6!. Pero era más agudo 11.¥e2!.
Por ejemplo: 11...¦g6 12.g4 £c5!
13.¥e3 (13.g5? ¦xg5!) 13...£e5
14.¥d4 £f4+ 15 ¥e3 = (Euwe), y
11...£xg2 12.¥xg4 £xg4 13.£xg4
¤xg4 14.¤xe4 ¥d7, o bien
11...¦h4!? 12.£xh4! £xh4 13.g3
£h6 (no está claro 13...e3 14.gxh4
exd2+) 14.¥xh6 ¥xh6+ 15.¢b1
¥d7, y las negras tienen compensa-
ción por la calidad. (Kasparov).
11...¤a6 12.¢b1 ¥d7 13.¥e3 £f5
68 Momentos estelares
D. Bronstein
I. Boleslavsky
Moscú 1950
Defensa Francesa [C 15]
Bronstein en 1994 con Antonio
Gude, autor del presente artículo
Según la Enciclopedia de Informa-
tor, las negras tienen ya ventaja
decisiva, pero si no es así, la venta-
ja, en cualquier caso, es muy clara.
14.¤d4
No 14.¤xa7?, por 14...¤d5 15.¥d4
c5.
14...£g6 15.¤b3 ¤b4 16.¤e2 ¤fd5
17.¤c3
Si 17.¥c1, 17...e3! 18.¤ed4 e5
(Pachman).
17...¤xc3+ 18.bxc3 ¤d5 19.¥d4
¦g5! 20.g4 e5 21.¥f2 ¥xg4 22.¦xd5
¥xh3 23.¥xh3 ¦d8 24.¦xd8+ ¢xd8
25.¦d1+ ¥d6 26.¥e3 f5 27.¤c5 f4
28.¤e6+ ¢e7
Los espectadores estaban muy sor-
prendidos de que Boleslavsky no
hubiese tomado la torre, realizando,
en cambio, todas estas jugadas. La
razón es que necesitaba unos minu-
tos para calmarse (Vainstein).
29.¥xa7 ¦h5 1-0
En este momento Boleslavsky detu-
vo el reloj y, extendiendo la mano a
su rival, le dijo: Te deseo éxito en el
match.
Bronstein, por tanto, era el aspirante
oficial al título.
Mucho después, comentaría así el
resultado del encuentro:
Ahora, muchos años más tarde,
creo que cometí un error al ganar ese
encuentro; pero, considerándolo de
forma más positiva, pienso que salvé
a mi amigo de una derrota segura,
posiblemente humillante.
¿Por qué un error? ¿Es que debía
haberse dejado ganar? ¿No estaría
reconociendo, de forma subcons-
ciente, que había sido él el instigador
del desenlace del torneo en Budapest
y, por tanto, se sentía culpable?
En la Asamblea General de 1949, en
París, la FIDE había tomado la deci-
sión de que en primera instancia, el
derecho a organizar el match por el
título mundial corresponderá a la
federación nacional del campeón,
lo que tuvo como consecuencia que,
durante más de veinte años, la orga-
nización del evento más importante
del mundo quedó a cargo del Comité
de Deportes de la URSS.
También se acordó que el fondo de
premios constaría de 8.000 dólares:
5.000 para el vencedor y 3.000 para
el perdedor. Como la federación
organizadora era la encargada de
implementar los detalles, en la prác-
tica los soviéticos convirtieron esas
cantidades a rublos y en la mayoría
de los casos campeón y aspirante
apenas percibieron una mínima frac-
ción de las mismas.
Un solo dato revela quién tenía el
control. La Federación Soviética
tardó veinte días en informar a la
FIDE del resultado del match de de-
sempate.
El meteórico ascenso de Bronstein
(en 1948-1950) fue comparado por
muchos autores al de Mijail Tal (en
1957-1960) y al de Kasparov (en
1981-1984).
Botvinnik esperaba a Bronstein.
Pero esa es otra historia.
Momentos estelares 69
El encuentro con Botvinnik cambió
para siempre el destino de Bronstein,
que vió esfumarse en el último momento
su sueño de ser campeón mundial
STE ES UN RECORRIDO por un impre-
sionante torneo que reunió a ocho figu-
ras inolvidables de la historia del aje-
drez. Intentaré una semblanza toman-
do en cuenta publicaciones de la época, para
reconstruir la atmósfera imperante… Y luego
veremos las cuatro partidas finales de Max Euwe,
cuya actuación fue por demás llamativa y merece
una reflexión.
A.V.R.O. son las siglas de la primera compañía
holandesa de radiodifusión, que patrocinó el tor-
neo (Algemene Vereniging Radio Omroep), funda-
da en 1923. Tengamos en cuenta que se había
inventado la radio en frecuencia modulada apenas
en 1933. Eran esos grandes aparatos de madera, a
veces verdaderas obras de arte, que la familia
entera rodeaba para enterarse de las noticias:
todavía faltaban unos cuantos años para que “la
radio se hiciera visible”, es decir, apareciera la
televisión.
Tengo a la vista el libro “Ocho Astros del Ajedrez
Mundial”, por Arnoldo Ellerman, 1944(1)
.
Este autor fue un importantísimo problemista
argentino de nivel mundial, compositor de mates
en dos y tres jugadas, cerca de 6.000, con unos 150
primeros premios. Era hijo de holandeses, por lo
que cabe pensar que tuvo contacto directo con los
organizadores. Démosle la palabra:
Apunta Ellerman que este fue el último gran tor-
neo individual antes de la guerra, y que junto con
la Olimpíada de Buenos Aires de 1939, “marcan el
fin del ciclo 1918-1939, entre dos cataclismos béli-
cos”... y expresa su “esperanza de que el ajedrez
recupere su renovado brío, cuando pase la triste
hora actual”. No hay que olvidar que este gran
artista del ajedrez está escribiendo en 1944.
La primera y la última rondas se jugaron en
Ámsterdam, el 6 y el 27 de noviembre. Pero el
espectáculo se trasladaba de ciudad en ciudad, lo
cual, señala Kaspárov, en su obra Mis geniales
Predecesores, tomo II: —“Debió haber sido espe-
cialmente agotador para los más veteranos, como
Capablanca (50) y Alekhine (46)”.
Al principio de cada ronda, nos dice en qué ciudad
se jugó. Fueron a Groningen, Zwolle, Haarlem,
Utrecht, Arnheim, Breda, Rotterdam, La Haya y
Leiden. Tal vez en tren. Se viajaba a velicidades
que no superaban los 50 kilómetros por hora.
Imagino los asientos de madera, poca charla, con-
centracion, todos mirando el paisaje, Alekhine y
Capablanca sentados bien lejos...
Luego aparece en el libro de Ellerman una curiosa
tabla, que también encuentro en la revista Chess
Review de septiembre de 1938, con los encuentros
previos entre todos los jugadores, desarrollada
por Paul H. Little, uno de los columnistas colabo-
radores de la publicación.
Otro importante documento histórico es el Boletín
de British Chess Magazine sobre el torneo.
Reproduce la información publicada en los ejem-
plares de diciembre de 1938 y enero de 1939. Tiene
bellísimas fotos de los contendientes, cada una
con su firma.
Además de la información general, opina sobre las
actuaciones de cada jugador, interesantes para
captar la visión del juego en aquellos años. Copian
de Deutsche Schach Zeitung la lista de Hans
Kmoch, que los ordena por edad. (Ver tabla en
pág. siguiente).
39
CARLOS GARCÍA PALERMO
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
E
“En el año 1938, durante el mes de noviembre, el
mundo ajedrecístico estuvo pendiente de uno de los
más excepcionales certámenes realizados hasta el
presente, el cual tuvo por escenario varias hermo-
sas ciudades de la pacífica e industriosa Holanda.
(…) Allí se encontraron las ocho estrellas más ruti-
lantes del firmamento ajedrecístico de esa época:
tres campeones mundiales: Capablanca,Alekhine y
Euwe, y cinco dignos aspirantes: Keres, Fine,
Botvínnik, Reshevsky y Flohr”.
La revista americana Chess Review, en su número
de diciembre de 1938, dedica un extenso artículo,
con valiosas fotos. Frente al triunfo de los jóvenes
Fine y Keres, nos cuenta que los pronósticos que
circulaban en el ambiente ajedrecístico de Estados
Unidos preveían una lucha pareja entre Alekhine,
Botvínnik y Reshevsky. Opina que, si la tabla de
posiciones finales hubiera sido al revés, con Flohr
en primer lugar, Capablanca en el segundo, y Fine
y Keres al final, nadie se hubiera sorprendido
mucho...
UN CERCANO CLIMA PREBÉLICO
El 9 de noviembre, apenas empezado el torneo, fue
la noche de los cristales rotos o “Kristallnacht”, una
cruenta persecución antisemita perpetrada por
Hitler, en Alemania y Austria, con destrucción de
negocios judíos y sinagogas y la detención de unas
30.000 personas. En los días sucesivos, más atroci-
dades: prohibieron a niños judíos el acceso a las
escuelas públicas. La posesión de armas también se
les vetó. Cosa insólita, un decreto les prohibió
tener... palomas mensajeras. Y un largo etcétera.
Seguramente, los participantes y organizadores
estarían informados día a día de los sucesos, alar-
mantes sobre todo para Reshevsky, Fine,
Botvínnik y Flohr, que eran judíos.
Los dos primeros vivían en Estados Unidos y
Botvínnik en Moscú estaría bastante seguro, pero
la situación de Flohr era más delicada y tuvo que
hacer una vida errante. Se quedó en Holanda un
tiempo, ayudado por Euwe y, cuando Checos-
lovaquia fue invadida en enero del 39, viajó a
Suecia y más adelante se asentó en Moscú, con la
ayuda de Botvínnik.
Imposible para Flohr jugar bien en esas condiciones:
el torneo debe de haber sido una tortura para él, que
en los años anteriores había obtenido muchos pri-
meros puestos y hasta se le señaló como desafiante
de Alekhine, match que no pudo concretarse.
Reshevsky tuvo un mal comienzo, pero luego se fue
reponiendo. En cambio, Reuben Fine, de padre y
madre judíos rusos, comenzó con una brillante
serie de triunfos: era psicólogo y supo gestionar
bien las circunstancias y concentrarse en el torneo.
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE
De este torneo emblemático me llamó la atención
la accidentada performance del entonces excam-
peón mundial holandés. Euwe finalizó el torneo
con el cincuenta por ciento, un resultado más que
razonable con semejante oposición. Pero veamos
cómo finalizó la primera mitad del torneo.
40
CARLOS GARCÍA PALERMO
VIAJE AL PASADO
JUGADOR FECHA DE NACIMIENTO EDAD
Capablanca 19 de noviembre de 1888 50
Alekhine 1 de noviembre de 1892 46
Euwe 20 de mayo de 1901 37
Flohr 21 de noviembre de 1908 30
Botvínnik 17 de agosto de 1911 27
Reshevsky 26 de noviembre de 1911 27
Fine 11 de octubre de 1914 24
Keres 7 de enero de 1916 22
CLASIFICACIÓN TRAS LA PRIMERA VUELTA
N NOMBRE PAÍS PTS
1 Reuben Fine USA 5,5
2 Paul Keres URSS 5,0
3 Mijaíl Botvínnik URSS 4,0
4 José Raúl Capablanca CUB 3,5
5 Alexander Alekhine FRA 3,0
6 Samuel Reshevsky USA 3,0
7 Max Euwe NED 2,0
8 Salomon Flohr URSS 2,0
N NOMBRE PAÍS 1 2 3 4 5 6 7 8 PTS DES
1 Paul Keres URSS  1 ½ ½ ½ ½ ½ 1 ½ ½ ½ 1 ½ ½ ½ 8,5 / 14 58,25
2 Reuben Fine USA 0 ½  1 ½ 1 0 1 0 1 1 ½ ½ 1 ½ 8,5 / 14 56,25
3 Mijaíl Botvínnik URSS ½ ½ 0 ½  ½ 0 1 ½ 1 ½ ½ 1 ½ ½ 7,5 / 14 - -
4 Max Euwe NED ½ ½ 0 1 ½ 1  0 ½ 0 ½ 0 1 1 ½ 7,0 / 14 48,00
5 Samuel Reshevsky USA 0 ½ 0 1 0 ½ 1 ½  ½ ½ ½ ½ 1 ½ 7,0 / 14 46,75
6 Alexander Alekhine FRA ½ ½ 0 0 0 ½ 1 ½ ½ ½  ½ 1 ½ 1 7,0 / 14 45,50
7 José Raúl Capablanca CUB 0 ½ ½ ½ ½ 0 1 0 ½ ½ ½ 0  ½ 1 6,0 / 14 - -
8 Salomon Flohr URSS ½ ½ 0 ½ ½ ½ 0 ½ 0 ½ ½ 0 ½ 0  4,5 / 14 - -
En la primera mitad, lo vemos con apenas dos
puntos sobre 7: menos tres. En cambio, en la
segunda mitad del torneo, Euwe obtuvo los mejo-
res resultados… Interesado por esta notable recu-
peración, escribí al Max Euwe Centrum, que está
en Amsterdam, en la calle Max Euwe 30, pregun-
tando si ellos podían aportarme algún dato. A
continuación transcribo su amable respuesta, que
me envió su gerente.
En otro intercambio de mensajes, le pedí a Eddy
información sobre el libro “Analysen van
A.V.R.O.'s wereld-schaak-tournooi by Max Euwe
(Amsterdam, 1938)”. Pero no lo tenían. Entonces
consulté a mi amigo Hebert Pérez, que vive en
Holanda desde hace muchos años y que resultó
tener un ejemplar. Pero me dice que carece de
comentarios significativos sobre el tema que me
interesaba. Aunque opino que el silencio de Euwe
sí lo es, de algún modo...
Por otra parte, en el boletín del British Chess
Magazine mencionado, página XIV, leemos:
O sea, recapitulando y ordenando un poco las
ideas con los pocos datos que tenemos:
Euwe se había coronado campeón mundial en
▪
1935 y había perdido el título en el match revan-
cha con Alekhine, en 1937.
Sus amigos y patrocinadores holandeses hacen
▪
un esfuerzo para reunir a los ocho mejores del
mundo, con la idea más o menos explícita de
elegir un desafiante para Alekhine, y dar así una
oportunidad a su campéon.
El torneo se realiza. Debe de haber sido caro.
▪
Debían viajar de una ciudad a la otra para mos-
trarlo por todo el país, que debe de haber sido
una exigencia de la compañía AVRO.
Sin embargo, Euwe ha de seguir trabajando
▪
como profesor de matemáticas durante el tor-
neo. Los textos citados, traducidos de sus origi-
nales en inglés, parecen hacer referencia a los
días de descanso entre ronda y ronda, porque
las fechas de juego fueron 6, 8, 10, 12, 13, 14, 15,
17, 19, 20, 22, 24, 25 y 27 de noviembre.
O sea, que cuando no le tocaba jugar, tenía que
▪
ir a la escuela a dar clase. Y viajar de aquí para
allá... no debe de haber sido fácil.
Además, era el jugador local, lo que debió
▪
representarle una presión adicional. Inevitable
que vengan los amigos a saludarte… y si uno
pierde... las caras de circunstancia y las pala-
bras de consuelo, no siempre bien elegidas. Los
jugadores experimentados conocemos esas sen-
saciones...
41
CARLOS GARCÍA PALERMO
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
“¡Hola Carlos! No sabemos la razón... La única
explicación que podemos imaginar es el hecho de
que Euwe trabajaba los días de descanso durante
el torneo (en aquella época Euwe era profesor de
matemáticas). ¿Quizás se puso en forma a medida
que transcurría el torneo?. Un saludo. Eddy Sibing,
gerente del MEC.
“Euwe (...) parece bastante fuera de forma. El
excampeón del mundo, en el último momento,
obtuvo permiso para jugar en el torneo sin conti-
nuar trabajando durante la jornada. No obstante,
para jugar y dar lo mejor de uno en un torneo de
este tipo es necesario prepararse con varias sema-
nas de antelación.Algo que Euwe no pudo hacer y
que puede explicar su puntuación actual”.
Portada del libro “8 astros del ajedrez mundial”
de Arnaldo Ellerman, publicado por la editorial
argentina Grabo en 1944.
Con todo, la afirmación de que Euwe no estaba
preparado me parece inexacta. En 1940 publicó
Meet the Masters, que es un análisis pormenoriza-
do de cada uno de sus siete rivales. Este sí es un
libro maravilloso, porque muestra la meticulosi-
dad con que estudió a cada uno de ellos. Es un
excelente ejemplo de sistema de preparación para
un torneo importante. Prosa amena, nos habla a
través del tiempo, de la vida, personalidad, virtu-
des y defectos de sus colegas, como ajedrecistas y
como seres humanos, campañas deportivas y par-
tidas, señalando características de estilo. Los
párrafos extraídos apuntan a este último aspecto:
la idea es imaginar cómo veía Euwe a sus adversa-
rios a la hora de sentarse a jugar con ellos.
Me presentaron a Max Euwe en 1978, durante la
Olimpiada de Buenos Aires. Era en ese momento
presidente de la FIDE. Durante su mandato tuvo que
enfrentar algunos delicados conflictos, como el
match Fischer vs. Spassky, la Olimpiada en Haifa sin
árabes ni comunistas o el asilo político de Korchnói,
entre otros. Con 77 años, unos dos metros de altura,
sano y enérgico, era una reunión con mucha gente
dando vueltas y solo atiné a darle la mano, no tuve
oportunidad de conversar. Probablemente, a mis 24
años e ignorante de tantas cosas, difícilmente le
hubiera hecho alguna buena pregunta.
NEGRAS CONTRA FINE, RONDA 11
En Meet the Masters, páginas 200 y siguientes,
Euwe analiza a Fine: un pormenorizado segui-
miento de sus torneos, viajes, trabajo, estudio,
libros escritos, etc. Un dato importante: Fine fue
su segundo en el match revancha contra Alekhine.
Euwe dice que hizo un muy buen trabajo, aunque
el resultado haya sido desfavorable.
Tal vez lo contrató porque meses antes del match,
en abril del 37, Fine le había ganado en gran estilo
a Alekhine... y se le nota a Euwe un cierto placer al
comentar la partida en el libro. Seguramente soña-
ría con Alekhine. Eso lo entiende cualquiera que
haya jugado matches. Un estrés diferente: la
misma cara día tras día...
Euwe y Fine habían hecho tres tablas en 1936. En
AVRO, primera parte, Fine estaba en gran forma y
le ganó una notable partida: táctica precisa y un
vistoso final de alfiles de distinto color. Busco en el
texto de Euwe alguna crítica, algún defecto que
haya visto en su juego, pero todo son elogios.
Buen táctico, buen estratega, combinador, finalis-
ta, erudición en aperturas. Pero dice que, en 1940,
—“Fine era ya un jugador más pulido y habilido-
so”, —de modo que dos años antes su ajedrez, a
pesar de los resultados, le parecería algo inconsis-
tente, deduzco.
Después de 10 rondas, Fine y Keres contaban con
6,5 puntos, seguidos de Botvínnik con 5,5,
Alekhine, Reshevsy y Capablanca con 5. Euwe era
anteúltimo con 3.5 y Flohr cerraba la tabla con 3.
Algo le pasó, que fue con tanto arrojo a buscar el
punto entero contra uno de los líderes. Entrevió la
posibilidad de volver a entrar en el torneo.
Muchos otros, hartos de tanto infortunio, hubie-
ran intentado hacer cuatro tablas y esperar que el
torneo terminase de una vez.
»»»
42
CARLOS GARCÍA PALERMO
VIAJE AL PASADO
“Fine hace a menudo jugadas que agudizan, o más
bien tienden a agudizar la lucha. No ataca directa-
mente, pero procura alguna ventaja posicional de
manera más o menos provocativa.Si el rival acepta el
desafío, surge rápidamente un juego vivaz en que
suele quedar claro que él había comprendido la posi-
ción mucho más profundamente que su adversario”.
“Una demostración modélica en el ámbito del
juego lógico-posicional. Después de conseguir una
ligera ventaja en la apertura, Fine agobia a su rival
con buenas jugadas. Pocas amenazas directas,
pero a pesar de sus esfuerzos,Alekhine ve deterio-
rarse paulatinamente su posición”.
CARLOS GARCÍA PALERMO
43
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
Fine - Euwe
Defensa Ragozin [D39]
1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤f3 d5 4.¥g5
¥b4+ 5.¤c3 dxc4 6.e4 c5
Ambos estarían al tanto de que
6...b5 se había jugado con relativo
éxito. 7.e5 h6 8.exf6 (8.¥h4 1/2–1/2
Bogoljubow – Wolf. Karlsbad,
1923) 8...hxg5 9.fxg7 ¦g8. 1/2–1/2
Bernstein – Dake. Campeonato de
Estados Unidos, New York 1936, en
el que Fine quedó tercero.
7.e5
A ganar o perder. Fine había juga-
do a toda máquina la primera
parte del torneo, pero empezaba a
acusar el cansancio. Podría haber
elegido algo más tranquilo para
jugar “a dos resultados”, como se
dice ahora, y asegurar su situación
en el torneo. Pero estaba de buen
humor y lleno de confianza para
afrontar las complicaciones
haciendo jugadas conceptuales.
7...cxd4 8.£a4+
Comenta Ellerman: —La variante
Vienesa, analizada principalmente
por Grunfeld y Becker, y que fue
jugada por primera vez por el pri-
mero. 8.exf6 gxf6 9.¥h4 (9.¤xd4)
9...¤c6! (no 9...dxc3? 10.£xd8+
¢xd8 11.¥xf6+ seguido de bxc,
ganando).
8...¤c6 9.0–0–0 ¥d7
— “Recomendada por Alekhine y
parece la mejor” (Ellerman). El
módulo le da la razón: el negro
sacrifica una pieza para quedarse
con la masa de peones centrales,
todo muy agudo. 9...¥xc3 10.bxc3
h6 11.exf6 hxg5 12.fxg7 ¦g8
13.¤xd4, fue favorable al blanco en
Gilg - Boros. Bad Liebwerda, 1934.
10.¤e4 ¥e7
Muchos años después, ya en la era
de los módulos, Nisipeanu ensayó
el sacrificio 10...¤xe4 11.¥xd8
¦xd8. Pero, mala suerte...
¡Ivanchuk jugó a la perfección!
12.¤xd4 ¥d2+ 13.¦xd2 ¤xd2
14.¤xc6 ¥xc6 15.£a3 ¤xf1 16.¦xf1
El negro aspira a construir una
fortaleza, pero no llega a lograrla.
Cuesta poner en juego la ¦h8 y
armonizar las piezas. 16...¦d3
(16...¥xg2 17.¦g1 ¥d5 18.¦xg7)
17.£b4 a5 18.£xc4 ¦d5 (en el
mismo año de esta partida, dos
computadoras ensayaron la línea y
ganó el negro. Pasaron 14 años,
habría que ver qué dicen los
módulos actuales. 18...¦d8 0–1
SmarThink 0.17 - Aristarch 4.50.
CCRL, 2007) 19.¦d1± 1–0.
Ivanchuk – Nisipeanu. Foros, 2007.
11.exf6 gxf6 12.¥h4
Hasta aquí la teoría. Fine había
jugado la línea un par de años
antes y no da el brazo a torcer: no
elude la inevitable novedad...
12...¦c8
Con la posición a la vista, tanto
Grünfeld en 1936 como Korchnói
en 1988, cometieron el mismo
error, pero el segundo imponía
demasiado respeto y su rival se
conformó con una prudente repe-
tición. Fine no lo hubiera perdo-
nado... 12...¤b4?, omitiendo
13.£xb4! ¥xb4 14.¤xf6+ ¢f8
15.¦xd4± ¥e7 (15...£a5 1–0 Fine –
Grünfeld. Ámsterdam, 1936)
16.¤e5 ¥b5 17.¦xd8+ ¦xd8
18.¥e2 ¢g7 19.¤h5+ ¢f8 20.¤f6
¢g7 21.¤h5+ ¢f8 22.¤f6 1/2–1/2
Greenfeld – Korchnói. Beersheba,
1988. Mientras en el 2002,
Morozévich, a ciegas, hizo 12...a6,
que es la recomendación del
módulo y da supuestamente igual-
dad. 13.£xc4 e5 14.¤xe5 ¤xe5
15.£xd4 ¦c8+ 16.¢b1 0–0÷ 1/2–
1/2 Van Wely - Morózevich.
Montecarlo, 2002. Pero esos tran-
quilizadores signos de igualdad
del módulo no le quitan el carácter
caótico a las posiciones...
13.¢b1
—“La tentativa de devolver la
pieza para ganar la calidad (sic)
13.¥xf6 ¥xf6 14.¤d6+ ¢f8
15.¤xc8 £xc8 16.£xc4, siempre
sería inferior, por 16...e5μ” —dice
Ellermane en 1944. Sin embargo,
en tiempos recientes se llegó a esta
posición en varias partidas, y
hasta ganó alguna el blanco... El
negro está objetivamente mejor
según el módulo, pero no es fácil.
13...¤a5 14.£c2 e5 15.¤xd4!
Ensayo de una regla general: un
sacrificio es dudoso si el rival
puede devolver el material en bue-
nas condiciones. Podría ser el
caso... Al problemista Ellerman le
gustaba más 15.¥g3 0–0 16.¤xe5
r?-Wqk?-Tr
Zpp?lVlp?p
-?n?pZp-?
?-?-?-?-
Q?pZpN?-VL
?-?-?N?-
PZP-?-ZPPZP
?-MKR?L?R
rSnlWqk?-Tr
Zpp?-?pZpp
-?-?pSn-?
?-Zp-ZP-VL-
-VlpZP-?-?
?-SN-?N?-
PZP-?-ZPPZP
TR-?QMKL?R
-?-Trk?-Tr
Zpp?-?pZpp
-?l?p?-?
?-?-ZP-?-
-?p?-?-?
WQ-?-?-?-
PZP-?-ZPPZP
?-MK-?R?-
fxe5 17.¥xe5, pero no funciona
bien: 17...¤c6 y ¥f5 enseguida,
pues la clavada es terrible.
15...exd4 16.¦xd4 £b6
17.£c3
Un error comprensible. Había
varias alternativas y no era fácil
elegir. La impresión visual no es
tan mala; bloquea el peón c, apun-
ta a f6 y a la ¦h8, mantiene un ojo
en el ¤a5, puede haber pasajes de
dama por la tercera en caso de
enroque corto, y quita una pieza
de la diagonal blanca frente a la
inminente ¥f5. Pero, como en tan-
tas cosas de la vida, a veces la lógi-
ca simple no funciona. Los ajedre-
cistas tenemos la ventaja de que
nos refutan y nos obligan a entrar
en razón.
En el libro del torneo, Euwe prefie-
re 17.¦xd7 ¢xd7 18.¥e2, y el juego
parece más difícil para el negro.
Por ejemplo: 18...¦c6 19.¥g4+ ¢e8
20.¦d1 ¢f8 21.¥d7 ¦c7 22.£c3±
1–0. Ziatdinov – Oll. Taskent, 1986.
También es bastante buena 17.¦d5
¥e6 18.¦h5, pero terminó per-
diendo el blanco en Mamedyarov
– Lagno. Ellerman recomienda
(repito, ¡en 1944!) 17.¦d6, preferi-
da hoy en día por la computadora
y los jugadores de élite. Hay unas
cuantas partidas, con resultados
variados. Por ejemplo: 17...¦c6
18.¦xc6 £xc6 19.¥e2 f5 20.¥xe7
£xe4 21.¥f6 ¦g8 22.¥f3 £xc2+
23.¢xc2 ¦g6 24.¦e1+ ¢f8 25.¥e7+
¢g8 26.¢c3 ¦e6 27.¦xe6 fxe6
28.¥d6 ¢f7 29.¥h5+ ¢f6 30.f4 b5
31.h3 ¤c6 32.¥f3 e5 33.¥xc6 1/2–
1/2. Grischuk - Gélfand. Niza, 2010.
17...¥f5 18.g4 ¥g6 19.f4
A partir de ahora es difícil equivo-
carse con negras. 19.¥d3, según
Euwe, era la última oportunidad
para mantener una lucha comple-
ja. Aunque las líneas dan ventaja
negra con el módulo y la tranqui-
lidad del hogar, es difícil calcular y
elegir las jugadas. Por ejemplo:
19...¥b4 (Si 19...£e6 20.¦d6. O bien
19...0–0 20.¥c2 ¥b4) 20.¤xf6+ ¢f8
21.¤d7+ ¢g7 ¡En la diagonal de la
dama! 22.¤xb6 ¥xc3, etc.
19...¥c5 20.¦xc4
Contra 20.f5 las jugadas negras
son únicas para ganar y para no
perder, por lo que no son difíciles.
Seguiría 20...¥xd4 21.¤xf6+ ¥xf6
22.¥xf6 0–0.
20...¤xc4 21.f5
Si 21.£xc4 0–0 22.f5 ¥e3.
21...¥d4 22.£b3 £c6 23.¥g2
23...£xe4+
¡Game over!
24.¥xe4 ¤d2+ 25.¢a1 ¤xb3+
26.axb3 0–0 27.fxg6 hxg6 28.¢b1
¦fe8 29.¥d3 ¦e3 30.¦d1 ¥e5 0–1
Vida nueva para Euwe: bajó al
puntero con negras y pasado
mañana, jueves... ¡Blancas contra
Botvínnik, quien a pocos metros le
estaba haciendo la famosa inmor-
tal al mismísimo Capablanca!
BLANCAS CONTRA
BOTVÍNNIK, RONDA 12
Bajo la foto del Botvínnik joven,
Euwe sintetiza: —“Ante todo un
jugador posicional, pero brillante
en el ataque”. Opina que la
Defensa Siciliana es muy apropia-
da para su estilo. Comentando una
partida suya, dice: —“Golpe
espléndido y completamente ines-
perado. Las negras inician un
agudo ataque. ¡Botvínnik puro!”.
—y continúa: —“Una de las prin-
cipales características de
Botvínnik, al igual que otros pro-
minentes maestros de la joven
generación, es una gran paciencia.
Si no hay posibles combinaciones
ni ataques directos, él sabe cómo
maniobrar, dar vueltas, y lenta-
mente mejorar su posición, sacan-
do provecho de la más mínima
oportunidad”.
En la página 170 hay un párrafo
que no estoy seguro de traducir
bien: —“Aunque Botvínnik es ante
todo un jugador posicional, y aun-
que su concepción del juego difie-
re vastamente de la de Alekhine,
su juego revela, en cuanto a per-
cepción de las chances de ataque,
una gran semejanza con el brillan-
te estilo del campeón del mundo”.
Las posiciones estaban así: Keres,
7, Fine y Botvínnik 6.5, Alekhine 6,
Reshevsky 5,5, Capablanca 5, Euwe
4,5, Flohr 3. Era jueves. El martes
Botvínnik le había ganado a
Capablanca una partida histórica,
sacrificando dos piezas, que,
según Kaspárov, marca un hito y
anuncia la llegada de una nueva
generación. Le faltaba jugar con
Euwe, Flohr y Alekhine, un pareo
muy bueno comparando con el de
Keres (Fine, Alekhine y Capa-
blanca). Se sienta a jugar confiado
y optimista. Euwe había ganado la
ronda anterior y estaría también
de buen ánimo, si bien aún no
-?r?k?-Tr
Zpp?lVlp?p
-Wq-?-Zp-?
Sn-?-?-?-
-?pTRN?-VL
?-?-?-?-
PZPQ?-ZPPZP
?K?-?L?R
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Zpp?-?p?p
-?q?-Zpl?
?-?-?P?-
-?nVlN?PVL
?Q?-?-?-
PZP-?-?LZP
?K?-?-?R
CARLOS GARCÍA PALERMO
44 VIAJE AL PASADO
salía del anteúltimo puesto.
Suponemos que ya no tuvo que
trabajar el miércoles, según se
desprende del artículo del BCM
citado en la crónica.
Euwe - Botvínnik
Defensa Grünfeld [D96]
1.d4 ¤f6 2.c4 g6 3.¤c3 d5 4.¤f3
¥g7
La Variante Moscú. Precisamente
contra su creador, toda una deci-
sión.
5.£b3 c6
A la Schlechter. Hoy en día casi
todo el mundo juega 5...dxc4. El
blanco consigue un centro de peo-
nes, pero su dama está algo incó-
moda. Cada partida intenta resol-
ver qué vale más.
6.¥f4
Flohr había empleado la misma
línea contra Reshevsky en la sexta
ronda, consiguiendo buena posi-
ción. E insistirá en la penúltima
ronda contra el propio Botvínnik,
quien jugará entonces la misma
variante con blancas y con negras,
dos días seguidos. Otras continua-
ciones son: 6.e3 0–0 7.¥d2 e6
8.¥d3 b6 (8...¤bd7 1–0. Fine –
Lilienthal. Moscú, 1937) 9.0–0 ¥b7
10.¦ad1 ¤bd7 11.cxd5 exd5 12.e4
dxe4 13.¤xe4 ¤xe4 14.¥xe4 ¤f6
1–0. Reshevsky – Flohr. Ronda 6. Y
también contra 6.¥g5 dxc4 7.£xc4
h6 8.¥d2 ¥e6 1/2–1/2. Feigins –
Flohr. Kemeri, 1939. Y, finalmente,
6.cxd5 cxd5 7.¥g5 e6 8.e4!? dxe4
9.¥b5+ ¢f8?! (por qué no 9...¥d7)
10.¤xe4, y pese a su ventaja,
Botvínnik no conseguirá quebrar
a Flohr. Tablas en 34 jugadas
(ronda 13).
6...dxc4 7.£xc4 ¥e6
7...0–0 8.e4 ¤bd7 9.¥e2 ¤b6
10.£d3 ¥e6 11.0–0 £c8 12.¦ac1²
0–1. Gershman - Najdorf. Buenos
Aires, 1939.
8.£d3 ¤d5 9.¥d2
—“Pérdida de tiempo. Con
9.¤xd5 cxd5 10.e3, el blanco man-
tiene la pequeña ventaja de salida”
(Ellerman).
9...¤b4 10.£b1 c5 11.dxc5 ¤8a6
12.e4
—“Pero no 12.a3 ¥b3 13.axb4
¤xb4, etc.”. (Ellerman).
12...¤xc5 13.¥b5+ ¥d7 14.0–0
0–0 15.¥e3 ¥xb5 16.¤xb5
Ahora Botvínnik se relaja, siente
que su rival ha perdido el control
de la posición y que las negras
están igual o mejor. Todavía en las
nubes por la inmortal que le había
hecho a Capablanca, ya cansado
por el agotador torneo, hace una
jugada que en principio provoca
una buena impresión visual, por-
que invade el campo de las blan-
cas. Pero es el error decisivo...
16...£d3?
Hay errores que cuestan caro...
Este en particular, deja al negro
sin posibilidades de remontar la
partida. Y se esfuman sus chances
de competir por el primer puesto.
16...¤e6 (Ellerman), 16...£b6 o
también 16...£a5. Cualquiera de
estas jugadas mantenía la igual-
dad.
17.¤c7
El holandés no soltará a su presa.
Conduce la fase técnica con preci-
sión y energía.
17...¤xe4 18.¤xa8 ¦xa8 19.¦d1
£xb1 20.¦axb1 e6 21.¦d7 b6
22.¦c1 ¥f8
23.¤e5 ¤d5 24.¤xf7 ¥e7 25.¤e5
¥f6 26.¤d3 ¤xe3 27.fxe3 ¥g5
28.¦cc7 ¥xe3+ 29.¢f1 ¤f6
30.¦xa7 ¦c8 31.¦g7+ ¢h8 32.¦gc7
¦d8 33.¤e5 ¦e8 34.¦e7
Dos victorias seguidas. Y al otro
día, viernes, negras contra
Reshevsky. Viaje corto, de unos
veinte kilómetros a Leiden, esta
vez no hay día de descanso.
1–0
VERSUS RESHEVSKY (R13)
—“Aprendió el ajedrez antes que
el alfabeto” —dice Euwe de
Reshevsky. Siguiendo el mismo
método que con los demás juga-
dores, en Meet the Masters traza
una cuidadosa historia de su
carrera, que voy a omitir para con-
centrarme en las apreciaciones de
su estilo. Nos cuenta Euwe que
Reshevsky estuvo presenciando su
r?-Wq-Trk?
Zpp?-ZppVlp
-?-?-?p?
?NSn-?-?-
-Sn-?P?-?
?-?-VLN?-
PZP-?-ZPPZP
TRQ?-?RMK-
rSnlWqk?-Tr
Zpp?-ZppVlp
-?p?-Snp?
?-?p?-?-
-?PZP-VL-?
?QSN-?N?-
PZP-?PZPPZP
TR-?-MKL?R
r?-?-Vlk?
Zp-?R?p?p
-Zp-?p?p?
?-?-?-?-
-Sn-?n?-?
?-?-VLN?-
PZP-?-ZPPZP
?-TR-?-MK-
CARLOS GARCÍA PALERMO
45
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
match revancha con Alekhine, en
calidad de periodista. Reshevsky
solía comenzar muy mal los torne-
os y luego se iba recuperando. —
“Estaba siempre en zeitnot” dice
Euwe (de eso puedo atestiguar:
perdí una partida contra
Reshevsky en Lone Pine,
California, 1977: hizo unas ocho
jugadas en un minuto, todas las
mejores).
Frente a sus resultados dispares,
arriesga Euwe: —“Una posible
explicación de su inestabilidad
deportiva, es que ha estado muy
concentrado en su trabajo como
contable”. Comenta la partida que
le gana a Capablanca en Margate
1935, y al final, lo describe: —“En
el medio juego es animoso y a
menudo se decide por maniobras
aparentemente arriesgadas que ni
Botvínnik ni Flohr intentarían
voluntariamente. Fortificado por
nervios firmes, optimismo absolu-
to, gran confianza en sí mismo,
temperamento filosófico y una
gran experiencia, se siente seguro
en cualquier posición que sea
remotamente presentable, y listo
para cualquier tarea que el mundo
de sus oponentes le pueda presen-
tar”. (Página 184, de traducción
complicada).
Posiciones: Keres 7,5, Fine 7,
Botvínnik 6,5, Alekhine 6,5,
Reshevsky 6, Euwe 5,5, Capablanca
5,5 y Flohr 3,5, eran las posiciones
faltando dos rondas.
Reshevsky había perdido tres par-
tidas en las primeras cuatro ron-
das, pero después... ¡no volvió a
perder! Luego de ganarle a su
archirrival Reuben Fine, venía
empatando una partida tras otra.
Euwe plantea sólido, pero pasada
la apertura agudiza la lucha y
hasta saca ventaja.
Reshevsky - Euwe
Gambito de dama declinado [D54]
1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤c3 d5 4.¥g5
¥e7 5.e3 0–0 6.¦c1
A primera vista, parece un orden
novedoso para la época. Sin
embargo, ¡se habían jugado ya
treinta partidas! Y la primera, de
1889, en Berlin: Von Scheve - Caro
(sí, ¡el coinventor de la Caro-
Kann!).
6...h6 7.¥h4 ¤e4 8.¥xe7 £xe7
9.cxd5 ¤xc3 10.¦xc3 exd5 11.¥d3
c6 12.¤e2
12.¥b1 ¤d7 13.¤f3 ¤f6 14.¤e5
¥e6 15.f4 ¦ad8 16.0–0. 1–0, Euwe -
Spanjaard. Baarn, 1939. En cam-
bio, 12.¤f3 no le gusta a
Reshevsky ni a casi nadie, por
12...¥g4, pero el módulo propone
la novedad 13.£b3!?, porque si
13...¥xf3 (13...¤d7 deja sin protec-
ción b7) 14.gxf3, seguido de ¦g1.
12...¤d7 13.0–0 ¤f6 14.¤f4
Ocho años después, Euwe llegó
con blancas a la misma posición e
intentó mejorar con 14.£b1 a5
15.a3 ¥d7 (15...¥g4!?, con idea de
si 16.b4 axb4 17.axb4 ¥xe2
18.¥xe2 ¤e4 19.¦c2 ¦a4) 16.b4
axb4 17.axb4 ¦a4 y, aunque no
obtuvo nada especial, terminó
ganando contra Medina en
Londres, 1946.
14...¥g4 15.£c2 ¤h5 16.¤xh5
¥xh5 17.¦c5 ¥g4 18.¦b1 ¦ae8
19.b4 £g5 20.¢h1 a6 21.a4
21...f5
Ataque de minorías en el flanco
dama... ¡Y en el flanco rey!
22.f4
Hacía falta mucha energía y entu-
siasmo para embarcarse en 22.b5
axb5 23.axb5 f4 24.e4 f3 25.g3÷,
aunque para el módulo esté un
poco mejor el blanco...
22...£e7
Ellerman dice: —“La debilidad en
e3 basta para que el negro se ase-
gure el empate”.
23.¦e1 ¦f6 24.h3?!
24...¦e6!
No la vio su rival, pues la ¦e1 está
en el aire. Por un momento, Euwe
vislumbra posibilidades de una
tercera victoria...
25.£f2
Pero no hay nada, la posición se
simplifica demasiado y son tablas
muertas.
rSnlWq-Trk?
ZppZp-VlpZpp
-?-?pSn-?
?-?p?-VL-
-?PZP-?-?
?-SN-ZP-?-
PZP-?-ZPPZP
?-TRQMKLSNR
-?-?rTrk?
?p?-?pZp-
p?p?-?-Zp
?-TRp?-Wq-
PZP-ZP-?l?
?-?LZP-?-
-?Q?-ZPPZP
?R?-?-?K
-?-?r?k?
?p?-Wq-Zp-
p?p?-Tr-Zp
?-TRp?p?-
PZP-ZP-ZPl?
?-?LZP-?P
-?Q?-?P?
?-?-TR-?K
CARLOS GARCÍA PALERMO
46 VIAJE AL PASADO
25...¦xe3 26.¦xe3 £xe3 27.£xe3
¦xe3 28.¥xa6
Curioso momento táctico.
28...bxa6 29.hxg4 fxg4
Se podrían analizar también estas
jugadas, pero no conducen a nada
en especial, ni siquiera se ve una
buena celada... Se podían jugar
igualmente 29...¦d3, 29...¦b3 o
29...¦e4.
30.¢h2 ¦d3 31.¦xc6 ¦xd4 32.¦xa6
¦xb4 33.¢g3
Tablas con negras contra
Reshevsky no estuvo mal. Ahora
toca descansar el sábado y la últi-
ma, el domingo, viajar 45 kilóme-
tros hasta Ámsterdam y... ¡blancas
con Capablanca!
½–½
BLANCAS VS. CAPABLANCA,
ÚLTIMA RONDA
Es sumamente interesante la
visión que Euwe tenía de
Capablanca. Si con los otros juga-
dores Euwe se deshizo en elogios,
el tono cambia al referirse al cuba-
no. Es extenso, pero no resisto la
tentación de compartirlo, porque
es sumamente interesante en
varios sentidos. Veamos:
—“Capablanca mostró talento
desde el primer momento, pero
hacía falta más que eso para alcan-
zar la excelencia. Trabajó mucho,
desde el comienzo, para desarro-
llarlo. Como otros grandes juga-
dores, combinó el estudio con la
práctica. Aunque había un gran
contraste con Alekhine; Capa-
blanca no se aplicó al estudio de la
teoría de aperturas (en la que por
lo tanto nunca consiguió demasia-
do), pero ahondó profundamente
en el estudio de los finales y otras
posiciones simples que tenían más
que ver con la técnica que con la
imaginación. Se dice que estudió
exhaustivamente más de mil fina-
les de torres, una tarea colosal que
le ha dado buenos dividendos.
Su experiencia práctica también
fue diferente a la de los otros
maestros de su generación.
Participó en varios torneos en
América, pero la medida real de su
conocimiento teórico no fue la
partida de torneo sino el blitz.
Cuando era estudiante en Nueva
York jugó miles de partidas rápi-
das, todas por dinero, de modo
que estaba forzado a concentrarse.
Ello desarrolló en él, andando el
tiempo, un concepto posicional
superior que luego, en torneos
internacionales, se revelaría como
un arma temible. En primer lugar,
aprendió a jugar rápido sin come-
ter errores gruesos; en segundo
lugar, desarrolló la habilidad de
obtener las posiciones claras que
le gustan desde cualquier tipo de
situación. Durante años y años
nunca estuvo apurado por reloj ni
en posiciones que tuviera bajo su
rígido control. Solo recientemente
se deterioró al respecto; el diablo
del tiempo le juega malas pasadas
y todo se hace más difícil que
antes”.
“No hay que olvidar que él era el
más viejo en AVRO, por eso proba-
blemente fue el más afectado por
los arduos viajes. Parecía más
inclinado a capturar material a
expensas de la posición, confiando
en su habilidad defensiva para
conseguir el milagro, pero ya no
funcionaba”.
47
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
Vista de la sala de juego en Ámsterdam durante la ronda inaugural. En primer plano, Alekhine y Botvínnik.
FOTO:
CHESS
NOTES
BY
EDWARD
WINTER
Luego, comentando una partida
en que después de 1e4 e5 2 ¤c3,
Capablanca juega ¥c5, dice: —
“Según la teoría, ¤f6 es la mejor
jugada, pero conduce a grandes
complicaciones. Capablanca,
nunca un gran conocedor de las
aperturas, prefiere una línea
modesta que produzca el tipo de
posición que a él le gusta. Es el
Capablanca real: quiere una posi-
ción clara y nunca va a empren-
der un ataque si su rival tiene
algún tipo de contrachance. Si el
ataque será o no decisivo, es de
menor importancia. Lo principal
es que él debe controlar comple-
tamente la situación”.
Cuando frente a Ragozin Capa-
blanca elige 4.a3 contra la
Nimzoindia, comenta Euwe: —
“La variante Saemisch, una vigo-
rosa línea cuyos pros y contras
son difíciles de evaluar y que él
emplea aquí porque no estaba
muy bien en la tabla de posicio-
nes. El blanco gana la «calidad
menor» al precio del peón dobla-
do y debe jugar enérgicamente al
ataque. La experiencia muestra
que tiene sus chances, pero no es
el estilo habitual de Capablanca, a
quien disgusta asumir compro-
misos en la apertura”. (…)
“Capablanca también puede
hacer brillantes combinaciones...
cuando pueden ser calculadas
hasta el final. Muchos otros maes-
tros combinan con menos exacti-
tud. Confían en la evaluación
general de la posición; sacrifican,
por ejemplo, sin profundizar
demasiado en las consecuencias.
Capablanca no confía: calcula
todo. Su extraordinaria experien-
cia lo respalda muy bien: concibe
una larga combinación en unos
segundos, y puede así aplicar
métodos matemáticos mucho
más profundamente que otros
maestros. Esto no quiere decir
que ocasionalmente no haga una
jugada cuyas consecuencias no
estén exactamente calculadas;
pero ocurre rara vez”.
—“Después de todo lo que he
escrito sobre Capablanca, quizás
el lector se pregunta cómo llegó a
perder su invencibilidad. A mi
parecer, esta es la explicación: él
percibe y calcula con increíble
velocidad, pero está tan acostum-
brado a esto, que su habilidad
para investigar una posición
meticulosamente disminuyó. “Lo
que él no ve enseguida, no lo verá
jamás, dijo alguien alguna vez, y
aunque lo haya dicho en broma,
tiene una pizca de verdad...
Capablanca juega muy superfi-
cialmente a veces, de manera que
solo puede atribuirse a su falta de
concentración. Esta es una debili-
dad integral en su formación y
puede ser parcialmente compen-
sada empleando todo el tiempo
de reflexión. Pero esto llevaría al
zeitnot y por lo tanto a otros peli-
gros, de modo que este pensador
inspirado y veloz se ve gradual-
mente envuelto en un círculo
vicioso: superficialidad, errores
en zeitnot, superficialidad…
Cada tanto consigue salir de este
círculo vicioso y su vieja invenci-
bilidad surge de nuevo”.
Se sabe que Capablanca era
hipertenso y que tuvo un ataque
durante AVRO. Es raro que Euwe
no lo mencionara. Esta grave cir-
cunstancia, que se fue agravando
con la edad, le ocasionaba “apa-
gones” durante las partidas,
como por ejemplo en la Olim-
piada de Buenos Aires, contra el
jugador argentino Grau, en cuya
partida el genial cubano cometió
un error de principiante. Los dia-
rios argentinos de la época reco-
gen declaraciones del cubano,
atribuyendo sus errores en Países
Bajos a esa circunstancia.
Euwe - Capablanca
Defensa India de Dama [E18]
1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤f3 b6 4.g3 ¥b7
5.¥g2 ¥e7 6.0–0 0–0 7.¤c3
Única vez en su vida en la que
Capablanca jugó de esta forma.
Euwe tenía una experiencia previa
con negras y, en los años sucesi-
vos, jugó varias partidas con los
dos colores.
7...d5
Hoy en día la teoría prefiere 7...¤e4
y, en aquel momento, había varios
antecedentes. Por ejemplo: 8.£c2
¤xc3 9.£xc3 f5 1/2–1/2. Gilg -
Euwe. Karlsbad, 1929.
48 VIAJE AL PASADO
Euwe impartiendo una clase en el Meisjes Lyceum. (Foto: Collection Spaarnestad)
8.¤e5 ¤e4
Inconsistente. Vienen al caso los
comentarios de Euwe: necesidad
de llegar a una posición clara,
superficialidad a veces, poco estu-
dio de las aperturas. Euwe estaría
al tanto de 8...¤bd7!?, porque
había sido empleada por un com-
patriota suyo un año antes. 9.£a4
c6! 10.e4 (10.¤xc6 ¥xc6 11.£xc6
¦c8 12.£a4 ¦xc4 13.£xa7 ¦xd4)
10...¤xe5 11.dxe5 ¤xe4 12.¤xe4
dxe4 13.¥xe4 £c7 1/2–1/2. De
Groot - Zita. Estocolmo, 1937. Y
con 8...c5, Bogoliúbov, le había
ganado nada menos que a
Rubinstein en 1920. 9.dxc5 ¥xc5
10.¥f4 ¤e4, etc. En cambio,
8...¤a6 era la favorita de Kárpov
en los años setenta, y muchos lo
imitamos.
9.cxd5 exd5
9...¤xc3 10.bxc3 ¥xd5 se ha inten-
tado posteriormente. Jugable,
pero siempre un poco inferior.
10.¤xe4
Novedad de Euwe, pues se había
jugado dos veces 10.£c2. De todos
modos, tengamos en cuenta que la
información no circulaba en aque-
llos tiempos como ahora: podían
muy bien no conocer las partidas.
10...dxe4
11.£c2!
Esto se le escapó a Capablanca. Le
cuesta ahora sostener su posición.
11...f5
Si 11...£xd4 12.£xc7.
12.¥e3 ¤a6 13.¦ac1 £d5 14.¤c6
El final es desagradable para las
negras. Capablanca consigue
parar el primer embate, pero su
posición tiene debilidades cróni-
cas que marcarán el transcurrir de
la partida.
14...¥xc6 15.£xc6 £xc6 16.¦xc6
¦f6 17.¦fc1 ¦xc6 18.¦xc6 ¥d6
19.a3
Aquí es importante percibir el
peligro, si entra en juego el alfil de
casillas blancas, vía f3 o vía e3–f1,
quitando el ¥e3 en algún momen-
to.
19...¦e8 20.¥f4
O bien 20.¥h3 g6 21.¥h6 ¢f7
22.e3.
20...¥xf4 21.gxf4 ¢f7 22.e3 ¦e6
23.¦c4?!
Otorga al negro una buena oportu-
nidad. Era mejor 23.¦c3, que pre-
para f3 o ¥f1, según corresponda.
Si 23...c5 24.¥f1 ¦g6+ 25.¢h1 cxd4
26.exd4 y sufre el ¤a6.
23...b5
23...c5! fue señalada por los
comentaristas. Aquí el cansancio y
la hipertensión de Capablanca
influyeron: es evidente que hay
que sacarse de encima el peón
retrasado a cualquier coste.
24.dxc5 ¤xc5 25.b4 ¤d3.
24.¦c3 c6 25.f3 g6 26.fxe4 fxe4
27.a4! bxa4 28.¦c4 ¢f6 29.¦xa4
29...c5
Ahora ya no sirve la liberación...
Se nota el agotamiento de
Capablanca: un mal torneo, y
sufrir toda la partida, esto y aban-
donar es lo mismo. Todavía
aguantaba 29...¤c7 30.¦xa7 ¤d5
31.¢f2 h6, y el blanco tiene que
trabajar para ganar.
30.¥f1 cxd4 31.¦xa6 dxe3
32.¦xe6+ ¢xe6 33.¥h3+ ¢d5
34.¢f1 ¢c4 35.¢e2 ¢b3 36.¥e6+
¢xb2 37.¥g8 a5 38.¥xh7 a4
39.¥xg6 1–0
CONCLUSIÓN
¿Cuáles son las claves para enten-
der la recuperación de Euwe?
Como tantas cosas en la vida, un
conjunto de factores. Pero por
encima de que se encontró con un
Fine un poco cansado, con un
Botvínnik eufórico y con un
Capablanca exhausto, hay que des-
tacar que aprovechó muy bien
todas sus oportunidades, y tuvo la
presencia de ánimo para levantar-
se después de un comienzo tan
negativo, del cartel local en su país
y con los amigos y los periodistas
zumbando a su alrededor...
NOTAS DEL AUTOR
Todos sus problemas pueden
1
descargarse gratuitamente en
problemistasajedrez.com.ar
-?-?-?-?
Zp-?-?-?p
n?p?rMkp?
?-?-?-?-
R?-ZPpZP-?
?-?-ZP-?-
-ZP-?-?LZP
?-?-?-MK-
rSn-Wq-Trk?
ZplZp-VlpZpp
-Zp-?-?-?
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-?-ZPp?-?
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PZP-?PZPLZP
TR-VLQ?RMK-
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Zp-Zp-?kZpp
nZp-?r?-?
?-?-?p?-
-?RZPpZP-?
ZP-?-ZP-?-
-ZP-?-ZPLZP
?-?-?-MK-
CARLOS GARCÍA PALERMO
49
LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
121
 UN MUNDIAL EXCITANTE
El gran maestro internacional y 8 veces campeón de
España Miguel Illescas, comenta el final electrizante
del Mundial, que tuvo que llegar al desempate a rápi-
das para dirimir al nuevo 17º campeón mundial de
ajedrez.
CANAL #CHESSFM EN YOUTUBE
Novedades #ChessFM
 LOS SABIOS DE INTERNET
Como siempre, el estilo imparcial e inconfundible de
Miguel Illescas arroja luz sobre la realidad ante el
tablero y desmiente muchos de los comentarios fata-
listas vertidos en las redes sociales.
 CLAVES DEL MUNDIAL
En la partida 7, Ding Liren planteó la agresiva
Defensa Francesa... el gran maestro internacional y 8
veces campeón de España Miguel Illescas, nos descu-
bre las claves de este apasionante duelo.
 AJEDREZ21 EN VR 360º
Miguel Illescas, gran maestro y director de Ajedrez21,
realiza una visita guiada en VR 360º a la sede de la
tienda online, sita en el barrio de Gràcia, en el centro
de Barcelona. El local también es la sede de la Escuela
EDAMI y de la redacción de la revista bimestral de
ajedrez Peón de Rey. Vídeo VR 360º realizado por
Martí Fradera » noupunt.com
JUEGA LA DEFENSA INDIA DE REY
La Defensa India de Rey es uno los sistemas de aper-
turas más importantes y que todo buen aficionado
debe conocer bien, pues incluye buena parte de las
ideas dinámicas del ajedrez moderno. No en vano, ha
sido el caballo de batalla de campeones de la talla de
Fischer, Kaspárov o más recientemente Nakamura.
Miguel Illescas, gran maestro y 8 veces campeón de
España, nos enseña las ideas básicas.
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 SISTEMAS RAROS EN LA ESPAÑOLA
Conocer los grandes sistemas de la Apertura
Española es fundamental para crecer como jugador
de ajedrez. Pero eso, será más complicado sin antes
estar preparado para las posibles sorpresas del negro,
cuando este juega preparaciones muy poco practica-
das pero tremendamente peligrosas si no dispone-
mos de alguna buena respuesta.
 DEF. STEINITZ CLÁSICA Y DIFERIDA
A finales del s. XIX y principios del XX, Steinitz y
otros jugadores intercalaron la jugada 3...d6 en la
Española. Desde entonces, se ha convertido en una de
las alternativas más sólidas en vez de la moderna
3...a6. Hay que conocerla para poder combatirla con
eficacia.
 ¡EL ANTÍDOTO CONTRA EL FEGATELLO!
Uno de los lances en la apertura más temidos por los
aficionados que comienzan es este ataque sobre el
punto f7, que parece mortal. ¡Nada más lejos de la
realidad! Aprovecha este curso de Chesskool-PDR
para atraer a tus rivales a la trampa que les tienes
preparada.
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 REPERTORIO APERTURA ESPAÑOLA
Es bien sabido que la apertura Española te hace cre-
cer como jugador. Varias escuelas de ajedrez, como la
Soviética, incluso obligaban a los jóvenes a aprender-
la. Y, con este repertorio, vas a entender por qué. No
en vano, estamos hablando de un arma letal para
campeones mundiales como Kaspárov, Anand,
Fischer y Kárpov.
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 EL GAMBITO DEL CENTRO
El Gambito del Centro en la Ruy López es un arma
poco conocida y tremendamente peligrosa en el arse-
nal blanco en esta apertura. Recientemente, el propio
GM Miguel Illescas lo puso en práctica con notable
éxito en el Festival Internacional de ajedrez rápido y
blitz, BICAPAWN Xacobeo 2022.
 DRAGÓN HIPERACELERADO
Poco a poco, el bando blanco ha ido combatiendo con
éxito los diferentes sistemas negros en la Siciliana: el
Dragón clásico, La Najdorf, la Scheveningen, etc. Con
esta versión moderna del Dragón, seguramente sor-
prendenderás a tus rivales y sacarás buen partido de
forma rápida y eficaz.
 UNIVERSIDAD PEÓN DE REY
Presentamos Chesskool, un nuevo y revolucionario
sistema de estudiar ajedrez. Está dirigido a aficiona-
dos y jugadores de club de cualquier nivel. Los mate-
riales son de máxima calidad y avalados por el gran
maestro español y 8 veces campeón de España,
Miguel Illescas.
A FIRMA GUDE es garantía siempre
de documentación rigurosa, así como
de prosa cuidada y amena llena de
anécdotas, citas y partidas siempre
relevantes, el fruto de décadas dedicadas a la
investigación y divulgación ajedrecística. Todo
esto se da una vez más en su reciente libro y, sin
embargo, hay algo que lo hace diferente a los
anteriores: estamos ante el trabajo de un siglo y
de una vida.
Sí, hacían falta la conjunción de un siglo tan rico
en historia ajedrecística como el XX y una vida
tan volcada en su estudio como la de Antonio
Gude para crear este grandioso homenaje —aún
estaba pendiente— a la memoria colectiva de
tantos jugadores que entregaron su vida al aje-
drez. Ese es el propósito que el autor nos mani-
fiesta en el prólogo:
No creo que se le puedan pedir más requisitos al
arrojado autor que acomete la gigantesca —desa-
forada, que diría Don Quijote— empresa de cazar
y domar para sus lectores la enorme y salvaje
bestia, también bella, que es el siglo XX en aje-
drez. Sin duda, el más desbordantemente fértil de
toda la historia. Como el mismo Gude nos reco-
noce: “Recopilar y sintetizar los hechos y eventos
más importantes del ajedrez en el siglo pasado es
tarea hercúlea que ha estado a punto de aplastar-
nos”.
El libro no solo comprende una galería de los
acontecimientos más destacados y las figuras más
relevantes, sino también una exquisita selección
de 315 partidas que se trenzan con la apasionante
antología de anécdotas vitales y vicisitudes socio-
políticas, explicándose y justificándose mutua-
mente.
Selección hecha con ese contrastado oficio de
cazador de rara avis y concienzudo coleccionista
con el que ya nos ha deleitado en numerosos
libros anteriores: Las jugadas más espectaculares
del ajedrez 1901-2018, Técnica de la combinación
de mate, Dinamismo y cálculo, El rey de los gam-
bitos, Escuela de táctica o los cuadernos de entre-
namiento, entre otros.
Título: El mejor de los tiempos
Autor: Antonio Gude
Género: Historia del ajedrez
Nº páginas: 404
Edita: Editora Solís
ISBN: 978-85-98628-35-6
El libro no es solo un relato: es también un home-
naje a los intérpretes y protagonistas de esos
hechos, los jugadores de ajedrez, cuyos principales
buscadores del oro ajedrecístico y magos del tablero
arlequinado, han impreso en letra de fuego su hue-
lla en la historia del rey de los juegos, a lo largo y
ancho del siglo veinte.
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L
LA BIBLIOTECA DE GALVÁN
RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE)
El mejor de los tiempos
(Antonio Gude)
José Luis Torrego
Profesor universitario
El autor integra, asimismo, el extenso conoci-
miento adquirido por experiencia directa con los
protagonistas a través de una trayectoria profe-
sional difícil de superar, como son la creación y
dirección de la RIA (Revista internacional de aje-
drez), dirección de Jaque, más de 180 traduccio-
nes del ruso, francés e inglés o las numerosas
conferencias sobre ajedrez y su relación con otros
campos artísticos, constantes e intensas lecturas
y un infatigable afán de investigación, al que su
curiosidad natural nunca le ha dado tregua.
El presente volumen, de 1900-1960, es la primera
parte de una obra que en breve se completará con
el segundo, de 1961-2000, año en que el último
gran campeón de ese siglo perdió el título. Este
recorrido extenso, experto y exquisito es una
obra, por única, imprescindible en la literatura
ajedrecística, no solo en el ámbito español, sino
mundial. De hecho, ya se publica de inicio tam-
bién en portugués.
El libro se inicia con la necesaria transición entre
el XIX y el XX, dando precisas pinceladas que
completan el retrato de esos maestros que vivie-
ron con un pie en cada centuria, como Lasker y
Tarrasch, continuadores de los hallazgos de
Steinitz, artífices principales de la teoría ajedre-
cística que imperará en todo el primer tercio del
siglo y que llegará aún, con Capablanca, a ganar
los torneos de Moscú y Nottingham de 1936. La
otra gran rama, heredera del Romanticismo, la
representa Chigorin. El ruso se opondrá siempre
a que la sistematización de los manuales deje de
lado la inspiración y el talento individuales.
Sentará las bases de la Escuela Rusa, que será la
Soviética y dará la mayor concentración de talen-
to nunca vista en el tablero, tanto de una rama
(Botvínnik, Smyslov, Kárpov) como de la otra
(Bronstein, Tal, Spassky).
Asistimos en Nueva York 1924 a la puesta de largo
de Réti y su Hipermodernismo, llamado Neorro-
manticismo por Alekhine, quien, estudiando a
fondo estos nuevos conceptos y dotándolos de su
genio combinativo, conquistaría el título mun-
dial. Sí, los grandes torneos son visita obligada y
disfrutada, pues marcan la historia del tablero
tanto como los encuentros por el título: Hastings,
San Sebastián, San Petersburgo, Nueva York,
Carlsbad, Bad Pistyan, Moscú, Nottingham, Avro
... y más tarde las olimpiadas y los torneos inter-
zonales por el campeonato, esos que Botvínnik
diseñó con toda la dureza del que sabía que
nunca había de pasar por ellos.
Veamos un ejemplo de esa armónica integración
de los acontecimientos sociopolíticos y los aje-
drecísticos:
Entretenidas, enriquecedoras, precisas pincela-
das. Tras mostrar el premio de belleza contra
Rauzer en el Campeonato de la URSS del 33, nos
apunta:
55
El libro no solo incluye los acontecimien-
tos y figuras más destacables, sino una
exquisita selección de 315 partidas.
RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE)
JOSÉ LUIS TORREGO
A la derecha de Stalin se encontraba Nikolai
Bujarin, brillante intelectual y economista, el promo-
tor,como hemos dicho,de la construcción de“socia-
lismo en un país”, mientras que, a la izquierda,
Trotsky, abogaba por una mayor democratización
de los estamentos públicos y una internacionaliza-
ción del socialismo. En el centro, bien asentado,
estaba Stalin y, como es sabido, quien domina el
centro del tablero domina la partida. Stalin no era
un intelectual, pero además de astuto, era mucho
más culto de lo que Bujarin yTrotsky pensaban,y su
arrogante menosprecio les costaría muy caro a
ambos. Por entonces, Ilyn-Genevsky y, sobre todo,
Krylenko, maestro y abogado, que llegó a ser Fiscal
General del Estado, habían convencido a los altos
responsables políticos del gran valor social que el
ajedrez podría tener en la nueva Unión Soviética.
Entre los argumentos que esgrimían, ponían espe-
cial énfasis en las virtudes que el juego inculcaba,
como la lógica, la imaginación, la precisión y la dis-
ciplina mental o arte de la planificación. Por último,
pero no lo menos importante:el ajedrez era la ofer-
ta ideal para un empleo constructivo del ocio, era
barato y contribuía a alejar a los ciudadanos del
alcoholismo. (Pág. 142)
Botvínnik era un comunista declarado y admirador
incondicional de Stalin, por quien incluso modificó
su forma de comentar las partidas. Al principio, se
inspiraba en el estilo elaborado y detallista de
Tarrasch, pero, tras escuchar los discursos de Stalin
y leer sus textos, llegó a la conclusión de que debía
condensar sus comentarios, formulándolos con
mayor concisión. (Pág. 218)
JOSÉ LUIS TORREGO
56 RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE)
Por si alguien dudase de que Gude es el gran
conocedor por excelencia del ajedrez soviético, le
quedará patente:
Y los acontecimientos del siglo entretejidos siem-
pre con los del ajedrez, ese es el espíritu de la
obra. Conmovedor episodio que plasma toda una
época en Europa, este sobre Przepiórka:
Con la nota: en la película Quemado por el sol, de
Nikita Mijalkov, el general caído en desgracia se
jacta de que tiene el número de teléfono de Stalin.
(Pág. 239)
Mijaíl Botvínnik, tal vez porque se sentía amenaza-
do por los nuevos nombres del ajedrez soviético o
tal vez porque quería reafirmar su liderazgo, pro-
movió o fue el principal instigador de lo que dio en
llamarse Campeonato Absoluto de la URSS. Le pre-
ocupaba, sobre todo, que surgiese una gran figura
que pudiese poner en peligro su match con
Alekhine, así que, en diciembre de 1940, escribió a
Vladímir Snegiriov (un personaje que,tras la muerte
de Krylenko, había asumido un papel clave en las
instancias deportivas), diciéndole que “era irónico
que el título nacional debiese decidirse entre
Lilienthal y Bondarevsky”, un comentario sibilino
que al parecer las autoridades interpretaron como
él quería. Korchnói declaró que lo que Botvínnik
había escrito era que Lilienthal y Bondarevsky no
deberían representar a la URSS. Muchos años des-
pués,su sobrino Igor confirmó que el tío Mijaíl escri-
bía a las autoridades siempre que surgía algún
tema que él juzgaba importante para el ajedrez
soviético, y que solían escucharle. El tema de los
contactos (los famosos sviazi) era capital en el
mundo soviético. El solo hecho de conocer el núme-
ro de teléfono de un personaje importante era un
arma considerable.
En 1939 demostró su sentir patriótico al vender su
casa para financiar el viaje del equipo de Polonia a
la Olimpiada de Buenos Aires. Poco después, duran-
te la invasión alemana, el inmueble familiar fue
derruido. El 17 enero de 1940, una treintena de
ajedrecistas reunidos en el apartamento de
Franciszek Kwiecinski, enVarsovia, fueron detenidos.
Algunos fueron liberados días después. Pero los de
origen judío (entre los que se encontraban
Przepiórka, Lowtzky, Frydman y algunos otros) fue-
ron enviados a la prisión de Pawiak. Más tarde (se
cree que en abril) fueron conducidos al bosque de
Kampinos, cerca de Palmiry, y ejecutados por los
nazis. (Pág. 250)
Antonio Gude, reproduciendo una partida de su libro en casa de José Luis Torrego.
JOSÉ LUIS TORREGO
57
RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE)
Magnífica e impactante es la revisión homenaje a
los caídos y damnificados por la Segunda Guerra
Mundial, la Generación Perdida que decía
Bronstein.
Así pues, concluyendo, estamos ante una obra
magna, plena del lado humano de los aconteci-
mientos. Bogoliúbov en Mannheim 1914, mante-
nido prisionero dos años y quedándose después
felizmente casado con una alemana; mientras los
checos Hromadka y Treybal en el frente oriental
atravesaron a pie toda Siberia hasta Vladivostok.
Capablanca antes de la última ronda de Moscú 36
aliviando a Flohr por que le impusieran dejarse
ganar ante Botvínnik “No se preocupe, pienso
ganar a Eliskases”. Botvínnik mandando indirec-
tas a Bronstein ante el URSS-EEUU: “Y que a
nadie se le ocurra jugar el Gambito de Rey”. Ese
mundo creado tras la guerra, donde el título
Campeón de Occidente” se refería a “Campeón de
América” y era disputado en realidad por dos
polacos.
También sonreímos cuando el pope pregunta a
Tal por qué había sacrificado ese peón: “Porque
me estorbaba”. O cuando el hombre que, al ser
rechazado para barítono principal del Bolshói, se
entregó al ajedrez y llegó a campeón. Nos sor-
prendemos al saber del ajedrecista que diseñó un
mortero ligero utilizado por el Ejército Rojo. Nos
enfurecemos cuando Postnikov, jefe de la
Delegación Soviética, prohíbe a Bronstein ganar a
Smyslov en Zúrich con un “¿Acaso cree que esta-
mos aquí para jugar al ajedrez?”.
Detrás de los dioses que mueven las piezas, esos
geniales predecesores de Kaspárov, los “No todos
son héroes. Como en la vida también hay jugado-
res de segunda fila y antihéroes”, de Antonio
Gude. Ajedrecistas del XX, hombres en su siglo.
Eso es “El mejor de los tiempos”.
José Luis Torrego, con el libro de Gude.
Antonio Gude (Vigo, 1946) es
escritor, periodista, director
deportivo, entrenador, traduc-
tor y conferenciante, sin duda
el más importante autor aje-
drecístico en español de la his-
toria y uno de los más relevan-
tes de nuestro tiempo a nivel mundial. Fue
Secretario General y Director Técnico de la
Federación Española deAjedrez durante el periodo
de 1989 a 1991.
En 1979 fundó enVigo la revista El Ajedrez,de la que
se publicaron 15 números. De Vigo se trasladó a
Madrid de la mano de Pablo Aguilera como direc-
tor de la publicación Jaque, en la que continuó
como articulista y columnista hasta su cierre.
Finalmente, abandonó esta publicación para dirigir
la Revista Internacional deAjedrez,cuya última edición
fue en 1995 y fue una de las más importantes en
español de todos los tiempos.
En 2012 dio conferencias en la Universidad
Autónoma de México sobre “Ajedrez en el mundo
del cine”.
Es autor de 26 libros y18 cuadernos de entrena-
miento, además de 180 traducciones del ruso, fran-
cés e inglés sobre tema ajedrecístico.
Actualmente Antonio Gude publica una columna
de ajedrez en internet, “El Cubo de Rubik”, en la que
trata diversos temas relacionados con el mundo del
tablero.
SOBRE EL AUTOR
Se trata de una obra imprescindible en
casa de todo buen aficionado.
homenaje-mijail-botvinnik-stamp.pdf
homenaje-mijail-botvinnik-stamp.pdf

homenaje-mijail-botvinnik-stamp.pdf

  • 3.
    3 AJEDREZ21.COM/CURSO-AJEDREZ El “Curso Completode Miguel Illescas”, edita- do por RBA, es la obra definitiva para aprender ajedrez, de principiante a maestro, y se ha con- vertido en el curso más vendido en los últimos años en nuestra tienda online. Elgranéxitodeestecursosefundamentaensu estructura, que facilita mucho el estudio. Se compone de 40 lecciones con 4 bloques temá- ticos:aperturas,táctica,estrategiayfinales.En total 160 apartados. Se presenta en libro, PDF y video. El curso en vídeo se ofrece en “streaming” y precisa conexión a Internet. Incluye las 40 lec- ciones y 40 vídeos exclusivos de Miguel Illescas, que no aparecen en papel ni en PDF. La versión PDF, en edición de lujo a todo color, incluyelas40leccionesyunespecialde40artí- culos sobre historia del ajedrez, que no apare- cen ni en vídeo ni en papel, así como el fichero PGN con las partidas. Para el libro papel hubo que sacrificar algunas lecciones, aun así mantiene todo lo esencial del curso, incluyendo los ejercicios.  Curso de Miguel Illescas  Tres formatos  OPINIONES 9,9/10 (84 opiniones) Alberto Es una maravilla Llevo tan solo tres lecciones y ya he notado cómo mi forma de pensar delante del tablero ha cambiado. La manera en la que se estructu- ran las lecciones es muy buena, y la manera de explicar los conceptos es muy clara y eficaz (soy profesor, sé de lo que hablo). En definiti- va, estoy encantado con el curso, un 10. A Carlos 42 años federado Me he encontrado con un curso que me ayuda muchísimo a mejorar. Actualmente tengo un Elo de 1760, pero creo que va a aumentar, no sé hasta dónde, porque juego pocos torneos. (...) También resulta un placer escuchar a Miguel Illescas, que nos ayuda a comprender las sensaciones de un GM en plena competi- ción, con vivencias tomadas de su extraordina- ria carrera ajedrecística. C Paul El curso de ajedrez soñado Apenas llevo 10 lecciones, pero mi compren- sión del juego ha mejorado notablemente. Las lecciones están bien equilibradas, estructura- das y explicadas. Me parece que es el curso soñado para todos aquellos que quieren aprender de una manera seria (y correcta). P Isabelino Lo más completo que he visto Todo perfectamente explicado y las ideas con sus ejemplos de partidas se transmiten bien. Me he motivado mientras lo estoy estudiando. I Pablo Vídeos geniales y PDF de gran calidad Puedo constatar como aficionado que los víde- os son de una gran calidad. Se nota el cuidado y esmero que se ha puesto al realizarlos. El PDF del curso es excelente. P Antonio Un excelente curso Desarrollo ordenado y práctico para el princi- piante y avanzado. Metodología moderna y contenidos adicionales muy interesantes. Permite mejorar el nivel de manera rápida. A
  • 4.
  • 5.
    24 Grandes campeones Nottingham (1936)y AVRO (1938) Algunos de los torneos disputados durante el siglo xx pueden calificarse de verdade- ros acontecimientos ajedrecísticos históricos, por la calidad de sus participantes. En la década de 1930 tuvieron lugar dos de ellos, el celebrado en Nottingham y el patro- cinado por la emisora de radio holandesa AVRO. El torneo de Nottingham (Rei- no Unido) de 1936 está consi- derado como uno de los más fuertes de todos los tiempos, pues reunió prácticamente a los mejores, cosa que hasta entonces no se había podido lograr. Entre los participantes se en- contraban todos los campeones mundiales: Lasker, Capablan- ca, Alekhine y Euwe, quien un año antes había conseguido el título, con la natural excepción de Steinitz, que ya había falle- cido. También estaban el dos veces aspirante Bogoljubow, los campeones americanos Fine y Reshevsky, el checo Flohr y el serbio Vidmar, todos ellos jugadores de primera línea. Y desde luego, la emergente es- trella del ajedrez ruso, Mijaíl Botvínnik, futuro campeón mundial, que participaba por primera vez fuera de su país y que sería uno de los vencedores del torneo. Tan solamente faltó Keres, que entonces era muy joven, aunque ya estaba con- siderado como un ajedrecista muy fuerte. El torneo resultó muy reñido y lo ganaron Botvínnik y Ca- pablanca, quienes sumaron medio punto más que Euwe, Fine y Reshesvsky. Supuso una satisfacción para Capablanca poder vencer en su partida in- dividual a Alekhine, quien a su vez se sacó la espina de la pér- dida de su título ante Euwe al derrotarlo en la partida que los enfrentó. Dos años más tarde, habien- do recuperado ya Alekhine el título mundial, se realizó una prueba similar en Holanda, con el aliciente de que el vencedor sería el candidato para disputar el título mundial. El torneo lo patrocinó la radio holandesa AVRO (Algemeine Veernin- ging Radio Omroep) y se dis- putó entre los ocho mejores del mundo, a doble vuelta. No participó Lasker, que entonces tenía ya 70 años, pero fue sus- tituido por Keres, que conquis- tó el primer puesto, empatado con Fine. Sin embargo, ningu- no de los dos consiguió jugar el proyectado match con Alekhi- ne por el campeonato mundial, debido al estallido de la Segun- da Guerra Mundial. La gran figura de ambos tor- neos fue el ruso Botvínnik, que ganó el primero de ellos y que- dó tercero en el segundo. Reshesvsky (izquierda) y Botvínnik en una partida celebrada en 1955. Ambos participaron en el torneo de Nottingham de 1936, en el que se impuso Botvínnik. 16_Ajedrez.indd 24 30/05/11 17:58
  • 6.
    25 M. Botvínnik M. Vidmar Nottingham(1936) 1.c4 e6 2.¤f3 d5 3.d4 ¤f6 4.¥g5 ¥e7 5.¤c3 0-0 6.e3 ¤bd7 7.¥d3 c5 8.0-0 cxd4 9.exd4 dxc4 10.¥xc4 ¤b6 11.¥b3 ¥d7 12.£d3 ¤bd5?! Con un peón aislado de su ad- versario, a las negras les con- viene colocar el otro Caballo: 12...¤fd5. 13.¤e5 ¥c6 14.¦ad1 ¤b4 15.£h3 ¥d5 16.¤xd5 ¤bxd5?! Eranecesario16...¤fxd517.¥c1 ¦c8. 17.f4! Pillsbury jugó así, y se ha con- vertido en un estándar. 17...¦c8 No se puede evitar la apertura de la columna f, pues si 17...g6, 18.¥h6 ¦e8 19.¥a4 y ganan ca­ lidad. Y si 17...¤e4, 18.¤xf7! ¢xf7 (18...¦xf7 19.£xe6) 19.¦de1 con muchas amenazas. 18.f5 exf5?! Era necesario 18...£d6 19.fxe6 fxe6. 19.¦xf5 £d6? Las negras pierden de inmedia- to. Era mejor 19...¦c7 aunque las piezas estaban mal situadas de todas formas, por ejemplo: 20.¦df1 ¤b6 (20...a6 21.¤xf7 ¦xf7 22.¥xd5 ¤xd5 23.¦xf7 ¥xg5 24.£e6) 21.£h4 ¤bd5 22.¤xf7 ¦xf7 23.¥xd5 ¤xd5 24.¦xf7 ¥xg5 25.£xg5! 20.¤xf7! ¦xf7 21.¥xf6 ¥xf6 22.¦xd5 £c6 23.¦d6 £e8 24.¦d7 1-0 Nottingham (1936) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 1 Capablanca, José Raúl • 1/2 1/2 1 1/2 1 0 1/2 1 1/2 1/2 1 1 1 1 10.0 2 Botvínnik, Mijaíl 1/2 • 1/2 1/2 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1 1 1 1 1 1/2 10.0 3 Fine, Reuben 1/2 1/2 • 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2 1 1 1 1/2 1 9.5 4 Reshevsky, Samuel Herman 0 1/2 1/2 • 0 1 1/2 1 1 1/2 1 1 1 1 1/2 9.5 5 Euwe, Max 1/2 1/2 1/2 1 • 0 1/2 0 1 1 1/2 1 1 1 1 9.5 6 Alekhine, Aleksandr 0 1/2 1/2 0 1 • 1 1/2 1/2 1 1 1/2 1 1/2 1 9.0 7 Flohr, Salo 1 1/2 1/2 1/2 1/2 0 • 1 1 1/2 1 0 0 1 1 8.5 8 Lasker, Emmanuel 1/2 1/2 0 0 1 1/2 0 • 1/2 1/2 1 1 1 1 1 8.5 9 Vidmar, Milan Sr. 0 0 1/2 0 0 1/2 0 1/2 • 1/2 1 1/2 1 1/2 1 6.0 10 Tartakower, Saviely 1/2 0 1/2 1/2 0 0 1/2 1/2 1/2 • 1/2 0 0 1 1 5.5 11 Bogoljubow, Efim 1/2 0 0 0 1/2 0 0 0 0 1/2 • 1 1 1 1 5.5 12 Taylor, Theodore Henry 0 0 0 0 0 1/2 1 0 1/2 1 0 • 1/2 1/2 1/2 4.5 13 Alexander, Conel Hughes 0 0 0 0 0 0 1 0 0 1 0 1/2 • 1/2 1/2 3.5 14 Thomas, George Alan 0 0 1/2 0 0 1/2 0 0 1/2 0 0 1/2 1/2 • 1/2 3.0 15 Winter, William 0 1/2 0 1/2 0 0 0 0 0 0 0 1/2 1/2 1/2 • 2.5 AVRO (1938) 1 2 3 4 5 6 7 8 1 Keres, Paul • • 1 1/2 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2 1/2 1 1/2 1/2 1/2 8.5 2 Fine, Reuben 0 1/2 • • 1 1/2 1 0 1 0 1 1 1/2 1/2 1 1/2 8.5 3 Botvínnik, Mijaíl 1/2 1/2 0 1/2 • • 1/2 0 1 1/2 1 1/2 1/2 1 1/2 1/2 7.5 4 Euwe, Max 1/2 1/2 0 1 1/2 1 • • 0 1/2 0 1/2 0 1 1 1/2 7.0 5 Reshevsky, Samuel Herman 0 1/2 0 1 0 1/2 1 1/2 • • 1/2 1/2 1/2 1/2 1 1/2 7.0 6 Alekhine, Aleksandr 1/2 1/2 0 0 0 1/2 1 1/2 1/2 1/2 • • 1/2 1 1/2 1 7.0 7 Capablanca, José Raúl 0 1/2 1/2 1/2 1/2 0 1 0 1/2 1/2 1/2 0 • • 1/2 1 6.0 8 Flohr, Salo 1/2 1/2 0 1/2 1/2 1/2 0 1/2 0 1/2 1/2 0 1/2 0 • • 4.5 CLASIFICACIONES DE LOS TORNEOS DE NOTTINGHAM Y AVRO 16_Ajedrez.indd 25 30/05/11 17:58
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    22 Grandes campeones Mijaíl Botvínnik (Kuokkala,actual Repino, 1911 - Moscú, 1995) Mijaíl Botvínnik es la figura más representativa del ajedrez en la antigua Unión Soviética, tanto por sus éxitos deportivos como por su enorme influencia en los grandes maestros que le sucedieron y aprendieron de sus enseñanzas. En la antigua Unión Soviética el ajedrez casi fue considerado como el deporte nacional y du- rantemuchosañoslossoviéticos dominaron esta disciplina con gran autoridad. No sorprende pues, que a partir de 1948 y has- ta la desintegración de la propia URSS, los siguientes campeones mundiales fueran soviéticos, así como los principales aspirantes al título. Solo el estadounidense Bobby Fischer consiguió rom- per esta tradición, aunque fuese por poco tiempo. El primer gran campeón ruso fue Mijaíl Botvínnik, quien ganó el campeonato de la URSS por primera vez en 1931 y re- pitió el triunfo en la siguien- te edición, que se celebró en 1933. En total llegó a ganar ese título en seis ocasiones. Su primera victoria internacio- nal fue el II Gran Torneo In- ternacional de Moscú de 1935, dondequedóempatadoconSalo Flohr, pero delante de Lasker y Capablanca (al año siguiente quedó segundo en este mismo torneo, detrás de Capablanca). también en 1935, empató con el cubano en el primer puesto del Torneo de Nottingham, en el que participaron todos los campeones mundiales vivos del momento. La Segunda Guerra Mundial afectó al desarrollo de los tor- neos internacionales de ajedrez y en esa época murieron Lasker y Capablanca, y poco después, en 1946, se produjo el falleci- miento de Alekhine, vigente campeón mundial. El título quedaba vacante y para diluci- darlo se organizó un gran tor- neo, una liga a cinco vueltas con los mejores del mundo: Euwe, Botvínnik, Keres, Reshevsky y Smyslov, que tuvo lugar en Mijaíl Botvínnik en Moscú en 1951. 17_Ajedrez.indd 22 08/06/11 17:56
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    23 La Haya yen Moscú en 1948. Botvínnik se impuso con auto- ridad, con 14 puntos de los 20 posibles, tres más que el segun- do clasificado, Smyslov. De este modo se proclamó campeón del mundo. A partir de ese momento, la disputa del título mundial, que antes era prácticamente cosa del campeón, pasó a estar regida por la Federación Internacional (FIDE) y se dispuso que se juga- ría cada tres años, en un match a 24 partidas, donde el aspirante sería designado por una serie de torneos clasificatorios, los tor- neos zonales, que daban paso a un interzonal y finalmente a un TorneodeCandidatos.Elpropio Botvínnik tuvo un papel funda- mental en la elaboración de esas normas, que perduraron duran- te muchos años y que no difie- ren demasiado de las actuales. El primer aspirante resultó ser David Bronstein y el match que él y Botvínnik disputaron en 1951 resultó enormemente reñido y finalizó con empate a 12. Las reglas establecían que en caso de empate el campeón conservaba el título y que si per- día, tenía derecho a un match de revancha al año siguiente. Estas dos condiciones le fueron muy útiles a Botvínnik, pues en el siguiente match, en 1954, vol- vió a conservar el título gracias al empate a 12 puntos, en esta ocasión frente a Smyslov. Y tres años más tarde, en 1957, volvió a enfrentarse a Smyslov, quien lo venció, pero pudo recuperar el título al año siguiente gracias al match de revancha que el campeón tenía garantizado. Y la historia todavía volvió a repe- tirse en 1960, cuando Botvínnik perdió el título frente a Tal y lo recuperó al año siguiente en la revancha. A partir de ese momento, la FIDE abolió ese derecho del campeón y en 1963, cuando Mi- jaíl Botvínnik volvió a perder su título, esta vez frente a Tigran Petrosian, lo hizo ya de modo definitivo. La joven promesa Garry Kaspárov recibiendo clases de Botvínnik en Moscú en 1976. Mijaíl Botvínnik era un científico y, como tal, enfocó el ajedrez como una ciencia. Él fue el primero en sistematizar los métodos de prepa- ración de las partidas y del entrenamiento, el estudio del rival y de las propias aperturas, y, sobre todo, del análisis de las partidas para co- rregir los defectos.Pero la actividad ajedrecísti- ca de Botvínnik no se limitó a la competición, sino que a partir de la pérdida del título mun- dial dedicó gran parte de sus esfuerzos a la en- señanza y el entrenamiento del ajedrez. Por su escuela para grandes talentos pasaron muchos jugadores famosos, entre los cuales destacan Anatoli Kárpov y Garry Kaspárov. El patriarca del ajedrez soviético 17_Ajedrez.indd 23 08/06/11 17:56
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    24 M. Botvínnik M. Vidmar Nottingham(1936) 1.c4 e6 2.¤f3 d5 3.d4 ¤f6 4.¥g5 ¥e7 5.¤c3 0-0 6.e3 ¤bd7 7.¥d3 c5 8.0-0 cxd4 9.exd4 dxc4 10.¥xc4 Botvínnik había estudiado muy a fondo estas posiciones con el peón central aislado y había en- contrado interesantes planes para las blancas. El que utiliza aquí es uno de ellos, y su mane- jo en esta partida todavía per- manece como modelo. 10...¤b6 Botvínnik consideraba que la jugada 10...a6!? era más preci- sa para provocar la respuesta 11.a4, tras la cual las negras ha- brían dispuesto de la casilla b4. 11.¥b3 ¥d7 12.£d3 ¤bd5?! En estas posiciones a las ne- gras les conviene simplificar el juego. Por lo tanto, habría sido mejor colocar el otro Caballo: 12...¤fd5 13.¥e3 (13.¥c2 g6) 13...¤xc3 14.bxc3 ¥a4 15.c4 con ligera ventaja para las blancas. 13.¤e5 ¥c6 14.¦ad1 Este es el inicio de un plan que incluye el avance del peón f4 y f5. Ahora la posición de las ne- gras es difícil de mejorar. 14...¤b4 15.£h3 ¥d5 16.¤xd5 ¤bxd5?! Se ha producido el mismo error que en la jugada 12. Era prefe- rible 16...¤fxd5 17.¥c1 ¦c8. 17.f4 17...¦c8 No puede evitarse la aper- tura de la columna f, pues si 17...g6 18.¥h6 ¦e8 19.¥a4 y las blancas ganarían calidad. Y si 17...¤e4 18.¤xf7! ¢xf7 (18...¦xf7 19.£xe6) 19.¦de1 con numerosas amenazas. 18.f5 exf5?! Era mejor 18...£d6 19.fxe6 fxe6. 19.¦xf5 £d6? Las negras pierden de inmedia- to. Era mejor 19...¦c7, aunque estarían mal de todas formas: 20.¦df1 ¤b6 (20...a6 21.¤xf7 ¦xf7 22.¥xd5 ¤xd5 23.¦xf7 ¥xg5 24.£e6) 21.£h4 ¤bd5 22.¤xf7 ¦xf7 23.¥xd5 ¤xd5 24.¦xf7 ¥xg5 25.£xg5! 20.¤xf7! ¦xf7 Si 20...¢xf7 21.¥xd5+. 21.¥xf6 ¥xf6 Si 21...¤xf6 22.¦xf6 ¥xf6 23.£xc8+. 22.¦xd5 £c6 23.¦d6 £e8 24.¦d7 1-0 17_Ajedrez.indd 24 08/06/11 17:56
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    25 M. Botvínnik L. Portisch Mónaco(1968) 1.c4 e5 2.¤c3 ¤f6 3.g3 d5 4.cxd5 ¤xd5 5.¥g2 ¥e6 6.¤f3 ¤c6 7.0-0 ¤b6 8.d3 ¥e7 9.a3 a5?! Con esta última jugada las ne- gras evitan b4, pero debilitan su casilla b5. Hubiera sido pre- ferible jugar 9...0-0 10.b4 ¤d4. 10.¥e3 0-0 11.¤a4 ¤xa4 También era digna de tener- se en cuenta 11...¤d5 12.¥c5, donde las blancas conservaban una mínima ventaja. 12.£xa4 ¥d5 13.¦fc1 ¦e8 14.¦c2! ¥f8?! Eramásnaturaljugar14...¥d6!?, manteniendo protegido el pun- to c7 sobre el que Botvínnik quiere presionar. 15.¦ac1 ¤b8? Esta era la clave de la estrategia de las negras. Portisch pensó que como las blancas no podían to- marenc7debidoaque...¥c6ga- naría calidad, las negras tendrían tiempo de jugar ...c6 y resolve- rían los problemas. Pero este ra- zonamiento falla, como Botvín- nik demuestra brillantemente. Tampoco 15...e4 16.dxe4 ¥xe4 17.¦d2 £f6 18.¦c4! era mejor. Tal vez debería haberse recono- cido el error y jugar 15...¥d6. 16.¦xc7! ¥c6 17.¦1xc6! bxc6 18.¦xf7! Este otra brillante jugada com- pleta la combinación de las blancas: la Torre no puede ser capturada, pero en tal caso Botvínnik tendrá dos sanos peones como compensación por la calidad y la Torre blanca creará molestas amenazas de ataque. 18...h6 Si 18...¢xf7 19.£c4+ ¢g6 20.£e4+ ¢f7 21.¤g5+ con ataque ganador. 19.¦b7 £c8 20.£c4+ ¢h8 Si 20...£e6 21.¤xe5 con venta- ja decisiva. 21.¤h4! 21...£xb7 21...£e6 aguantaba algo más, pero el resultado tras 22.£e4 ¢g8 23.¤g6 tampoco sería diferente. 22.¤g6+ ¢h7 23.¥e4 ¥d6 24.¤xe5+ g6 Si 24...¢h8 25.¤f7+. 25.¥xg6+ ¢g7 26.¥xh6+ 1-0 17_Ajedrez.indd 25 08/06/11 17:56
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    16 En la partidaanterior hemos visto que, en un momento de- terminado, Capablanca debió variar su plan cuando el adver- sario movió su peón a f5, aun- que más tarde pudo volver a él. Sin embargo, en otros casos, a la vista de la respuesta del adversa- rio, se hace necesario reevaluar nuevamente la posición, por si conviene elaborar un plan dis- tinto que sea más prometedor. Esta situación es muy frecuen- te en partidas entre jugadores fuertes, ya que normalmente el adversario no nos va a permitir llevar a cabo nuestro plan sin ponernos dificultades. Veamos un ejemplo: El campeón mundial Mijaíl Botvínnik, que llevaba las ne- gras, acaba de jugar su peón a c5, rompiendo el centro enemi- go. Su rival cambió los peones centrales, dejando una estructu- ra de peones negros conocida como «peones colgantes» por- que no tienen compañeros a sus costados. Se trata de una estruc- tura que los grandes maestros han estudiado bien. 1.dxc5 bxc5 En esta posición, el plan usual de las negras es el avance d4, para abrir líneas. Pero las blancas to- maron medidas contra ello. 2.¤e2?! En realidad, esta jugada resulta dudosa a la vista de la respuesta de Botvínnik. Pero tiene mucha lógica, ya que controla perfec- tamente el avance del peón ne- gro a la casilla d4. Si el campeón mundial se hubiera empeñado en llevar a cabo su plan, la juga- da del bando blanco hubiera sido muy efectiva, pero Botvín- nik reevaluó correctamente la posición detectando que el en- roque de las blancas presentaba algunos puntos difíciles de de- fender y elaboró un nuevo plan basado en el ataque sobre las casillas f2 y e3. 2...¥h6! 3.¥a3 ¤g4! Ahora quedan claras las inten- ciones de las negras. Se amenaza un sacrificio en e3 que lleva a un conocido esquema de mate: 4...¥xe3 5.fxe3 £xe3+ 6.¢h1 ¤f2+ 7.¢g1 ¤h3+ 8.¢h1 £g1+! 9.¤exg1 ¤f2#. Las blan- cas consiguieron evitarlo, pero sus piezas quedaron muy mal colocadas. 4.£d3 ¤de5 5.¤xe5 £xe5 Reevaluación y cambio de plan 23_Ajedrez.indd 16 06/07/11 12:15
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    17 • En todomomento de la partida debemos tener unos objetivos y buscar la forma de alcanzarlos, sin dejar de lado el plan del adversario. • Incluso el mejor plan puede ser susceptible de cambios en función de la respuesta del rival, especialmente si se introduce un factor que altere el carácter de la posición. RECUERDA El ataque sobre h2 y f2 obligó a una defensa penosa. 6.¤g3 £f6 7.¤h1. No había más remedio que ju- gar así, porque 7.f4 £h4 era aún peor. Pero ahora, con las piezas blancas totalmente desorgani- zadas, el avance d4 abriendo el juego resultó mucho más fuerte. 7...d4! 8.£e2 ¤e5 9.exd4 cxd4 10.¦xc8 ¥xc8! Las negras lograron todos sus objetivos y gozaron de un pode- roso peón pasado que pudo avanzar sin dificultades, pues las negras controlaban las casi- llas d3 y d2. Ahora había que aprovechar ese fuerte peón para obtener algún tipo de ventaja más concreto. 11.¦e1 d3! 12.£d1 El Caballo no se podía to- mar, porque si 27.£xe5, £xe5 28.¦xe5 d2. 12...¥g4 13.£a1 d2 Y las negras ganaron material y vencieron poco después. 23_Ajedrez.indd 17 06/07/11 12:15
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    15 La partida quevamos a anali- zar a continuación se jugó en el torneo que la emisora de radio holandesa AVRO orga- nizó en 1938 en Ámsterdam. En dicho torneo, que reunió a los jugadores más fuertes del momento, Mijaíl Botvínnik derrotó brillantemente al en- tonces Campeón del Mundo, Aleksandr Alekhine, y a su pre- decesor, José Raúl Capablanca, consiguiendo el título mundial. En esta ocasión estudiaremos la segunda de esas victorias, en la que Botvínnik desarrolló un ataque llevado a cabo a largo plazo por medio de un plan es- tratégico muy profundo y que requiere una evolución mucho más lenta para ir superando en cada caso los pequeños proble- mas que van surgiendo durante el desarrollo de la partida. Mijaíl Botvínnik José Raúl Capablanca Ámsterdam (1938) 1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤c3 ¥b4 4.e3 d5 5.a3 ¥xc3+ 6.bxc3 c5 7.cxd5 exd5 Una posición bastante normal dentro de la Defensa Nimzoin- dia. Las blancas se han queda- do con la pareja de Alfiles, y las negras cambian uno de ellos. El plan tiene cierta lógica, pero no carece de inconvenientes. 8.¥d3 0-0 9.¤e2 b6 10.0-0 ¥a6 11.¥xa6 ¤xa6 12.¥b2 £d7 13.a4 ¦fe8 Esta jugada es bastante pasi- va. En su lugar debió haberse jugado 13...cxd4 14.cxd4 ¦fc8 seguido de ...¦c4 y ... ¦ac8, con lo que las negras obtendrían un juego satisfactorio. 14.£d3 14...c4? Tampoco esta medida es acer- tada. Capablanca inicia un plan de largo alcance basado en una maniobra de su Caballo por a6- b8-c6-a5-b3, con la cual espera asediar el peón de a4. Como demuestra el desarrollo de la partida, Capablanca con- siguió llevar a cabo dicho plan, La mayoría de ataques que hemos visto hasta ahora se desarrollan por medios tác- ticos, entre los cuales hay que recurrir muchas veces a los sacrificios de material. Pero, a veces, el ataque se desarrolla de una manera más estratégica y tranquila, sin continuaciones forzadas ni agudos sacrificios, de un modo que hemos descrito como «posicional», aunque en su fase final muy probablemente revierta al terreno táctico. Como ejemplo vamos a estudiar una joya de la historia ajedrecística, una partida disputada entre dos campeones mundiales, en la que el ataque se gesta pre- cisamente del modo que acabamos de describir. Una partida clásica: Botvínnik - Capablanca (AVRO, 1938) El ataque posicional Estrategia 39_Ajedrez.indd 15 27/10/11 15:34
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    16 pero subestimó lasposibilida- des de ataque de las blancas en el otro flanco, que, una vez eliminada la posibilidad de que las negras abran el centro, po- drán preparar su ruptura con f3 y e4. 15.£c2 ¤b8 16.¦ae1 ¤c6 17.¤g3 ¤a5 18.f3 ¤b3 Ambos bandos han sido bas- tante consecuentes con su plan. El peón blanco en a4 está per- dido, pero al capturarlo, las ne- gras tendrán que alejar varias piezas en el ala de Dama, mien- tras que la ruptura central ya está lista. La partida empieza a adquirir mucha tensión. 19.e4 £xa4 20.e5 ¤d7 Otro de los defensores del enroque negro ha sido des- plazado de su posición, pero observemos que las negras amenazan con jugar su Caballo a c5 ganando tiempos al atacar la Dama blanca, para poder lle- var su Caballo a la defensa. 21.£f2 g6 Para evitar el salto del Caballo blanco a f5. 22.f4 f5 Una buena defensa. Ahora las blancas deben cambiar los peo- nes, pues si permitiesen que el juego se cerrara en ese sector sería muy difícil desarrollar el ataque. 23.exf6 ¤xf6 Y ahora se ha abierto la colum- na e, donde las negras intenta- rán cambiar las Torres para de- bilitar la ofensiva blanca. 24.f5 Botvínnik sigue aumentando su presión en el flanco de Rey y ya plantea amenazas directas. Capablanca se defiende muy hábilmente provocando más cambios de piezas para debili- tar el ataque enemigo y así ha- cer valer su peón de ventaja en el final. Pero su principal pro- blema son sus piezas en el flan- co de Dama, que no van a llegar a tiempo para defender a su propio Rey. 24...¦xe1 25.¦xe1 ¦e8 26.¦e6! Se trata de un movimiento ex- celente. Las blancas no pueden evitar el cambio de la otra To- rre, pues si la juegan a f1 su ri- val puede cerrar el flanco de Rey con g5. Tampoco sería bueno 26.fxg6 hxg6 27.¦xe8+ ¤xe8, ya que con eso las blan- cas no podrían crear suficientes amenazas. 39_Ajedrez.indd 16 27/10/11 15:34
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    17 26...¦xe6 Las negras tienenque hacer este cambio, que deja a las blan- cas con un fuerte peón pasado avanzado, ya que defender su Caballo con 26...¢g7 daría a las blancas un ataque mortal con el sacrificio 27.¦xf6! ¢xf6 28.fxg6+. Es fácil compro- bar que la entrada de la Dama blanca atacando el solitario Rey negro es decisiva; por ejemplo: 28...¢e7 29.£f7+ ¢d8 30.g7 o 28...¢xg6 29.£f5+ ¢g7 30.¤h5+ ¢h6 31.h4! ¦g8 32.g4 £c6 33.¥a3! con rápido mate. 27.fxe6 ¢g7 28.£f4 28...£e8 Las negras tienen que traer su Dama a la defensa. Ir a ganar el Alfil con 28...£a2 permiti- ría 29.¤f5+ gxf5 30.£g5+ con mate en pocas jugadas. 29.£e5 £e7 Parece que las negras tienen todo en orden. Han organizado su defensa en el flanco de Rey e impedido el avance del peón pasado enemigo. Mientras tan- to, conservan su peón de más. Solo su Caballo en b3 permane- ce ajeno a los acontecimientos que se desarrollarán en el flan- co de Rey, pero puede ponerse en juego por a5 y c6 o por d2 y e4. Además, lo mismo se podría decir del Alfil blanco en b2. El ataque posicional que Botvínnik llevó a cabo también ha conseguido un fuerte peón pasado y claras debilidades en el flanco de Rey adversario. Los ataques posicionales deben estar ligados a un plan estratégico previo, por lo que su culminación se considera una prueba de maestría. Vamos a ver el remate de la partida Botvínnik-Capablanca que hemos comenzado a anali- zar en el apartado anterior. En ella, como casi siempre ocurre, ha llegado un momento en que las ventajas estratégicas deben ser aprovechadas de un modo concreto con operaciones tác- ticas, y eso es lo que Botvínnik va a hacer a continuación de modo magistral. 30.¥a3!! Esta brillante jugada da inicio a una espectacular combinación que dio la vuelta al mundo. El Alfil entra en juego inesperada- mente y con su sacrificio obliga a la Dama negra a alejarse de la defensa de su Rey para captu- rarlo. Pero tras el siguiente mo- vimiento, también de una be- lleza suprema, la idea de las blancas se revela con toda su magnitud. La fase táctica del ataque 39_Ajedrez.indd 17 27/10/11 15:34
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    18 30...£xa3 31.¤h5+! gxh5 32.£g5+¢f8 33.£xf6+ ¢g8 34.e7 El peón no solo amenaza con coronar, sino que también apo- ya el inevitable mate con £f8, así que la única esperanza de salvación para las negras es ver si pueden conseguir las tablas por jaque continuo. Pero la combinación de Bot- vínnik funciona como un me- canismo de relojería y el Rey blanco encuentra el camino para escapar de los jaques. 34...£c1+ 35.¢f2 £c2+ 36.¢g3 £d3+ 37.¢h4 £e4+ 38.¢xh5 £e2+ 39.¢h4 £e4+ 40.g4 £e1+ 41.¢h5 1-0 Los jaques se han acabado y Ca- pablanca tuvo que rendirse. El Caballonegrohaquedadocomo un triste espectador, prueba del fracaso de la estrategia de las ne- gras al comienzo de la partida, que si bien lograron un éxito momentáneo al ganar el peón blanco, fueron incapaces de re- sistir el ataque posicional desa- rrollado en el otro flanco. • En todo momento de la partida no solo hay que decidir la jugada que se va a realizar, sino también el plan relacionado con ella. Por buena que sea, una jugada será menos efectiva si no va seguida de un plan estratégico coherente. • Aunque el ataque se desarrolle de un modo estratégico, hay que estar muy atento a los detalles tácticos que puedan aparecer. RECUERDA Con esta victoria ante un jugador del calibre de Capablanca, Botvínnik demostró que era un serio aspirante al campeonato mundial, título que logró diez años más tarde. 39_Ajedrez.indd 18 27/10/11 15:34
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    19 Botvínnik llevaba lasblancas y, tras una serie de cambios en la apertura, llegó a la siguiente posición, donde todavía con- servaba una pequeña ventaja: La posición es bastante simétri- ca pero está claro que el Caballo blanco se encuentra mejor colo- cado que el negro. Además, la Torre negra en f8 no ha sido puesta en juego, mientras que las dos Torres blancas ocupan sendas columnas abiertas. Sin embargo, se trata de unas venta- jas minúsculas y había que jugar con mucha precisión para que no se evaporaran. Botvínnik las aprovechó de un modo ma- gistral, sin dar a su fuerte adver- sario ninguna posibilidad de equilibrar la partida. Con el fin de debilitar la defensa negra de sus puntos cruciales, Botvínnik realizó nuevos cambios. 1.¦xe7 £xe7 2.£c7 £xc7 3.¦xc7 A pesar de lo simple de la posi- ción, las negras tienen una tarea muy difícil por delante, puesto que ahora no podrán evitar la presión de las piezas enemigas en el resto de la partida. 3...f6! Se trata de un movimiento muy acertado, pues se corta el acceso del Caballo enemigo a la casilla e5 y permite la colocación de la Torre en f7 para expulsar a la To- rre blanca de la fuerte posición que ocupaba en ese momento. 4.¢f1 Observemos que Botvínnik no cedió su ventaja posicional por ir a ganar un peón. 4...¦f7 5.¦c8+ ¦f8 6.¦c3! Las blancas no cambiaron las Torres, sino que conservaron la suya en una posición activa, lista para invadir de nuevo el territo- rio enemigo en cuanto le fuera posible. Por ejemplo, si las ne- gras movían su Caballo 6...¤d7 7.¦c7 la Torre podía regresar. En esta ocasión vamos a examinar otra de las partidas clásicas de la historia del ajedrez, la que enfrentó en el torneo de AVRO de 1938 al entonces campeón mun- dial, Alekhine, contra Mijaíl Botvínnik, quien más tarde se convirtió en su sucesor. Botvínnik, que en este torneo derrotó brillantemente a otro campeón mundial, Capablanca, superó también a Alekhine, jugando de manera impecable un final en el que la actividad de las piezas desempeñó un papel fundamental. Una partida legendaria: Botvínnik - Alekhine (AVRO, 1938) Finales clásicos (III) Finales 40_Ajedrez.indd 19 25/11/11 10:52
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    20 6...g5 Las negras reconocieronque a la larga no podrían evitar que la Torre blanca volviera a la sépti- ma fila y por ello apartaron sus peones de ella. Además, esto permitía llevar su Rey a g7 y g6. 7.¤e1 h5 Las negras tienen que estar atentas. Una actitud pasiva, como por ejemplo tras la juga- da 7...h6 permitiría a las blan- cas completar su plan: 8.¤c2 ¢f7 9.¤e3 ¢e6 10.g4 y dejaría a su rival completamente para- lizado. La casilla f5 daría mu- chos problemas a las negras. Y precisamente para evitar la ju- gada de las blancas, g4, Alekhi- ne realizó el movimiento h5. 8.h4!! Una excelente ruptura. Las ne- gras no podían tomar este peón, ya que, tras 8...gxh4 9.¤f3, y las blancas recupera- rían de inmediato el peón, de- jando a las negras con una es- tructura llena de debilidades. 8...¤d7 9.¦c7 ¦f7 10.¤f3! g4 11.¤e1 La situación de las negras em- pezaba a ser crítica, pero de nuevo Alekhine consiguió neu- tralizar el plan blanco. 11...f5 12.¤d3 f4 De este modo, las negras consi- guieron, justo a tiempo, evitar que el Caballo se colocara en f4. No obstante, todavía se encon- traban en serias dificultades. La transformación de la ventaja Detengámonos en este mo- mento tan importante de la partida, donde podemos ver la diferencia entre los jugadores buenos y los verdaderamente muy buenos. A la hora de aprovechar la ven- taja muchas veces se presenta el dilema de si conviene ir a ganar material, aunque con ello se le conceda algún respiro al rival, o si, por el contrario, conviene mantener la presión. Se trata de aprovechar la ven- taja del mejor modo, dándole al adversario las menores po- sibilidades de salvación, y para ello es importante elegir bien el momento en que la ventaja po- sicional se transforma en ven- taja material. Un buen jugador probablemen- te habría jugado ahora su Caba- llo a b4 para ganar un peón. Con ello habría obtenido un final ventajoso y tal vez lo habría ga- nado. Sin embargo, en este mo- mento, de modo imperceptible, también habría perdido la oca- sión de lograr algo más. Botvín- nik, por el contrario, consideró que un peón era poco premio para una posición tan dominan- te y siguió apretando a su rival, convencido de que podría obte- ner la ganancia de material en circunstancias mucho mejores. En esta partida Botvínnik aprovechó de modo magistral la superior actividad de su Torre frente a la del adversario. 40_Ajedrez.indd 20 25/11/11 10:21
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    21 • En elfinal son posibles los planes de largo alcance, y mejorar la propia posición es uno de ellos. • Aunque tengamos ventaja, no siempre conviene cambiar piezas, especialmente si las nuestras son más activas que las del adversario. • Teniendo ventaja posicional, no hay que precipitarse en conseguir ventajas materiales si con ello damos al adversario la posibilidad de tomar la iniciativa. Casi siempre será me- jor conservar la presión hasta que pueda ganarse material en las mejores condiciones. RECUERDA 13.f3 gxf3 14.gxf3 a5 15.a4 Botvínnik sigue fijando la po- sición de los peones enemigos. Casi todos pueden ser atacados y ya no podrán escapar. 15...¢f8 16.¦c6 ¢e7 17.¢f2 ¦f5 18.b3 Sin precipitarse, las blancas si- guen mejorando la posición de sus piezas. Obsérvese la exce- lente colocación de la Torre blanca, atacando el peón débil en b6 y cortando el paso del Rey enemigo. También el Caballo blanco, al atacar otro peón dé- bil, el de f4, mantiene atada la Torre adversaria a su defensa. 18...¢d8 19.¢e2 ¤b8 20.¦g6! De nuevo las blancas renuncian a la ganancia de un peón si con ello permiten a su rival activar sus piezas. En caso de 20.¦xb6 ¢c7 seguido de 20...¤c6, las negras tendrían contrajuego sobre el punto d4. 20...¢c7 21.¤e5 ¤a6 Ahora el Caballo negro no está en condiciones de alcanzar la casilla c6 y las esperanzas de actividad de las negras se dilu- yen. En realidad, este era un buen momento para decidir el abandono, pero todavía trata- ron de resistir. 22.¦g7+ Como ocurre en muchas oca- siones en ajedrez, había un camino más rápido hacia la victoria con la jugada 41.¦g5, que ganaría un peón sin dar ningún contrajuego al adver- sario, puesto que si 22...¦xg5? 23.hxg5 ¢d6 24.g6 ¢e7 25.g7, el peón coronaría. De todas maneras, la continuación ele- gida por Mijaíl Botvínnik gana igualmente, aunque de un modo algo más lento. 22...¢c8 23.¤c6 ¦f6 24.¤e7+ ¢b8 25.¤xd5 1-0 40_Ajedrez.indd 21 23/11/11 17:46
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    PEÓN DE REYREVISTA DE AJEDREZ 28 L a E s c u e l a S o v i é t i c a Si yo hubiera mantenido el rigor cronológico en los artículos sobre la Escuela Soviética, este artícu- lo debería ser el primero en apare- cer, porque en términos compara- tivos Mijail Moiseevich Botvinnik es el alfa y omega de la propia Escuela. Por supuesto eso no sig- nifica, ni mucho menos, que antes de Botvinnik no existiera nada. Por entonces funcionaba la doc- trina política de crear las condi- ciones para involucrar las masas en la vida socio-cultural del nuevo estado Soviético a través del deporte, y el ajedrez entraba como un deporte intelectual en esa doctrina. El Estado proporcio- naba las condiciones económicas para crear las infraestructuras necesarias y a corto plazo, miles de aficionados tenían posibilida- des de entrenarse, jugar torneos y ganarse la vida con la actividad ajedrecística. Podría nombrar decenas de jugadores, muy impor- tantes, quienes con sus conceptos novedosos prepararon la llegada y liderazgo de Botvinnik: P. Romanovsky, N. Riumin, E. Znosko Borovsky, G.Levenfish… y muchísimos más, que crearon los fundamentos de la futura Escuela Soviética y sin duda algu- na la representan también. La propia Escuela Soviética reconoce estar basada en las tradiciones provenientes de M.Chigorin y pasa por la herencia de A.Alekhine. El liderazgo de M.Botvinnik empieza perfilarse a comienzos de los años 30 y su reconocimiento internacional a partir del torneo internacional de Moscú en 1935, cuando comparte el primer pre- mio con S.Flohr delante de J.R.Capablanca y Em.Lasker. Botvinnik, también gana varios campeonatos Soviéticos, y es el número 1 indiscutible al terminar la segunda guerra mundial. La doctrina Soviética necesitaba líderes internacionalmente reco- La Escuela Soviética (4) Mijail M. BOTVINNIK ... el Patriarca (1911-1995) Elizbar Ubilava GM
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    PEÓN DE REYREVISTA DE AJEDREZ 29 L a E s c u e l a S o v i é t i c a nocidos. Este interés crea el prece- dente de entrar en contacto con el vigente campeón del mundo A.Alekhine, para organizar el match entre Alekhine y Botvinnik. Y eso, a pesar de que a Alekhine le reprochaban su colaboración con los nazis, hasta tal punto que le dejaron fuera del torneo de Londres, el primer gran torneo internacional después de la segun- da guerra mundial. No sabemos si, de haber vivido Alekhine más tiempo, su match con Botvinnik hubiera sido factible. De todas formas la historia del ajedrez siguió por otro camino y el cam- peón del mundo falleció en 1946. El nuevo organismo internacional de Ajedrez, la FIDE, que se reno- vó después de la segunda guerra mundial, organizó el match tor- neo en 1948 entre cinco jugado- res: M.Botvinnik, P.Keres, V.Smislov, S.Reshevsky y M.Euve, y se celebró en dos partes: en La Haya (Holanda) y en Moscú (URSS). El ganador de este even- to, Botvinnik, se proclamó cam- peón del mundo. Ese fue el comienzo de un largo dominio, no solo del propio Botvinnik, sino de toda la Escuela Soviética, que dio al mundo del ajedrez varios genios de este juego universal. Yo veo a M.Botvinnik como un modelo, que representa el método de trabajo que hoy en día se llama la metodología de la Escuela Soviética, y contiene los siguientes elementos: trabajo ana- lítico sistemático, trabajo como explorador de nuevas direcciones, preparación física sistemática y preparación individual para gran- des eventos. El propio Mijail Moiseevich, en distintas ocasiones, en sus confe- rencias, sus artículos o en los comentarios de sus partidas, explicó los diferentes elementos de su concepto metodológico y su comprensión acerca del ajedrez. Por ejemplo: un jugador de alto nivel solo debe jugar entre 50 o 60 partidas anuales serias. Jugar más partidas puede afectar tanto a la creatividad del jugador, como también a su productividad a la hora de elaborar nuevas ideas. En otras palabras, eso significa que un profesional siempre debe man- tenerse fresco, sólo elegir los tor- neos más importantes del año y tener la responsabilidad de demostrar un juego creativo y nuevas ideas cada vez que partici- pa en un evento. Botvinnik creía que jugar partidas de blitz también afectaba de manera negativa al jugador, sobre todo a los jugadores jóvenes, y terminantemente prohibía este tipo de juego en las concentracio- nes de su escuela. Botvinnik fue un hombre altamente disciplinado en sus hábitos de trabajo y de régimen diarios, y explicaba que esta actitud era necesaria en la vida de un deportista. Otro elemento muy importante era la actividad deportiva. Su deporte favorito fue andar rápido con respiraciones profundas. A la hora de trabajar sobre el ajedrez, Mijail Moiseevich requería de un jugador que tuviese ambiciones de llegar a la cima del ajedrez las siguientes condiciones: creativi- dad, espíritu de investigador, tra- bajo sistemático, buena prepara- ción física, disciplina de hierro e inteligencia. Cuando hablo de la inteligencia recuerdo una historia contada con orgullo por el propio Botvinnik: Durante un match del campeonato del mundo (no recuerdo cual de ellos) aplazó la partida en una posición donde todos los especialistas la daban por perdida. Pero en su análisis casero, encontró unos recursos muy finos de salvación, aunque para despistar aún más a su rival fue a continuar la partida aplaza- da sin su tradicional termo de café; de esa manera daba a enten- der que solo iba para hacer un par de jugadas y después abandonar la lucha. Su rival se confió mucho en que la partida terminaría rápi- do y no se dio cuenta de la tram- pa que le tenía preparada Botvinnik y finalmente el encuen- tro terminó en tablas. Botvinnik, cuando todavía no había ganado el título mundial.
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    PEÓN DE REYREVISTA DE AJEDREZ 30 L a E s c u e l a S o v i é t i c a Otro aspecto es el proceso de pre- paración. Mijail Moiseevich creía que un jugador debería fijarse no solo en las debilidades que pudie- se encontrar en la preparación teórica de su rival, sino a veces en las costumbres y hábitos que pue- den influir sobre sus decisiones. Según él, mientras se preparaba contra M.Euwe se dio cuenta que el gran maestro holandés prefería hacer jugadas largas a las jugadas cortas; por ejemplo, si tenía elec- ción entre las jugadas Ae2 o Ab5 seguramente elegiría la segunda, probablemente por su estatura alta y porque las jugadas largas las hacía con más comodidad. En una ocasión, Botvinnik aprovechó este hábito de su rival y ganó la partida. Sin duda alguna Botvinnik fue un gran analítico y no me refiero sólo al terreno de las aperturas, donde su aportación ha sido muy impor- tante, sino también al análisis de los finales. El primer campeón Soviético demostró esa cualidad sobradamente en los análisis de sus partidas aplazadas, que los jóvenes pueden estudiar como un gran ejemplo para desarrollar esas cualidades y hábitos y también para entender mejor la profundi- dad de esa faceta de juego. M.Botvinnik reinó durante 15 años, hasta 1963, aunque perdió dos veces el título por un año, contra V.Smislov y M.Tal. En las dos ocasiones pudo recuperar su corona en el match de revancha. Ese derecho de los campeones a jugar una revancha en caso de perder el título, otorgaba dema- siadas ventajas al campeón del mundo y la FIDE abolió esa regla en 1963, precisamente el año en que Botvinnik perdió su título contra T.Petrosian. A partir de ahí Mijail Moiseevich renunció a jugar los ciclos del Campeonato del Mundo y solo participaba en torneos internacionales y campeo- natos por equipos. Además traba- jaba para crear programas de aje- drez y estaba convencido, que algún día esos programas supera- rían al ser humano. Una de las actividades más impor- tantes fue la creación de la escue- la de Botvinnik, que tuvo una repercusión muy importante en la prensa Soviética. Por los consejos de Mijail Moiseevich pasaron muchas jóvenes promesas, pero el alumno más querido del patriar- ca fue G.Kasparov. De hecho, el consejero más valioso de Kasparov durante su primer match contra A.Karpov, fue Botvinnik. Cuando Garry empezó a jugar contra Karpov (como recordaran ese match se jugaba hasta las 6 victorias sin contar las tablas) Botvinnik aconsejó a su pupilo que emplease la táctica de jugar a tablas por lo menos en los primeros 20 encuentros, para des- gastar a su rival y solo después de acostumbrado a su estilo, empe- zar a cambiar la táctica. El joven Kasparov no escuchó a su maes- tro, y estuvo muy cerca de perder el match por 6:0, pero finalmente adoptó esa táctica del desgaste y ese match quedó suspendido des- pués de 48 partidas, con el resul- tado 5:3 a favor de Karpov. Los siguientes matches los ganó Kasparov. A pesar de la ruptura posterior, entre Botvinnik y Kasparov, se puede considerar que el seguidor más fiel del siste- ma de Botvinnik es precisamente G.Kasparov. La personalidad de M.Botvinik influyó también en mi humilde carrera deportiva. Tuve dos encuentros memorables con el legendario campeón Soviético. Primero fue el año 1963 en Tiflis, cuando jugué una partida de simultáneas contra él. Tenía sólo 13 años y la segunda categoría, así que a mi entrenador le costó trabajo encontrarme un lugar entre los 25 jóvenes oponentes de Botvinnik, porque el resto de los jugadores eran de primera catego- ría. Tuve la suerte de ganar esa partida y eso me dio un impulso increíble para dedicar el resto de mi vida a esta actividad. El otro encuentro se produjo en Moscú en 1977 cuando yo acompañaba a mi alumna N.Ioseliani a la escuela de Botvinnik. Un día, La frase: ”El ajedrez es el arte del aná- lisis” cuyo autor es el propio Botvinnik, refleja claramente su filo- sofía ajedrecística.
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    PEÓN DE REYREVISTA DE AJEDREZ 31 L a E s c u e l a S o v i é t i c a Mijail Moiseevich nos invitó a su casa para comer. Pasamos una tarde muy agradable en compañía de Botvinnik y su mujer. Me pare- ció un hombre abierto con un buen sentido del humor y nos contó algunas historias entreteni- das de su vida profesional. M.Botvinnik, sin duda, fue la per- sona con mayor prestigio en el mundo ajedrecístico y quizás en el mundo deportivo soviético de su época. Al final de su vida le lla- maron el Patriarca, simbolizan- do de esa manera su aportación fundamental en todo lo que esta- ba relacionada con ajedrez en la Unión Soviética. Entre las numerosísimas victo- rias de M.Botvinnik, existen par- tidas mucho más importantes que esta, pero la partida contra Levenfish me llamó la atención por su energía y claridad. Toda la partida tiene una continuidad admirable y una lógica demole- dora. 1.c4 e5 2.¤c3 ¤f6 3.¤f3 ¤c6 4.d4 [Hoy dia a las negras no les preocupa esta variante.] 4...exd4 5.¤xd4 ¥b4 6.¥g5 [Las blancas permiten el deterio- ro de la estructura de su flanco de dama, pero quieren a cambio el alfil negro. La cuestión es ¿Tendrá más importancia el dinamismo que podrán lograr las blancas o la debilidad de la estructura finalmente otorgará la ventaja a las negras? Botvinnik, antes de este encuentro, utilizó varias veces esta misma varian- te, así que le gustaba este tipo concreto de posición, porque tenía posibilidades de crear una posición dinámica.] 6...h6 7.¥h4 ¥xc3+ 8.bxc3 ¤e5 [En caso de 8...0-0 Botvinnik ejecutaba en partidas anteriores el plan con f3-e4 trasladando su alfil a f2.] 9.e3 [V.Kramnik en un encuentro contra A. Karpov jugó: 9.f4 ¤g6 10.¥xf6 £xf6 11.g3 que me parece interesante.] 9...¤g6 10.¥g3 ¤e4 11.£c2 ¤xg3 12.hxg3 d6 13.f4!? [Esta jugada no solo libera la casilla f2 para el rey, sino que coloca los peones blancos en casillas negras, supliendo la falta de su alfil negro y reduce, al mismo tiempo, la movilidad del caballo adversario] 13...£e7 14.¢f2 ¤f8? XIIIIIIIIY 9r+l+ksn-tr0 9zppzp-wqpzp-0 9-+-zp-+-zp0 9+-+-+-+-0 9-+PsN-zP-+0 9+-zP-zP-zP-0 9P+Q+-mKP+0 9tR-+-+L+R0 xiiiiiiiiy [Las negras tienen un buen plan, trasladar el caballo a c5 y domi- nar la posición, pero lo malo es que les toca a las blancas y Botvinnik, M Levenfish, G ¶ ¶ Apertura Inglesa [A28] Cto. de la U.R.S.S. 1940 Botvinnik con la entonces campeona mundial Maya Chiburdanidze
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    Botvinnik demuestra lainviabili- dad de este plan. Había que jugar 14...0-0 o 14...c5] 15.c5! [Con esta jugada las blancas siembran el terror en el bando de su rival, porque entran en juego el alfil blanco y la torre a1. Si tenemos en cuenta la buena posición del caballo en d4, de la dama en c2 y la torre en h1, podemos apreciar el peligro que puede llevar el sacrificio de este peón.] 15...dxc5 16.¥b5+ ¤d7 [Las negras no se atreven a entrar en la línea 16...¥d7 17.¤f5 £f6 18.£e4+ ¤e6 19.¥xd7+ (no ofrece nada 19.£xb7 ¦d8 20.¥xd7+ ¦xd7 21.£a8+ ¦d8 22.£c6+ ¢f8) 19...¢xd7 20.¦hd1+ ¢c8 21.¦ab1 ¦b8 22.£d5 ¦d8 23.£e5 ¦d7 24.£xf6 gxf6 25.¤xh6 con la ventaja para las blancas (Fritzi).] 17.¤f5 £f6 18.¦ad1 g6 [No es recomenda- ble jugar: 18...c6 19.¦d6 £d8 20.£e4+ ¢f8 por 21.£e5] 19.¤xh6 ¦f8 20.g4! XIIIIIIIIY 9r+l+ktr-+0 9zppzpn+p+-0 9-+-+-wqpsN0 9+Lzp-+-+-0 9-+-+-zPP+0 9+-zP-zP-+-0 9P+Q+-mKP+0 9+-+R+-+R0 xiiiiiiiiy [Las blancas no dan ni un respi- ro a su rival.] 20...a6 21.g5 £e6 22.¥e2 [Preparando la vuelta del caballo al centro.] 22...¤b6 23.¤g4 ¢e7 24.¤f6 £c6 25.¦h7 ¥f5 [25...¥e6 pierde por 26.£xg6] 26.e4 ¥e6 27.f5 1-0 En algunas ocasiones Botvinnik se quejaba de su floja visión tác- tica. Tengo mis dudas sobre esa afirmación, porque muchas de sus partidas muestran lo contra- rio. ¿Quizás quería despistar a sus rivales, como lo ha hecho en otras ocasiones? 1.d4 e6 2.c4 ¤f6 3.¤c3 ¥b4 4.e3 b6 5.¥d3 ¥b7 6.¤f3 ¤e4 7.0-0 f5 [Las negras pueden tomar en c3: 7...¤xc3 8.bxc3 ¥xc3 pero después de 9.¦b1 el alfil negro sólo puede colocarse en a5 y las negras sufren una presión fuerte.] 8.£c2 ¥xc3 9.bxc3 0-0 10.¦b1?! [No creo que esta jugada aporte algo para conseguir alguna ventaja. El plan más conocido en esta posición es: 10.¤d2 £h4 11.f3 ¤xd2 12.¥xd2 ¤c6 13.e4 fxe4 14.¥xe4 ¤a5 15.¥xb7 ¤xb7 16.¦ae1] 10...c5 11.a4 £c7 12.a5 d6 13.¤d2 ¤xd2 14.¥xd2 ¤d7 [Las negras ter- minan el desarrollo sin ninguna dificultad.] 15.¦b2 [Las blancas no consiguen nada en caso de 15.e4 fxe4 16.¥xe4 ¥xe4 17.£xe4 ¦ae8. Para evitar la acción de las negras había que jugar 15.f3 ] 15...bxa5 16.¦a1 [No vale 16.d5 por 16...¤e5! 17.dxe6 ¤xd3 18.£xd3 ¥e4 19.£e2 ¦ae8] 16...¤b6 17.¦xa5 XIIIIIIIIY 9r+-+-trk+0 9zplwq-+-zpp0 9-sn-zpp+-+0 9tR-zp-+p+-0 9-+PzP-+-+0 9+-zPLzP-+-0 9-tRQvL-zPPzP0 9+-+-+-mK-0 xiiiiiiiiy 17...¥e4! [Botvinnik encuentra el punto débil en la estructura de su rival, la casilla c4 y con el cambio de los alfiles consigue una clara ventaja.] 18.¥xe4 fxe4 19.£b3 [Las negras deben ganar des- pués de 19.£xe4 ¤xc4 20.£xe6+ £f7] 19...¤xc4 Este golpe decide. 20.£xc4 £xa5 21.£xe6+ ¢h8 22.¦a2 £c7 23.£xe4? Un grave error en una posición perdida. 23...£f7 0-1 ¶ PEÓN DE REY REVISTA DE AJEDREZ 32 L a E s c u e l a S o v i é t i c a Uhlmann, W GER Botvinnik, M URSS ¶ ¶ Defensa Nimzoindia [E43] Olimpiada Munich 1958
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    El 17 deagosto de 1911 nació Mijail Moiseevich Botvinnik, el Patriarca del ajedrez soviético, de quien acaba de cumplirse su centenario. La figura de Botvinnik es especial- mente importante, no sólo por ser campeón mundial durante 15 años, de 1948 a 1963, (con dos interrup- ciones de un año, por sus derrotas ante Smyslov y Tal) sino sobre todo por el importante legado que dejó, que supuso un avance fundamental en el ajedrez de competición. Los primeros campeones mundiales jugaban haciendo uso de sus grandes cualidades, pero conocemos muy poco acerca de los métodos de per- feccionamiento de su juego, si es que los siguieron. Capablanca fue uno de los mayores genios en el ajedrez de todos los tiempos, pero era bastante indolente en su preparación. Alekhine dedicó mucho más esfuer- zo personal, pero principalmente tra- bajó en el análisis de las partidas. Pero con Botvinnik el ajedrez pasa a ser ciencia, cuando él descubre métodos de entrenamiento que cubren prácticamente todos los aspectos que un ajedrecista profesio- nal debe cuidar, tanto en el terreno de las aperturas como en la prepara- ción específica contra un oponente determinado. Y no sólo practica y perfecciona esos métodos, sino que posteriormente los publica y lega a la posteridad tanto en sus libros como en su actividad después de dejar las competiciones, donde crea su famo- sa escuela, que tantos grandes maes- tros ha formado. Es por ello que la Escuela Soviética de ajedrez considera a Botvinnik como su Patriarca y su figura más destacada, y el ajedrez ruso, su here- dero directo, ha querido rendirle un merecido homenaje con ocasión del primer centenario de su nacimiento. Botvinnik no aprendió a jugar tan pronto como Capablanca o Reshevsky, pues lo hizo a los doce años. Su primer éxito lo obtuvo a los catorce años, cuando derrotó al pro- pio Capablanca en una sesión de simultáneas y a partir de ese momen- to sus progresos fueron muy rápidos, hasta el punto de que con 16 años ya participó en el campeonato de la URSS, compartiendo el quinto pues- to. Y se proclamó campeón absoluto de la URSS por primera vez en 1931, cuando tenía 20 años. Ciertamente el ajedrez tuvo un gran reconocimiento en la época soviética y Botvinnik gozó de muchos apoyos oficiales desde sus comienzos. Pero las victorias frente al tablero eran exclusivamente suyas. El primer gran triunfo internacional de Botvinnik ocurrió en el torneo de Moscú de 1935, que reunió a figuras como Lasker y Capablanca. Botvinnik empató en el primer pues- to con Flohr y al año siguiente en el mismo torneo quedó segundo, detrás de Capablanca, pero delante de Flohr y Lasker. Pero fuera de la URSS, la primera participación de Botvinnik ocurrió en el gran Torneo Intenacional de Nottingham en 1936, donde estaban prácticamente los mejores jugadores del mundo, incluyendo el campeón mundial Euwe, y los ex campeones anteriores vivos, Alekhine, Capa- blanca y Lasker, además de Fine, Flohr, Reshevsky, Bogoljubov, entre otros. Botvinnik consiguió el primer puesto compartido con Capablanca y sin perder partida, lo que le ratificó como uno de los mejores ajedrecis- tas del mundo y serio aspirante al título mundial. Otra importante competición tuvo lugar dos años después, en 1938. El torneo organizado por la cadena de radio holandesa AVRO puede consi- derarse justamente como uno de los más fuertes de todos los tiempos, ya que tomaron parte los ocho mejores jugadores del momento, en una liga a doble vuelta. Aunque Botvinnik tuvo que conformarse con el tercer puesto, a un punto de los vencedores Keres y Fine, jugó partidas extraor- dinarias, como las que ganó a Alekhine y sobre todo a Capablanca, cuya bonita combinación final ha sido publicada en miles de ocasio- nes. ACTUALIDAD 70 Primer centenario del nacimiento de Mijail Botvinnik M. I. Ángel Martín El campeón mundial M. Botvinnik, el Patriarca de la Escuela Soviética
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    ACTUALIDAD 71 Botvinnik - PrimerCentenario 30.¥a3!! Una sorprendente jugada de desvia- ción. La Dama negra debe capturar el alfil, para no dejar que el peón pasado avance. Con ello quedará apartada de la defensa de su Rey. Pero la clave de la combinación está en la siguiente jugada, donde las blancas sacrifican su otra pieza menor. 30...£xa3 31.¤h5+! gxh5 32.£g5+ ¢f8 33.£xf6+ ¢g8 34.e7 Ahora solo queda jugar con cierta precisión para evitar los jaques. 34...£c1+ 35.¢f2 £c2+ 36.¢g3 £d3+ 37.¢h4 £e4+ 38.¢xh5 £e2+ 39.¢h4 £e4+ 40.g4 £e1+ 41.¢h5 1-0 De no ser por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Botvinnik hubiera tenido la oportunidad de enfrentarse a Alekhine (que había recuperado el título mundial frente a Euwe en 1937) y de hecho hubo algunas conversaciones para organi- zar tal match. Pero la muerte del campeón en 1946 dejó el título vacante y para dilucidar quién ocu- paría el trono del ajedrez se organizó en 1948 un torneo que inicialmente debía reunir a los seis mejores juga- dores del mundo, aunque Fine rehu- só participar, de modo que quedó reducido a cinco jugadores: Bot- vinnik, Keres, Euwe, Smyslov y Reshevsky, que disputaron una liga a cinco vueltas en La Haya y Moscú. Eso torneo lo ganó con autoridad Botvinnik, con 14 puntos de 20 posi- bles, 3 más que Smyslov, que fue segundo. De esta manera se procla- mó campeón mundial y en los siguiente años hizo de la defensa de su título el principal objetivo de su carrera, participando en relativamen- te pocas competiciones, fuera de las Olimpiadas o del campeonato de la URSS. La experiencia de Botvinnik en los encuentros por el campeonato mun- dial, y su capacidad de preparación le permitieron superar momentos delicados, aunque no siempre mostró superioridad sobre sus rivales. En efecto, la primera defensa que hizo de su título, en 1951 frente a Bronstein, la salvó in extremis con un empate a 12 puntos que le permi- tió conservarlo. Y lo mismo pasó en 1954 frente a Smyslov, con otro empate a 12 puntos. A la tercera fue la vencida y en 1957, nuevamente frente a Smyslov, fue derrotado, pero pudo hacer uso de la cláusula de revancha existente entonces para recuperar el título al año siguiente. Y una circunstancia similar se produjo en 1960 cuando perdió el título ante Tal, para recupe- rarlo en el match de revancha un año después. Ese derecho de revancha se abolió en el siguiente ciclo, de modo que Botvinnik no pudo hacer uso de él cuando perdió su match con Petrosian en 1963. Entonces, con 52 años, Botvinnik anunció que no vol- vería a competir por el campeonato mundial y empezaba a poner fin a su carrera ajedrecística en el aspecto competitivo, aunque no en el de la enseñanza, al que empezó a dedicar sus mayores esfuerzos, junto con el proyecto de construir un ordenador que jugase como los grandes maes- tros, aspecto en el que no tuvo el mismo éxito. AVRO 1938 Botvinnik, M URS Capablanca, JR CUB Alekhine y Botvinnik en el torneo AVRO de 1938
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    72 Todavía jugó algunostorneos aisla- dos, como el internacional de Palma de Mallorca de 1967, donde derrotó al vencedor, Larsen, y el de Mon- tecarlo 1968, donde venció en una memorable partida a Portisch, ade- más de tomar parte en el match URSS-Resto del Mundo de 1970. Portisch acaba de jugar su caballo de c6 a b8, confiando en que las blancas no pueden tomar su peón en c7 y de este modo tener la oportunidad de jugar ...c6, neutralizando la presión de las blancas en esa columna. Pero Botvinnik ha visto mucho más lejos. 16.¦xc7! ¥c6 17.¦1xc6 bxc6 18.¦xf7! La clave de la combinación. Botvinnik sacrifica su segunda torre, que no podrá ser capturada. Pero entonces las blancas quedarán con dos sanos peones como compensa- ción por la calidad y la torre blanca creará molestas amenazas de ataque. 18...h6 Si 18...¢xf7 19.£c4+ ¢g6 20.£e4+ ¢f7 21.¤g5+ ganando. 19.¦b7 £c8 20.£c4+ ¢h8 Si 20...£e6 21.¤xe5 ganando. 21.¤h4! £xb7 21...£e6 aguantaba algo más, pero el resultado tras 22.£e4 ¢g8 23.¤g6 tampoco sería diferente. 22.¤g6+ ¢h7 23.¥e4 ¥d6 24.¤xe5+ g6 Si 24...¢h8 25.¤f7+, pero ahora Botvinnik remata la lucha de modo elegante con un sacrificio que des- mantela la posición del rey enemigo. 25.¥xg6+ !¢g7 26.¥xh6+ 1-0 Por aquel entonces, la Escuela de Botvinnik, empezó a funcionar con regularidad y muchos de sus alum- nos empezaron a cosechar importan- tes éxitos a nivel internacional. Por ella pasaron futuros campeones mundiales juveniles, como Yusupov, Dolmatov, A.Sokolov, e incluso campeones mundiales absolutos, como Karpov, Kasparov y Kramnik. Pero el caso de Kasparov puede con- siderarse especial por el tiempo que duró su colaboración. Desde muy joven acudió como alumno, siendo naturalmente uno de los más desta- cados, e incluso ayudando al maes- tro en distintas tareas, hasta que a finales de los años 70, la Escuela de Botvinnik dejó de existir. Sin embargo, 16 años más tarde, en 1986, la Escuela reanudó su activi- dad, convertida ya en la Escuela Botvinnik-Kasparov, con la partici- pación directa del nuevo campeón mundial, ahora ya convertido en pro- fesor. Fue en esta época cuando Kramnik se convirtió en el más des- tacado de sus alumnos p ACTUALIDAD Botvinnik - Primer Centenario Kasparov y Botvinnik en la época en que el primero se proclamó campeón mundial derrotando a Anatoli Karpov Mónaco 1968 Botvinnik, M URS Portisch, L HUN
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    73 ACTUALIDAD Así jugaba Botvinnik Juegannegras 1 Padevsky,N Botvinnik,M Moscú 1956 Juegan blancas 2 Botvinnik,M Vidmar,M Nottingham 1936 Juegan negras 3 Tolush,A Botvinnik,M Moscú 1945 Juegan negras 4 Antoshin,V Botvinnik,M Cto. URSS. Moscú 1955 Juegan blancas 5 Botvinnik,M Schmid,L Leipzig ol, 1960 Juegan negras 6 Sokolsky, A Botvinnik,M Cto. URSS. Leningrado 1938 Juegan negras 7 Lilienthal, A Botvinnik,M Cto. URSS. Moscú 1945 Juegan blancas 8 Botvinnik,M Larsen,B Palma de Mallorca, 1967 Juegan blancas 9 Botvinnik,M Euwe,M Moscú/La Haya 1948
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    ACTUALIDAD 74 Padevsky,N - Botvinnik,M 13...¦xc3!14.bxc3?! [Era mejor 14.gxf6 ¦xe3 15.£xe3 ¥xf6 aunque también las negras tienen ventaja] 14...¤xe4 15.£g4 £c8! [Evitando cualquier sacrificio en e6] 16.¦f3 [16.f5 e5 17.¤f3 ¤xb3 18.axb3 £xc3 19.¦ae1 d5] 16...¤xb3 17.axb3 f5! 18.£h4 [Si 18.gxf6 ¦xf6 19.f5 exf5 20.¤xf5 ¥f8 21.¤h6+ ¦xh6 22.£xc8 ¦g6+ 23.¢f1 ¥xc8 24.¦xa7 d5 y las negras ganan] 18...e5 19.¦h3 h6 20.£h5 £xc3 21.¦d1 exd4 22.¥d2 [22.gxh6 dxe3 23.hxg7 £xg7+–+; 22.¥xd4 £xc2 23.gxh6 ¤f6–+] 22...£c6 23.gxh6 ¤g5 24.¦g3 £h1+ 25.¢f2 ¤e4+ 0–1 Botvinnik,M - Vidmar,M 20.¤xf7! ¦xf7 [Si 20...¢xf7 21.¥xd5+] 21.¥xf6 ¥xf6 [21...¤xf6 22.¦xf6 ¥xf6 23.£xc8+] 22.¦xd5 £c6 23.¦d6 £e8 24.¦d7 1–0 Tolush,A - Botvinnik,M 21...¦xd6! 22.exd6 ¥c6! 23.h3 ¢d7 24.¦e1 £h4! 25.£e5 £f6 26.£g3 ¦h4! 27.¦e3 ¦f4 [27...£f4? 28.¦f3 £xg3 29.¦xf7+ ¢xd6 30.fxg3] 28.¥e2 £h4 29.¥f3 b4! 30.£xh4 ¦xh4 31.g3?! [31.cxb4 axb4 32.¦b1 ¦xd4 33.¦xb4µ] 31...¦h8! [31...¦xh3? 32.cxb4 axb4 33.¦b1] 32.cxb4 axb4 33.¦b1 ¦b8 34.h4 ¦b7 35.¢h2 ¢xd6 36.g4 ¤c3 37.¦a1 [37.¦b2 f6 38.¢g3 e5–+] 37...¤b5! 38.¦d1 ¦a7 39.h5 g5 40.¢g2 ¦a2 41.¥e2 0–1 Antoshin,V - Botvinnik,M 32...¤xc3!! 33.¦xc3 d4 34.a4 dxc3 35.axb5 ¢c5 36.g4?! [36.¢f2! ¦d7 37.¦xe4 ¦d2+ 38.¦e2 ¢xb5 39.¦xd2 cxd2 40.¢e2 c3 41.f5„ (Botvinnik)] 36...¦d7 37.¦e2 ¢xb5 38.h4 a5 39.h5 gxh5 40.g5 ¦d2 41.¢f2 h4 42.g6 ¦xe2+ 43.¢xe2 h3 44.g7 h2 45.g8£ h1£ 46.£d5+ ¢b4 47.f5 [47.£d6+ ¢a4 48.£c6+ ¢a3 49.£c5+ ¢b2 50.£b6+ ¢xc2–+ (Botvinnik)] 47...£f3+ 48.¢e1 £e3+ 49.¢d1 £f2! 0–1 Botvinnik,M - Schmid,L 15.d6! bxc3 [Si 15...exd6 16.£xd6 bxc3 17.¥f3 £c8 18.¤xd7 ¤xd7 19.¥g5 +-] 16.dxc7 £c8 17.¥f4 cxb2 [Si 17...£xc7 18.¤xg6+-] 18.¤xd7 ¤xd7 [18...£xd7 19.¥b5! +-] 19.¥b5 ¥d4 20.c3 e5 [20...¥xc3 21.£xd7+ £xd7 22.c8£#] 21.cxd4 exf4 22.¥xd7+ £xd7 [22...¢xd7 23.dxc5+ ¢xc7 24.£d6+ ¢b7 25.£b6+ ¢a8 26.£xb2 seguido de ¦a1] 23.£e2+ ¢f8 24.£e5 ¢g8 25.¦b1 f6 26.£xc5 ¢g7 27.¦xb2 ¦e8 28.¦b1 f3 29.gxf3 £h3 30.£c6 1–0 Sokolsky,A - Botvinnik,M 22...d4! 23.£e2 ¤e5 24.exd4 [24.f4 ¤d7 25.exd4 ¥xf4 26.¦c2 ¦e8–+; Si 24.¦xc5 ¦xc5 25.¥xc5 ¤f3+ 26.gxf3 ¥xf3 27.£c2 ¥xd1 28.£xd1 £g5+ ganando.] 24...cxd4 25.¦xc8 ¥xc8 26.¦e1 [26.¥b2 ¥g4 27.f3 ¤xf3+ 28.gxf3 ¥xf3 29.£e1 ¥e3+] 26...d3! 27.£d1 [27.£xe5 £xe5 28.¦xe5 d2] 27...¥g4 28.£a1 [28.f3 ¤xf3+ 29.gxf3 ¥xf3 30.£b1 d2 31.¦d1 ¥e3+ con rápido mate.] 28...d2 29.¦xe5 d1£ 30.¦e8+ ¦xe8 31.£xf6 ¥e2 32.¤g3 ¥g7 33.£c6 ¥b5 34.£c1 £xc1 35.¥xc1 ¦e1 36.¥e3 ¦a1 37.a4 ¥d3 38.f4 ¦b1 39.¢f2 ¥xf1 40.¤xf1 ¦xb3 0–1 Lilienthal,A - Botvinnik,M 16...c4! 17.¥f5 [17.¥e2 g6! 18.g4 h5 19.h3 hxg4 20.hxg4 ¦h2 es favo- rable al negro] 17...¥xf5 18.£xf5 ¥b4! [Con esta jugada las negras se aseguran el control de la casilla e4, que Botvinnik explotará de modo magistral] 19.£c2 ¦d6 20.¦e2 ¥xc3 21.bxc3 ¤e4 22.¢a1 ¦a6 23.£c1 ¦d8 24.¦c2 ¦dd6 25.¤g4 ¦g6! 26.h3 h5 27.¤e5 ¦gb6 28.¤f3 £a3 29.¤g5 [29.£xa3 ¦xa3 30.¦dc1 ¦bb3] 29...¤xc3 30.£xa3 ¦xa3 31.¦dc1 ¤b5 32.¤xf7 [32.¦e1 f6 33.¤f3 ¦e6 34.¦ce2 ¤c3 35.¦c2 ¦ea6 es aún peor] 32...¦xe3 33.¤e5 ¢c7 34.g4 ¤xd4 35.¦d2 ¤e2 36.¦e1 ¤c3! 37.¦c1 0–1 Botvinnik,M - Larsen,B 21.¦d7 [Más fuerte era 21.¤f6+! gxf6 22.£g4+ ¢h7 23.¦d7 (23.¥e4+!? f5 24.¥xf5+ exf5 25.£xf5+ ¢g8 26.£g4+! ¢h7 27.¦d7 ¤e7 28.¦xe7! ¦xe7 29.£f5+ ¢g8 30.£f6 ¢h7 31.g4) 23...¦e7 (23...¥e7 24.¥e4+ ¢h8 25.¦xe7) 24.¥e4+ f5 25.¥xf5+ exf5 26.£xf5+ ¢g8 27.£f6 ¤e5 28.¥xe5 y las negras no tienen de- fensa] 21...f5 [Si 21...¦e7 22.¤f6+ ¢h8 23.£d3!+-] 22.¤d6? [mejor 22.£h5! ¦e7 23.¤f6+ gxf6 24.£g6+ ¥g7 (24...¦g7 25.¦xg7+ ¥xg7 26.¥xc6 ¥xc6 27.¥xf6 £f8 28.¥xg7 £xg7 29.£xe6++-) 25.¥xc6 ¦xd7 26.¥xd7 ¥h1 27.f3+-. Incluso 22.¤f6+ gxf6 23.£h5 era similar] 22...¥xd6 23.¦xd6 con esta jugada Botvinnik terminará ganando, aunque aquí podía lograrlo más rápido con 23.¦xg7+! ¢f8 24.¦h7!] 23...¤d4 24.¦xd4! ¥xg2 25.¦d7 ¥h3 26.f3 ¦d8 27.¦xg7+? [27.£d2! ¦xd7 28.£xd7 £f8 29.£xa7+-] 27...¢f8 28.¦h7 £d5 29.¢f2 £d1 30.¦h8+ ¢f7 31.¦xd8 £xd8 32.£c2... (1-0) Botvinnik,M - Euwe,M 22.£g3! fxe5 23.£g7 ¦f8 24.¦c7 £xc7 [24...£d6 25.¦xb7 d3 26.¦a7 £d8 27.£xh7 ganando] 25.£xc7 ¥d5 26.£xe5 d3 27.£e3 ¥c4 28.b3 ¦f7 [El último intento, pero insufi- ciente] 29.f3!? [Lo más práctico. Las blancas también ganan con 29.bxc4 ¦d7 30.£xe6+ ¢d8 31.¢f1! y si 31...d2 32.£xd7+ ¢xd7 33.¢e2] 29...¦d7 30.£d2 e5 31.bxc4 bxc4 32.¢f2 ¢f7 [32...c3 33.£xc3 d2 se refuta sencillamente con 34.£c8+ ¢e7 35.£xd7+ ¢xd7 36.¢e2] 33.¢e3 ¢e6 34.£b4 ¦c7 35.¢d2 ¦c6 36.a4 1–0 p 1 Soluciones 2 5 4 9 3 2 6 7
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    CÓMO MACHACAR AUN 2600 El Gambito del Centro en la Ruy López se ha conver- tido en un “matagigantes”. Las blancas aprovechan los numerosos recursos que ofrece esta apertura para sacar del libro incluso a rivales muy fuertes, como en esta partida. CANAL #CHESSFM EN YOUTUBE Novedades #ChessFM CASTIGO INMEDIATO EN CARO-KANN El campeón español fulmina al negro con esta super- agresiva agresiva línea contra la Defensa Caro-Kann, una de las más sólidas respuestas negras contra 1.e4 Repertorio Chesskool de última tendencia. BOMBA CONTRA LA BERLINESA En esta miniatura, el 8 veces campeón de España de ajedrez aprovecha una de las recetas del curso inte- ractivo de Chesskool “Repertorio de blancas en la Española”. El negro quiere imponer una estructura “berlinesa”, pero se encuentra con un inesperado mazazo que le gana pieza. SECRETOS DE LA ALAPIN El gran maestro Miguel Illescas, 8 veces campeón de España de ajedrez, nos desvela alguno de los muchos secretos que nos aguardan en el curso interactivo de Chesskool sobre la variante Alapin contra la Defensa Sciliana. En apenas dos minutos el blanco destroza la fortaleza negra. ¿Eres capaz de verlo? 118
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    Entre ellos noestaban Isaak Boles- lavsky, David Bronstein, ni Miguel Najdorf, a quienes, retrospectiva- mente, los expertos consideran merecedores de tal honor. Pero si esa cuestión es elusiva o especulativa, y seguramente susceptible de investi- gación, lo que parece a todas luces ilógico es la decisión de la FIDE de convocar el Mundial de 1948 en la primavera y el primer Torneo Inter- zonal unos meses después. Es decir, primero el Mundial y luego el Interzonal como comienzo de un nuevo ciclo. Era esa una forma de dar prioridad al pasado, aunque fuese el pasado reciente, pues salvo Smyslov, los demás jugadores invitados lo habían sido por sus méritos de la década anterior o de los años que precedie- ron a la Segunda Guerra Mundial. Nada hubiese sido más natural que invertir cronológicamente el calen- dario, reservando, por ejemplo, un par de plazas a las nuevas figuras del mapa estelar (digamos, los dos pri- meros del Interzonal) y oponerlas a las consagradas. No fue así y esa posibilidad pasó a ser lo que pudo haber sido y no fue. David Bronstein (con 24 años) gana- ría brillantemente el primer Inter- zonal, que resultaría un gran éxito para los jugadores soviéticos, quie- nes coparon los primeros puestos. Sólo el GM húngaro Laszlo Szabo (2º) y Miguel Najdorf (7º) se incrus- tarían entre ellos. Bronstein se había hecho notar (¡y de qué modo!) en el match Moscú- Praga (primavera de 1946), donde había sumado 10,5 puntos en 12 par- tidas, con dos famosas victorias, con negras, en la India de Rey, frente a Pachman y Zita, que dieron la vuelta al mundo. En aquel primer año de la posguerra, el viento fresco de las ideas de la India de Rey penetraba en el ajedrez (Kasparov). Y el año anterior había sido incluido en el equipo soviético que derrotó a EEUU en el match por radio, ganan- do sus dos partidas a Santasiere. Sigue Kasparov: El primer ciclo clasificatorio de la FIDE produjo algunos nuevos héroes: David Bronstein (nacido en 1924) e Isaak Boleslavsky (en 1919), quienes die- ron buena cuenta de los a priori favo- ritos. Especialmente asombroso fue el meteórico ascenso del joven Bronstein, un jugador de vívido y acusado estilo, en cierto modo un precedente de Tal. Su victoria en el primer Torneo Interzonal (Saltsjö- baden, 1948), dos medallas de oro en sendos campeonatos de la URSS consecutivos (1948 y 1949), un espléndido sprint final en el Torneo de Candidatos (Budapest, 1950; 1-2 Bronstein y Boleslavsky 12 de 18), todo ello seguido de un match adi- cional con Boleslavsky (7,5-6,5), dieron paso a su batalla final con Botvinnik. Como es bien sabido, después de la muerte de Alekhine (1946), la FIDE decidió asumir la organización y control del Campeonato del Mundo individual, con el decidido apoyo de Max Euwe, a quien entonces podría considerarse vigente subcampeón mundial. Tras una votación entre dirigentes y periodistas especializados, se cur- saron seis invitaciones a los jugadores más cualificados del momento. Antonio Gude 64 Momentos estelares
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    El primer Torneode Candidatos Vassili Smyslov y Paul Keres espe- raban a los ocho primeros clasifica- dos del Interzonal para disputar el Torneo de Candidatos, que se cele- braría a doble vuelta en Budapest. Casi dos años habían transcurrido desde el Torneo Interzonal de Saltsjöbaden. A falta de dos rondas para el final marchaba en cabeza Boleslavsky, con un punto de ventaja sobre Bronstein. Se produjo entonces una situación crítica, un suspense cuyos principa- les elementos dramáticos tendrían lugar entre bastidores. Alexander Kotov comentó la llegada de un personaje importante a la capi- tal húngara: Boris Vainstein ha venido a Budapest para distribuir los puntos entre los judíos, añadiendo que, en esa tarea, estaba siendo auxi- liado por el jefe de la delegación soviética, Viktor Goglidze. Kotov incluso llegó a denunciar a Vainstein ante el embajador de la URSS en Hungría. Le resultaba sos- pechoso que Flohr (13ª ronda) hubie- se ofrecido tan poca resistencia ante Bronstein y que Lilienthal (15ª ronda) hubiese aceptado tablas en posición ventajosa. Para desmontar la teoría de la conjura judía, Vainstein argumentó entonces que Bronstein le había ganado a Keres en la última ronda (que no era judío) y cuya fuerza era sobradamente reco- nocida. Según la versión semioficial, el pru- dente Boleslavsky prefirió no incu- rrir en riesgos e hizo sendas tablas en las dos últimas partidas (Yakov Neishtadt). Pero hay otras versiones. ¿Había una conjura? Si existía, la principal responsabilidad (por inhi- bición) cabría imputársela a Boles- lavsky. Y si así era, el propio Kotov no fue capaz (o no logró) oponerse a la misma en la penúltima ronda: 1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤c3 ¥b4 4.£c2 d5 5.cxd5 exd5 6.¥g5 h6 7.¥xf6 £xf6 8.a3 ¥xc3+ 9.£xc3 c6 10.¤f3 0–0 11.e3 ¦e8 12.¥e2 ¥g4 13.0–0 ¤d7 14.b4 £d6 15.¦fc1 ¤f6 16.£c5 ¤e4 17.£xd6 ¤xd6 18.¢f1 ¢f8 19.¤e5 ¥xe2+ 20.¢xe2 f6 21.¤d3 ½-½ En la última partida, el GM sueco Gideon Stahlberg no tuvo tampoco nada que objetar a las tablas con Boleslavsky. Claro que en Saltsjö- baden ya había podido constatar la fuerza de su rival. 1.e4 c5 2.¤f3 d6 3.d4 cxd4 4.¤xd4 ¤f6 5.¤c3 a6 6.¥e2 e5 7.¤b3 ¥e6 8.0–0 ¥e7 9.f4 exf4 10.¥xf4 0–0 11.¢h1 ¤c6 12.¥d3 £b6 13.£e2 ¦fe8 14.¦ae1 ¦ac8 15.¥e3 £c7 16.¤d4 ½-½ Mientras tanto, Bronstein vencía en la penúltima ronda a Stahlberg y en Momentos estelares 65 PRIMER INTERZONAL Saltsjöbaden, 16.7-15.8.1948 1º Bronstein 13,5 2º Szabo 12,5 3º Boleslavsky 12 4º Kotov 11,5 5º Lilienthal 11 6º-9º Bondarevsky, Najdorf, Stahlberg y Flohr 10,5 10º Trifunovic 10 11º-13º Pirc, Gligoric y Böök 9,5 14º-15º Ragozin y Yanofsky 8,5 16º Tartakower 8 17º Pachman 7,5 18º Stoltz 6,5 19º L. Steiner 5,5 20º Lundin 4,5 PRIMER TORNEO DE CANDIDA- TOS. Budapest, 11.4-18.5.1950 1º-2º Bronstein y Boleslavsky 12 3º Smyslov 10 4º Keres 9,5 5º Najdorf 9 6º Kotov 8,5 7º Stahlberg 8 8º-10º Flohr, Lilienthal y Szabo 7 BRONSTEIN vs BOLESLAVSKY. Match de desempate. Moscú, 31.7- 27.8.1950 Bronstein 7,5 – Boleslavsky 6,5. I. Boleslavsky A. Kotov Candidatos Budapest 1950 Defensa Nimzoindia [E 35] G. Stahlberg I. Boleslavsky Candidatos Budapest 1950 Defensa Siciliana [B 92]
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    la última, comoya hemos dicho, a Keres, en una de las mejores partidas de su carrera. Veamos qué dice Bronstein al res- pecto: Isaak Boleslavsky lideraba el Torneo de Candidatos, pero después de una conversación con Boris Vainstein decidió bajar el ritmo de juego para permitirme luchar por la primera plaza con él. Vainstein que- ría intentar organizar un torneo con Botvinnik, Boleslavsky y yo mismo para el Campeonato del Mundo. Pero ¡ay! no lo consiguió, y tuvimos que disputar un match para conquis- tar el derecho de desafiar a Botvinnik. La versión que Boleslavsky le habría contado a Albert Kapengut es algo distinta. Según éste, Bronstein le pidió a Boleslavsky que le concediese una oportu- nidad para alcanzarlo. Y aquí es importante tener en cuenta los anteceden- tes. Boleslavsky había perdido siete partidas con el campeón, sin haber podido ganarle ni una sola, y estaba convencido de que no podría vencerle. Por otro lado, era un hom- bre que odiaba la confrontación y no quería ni pensar en tener que vivir en Moscú o Leningrado y tomar parte en las intrigas del ajedrez de alto nivel. Es decir que, si de algún modo era inevitable que le sedujese luchar por el título mundial, en su fuero interno se encon- traba en manifiesta inferioridad psicoló- gica y con una acti- tud visiblemente derrotista para luchar por empresa tan elevada. Había sido muy importante para él conseguir un aparta- mento de ochenta metros cuadrados en Minsk, la capital bielorrusa. Hay que comprender la precariedad de la época, cuando el promedio de espa- cio urbano disponible para cada ciu- dadano soviético era de unos nueve metros cuadrados. A fines de los sesenta, tras el boom de la construc- ción promovido por Jruschev, ese promedio incluso había disminuido, situándose en poco más de siete metros cuadrados. Por otro lado, la realidad intimidaba a Boleslavsky. Había presentado una tesis doctoral sobre el famoso crítico literario Shedrin, y las autoridades académicas que debían evaluarla dictaminaron que ese tipo de traba- jos no respondía al espíritu marxista- leninista. Si eso no inhibe a un inves- tigador, ¿qué podría hacerlo? La verdad, como sabemos, es malea- ble y las declaraciones de protago- nistas y allegados nos obligan a un ejercicio de interpretación. Si fue Bronstein quien pidió a su amigo que le permitiese alcanzarle, si Boleslavsky cedió, tiene poco sen- tido que luego jugasen un match de desempate, porque parece que Isaak Boleslavsky había tirado la toalla. Pero es probable que, una vez puesta en marcha la rueda, ya no pudiesen volverse atrás a ojos del mundo. Si la iniciativa fue de Vainstein, este supuesto suscitaría varias preguntas: David Bronstein en 1949 66 Momentos estelares Boleslavsky estaba convenci- do de que no podría derrotar a Botvinnik
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    1) ¿Quería Vainsteinque ganase su amigo David? Y, si es así, ¿confiaba en que ganase el desempate? ¿O es que, sobre todo, pensaba que sólo él y no Boleslavsky tendría opciones de vencer a Botvinnik? 2) ¿Pensaba Vainstein, según dice Bronstein, organizar realmente un match triangular con Botvinnik? En tal caso, parece muy ingenuo imagi- nar que eso fuese posible, toda vez que Botvinnik sabía perfectamente que Bronstein y Boleslavsky, ade- más de dos fuertes rivales, eran gran- des amigos, de modo que no iba a aceptar caer en esa encerrona. 3) Puesto que en un triangular Boleslavsky siempre tendría más posibilidades que en un match mano a mano con Botvinnik, ¿no sería la idea del triangular un truco psicoló- gico de Vainstein para convencerlo? 4) ¿Qué habría pasado, si, finalmen- te, hubiese sido Isaak Boleslavsky el vencedor del desempate y todo su plan se fuese al traste? Porque entonces se plan- tearía el caso insólito de un retador oficial que no estaba dispuesto a enfrentarse al campe- ón o, en palabras más duras, que afrontaría el match por el título con una actitud nefasta. Dos enemigos irreconciliables Mijail Botvinnik definía así a Boris Samoilovich Vainstein (1907-1993): Era alguien horrible, espantoso. Me odiaba. Si, más allá de la posible verdad que puedan contener, hay que interpretar esas palabras, podríamos traducirlas así: Era alguien horrible porque me odiaba. Lo cierto es que el propio Botvinnik tampoco era parco en sus odios o rechazos y todo aquél que no contribuía a engrande- cer su figura, pasaba a engrosar una imaginaria lista negra de indesea- bles. Vainstein era matemático y econo- mista. Dirigía el departamento de planificación económica del Minis- terio del Interior (NKVD, preceden- te del KGB). Sostenía abiertamente, y con cierta arrogancia, que no era comunista, lo que irritaba a su jefe, el siniestro Lavrentii Beria, quien, con cierto sadismo irónico, solía decirle: Usted es un buen trabaja- dor, Vainstein, pero no le vendría mal pasar unos meses en Siberia. Parece que Vainstein y Botvinnik empezaron con mal pie. En una par- tida de juventud entre ambos, se llegó a un final en el que Vainstein tenía pieza por dos peones. En un momento dado la partida debía arbi- trarse y Duz Jotimirsky, el maestro encargado de hacerlo, mostró cierta parcialidad al dictaminar tablas, favoreciendo así a Vainstein, de quien era amigo. Pero el verdadero encontronazo se pro- duciría quince años después, con Vainstein presidente de la Federación Soviética (entonces conocida como Sección de Ajedrez). En sus propias palabras, desde 1936 Botvinnik ansiaba disputar un match con Alekhine. En 1943, en el momento crítico de la guerra, volvió sobre el tema. Vino a verme para plantear el asunto y yo le dije que ese match era imposible. Más tarde, de nuevo suscitó el tema en una reu- nión de la Sección de Ajedrez. Yo le dije: 'Mijail Moiseevich, yo no soy un hombre del Partido, pero usted es comunista, y ambos somos, étnica- mente, judíos. Así que no entiendo cómo sería usted capaz de estrechar la mano de alguien manchado con la sangre de comunistas y judíos'. La antipatía o el odio que Botvinnik y Vainstein se profesaban mutua- mente era proverbial. Hasta el punto de que, antes de iniciarse el match de 1951, Botvinnik vetó a Vainstein como segundo del aspirante. La pre- gunta evidente es: ¿podía hacerse algo así? ¿Vetar al segundo del rival? Puesto que así parece, eso nos da una idea del poder que Botvinnik ejercía dentro del ajedrez soviético. Y en cuanto al ¿exagerado? odio que sen- tía por Vainstein, cabe entenderlo desde una perspectiva humana: era un obstáculo para sus sueños y sus ambiciones. Bronstein vs Boleslavsky: El desempate El encuentro de desempate se cele- bró en Moscú, en el Club Central de los trabajadores ferroviarios, sin fondo de premios, a doce partidas y bajo la dirección del maestro Nikolai Zubarev. Un interesante comentario de Kasparov: El tono de este interesante evento amistoso quedó definido desde la primera partida, en la que Bronstein planteó un agudo sacrificio de cali- dad en plena apertura, de paso que dio trabajo en abundancia a los teóri- cos para las siguientes décadas. Bronstein ganó la primera partida. Se ha comentado hasta la saciedad que, en muchas partidas, Bronstein invertía veinte o treinta minutos en su primer movimiento. En la segun- da partida, con negras, ¡pensó nada menos que cincuenta minutos! para responder 1...¤f6 a 1.e4 de su opo- nente. Tablas, lo mismo que las cua- tro siguientes. Momentos estelares 67 Botvinnik definía a Vainstein como un hombre horrible que le odiaba
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    Volvió a imponerseen la séptima, pero su rival ganó la octava y tam- bién la undécima, neutralizando así los dos puntos de ventaja. Unas tablas en la última partida arrojaban un nuevo empate final (6-6), lo que obligaba a jugar dos nuevas partidas. La primera (13ª) fue muy interesan- te, pero finalizó en tablas, después de que ambos contendientes dejasen escapar buenas oportunidades. Resultó decisiva la 14ª y última: 1.e4 e6 2.d4 d5 3.¤c3 ¥b4 4.¥d2 dxe4 5.£g4 £xd4 6.0-0-0 ¤f6 La Enciclopedia de Informator da, como principal línea teórica aquí, 6...f5 7.£g3 ¥d6 8.£h4 ¤c6 9.¤b5 £b6 10.¥c3 e5 11.¤xd6+ cxd6 12.¦xd6 £c5, con ligera ventaja negra (Ostojic). 7.£xg7 ¦g8 8.£h6 ¥f8! Boleslavsky se vio sorprendido por esta jugada, que Bronstein había preparado con su segundo, Konstan- tinopolsky, expresamente para esta partida. Esta posición se analizaría luego hasta la saciedad por parte de los teóricos: Schwarz, por ejemplo, en su monografía sobre la Francesa (1951) y en un artículo de 1967; Panov (1967) y también Pachman (1975), con diferentes conclusiones. Aquí solía jugarse 8...¤g4. 9.£h4 Las alternativas eran: a) 9.£h3. Por ejemplo: 9...£xf2 10.¥b5+ c6!. b) 9.£f4 ¥d6 (9...¦g4 10.£e3!) 10.¤ge2! ¥xf4 11.¤xd4 ¥xd2+ 12.¦xd2 (=). Pero no 9.£e3?, por 9...£xe3 10.¥xe3 ¤g4!, con ligera ventaja negra (Keres). 9...¦g4! 10.£h3 £xf2! 11.¤b5? Confusión. Si 11.¥e3, entonces 11...£h4 12.£xh4 ¦xh4 13.¥g5 ¥h6!. Pero era más agudo 11.¥e2!. Por ejemplo: 11...¦g6 12.g4 £c5! 13.¥e3 (13.g5? ¦xg5!) 13...£e5 14.¥d4 £f4+ 15 ¥e3 = (Euwe), y 11...£xg2 12.¥xg4 £xg4 13.£xg4 ¤xg4 14.¤xe4 ¥d7, o bien 11...¦h4!? 12.£xh4! £xh4 13.g3 £h6 (no está claro 13...e3 14.gxh4 exd2+) 14.¥xh6 ¥xh6+ 15.¢b1 ¥d7, y las negras tienen compensa- ción por la calidad. (Kasparov). 11...¤a6 12.¢b1 ¥d7 13.¥e3 £f5 68 Momentos estelares D. Bronstein I. Boleslavsky Moscú 1950 Defensa Francesa [C 15] Bronstein en 1994 con Antonio Gude, autor del presente artículo
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    Según la Enciclopediade Informa- tor, las negras tienen ya ventaja decisiva, pero si no es así, la venta- ja, en cualquier caso, es muy clara. 14.¤d4 No 14.¤xa7?, por 14...¤d5 15.¥d4 c5. 14...£g6 15.¤b3 ¤b4 16.¤e2 ¤fd5 17.¤c3 Si 17.¥c1, 17...e3! 18.¤ed4 e5 (Pachman). 17...¤xc3+ 18.bxc3 ¤d5 19.¥d4 ¦g5! 20.g4 e5 21.¥f2 ¥xg4 22.¦xd5 ¥xh3 23.¥xh3 ¦d8 24.¦xd8+ ¢xd8 25.¦d1+ ¥d6 26.¥e3 f5 27.¤c5 f4 28.¤e6+ ¢e7 Los espectadores estaban muy sor- prendidos de que Boleslavsky no hubiese tomado la torre, realizando, en cambio, todas estas jugadas. La razón es que necesitaba unos minu- tos para calmarse (Vainstein). 29.¥xa7 ¦h5 1-0 En este momento Boleslavsky detu- vo el reloj y, extendiendo la mano a su rival, le dijo: Te deseo éxito en el match. Bronstein, por tanto, era el aspirante oficial al título. Mucho después, comentaría así el resultado del encuentro: Ahora, muchos años más tarde, creo que cometí un error al ganar ese encuentro; pero, considerándolo de forma más positiva, pienso que salvé a mi amigo de una derrota segura, posiblemente humillante. ¿Por qué un error? ¿Es que debía haberse dejado ganar? ¿No estaría reconociendo, de forma subcons- ciente, que había sido él el instigador del desenlace del torneo en Budapest y, por tanto, se sentía culpable? En la Asamblea General de 1949, en París, la FIDE había tomado la deci- sión de que en primera instancia, el derecho a organizar el match por el título mundial corresponderá a la federación nacional del campeón, lo que tuvo como consecuencia que, durante más de veinte años, la orga- nización del evento más importante del mundo quedó a cargo del Comité de Deportes de la URSS. También se acordó que el fondo de premios constaría de 8.000 dólares: 5.000 para el vencedor y 3.000 para el perdedor. Como la federación organizadora era la encargada de implementar los detalles, en la prác- tica los soviéticos convirtieron esas cantidades a rublos y en la mayoría de los casos campeón y aspirante apenas percibieron una mínima frac- ción de las mismas. Un solo dato revela quién tenía el control. La Federación Soviética tardó veinte días en informar a la FIDE del resultado del match de de- sempate. El meteórico ascenso de Bronstein (en 1948-1950) fue comparado por muchos autores al de Mijail Tal (en 1957-1960) y al de Kasparov (en 1981-1984). Botvinnik esperaba a Bronstein. Pero esa es otra historia. Momentos estelares 69 El encuentro con Botvinnik cambió para siempre el destino de Bronstein, que vió esfumarse en el último momento su sueño de ser campeón mundial
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    STE ES UNRECORRIDO por un impre- sionante torneo que reunió a ocho figu- ras inolvidables de la historia del aje- drez. Intentaré una semblanza toman- do en cuenta publicaciones de la época, para reconstruir la atmósfera imperante… Y luego veremos las cuatro partidas finales de Max Euwe, cuya actuación fue por demás llamativa y merece una reflexión. A.V.R.O. son las siglas de la primera compañía holandesa de radiodifusión, que patrocinó el tor- neo (Algemene Vereniging Radio Omroep), funda- da en 1923. Tengamos en cuenta que se había inventado la radio en frecuencia modulada apenas en 1933. Eran esos grandes aparatos de madera, a veces verdaderas obras de arte, que la familia entera rodeaba para enterarse de las noticias: todavía faltaban unos cuantos años para que “la radio se hiciera visible”, es decir, apareciera la televisión. Tengo a la vista el libro “Ocho Astros del Ajedrez Mundial”, por Arnoldo Ellerman, 1944(1) . Este autor fue un importantísimo problemista argentino de nivel mundial, compositor de mates en dos y tres jugadas, cerca de 6.000, con unos 150 primeros premios. Era hijo de holandeses, por lo que cabe pensar que tuvo contacto directo con los organizadores. Démosle la palabra: Apunta Ellerman que este fue el último gran tor- neo individual antes de la guerra, y que junto con la Olimpíada de Buenos Aires de 1939, “marcan el fin del ciclo 1918-1939, entre dos cataclismos béli- cos”... y expresa su “esperanza de que el ajedrez recupere su renovado brío, cuando pase la triste hora actual”. No hay que olvidar que este gran artista del ajedrez está escribiendo en 1944. La primera y la última rondas se jugaron en Ámsterdam, el 6 y el 27 de noviembre. Pero el espectáculo se trasladaba de ciudad en ciudad, lo cual, señala Kaspárov, en su obra Mis geniales Predecesores, tomo II: —“Debió haber sido espe- cialmente agotador para los más veteranos, como Capablanca (50) y Alekhine (46)”. Al principio de cada ronda, nos dice en qué ciudad se jugó. Fueron a Groningen, Zwolle, Haarlem, Utrecht, Arnheim, Breda, Rotterdam, La Haya y Leiden. Tal vez en tren. Se viajaba a velicidades que no superaban los 50 kilómetros por hora. Imagino los asientos de madera, poca charla, con- centracion, todos mirando el paisaje, Alekhine y Capablanca sentados bien lejos... Luego aparece en el libro de Ellerman una curiosa tabla, que también encuentro en la revista Chess Review de septiembre de 1938, con los encuentros previos entre todos los jugadores, desarrollada por Paul H. Little, uno de los columnistas colabo- radores de la publicación. Otro importante documento histórico es el Boletín de British Chess Magazine sobre el torneo. Reproduce la información publicada en los ejem- plares de diciembre de 1938 y enero de 1939. Tiene bellísimas fotos de los contendientes, cada una con su firma. Además de la información general, opina sobre las actuaciones de cada jugador, interesantes para captar la visión del juego en aquellos años. Copian de Deutsche Schach Zeitung la lista de Hans Kmoch, que los ordena por edad. (Ver tabla en pág. siguiente). 39 CARLOS GARCÍA PALERMO LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938 E “En el año 1938, durante el mes de noviembre, el mundo ajedrecístico estuvo pendiente de uno de los más excepcionales certámenes realizados hasta el presente, el cual tuvo por escenario varias hermo- sas ciudades de la pacífica e industriosa Holanda. (…) Allí se encontraron las ocho estrellas más ruti- lantes del firmamento ajedrecístico de esa época: tres campeones mundiales: Capablanca,Alekhine y Euwe, y cinco dignos aspirantes: Keres, Fine, Botvínnik, Reshevsky y Flohr”.
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    La revista americanaChess Review, en su número de diciembre de 1938, dedica un extenso artículo, con valiosas fotos. Frente al triunfo de los jóvenes Fine y Keres, nos cuenta que los pronósticos que circulaban en el ambiente ajedrecístico de Estados Unidos preveían una lucha pareja entre Alekhine, Botvínnik y Reshevsky. Opina que, si la tabla de posiciones finales hubiera sido al revés, con Flohr en primer lugar, Capablanca en el segundo, y Fine y Keres al final, nadie se hubiera sorprendido mucho... UN CERCANO CLIMA PREBÉLICO El 9 de noviembre, apenas empezado el torneo, fue la noche de los cristales rotos o “Kristallnacht”, una cruenta persecución antisemita perpetrada por Hitler, en Alemania y Austria, con destrucción de negocios judíos y sinagogas y la detención de unas 30.000 personas. En los días sucesivos, más atroci- dades: prohibieron a niños judíos el acceso a las escuelas públicas. La posesión de armas también se les vetó. Cosa insólita, un decreto les prohibió tener... palomas mensajeras. Y un largo etcétera. Seguramente, los participantes y organizadores estarían informados día a día de los sucesos, alar- mantes sobre todo para Reshevsky, Fine, Botvínnik y Flohr, que eran judíos. Los dos primeros vivían en Estados Unidos y Botvínnik en Moscú estaría bastante seguro, pero la situación de Flohr era más delicada y tuvo que hacer una vida errante. Se quedó en Holanda un tiempo, ayudado por Euwe y, cuando Checos- lovaquia fue invadida en enero del 39, viajó a Suecia y más adelante se asentó en Moscú, con la ayuda de Botvínnik. Imposible para Flohr jugar bien en esas condiciones: el torneo debe de haber sido una tortura para él, que en los años anteriores había obtenido muchos pri- meros puestos y hasta se le señaló como desafiante de Alekhine, match que no pudo concretarse. Reshevsky tuvo un mal comienzo, pero luego se fue reponiendo. En cambio, Reuben Fine, de padre y madre judíos rusos, comenzó con una brillante serie de triunfos: era psicólogo y supo gestionar bien las circunstancias y concentrarse en el torneo. LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE De este torneo emblemático me llamó la atención la accidentada performance del entonces excam- peón mundial holandés. Euwe finalizó el torneo con el cincuenta por ciento, un resultado más que razonable con semejante oposición. Pero veamos cómo finalizó la primera mitad del torneo. 40 CARLOS GARCÍA PALERMO VIAJE AL PASADO JUGADOR FECHA DE NACIMIENTO EDAD Capablanca 19 de noviembre de 1888 50 Alekhine 1 de noviembre de 1892 46 Euwe 20 de mayo de 1901 37 Flohr 21 de noviembre de 1908 30 Botvínnik 17 de agosto de 1911 27 Reshevsky 26 de noviembre de 1911 27 Fine 11 de octubre de 1914 24 Keres 7 de enero de 1916 22 CLASIFICACIÓN TRAS LA PRIMERA VUELTA N NOMBRE PAÍS PTS 1 Reuben Fine USA 5,5 2 Paul Keres URSS 5,0 3 Mijaíl Botvínnik URSS 4,0 4 José Raúl Capablanca CUB 3,5 5 Alexander Alekhine FRA 3,0 6 Samuel Reshevsky USA 3,0 7 Max Euwe NED 2,0 8 Salomon Flohr URSS 2,0 N NOMBRE PAÍS 1 2 3 4 5 6 7 8 PTS DES 1 Paul Keres URSS  1 ½ ½ ½ ½ ½ 1 ½ ½ ½ 1 ½ ½ ½ 8,5 / 14 58,25 2 Reuben Fine USA 0 ½  1 ½ 1 0 1 0 1 1 ½ ½ 1 ½ 8,5 / 14 56,25 3 Mijaíl Botvínnik URSS ½ ½ 0 ½  ½ 0 1 ½ 1 ½ ½ 1 ½ ½ 7,5 / 14 - - 4 Max Euwe NED ½ ½ 0 1 ½ 1  0 ½ 0 ½ 0 1 1 ½ 7,0 / 14 48,00 5 Samuel Reshevsky USA 0 ½ 0 1 0 ½ 1 ½  ½ ½ ½ ½ 1 ½ 7,0 / 14 46,75 6 Alexander Alekhine FRA ½ ½ 0 0 0 ½ 1 ½ ½ ½  ½ 1 ½ 1 7,0 / 14 45,50 7 José Raúl Capablanca CUB 0 ½ ½ ½ ½ 0 1 0 ½ ½ ½ 0  ½ 1 6,0 / 14 - - 8 Salomon Flohr URSS ½ ½ 0 ½ ½ ½ 0 ½ 0 ½ ½ 0 ½ 0  4,5 / 14 - -
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    En la primeramitad, lo vemos con apenas dos puntos sobre 7: menos tres. En cambio, en la segunda mitad del torneo, Euwe obtuvo los mejo- res resultados… Interesado por esta notable recu- peración, escribí al Max Euwe Centrum, que está en Amsterdam, en la calle Max Euwe 30, pregun- tando si ellos podían aportarme algún dato. A continuación transcribo su amable respuesta, que me envió su gerente. En otro intercambio de mensajes, le pedí a Eddy información sobre el libro “Analysen van A.V.R.O.'s wereld-schaak-tournooi by Max Euwe (Amsterdam, 1938)”. Pero no lo tenían. Entonces consulté a mi amigo Hebert Pérez, que vive en Holanda desde hace muchos años y que resultó tener un ejemplar. Pero me dice que carece de comentarios significativos sobre el tema que me interesaba. Aunque opino que el silencio de Euwe sí lo es, de algún modo... Por otra parte, en el boletín del British Chess Magazine mencionado, página XIV, leemos: O sea, recapitulando y ordenando un poco las ideas con los pocos datos que tenemos: Euwe se había coronado campeón mundial en ▪ 1935 y había perdido el título en el match revan- cha con Alekhine, en 1937. Sus amigos y patrocinadores holandeses hacen ▪ un esfuerzo para reunir a los ocho mejores del mundo, con la idea más o menos explícita de elegir un desafiante para Alekhine, y dar así una oportunidad a su campéon. El torneo se realiza. Debe de haber sido caro. ▪ Debían viajar de una ciudad a la otra para mos- trarlo por todo el país, que debe de haber sido una exigencia de la compañía AVRO. Sin embargo, Euwe ha de seguir trabajando ▪ como profesor de matemáticas durante el tor- neo. Los textos citados, traducidos de sus origi- nales en inglés, parecen hacer referencia a los días de descanso entre ronda y ronda, porque las fechas de juego fueron 6, 8, 10, 12, 13, 14, 15, 17, 19, 20, 22, 24, 25 y 27 de noviembre. O sea, que cuando no le tocaba jugar, tenía que ▪ ir a la escuela a dar clase. Y viajar de aquí para allá... no debe de haber sido fácil. Además, era el jugador local, lo que debió ▪ representarle una presión adicional. Inevitable que vengan los amigos a saludarte… y si uno pierde... las caras de circunstancia y las pala- bras de consuelo, no siempre bien elegidas. Los jugadores experimentados conocemos esas sen- saciones... 41 CARLOS GARCÍA PALERMO LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938 “¡Hola Carlos! No sabemos la razón... La única explicación que podemos imaginar es el hecho de que Euwe trabajaba los días de descanso durante el torneo (en aquella época Euwe era profesor de matemáticas). ¿Quizás se puso en forma a medida que transcurría el torneo?. Un saludo. Eddy Sibing, gerente del MEC. “Euwe (...) parece bastante fuera de forma. El excampeón del mundo, en el último momento, obtuvo permiso para jugar en el torneo sin conti- nuar trabajando durante la jornada. No obstante, para jugar y dar lo mejor de uno en un torneo de este tipo es necesario prepararse con varias sema- nas de antelación.Algo que Euwe no pudo hacer y que puede explicar su puntuación actual”. Portada del libro “8 astros del ajedrez mundial” de Arnaldo Ellerman, publicado por la editorial argentina Grabo en 1944.
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    Con todo, laafirmación de que Euwe no estaba preparado me parece inexacta. En 1940 publicó Meet the Masters, que es un análisis pormenoriza- do de cada uno de sus siete rivales. Este sí es un libro maravilloso, porque muestra la meticulosi- dad con que estudió a cada uno de ellos. Es un excelente ejemplo de sistema de preparación para un torneo importante. Prosa amena, nos habla a través del tiempo, de la vida, personalidad, virtu- des y defectos de sus colegas, como ajedrecistas y como seres humanos, campañas deportivas y par- tidas, señalando características de estilo. Los párrafos extraídos apuntan a este último aspecto: la idea es imaginar cómo veía Euwe a sus adversa- rios a la hora de sentarse a jugar con ellos. Me presentaron a Max Euwe en 1978, durante la Olimpiada de Buenos Aires. Era en ese momento presidente de la FIDE. Durante su mandato tuvo que enfrentar algunos delicados conflictos, como el match Fischer vs. Spassky, la Olimpiada en Haifa sin árabes ni comunistas o el asilo político de Korchnói, entre otros. Con 77 años, unos dos metros de altura, sano y enérgico, era una reunión con mucha gente dando vueltas y solo atiné a darle la mano, no tuve oportunidad de conversar. Probablemente, a mis 24 años e ignorante de tantas cosas, difícilmente le hubiera hecho alguna buena pregunta. NEGRAS CONTRA FINE, RONDA 11 En Meet the Masters, páginas 200 y siguientes, Euwe analiza a Fine: un pormenorizado segui- miento de sus torneos, viajes, trabajo, estudio, libros escritos, etc. Un dato importante: Fine fue su segundo en el match revancha contra Alekhine. Euwe dice que hizo un muy buen trabajo, aunque el resultado haya sido desfavorable. Tal vez lo contrató porque meses antes del match, en abril del 37, Fine le había ganado en gran estilo a Alekhine... y se le nota a Euwe un cierto placer al comentar la partida en el libro. Seguramente soña- ría con Alekhine. Eso lo entiende cualquiera que haya jugado matches. Un estrés diferente: la misma cara día tras día... Euwe y Fine habían hecho tres tablas en 1936. En AVRO, primera parte, Fine estaba en gran forma y le ganó una notable partida: táctica precisa y un vistoso final de alfiles de distinto color. Busco en el texto de Euwe alguna crítica, algún defecto que haya visto en su juego, pero todo son elogios. Buen táctico, buen estratega, combinador, finalis- ta, erudición en aperturas. Pero dice que, en 1940, —“Fine era ya un jugador más pulido y habilido- so”, —de modo que dos años antes su ajedrez, a pesar de los resultados, le parecería algo inconsis- tente, deduzco. Después de 10 rondas, Fine y Keres contaban con 6,5 puntos, seguidos de Botvínnik con 5,5, Alekhine, Reshevsy y Capablanca con 5. Euwe era anteúltimo con 3.5 y Flohr cerraba la tabla con 3. Algo le pasó, que fue con tanto arrojo a buscar el punto entero contra uno de los líderes. Entrevió la posibilidad de volver a entrar en el torneo. Muchos otros, hartos de tanto infortunio, hubie- ran intentado hacer cuatro tablas y esperar que el torneo terminase de una vez. »»» 42 CARLOS GARCÍA PALERMO VIAJE AL PASADO “Fine hace a menudo jugadas que agudizan, o más bien tienden a agudizar la lucha. No ataca directa- mente, pero procura alguna ventaja posicional de manera más o menos provocativa.Si el rival acepta el desafío, surge rápidamente un juego vivaz en que suele quedar claro que él había comprendido la posi- ción mucho más profundamente que su adversario”. “Una demostración modélica en el ámbito del juego lógico-posicional. Después de conseguir una ligera ventaja en la apertura, Fine agobia a su rival con buenas jugadas. Pocas amenazas directas, pero a pesar de sus esfuerzos,Alekhine ve deterio- rarse paulatinamente su posición”.
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    CARLOS GARCÍA PALERMO 43 LAACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938 Fine - Euwe Defensa Ragozin [D39] 1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤f3 d5 4.¥g5 ¥b4+ 5.¤c3 dxc4 6.e4 c5 Ambos estarían al tanto de que 6...b5 se había jugado con relativo éxito. 7.e5 h6 8.exf6 (8.¥h4 1/2–1/2 Bogoljubow – Wolf. Karlsbad, 1923) 8...hxg5 9.fxg7 ¦g8. 1/2–1/2 Bernstein – Dake. Campeonato de Estados Unidos, New York 1936, en el que Fine quedó tercero. 7.e5 A ganar o perder. Fine había juga- do a toda máquina la primera parte del torneo, pero empezaba a acusar el cansancio. Podría haber elegido algo más tranquilo para jugar “a dos resultados”, como se dice ahora, y asegurar su situación en el torneo. Pero estaba de buen humor y lleno de confianza para afrontar las complicaciones haciendo jugadas conceptuales. 7...cxd4 8.£a4+ Comenta Ellerman: —La variante Vienesa, analizada principalmente por Grunfeld y Becker, y que fue jugada por primera vez por el pri- mero. 8.exf6 gxf6 9.¥h4 (9.¤xd4) 9...¤c6! (no 9...dxc3? 10.£xd8+ ¢xd8 11.¥xf6+ seguido de bxc, ganando). 8...¤c6 9.0–0–0 ¥d7 — “Recomendada por Alekhine y parece la mejor” (Ellerman). El módulo le da la razón: el negro sacrifica una pieza para quedarse con la masa de peones centrales, todo muy agudo. 9...¥xc3 10.bxc3 h6 11.exf6 hxg5 12.fxg7 ¦g8 13.¤xd4, fue favorable al blanco en Gilg - Boros. Bad Liebwerda, 1934. 10.¤e4 ¥e7 Muchos años después, ya en la era de los módulos, Nisipeanu ensayó el sacrificio 10...¤xe4 11.¥xd8 ¦xd8. Pero, mala suerte... ¡Ivanchuk jugó a la perfección! 12.¤xd4 ¥d2+ 13.¦xd2 ¤xd2 14.¤xc6 ¥xc6 15.£a3 ¤xf1 16.¦xf1 El negro aspira a construir una fortaleza, pero no llega a lograrla. Cuesta poner en juego la ¦h8 y armonizar las piezas. 16...¦d3 (16...¥xg2 17.¦g1 ¥d5 18.¦xg7) 17.£b4 a5 18.£xc4 ¦d5 (en el mismo año de esta partida, dos computadoras ensayaron la línea y ganó el negro. Pasaron 14 años, habría que ver qué dicen los módulos actuales. 18...¦d8 0–1 SmarThink 0.17 - Aristarch 4.50. CCRL, 2007) 19.¦d1± 1–0. Ivanchuk – Nisipeanu. Foros, 2007. 11.exf6 gxf6 12.¥h4 Hasta aquí la teoría. Fine había jugado la línea un par de años antes y no da el brazo a torcer: no elude la inevitable novedad... 12...¦c8 Con la posición a la vista, tanto Grünfeld en 1936 como Korchnói en 1988, cometieron el mismo error, pero el segundo imponía demasiado respeto y su rival se conformó con una prudente repe- tición. Fine no lo hubiera perdo- nado... 12...¤b4?, omitiendo 13.£xb4! ¥xb4 14.¤xf6+ ¢f8 15.¦xd4± ¥e7 (15...£a5 1–0 Fine – Grünfeld. Ámsterdam, 1936) 16.¤e5 ¥b5 17.¦xd8+ ¦xd8 18.¥e2 ¢g7 19.¤h5+ ¢f8 20.¤f6 ¢g7 21.¤h5+ ¢f8 22.¤f6 1/2–1/2 Greenfeld – Korchnói. Beersheba, 1988. Mientras en el 2002, Morozévich, a ciegas, hizo 12...a6, que es la recomendación del módulo y da supuestamente igual- dad. 13.£xc4 e5 14.¤xe5 ¤xe5 15.£xd4 ¦c8+ 16.¢b1 0–0÷ 1/2– 1/2 Van Wely - Morózevich. Montecarlo, 2002. Pero esos tran- quilizadores signos de igualdad del módulo no le quitan el carácter caótico a las posiciones... 13.¢b1 —“La tentativa de devolver la pieza para ganar la calidad (sic) 13.¥xf6 ¥xf6 14.¤d6+ ¢f8 15.¤xc8 £xc8 16.£xc4, siempre sería inferior, por 16...e5μ” —dice Ellermane en 1944. Sin embargo, en tiempos recientes se llegó a esta posición en varias partidas, y hasta ganó alguna el blanco... El negro está objetivamente mejor según el módulo, pero no es fácil. 13...¤a5 14.£c2 e5 15.¤xd4! Ensayo de una regla general: un sacrificio es dudoso si el rival puede devolver el material en bue- nas condiciones. Podría ser el caso... Al problemista Ellerman le gustaba más 15.¥g3 0–0 16.¤xe5 r?-Wqk?-Tr Zpp?lVlp?p -?n?pZp-? ?-?-?-?- Q?pZpN?-VL ?-?-?N?- PZP-?-ZPPZP ?-MKR?L?R rSnlWqk?-Tr Zpp?-?pZpp -?-?pSn-? ?-Zp-ZP-VL- -VlpZP-?-? ?-SN-?N?- PZP-?-ZPPZP TR-?QMKL?R -?-Trk?-Tr Zpp?-?pZpp -?l?p?-? ?-?-ZP-?- -?p?-?-? WQ-?-?-?- PZP-?-ZPPZP ?-MK-?R?-
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    fxe5 17.¥xe5, perono funciona bien: 17...¤c6 y ¥f5 enseguida, pues la clavada es terrible. 15...exd4 16.¦xd4 £b6 17.£c3 Un error comprensible. Había varias alternativas y no era fácil elegir. La impresión visual no es tan mala; bloquea el peón c, apun- ta a f6 y a la ¦h8, mantiene un ojo en el ¤a5, puede haber pasajes de dama por la tercera en caso de enroque corto, y quita una pieza de la diagonal blanca frente a la inminente ¥f5. Pero, como en tan- tas cosas de la vida, a veces la lógi- ca simple no funciona. Los ajedre- cistas tenemos la ventaja de que nos refutan y nos obligan a entrar en razón. En el libro del torneo, Euwe prefie- re 17.¦xd7 ¢xd7 18.¥e2, y el juego parece más difícil para el negro. Por ejemplo: 18...¦c6 19.¥g4+ ¢e8 20.¦d1 ¢f8 21.¥d7 ¦c7 22.£c3± 1–0. Ziatdinov – Oll. Taskent, 1986. También es bastante buena 17.¦d5 ¥e6 18.¦h5, pero terminó per- diendo el blanco en Mamedyarov – Lagno. Ellerman recomienda (repito, ¡en 1944!) 17.¦d6, preferi- da hoy en día por la computadora y los jugadores de élite. Hay unas cuantas partidas, con resultados variados. Por ejemplo: 17...¦c6 18.¦xc6 £xc6 19.¥e2 f5 20.¥xe7 £xe4 21.¥f6 ¦g8 22.¥f3 £xc2+ 23.¢xc2 ¦g6 24.¦e1+ ¢f8 25.¥e7+ ¢g8 26.¢c3 ¦e6 27.¦xe6 fxe6 28.¥d6 ¢f7 29.¥h5+ ¢f6 30.f4 b5 31.h3 ¤c6 32.¥f3 e5 33.¥xc6 1/2– 1/2. Grischuk - Gélfand. Niza, 2010. 17...¥f5 18.g4 ¥g6 19.f4 A partir de ahora es difícil equivo- carse con negras. 19.¥d3, según Euwe, era la última oportunidad para mantener una lucha comple- ja. Aunque las líneas dan ventaja negra con el módulo y la tranqui- lidad del hogar, es difícil calcular y elegir las jugadas. Por ejemplo: 19...¥b4 (Si 19...£e6 20.¦d6. O bien 19...0–0 20.¥c2 ¥b4) 20.¤xf6+ ¢f8 21.¤d7+ ¢g7 ¡En la diagonal de la dama! 22.¤xb6 ¥xc3, etc. 19...¥c5 20.¦xc4 Contra 20.f5 las jugadas negras son únicas para ganar y para no perder, por lo que no son difíciles. Seguiría 20...¥xd4 21.¤xf6+ ¥xf6 22.¥xf6 0–0. 20...¤xc4 21.f5 Si 21.£xc4 0–0 22.f5 ¥e3. 21...¥d4 22.£b3 £c6 23.¥g2 23...£xe4+ ¡Game over! 24.¥xe4 ¤d2+ 25.¢a1 ¤xb3+ 26.axb3 0–0 27.fxg6 hxg6 28.¢b1 ¦fe8 29.¥d3 ¦e3 30.¦d1 ¥e5 0–1 Vida nueva para Euwe: bajó al puntero con negras y pasado mañana, jueves... ¡Blancas contra Botvínnik, quien a pocos metros le estaba haciendo la famosa inmor- tal al mismísimo Capablanca! BLANCAS CONTRA BOTVÍNNIK, RONDA 12 Bajo la foto del Botvínnik joven, Euwe sintetiza: —“Ante todo un jugador posicional, pero brillante en el ataque”. Opina que la Defensa Siciliana es muy apropia- da para su estilo. Comentando una partida suya, dice: —“Golpe espléndido y completamente ines- perado. Las negras inician un agudo ataque. ¡Botvínnik puro!”. —y continúa: —“Una de las prin- cipales características de Botvínnik, al igual que otros pro- minentes maestros de la joven generación, es una gran paciencia. Si no hay posibles combinaciones ni ataques directos, él sabe cómo maniobrar, dar vueltas, y lenta- mente mejorar su posición, sacan- do provecho de la más mínima oportunidad”. En la página 170 hay un párrafo que no estoy seguro de traducir bien: —“Aunque Botvínnik es ante todo un jugador posicional, y aun- que su concepción del juego difie- re vastamente de la de Alekhine, su juego revela, en cuanto a per- cepción de las chances de ataque, una gran semejanza con el brillan- te estilo del campeón del mundo”. Las posiciones estaban así: Keres, 7, Fine y Botvínnik 6.5, Alekhine 6, Reshevsky 5,5, Capablanca 5, Euwe 4,5, Flohr 3. Era jueves. El martes Botvínnik le había ganado a Capablanca una partida histórica, sacrificando dos piezas, que, según Kaspárov, marca un hito y anuncia la llegada de una nueva generación. Le faltaba jugar con Euwe, Flohr y Alekhine, un pareo muy bueno comparando con el de Keres (Fine, Alekhine y Capa- blanca). Se sienta a jugar confiado y optimista. Euwe había ganado la ronda anterior y estaría también de buen ánimo, si bien aún no -?r?k?-Tr Zpp?lVlp?p -Wq-?-Zp-? Sn-?-?-?- -?pTRN?-VL ?-?-?-?- PZPQ?-ZPPZP ?K?-?L?R -?r?k?-Tr Zpp?-?p?p -?q?-Zpl? ?-?-?P?- -?nVlN?PVL ?Q?-?-?- PZP-?-?LZP ?K?-?-?R CARLOS GARCÍA PALERMO 44 VIAJE AL PASADO
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    salía del anteúltimopuesto. Suponemos que ya no tuvo que trabajar el miércoles, según se desprende del artículo del BCM citado en la crónica. Euwe - Botvínnik Defensa Grünfeld [D96] 1.d4 ¤f6 2.c4 g6 3.¤c3 d5 4.¤f3 ¥g7 La Variante Moscú. Precisamente contra su creador, toda una deci- sión. 5.£b3 c6 A la Schlechter. Hoy en día casi todo el mundo juega 5...dxc4. El blanco consigue un centro de peo- nes, pero su dama está algo incó- moda. Cada partida intenta resol- ver qué vale más. 6.¥f4 Flohr había empleado la misma línea contra Reshevsky en la sexta ronda, consiguiendo buena posi- ción. E insistirá en la penúltima ronda contra el propio Botvínnik, quien jugará entonces la misma variante con blancas y con negras, dos días seguidos. Otras continua- ciones son: 6.e3 0–0 7.¥d2 e6 8.¥d3 b6 (8...¤bd7 1–0. Fine – Lilienthal. Moscú, 1937) 9.0–0 ¥b7 10.¦ad1 ¤bd7 11.cxd5 exd5 12.e4 dxe4 13.¤xe4 ¤xe4 14.¥xe4 ¤f6 1–0. Reshevsky – Flohr. Ronda 6. Y también contra 6.¥g5 dxc4 7.£xc4 h6 8.¥d2 ¥e6 1/2–1/2. Feigins – Flohr. Kemeri, 1939. Y, finalmente, 6.cxd5 cxd5 7.¥g5 e6 8.e4!? dxe4 9.¥b5+ ¢f8?! (por qué no 9...¥d7) 10.¤xe4, y pese a su ventaja, Botvínnik no conseguirá quebrar a Flohr. Tablas en 34 jugadas (ronda 13). 6...dxc4 7.£xc4 ¥e6 7...0–0 8.e4 ¤bd7 9.¥e2 ¤b6 10.£d3 ¥e6 11.0–0 £c8 12.¦ac1² 0–1. Gershman - Najdorf. Buenos Aires, 1939. 8.£d3 ¤d5 9.¥d2 —“Pérdida de tiempo. Con 9.¤xd5 cxd5 10.e3, el blanco man- tiene la pequeña ventaja de salida” (Ellerman). 9...¤b4 10.£b1 c5 11.dxc5 ¤8a6 12.e4 —“Pero no 12.a3 ¥b3 13.axb4 ¤xb4, etc.”. (Ellerman). 12...¤xc5 13.¥b5+ ¥d7 14.0–0 0–0 15.¥e3 ¥xb5 16.¤xb5 Ahora Botvínnik se relaja, siente que su rival ha perdido el control de la posición y que las negras están igual o mejor. Todavía en las nubes por la inmortal que le había hecho a Capablanca, ya cansado por el agotador torneo, hace una jugada que en principio provoca una buena impresión visual, por- que invade el campo de las blan- cas. Pero es el error decisivo... 16...£d3? Hay errores que cuestan caro... Este en particular, deja al negro sin posibilidades de remontar la partida. Y se esfuman sus chances de competir por el primer puesto. 16...¤e6 (Ellerman), 16...£b6 o también 16...£a5. Cualquiera de estas jugadas mantenía la igual- dad. 17.¤c7 El holandés no soltará a su presa. Conduce la fase técnica con preci- sión y energía. 17...¤xe4 18.¤xa8 ¦xa8 19.¦d1 £xb1 20.¦axb1 e6 21.¦d7 b6 22.¦c1 ¥f8 23.¤e5 ¤d5 24.¤xf7 ¥e7 25.¤e5 ¥f6 26.¤d3 ¤xe3 27.fxe3 ¥g5 28.¦cc7 ¥xe3+ 29.¢f1 ¤f6 30.¦xa7 ¦c8 31.¦g7+ ¢h8 32.¦gc7 ¦d8 33.¤e5 ¦e8 34.¦e7 Dos victorias seguidas. Y al otro día, viernes, negras contra Reshevsky. Viaje corto, de unos veinte kilómetros a Leiden, esta vez no hay día de descanso. 1–0 VERSUS RESHEVSKY (R13) —“Aprendió el ajedrez antes que el alfabeto” —dice Euwe de Reshevsky. Siguiendo el mismo método que con los demás juga- dores, en Meet the Masters traza una cuidadosa historia de su carrera, que voy a omitir para con- centrarme en las apreciaciones de su estilo. Nos cuenta Euwe que Reshevsky estuvo presenciando su r?-Wq-Trk? Zpp?-ZppVlp -?-?-?p? ?NSn-?-?- -Sn-?P?-? ?-?-VLN?- PZP-?-ZPPZP TRQ?-?RMK- rSnlWqk?-Tr Zpp?-ZppVlp -?p?-Snp? ?-?p?-?- -?PZP-VL-? ?QSN-?N?- PZP-?PZPPZP TR-?-MKL?R r?-?-Vlk? Zp-?R?p?p -Zp-?p?p? ?-?-?-?- -Sn-?n?-? ?-?-VLN?- PZP-?-ZPPZP ?-TR-?-MK- CARLOS GARCÍA PALERMO 45 LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
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    match revancha conAlekhine, en calidad de periodista. Reshevsky solía comenzar muy mal los torne- os y luego se iba recuperando. — “Estaba siempre en zeitnot” dice Euwe (de eso puedo atestiguar: perdí una partida contra Reshevsky en Lone Pine, California, 1977: hizo unas ocho jugadas en un minuto, todas las mejores). Frente a sus resultados dispares, arriesga Euwe: —“Una posible explicación de su inestabilidad deportiva, es que ha estado muy concentrado en su trabajo como contable”. Comenta la partida que le gana a Capablanca en Margate 1935, y al final, lo describe: —“En el medio juego es animoso y a menudo se decide por maniobras aparentemente arriesgadas que ni Botvínnik ni Flohr intentarían voluntariamente. Fortificado por nervios firmes, optimismo absolu- to, gran confianza en sí mismo, temperamento filosófico y una gran experiencia, se siente seguro en cualquier posición que sea remotamente presentable, y listo para cualquier tarea que el mundo de sus oponentes le pueda presen- tar”. (Página 184, de traducción complicada). Posiciones: Keres 7,5, Fine 7, Botvínnik 6,5, Alekhine 6,5, Reshevsky 6, Euwe 5,5, Capablanca 5,5 y Flohr 3,5, eran las posiciones faltando dos rondas. Reshevsky había perdido tres par- tidas en las primeras cuatro ron- das, pero después... ¡no volvió a perder! Luego de ganarle a su archirrival Reuben Fine, venía empatando una partida tras otra. Euwe plantea sólido, pero pasada la apertura agudiza la lucha y hasta saca ventaja. Reshevsky - Euwe Gambito de dama declinado [D54] 1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤c3 d5 4.¥g5 ¥e7 5.e3 0–0 6.¦c1 A primera vista, parece un orden novedoso para la época. Sin embargo, ¡se habían jugado ya treinta partidas! Y la primera, de 1889, en Berlin: Von Scheve - Caro (sí, ¡el coinventor de la Caro- Kann!). 6...h6 7.¥h4 ¤e4 8.¥xe7 £xe7 9.cxd5 ¤xc3 10.¦xc3 exd5 11.¥d3 c6 12.¤e2 12.¥b1 ¤d7 13.¤f3 ¤f6 14.¤e5 ¥e6 15.f4 ¦ad8 16.0–0. 1–0, Euwe - Spanjaard. Baarn, 1939. En cam- bio, 12.¤f3 no le gusta a Reshevsky ni a casi nadie, por 12...¥g4, pero el módulo propone la novedad 13.£b3!?, porque si 13...¥xf3 (13...¤d7 deja sin protec- ción b7) 14.gxf3, seguido de ¦g1. 12...¤d7 13.0–0 ¤f6 14.¤f4 Ocho años después, Euwe llegó con blancas a la misma posición e intentó mejorar con 14.£b1 a5 15.a3 ¥d7 (15...¥g4!?, con idea de si 16.b4 axb4 17.axb4 ¥xe2 18.¥xe2 ¤e4 19.¦c2 ¦a4) 16.b4 axb4 17.axb4 ¦a4 y, aunque no obtuvo nada especial, terminó ganando contra Medina en Londres, 1946. 14...¥g4 15.£c2 ¤h5 16.¤xh5 ¥xh5 17.¦c5 ¥g4 18.¦b1 ¦ae8 19.b4 £g5 20.¢h1 a6 21.a4 21...f5 Ataque de minorías en el flanco dama... ¡Y en el flanco rey! 22.f4 Hacía falta mucha energía y entu- siasmo para embarcarse en 22.b5 axb5 23.axb5 f4 24.e4 f3 25.g3÷, aunque para el módulo esté un poco mejor el blanco... 22...£e7 Ellerman dice: —“La debilidad en e3 basta para que el negro se ase- gure el empate”. 23.¦e1 ¦f6 24.h3?! 24...¦e6! No la vio su rival, pues la ¦e1 está en el aire. Por un momento, Euwe vislumbra posibilidades de una tercera victoria... 25.£f2 Pero no hay nada, la posición se simplifica demasiado y son tablas muertas. rSnlWq-Trk? ZppZp-VlpZpp -?-?pSn-? ?-?p?-VL- -?PZP-?-? ?-SN-ZP-?- PZP-?-ZPPZP ?-TRQMKLSNR -?-?rTrk? ?p?-?pZp- p?p?-?-Zp ?-TRp?-Wq- PZP-ZP-?l? ?-?LZP-?- -?Q?-ZPPZP ?R?-?-?K -?-?r?k? ?p?-Wq-Zp- p?p?-Tr-Zp ?-TRp?p?- PZP-ZP-ZPl? ?-?LZP-?P -?Q?-?P? ?-?-TR-?K CARLOS GARCÍA PALERMO 46 VIAJE AL PASADO
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    25...¦xe3 26.¦xe3 £xe327.£xe3 ¦xe3 28.¥xa6 Curioso momento táctico. 28...bxa6 29.hxg4 fxg4 Se podrían analizar también estas jugadas, pero no conducen a nada en especial, ni siquiera se ve una buena celada... Se podían jugar igualmente 29...¦d3, 29...¦b3 o 29...¦e4. 30.¢h2 ¦d3 31.¦xc6 ¦xd4 32.¦xa6 ¦xb4 33.¢g3 Tablas con negras contra Reshevsky no estuvo mal. Ahora toca descansar el sábado y la últi- ma, el domingo, viajar 45 kilóme- tros hasta Ámsterdam y... ¡blancas con Capablanca! ½–½ BLANCAS VS. CAPABLANCA, ÚLTIMA RONDA Es sumamente interesante la visión que Euwe tenía de Capablanca. Si con los otros juga- dores Euwe se deshizo en elogios, el tono cambia al referirse al cuba- no. Es extenso, pero no resisto la tentación de compartirlo, porque es sumamente interesante en varios sentidos. Veamos: —“Capablanca mostró talento desde el primer momento, pero hacía falta más que eso para alcan- zar la excelencia. Trabajó mucho, desde el comienzo, para desarro- llarlo. Como otros grandes juga- dores, combinó el estudio con la práctica. Aunque había un gran contraste con Alekhine; Capa- blanca no se aplicó al estudio de la teoría de aperturas (en la que por lo tanto nunca consiguió demasia- do), pero ahondó profundamente en el estudio de los finales y otras posiciones simples que tenían más que ver con la técnica que con la imaginación. Se dice que estudió exhaustivamente más de mil fina- les de torres, una tarea colosal que le ha dado buenos dividendos. Su experiencia práctica también fue diferente a la de los otros maestros de su generación. Participó en varios torneos en América, pero la medida real de su conocimiento teórico no fue la partida de torneo sino el blitz. Cuando era estudiante en Nueva York jugó miles de partidas rápi- das, todas por dinero, de modo que estaba forzado a concentrarse. Ello desarrolló en él, andando el tiempo, un concepto posicional superior que luego, en torneos internacionales, se revelaría como un arma temible. En primer lugar, aprendió a jugar rápido sin come- ter errores gruesos; en segundo lugar, desarrolló la habilidad de obtener las posiciones claras que le gustan desde cualquier tipo de situación. Durante años y años nunca estuvo apurado por reloj ni en posiciones que tuviera bajo su rígido control. Solo recientemente se deterioró al respecto; el diablo del tiempo le juega malas pasadas y todo se hace más difícil que antes”. “No hay que olvidar que él era el más viejo en AVRO, por eso proba- blemente fue el más afectado por los arduos viajes. Parecía más inclinado a capturar material a expensas de la posición, confiando en su habilidad defensiva para conseguir el milagro, pero ya no funcionaba”. 47 LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938 Vista de la sala de juego en Ámsterdam durante la ronda inaugural. En primer plano, Alekhine y Botvínnik. FOTO: CHESS NOTES BY EDWARD WINTER
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    Luego, comentando unapartida en que después de 1e4 e5 2 ¤c3, Capablanca juega ¥c5, dice: — “Según la teoría, ¤f6 es la mejor jugada, pero conduce a grandes complicaciones. Capablanca, nunca un gran conocedor de las aperturas, prefiere una línea modesta que produzca el tipo de posición que a él le gusta. Es el Capablanca real: quiere una posi- ción clara y nunca va a empren- der un ataque si su rival tiene algún tipo de contrachance. Si el ataque será o no decisivo, es de menor importancia. Lo principal es que él debe controlar comple- tamente la situación”. Cuando frente a Ragozin Capa- blanca elige 4.a3 contra la Nimzoindia, comenta Euwe: — “La variante Saemisch, una vigo- rosa línea cuyos pros y contras son difíciles de evaluar y que él emplea aquí porque no estaba muy bien en la tabla de posicio- nes. El blanco gana la «calidad menor» al precio del peón dobla- do y debe jugar enérgicamente al ataque. La experiencia muestra que tiene sus chances, pero no es el estilo habitual de Capablanca, a quien disgusta asumir compro- misos en la apertura”. (…) “Capablanca también puede hacer brillantes combinaciones... cuando pueden ser calculadas hasta el final. Muchos otros maes- tros combinan con menos exacti- tud. Confían en la evaluación general de la posición; sacrifican, por ejemplo, sin profundizar demasiado en las consecuencias. Capablanca no confía: calcula todo. Su extraordinaria experien- cia lo respalda muy bien: concibe una larga combinación en unos segundos, y puede así aplicar métodos matemáticos mucho más profundamente que otros maestros. Esto no quiere decir que ocasionalmente no haga una jugada cuyas consecuencias no estén exactamente calculadas; pero ocurre rara vez”. —“Después de todo lo que he escrito sobre Capablanca, quizás el lector se pregunta cómo llegó a perder su invencibilidad. A mi parecer, esta es la explicación: él percibe y calcula con increíble velocidad, pero está tan acostum- brado a esto, que su habilidad para investigar una posición meticulosamente disminuyó. “Lo que él no ve enseguida, no lo verá jamás, dijo alguien alguna vez, y aunque lo haya dicho en broma, tiene una pizca de verdad... Capablanca juega muy superfi- cialmente a veces, de manera que solo puede atribuirse a su falta de concentración. Esta es una debili- dad integral en su formación y puede ser parcialmente compen- sada empleando todo el tiempo de reflexión. Pero esto llevaría al zeitnot y por lo tanto a otros peli- gros, de modo que este pensador inspirado y veloz se ve gradual- mente envuelto en un círculo vicioso: superficialidad, errores en zeitnot, superficialidad… Cada tanto consigue salir de este círculo vicioso y su vieja invenci- bilidad surge de nuevo”. Se sabe que Capablanca era hipertenso y que tuvo un ataque durante AVRO. Es raro que Euwe no lo mencionara. Esta grave cir- cunstancia, que se fue agravando con la edad, le ocasionaba “apa- gones” durante las partidas, como por ejemplo en la Olim- piada de Buenos Aires, contra el jugador argentino Grau, en cuya partida el genial cubano cometió un error de principiante. Los dia- rios argentinos de la época reco- gen declaraciones del cubano, atribuyendo sus errores en Países Bajos a esa circunstancia. Euwe - Capablanca Defensa India de Dama [E18] 1.d4 ¤f6 2.c4 e6 3.¤f3 b6 4.g3 ¥b7 5.¥g2 ¥e7 6.0–0 0–0 7.¤c3 Única vez en su vida en la que Capablanca jugó de esta forma. Euwe tenía una experiencia previa con negras y, en los años sucesi- vos, jugó varias partidas con los dos colores. 7...d5 Hoy en día la teoría prefiere 7...¤e4 y, en aquel momento, había varios antecedentes. Por ejemplo: 8.£c2 ¤xc3 9.£xc3 f5 1/2–1/2. Gilg - Euwe. Karlsbad, 1929. 48 VIAJE AL PASADO Euwe impartiendo una clase en el Meisjes Lyceum. (Foto: Collection Spaarnestad)
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    8.¤e5 ¤e4 Inconsistente. Vienenal caso los comentarios de Euwe: necesidad de llegar a una posición clara, superficialidad a veces, poco estu- dio de las aperturas. Euwe estaría al tanto de 8...¤bd7!?, porque había sido empleada por un com- patriota suyo un año antes. 9.£a4 c6! 10.e4 (10.¤xc6 ¥xc6 11.£xc6 ¦c8 12.£a4 ¦xc4 13.£xa7 ¦xd4) 10...¤xe5 11.dxe5 ¤xe4 12.¤xe4 dxe4 13.¥xe4 £c7 1/2–1/2. De Groot - Zita. Estocolmo, 1937. Y con 8...c5, Bogoliúbov, le había ganado nada menos que a Rubinstein en 1920. 9.dxc5 ¥xc5 10.¥f4 ¤e4, etc. En cambio, 8...¤a6 era la favorita de Kárpov en los años setenta, y muchos lo imitamos. 9.cxd5 exd5 9...¤xc3 10.bxc3 ¥xd5 se ha inten- tado posteriormente. Jugable, pero siempre un poco inferior. 10.¤xe4 Novedad de Euwe, pues se había jugado dos veces 10.£c2. De todos modos, tengamos en cuenta que la información no circulaba en aque- llos tiempos como ahora: podían muy bien no conocer las partidas. 10...dxe4 11.£c2! Esto se le escapó a Capablanca. Le cuesta ahora sostener su posición. 11...f5 Si 11...£xd4 12.£xc7. 12.¥e3 ¤a6 13.¦ac1 £d5 14.¤c6 El final es desagradable para las negras. Capablanca consigue parar el primer embate, pero su posición tiene debilidades cróni- cas que marcarán el transcurrir de la partida. 14...¥xc6 15.£xc6 £xc6 16.¦xc6 ¦f6 17.¦fc1 ¦xc6 18.¦xc6 ¥d6 19.a3 Aquí es importante percibir el peligro, si entra en juego el alfil de casillas blancas, vía f3 o vía e3–f1, quitando el ¥e3 en algún momen- to. 19...¦e8 20.¥f4 O bien 20.¥h3 g6 21.¥h6 ¢f7 22.e3. 20...¥xf4 21.gxf4 ¢f7 22.e3 ¦e6 23.¦c4?! Otorga al negro una buena oportu- nidad. Era mejor 23.¦c3, que pre- para f3 o ¥f1, según corresponda. Si 23...c5 24.¥f1 ¦g6+ 25.¢h1 cxd4 26.exd4 y sufre el ¤a6. 23...b5 23...c5! fue señalada por los comentaristas. Aquí el cansancio y la hipertensión de Capablanca influyeron: es evidente que hay que sacarse de encima el peón retrasado a cualquier coste. 24.dxc5 ¤xc5 25.b4 ¤d3. 24.¦c3 c6 25.f3 g6 26.fxe4 fxe4 27.a4! bxa4 28.¦c4 ¢f6 29.¦xa4 29...c5 Ahora ya no sirve la liberación... Se nota el agotamiento de Capablanca: un mal torneo, y sufrir toda la partida, esto y aban- donar es lo mismo. Todavía aguantaba 29...¤c7 30.¦xa7 ¤d5 31.¢f2 h6, y el blanco tiene que trabajar para ganar. 30.¥f1 cxd4 31.¦xa6 dxe3 32.¦xe6+ ¢xe6 33.¥h3+ ¢d5 34.¢f1 ¢c4 35.¢e2 ¢b3 36.¥e6+ ¢xb2 37.¥g8 a5 38.¥xh7 a4 39.¥xg6 1–0 CONCLUSIÓN ¿Cuáles son las claves para enten- der la recuperación de Euwe? Como tantas cosas en la vida, un conjunto de factores. Pero por encima de que se encontró con un Fine un poco cansado, con un Botvínnik eufórico y con un Capablanca exhausto, hay que des- tacar que aprovechó muy bien todas sus oportunidades, y tuvo la presencia de ánimo para levantar- se después de un comienzo tan negativo, del cartel local en su país y con los amigos y los periodistas zumbando a su alrededor... NOTAS DEL AUTOR Todos sus problemas pueden 1 descargarse gratuitamente en problemistasajedrez.com.ar -?-?-?-? Zp-?-?-?p n?p?rMkp? ?-?-?-?- R?-ZPpZP-? ?-?-ZP-?- -ZP-?-?LZP ?-?-?-MK- rSn-Wq-Trk? ZplZp-VlpZpp -Zp-?-?-? ?-?-SN-?- -?-ZPp?-? ?-?-?-ZP- PZP-?PZPLZP TR-VLQ?RMK- -?-?-?-? Zp-Zp-?kZpp nZp-?r?-? ?-?-?p?- -?RZPpZP-? ZP-?-ZP-?- -ZP-?-ZPLZP ?-?-?-MK- CARLOS GARCÍA PALERMO 49 LA ACTUACIÓN DE MAX EUWE EN AVRO 1938
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    121 UN MUNDIALEXCITANTE El gran maestro internacional y 8 veces campeón de España Miguel Illescas, comenta el final electrizante del Mundial, que tuvo que llegar al desempate a rápi- das para dirimir al nuevo 17º campeón mundial de ajedrez. CANAL #CHESSFM EN YOUTUBE Novedades #ChessFM LOS SABIOS DE INTERNET Como siempre, el estilo imparcial e inconfundible de Miguel Illescas arroja luz sobre la realidad ante el tablero y desmiente muchos de los comentarios fata- listas vertidos en las redes sociales. CLAVES DEL MUNDIAL En la partida 7, Ding Liren planteó la agresiva Defensa Francesa... el gran maestro internacional y 8 veces campeón de España Miguel Illescas, nos descu- bre las claves de este apasionante duelo. AJEDREZ21 EN VR 360º Miguel Illescas, gran maestro y director de Ajedrez21, realiza una visita guiada en VR 360º a la sede de la tienda online, sita en el barrio de Gràcia, en el centro de Barcelona. El local también es la sede de la Escuela EDAMI y de la redacción de la revista bimestral de ajedrez Peón de Rey. Vídeo VR 360º realizado por Martí Fradera » noupunt.com
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    JUEGA LA DEFENSAINDIA DE REY La Defensa India de Rey es uno los sistemas de aper- turas más importantes y que todo buen aficionado debe conocer bien, pues incluye buena parte de las ideas dinámicas del ajedrez moderno. No en vano, ha sido el caballo de batalla de campeones de la talla de Fischer, Kaspárov o más recientemente Nakamura. Miguel Illescas, gran maestro y 8 veces campeón de España, nos enseña las ideas básicas. CANAL #CHESSFM EN YOUTUBE Novedades #ChessFM SISTEMAS RAROS EN LA ESPAÑOLA Conocer los grandes sistemas de la Apertura Española es fundamental para crecer como jugador de ajedrez. Pero eso, será más complicado sin antes estar preparado para las posibles sorpresas del negro, cuando este juega preparaciones muy poco practica- das pero tremendamente peligrosas si no dispone- mos de alguna buena respuesta. DEF. STEINITZ CLÁSICA Y DIFERIDA A finales del s. XIX y principios del XX, Steinitz y otros jugadores intercalaron la jugada 3...d6 en la Española. Desde entonces, se ha convertido en una de las alternativas más sólidas en vez de la moderna 3...a6. Hay que conocerla para poder combatirla con eficacia. ¡EL ANTÍDOTO CONTRA EL FEGATELLO! Uno de los lances en la apertura más temidos por los aficionados que comienzan es este ataque sobre el punto f7, que parece mortal. ¡Nada más lejos de la realidad! Aprovecha este curso de Chesskool-PDR para atraer a tus rivales a la trampa que les tienes preparada. 122
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    125 REPERTORIO APERTURAESPAÑOLA Es bien sabido que la apertura Española te hace cre- cer como jugador. Varias escuelas de ajedrez, como la Soviética, incluso obligaban a los jóvenes a aprender- la. Y, con este repertorio, vas a entender por qué. No en vano, estamos hablando de un arma letal para campeones mundiales como Kaspárov, Anand, Fischer y Kárpov. CANAL #CHESSFM EN YOUTUBE Novedades #ChessFM EL GAMBITO DEL CENTRO El Gambito del Centro en la Ruy López es un arma poco conocida y tremendamente peligrosa en el arse- nal blanco en esta apertura. Recientemente, el propio GM Miguel Illescas lo puso en práctica con notable éxito en el Festival Internacional de ajedrez rápido y blitz, BICAPAWN Xacobeo 2022. DRAGÓN HIPERACELERADO Poco a poco, el bando blanco ha ido combatiendo con éxito los diferentes sistemas negros en la Siciliana: el Dragón clásico, La Najdorf, la Scheveningen, etc. Con esta versión moderna del Dragón, seguramente sor- prendenderás a tus rivales y sacarás buen partido de forma rápida y eficaz. UNIVERSIDAD PEÓN DE REY Presentamos Chesskool, un nuevo y revolucionario sistema de estudiar ajedrez. Está dirigido a aficiona- dos y jugadores de club de cualquier nivel. Los mate- riales son de máxima calidad y avalados por el gran maestro español y 8 veces campeón de España, Miguel Illescas.
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    A FIRMA GUDEes garantía siempre de documentación rigurosa, así como de prosa cuidada y amena llena de anécdotas, citas y partidas siempre relevantes, el fruto de décadas dedicadas a la investigación y divulgación ajedrecística. Todo esto se da una vez más en su reciente libro y, sin embargo, hay algo que lo hace diferente a los anteriores: estamos ante el trabajo de un siglo y de una vida. Sí, hacían falta la conjunción de un siglo tan rico en historia ajedrecística como el XX y una vida tan volcada en su estudio como la de Antonio Gude para crear este grandioso homenaje —aún estaba pendiente— a la memoria colectiva de tantos jugadores que entregaron su vida al aje- drez. Ese es el propósito que el autor nos mani- fiesta en el prólogo: No creo que se le puedan pedir más requisitos al arrojado autor que acomete la gigantesca —desa- forada, que diría Don Quijote— empresa de cazar y domar para sus lectores la enorme y salvaje bestia, también bella, que es el siglo XX en aje- drez. Sin duda, el más desbordantemente fértil de toda la historia. Como el mismo Gude nos reco- noce: “Recopilar y sintetizar los hechos y eventos más importantes del ajedrez en el siglo pasado es tarea hercúlea que ha estado a punto de aplastar- nos”. El libro no solo comprende una galería de los acontecimientos más destacados y las figuras más relevantes, sino también una exquisita selección de 315 partidas que se trenzan con la apasionante antología de anécdotas vitales y vicisitudes socio- políticas, explicándose y justificándose mutua- mente. Selección hecha con ese contrastado oficio de cazador de rara avis y concienzudo coleccionista con el que ya nos ha deleitado en numerosos libros anteriores: Las jugadas más espectaculares del ajedrez 1901-2018, Técnica de la combinación de mate, Dinamismo y cálculo, El rey de los gam- bitos, Escuela de táctica o los cuadernos de entre- namiento, entre otros. Título: El mejor de los tiempos Autor: Antonio Gude Género: Historia del ajedrez Nº páginas: 404 Edita: Editora Solís ISBN: 978-85-98628-35-6 El libro no es solo un relato: es también un home- naje a los intérpretes y protagonistas de esos hechos, los jugadores de ajedrez, cuyos principales buscadores del oro ajedrecístico y magos del tablero arlequinado, han impreso en letra de fuego su hue- lla en la historia del rey de los juegos, a lo largo y ancho del siglo veinte. 54 L LA BIBLIOTECA DE GALVÁN RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE) El mejor de los tiempos (Antonio Gude) José Luis Torrego Profesor universitario
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    El autor integra,asimismo, el extenso conoci- miento adquirido por experiencia directa con los protagonistas a través de una trayectoria profe- sional difícil de superar, como son la creación y dirección de la RIA (Revista internacional de aje- drez), dirección de Jaque, más de 180 traduccio- nes del ruso, francés e inglés o las numerosas conferencias sobre ajedrez y su relación con otros campos artísticos, constantes e intensas lecturas y un infatigable afán de investigación, al que su curiosidad natural nunca le ha dado tregua. El presente volumen, de 1900-1960, es la primera parte de una obra que en breve se completará con el segundo, de 1961-2000, año en que el último gran campeón de ese siglo perdió el título. Este recorrido extenso, experto y exquisito es una obra, por única, imprescindible en la literatura ajedrecística, no solo en el ámbito español, sino mundial. De hecho, ya se publica de inicio tam- bién en portugués. El libro se inicia con la necesaria transición entre el XIX y el XX, dando precisas pinceladas que completan el retrato de esos maestros que vivie- ron con un pie en cada centuria, como Lasker y Tarrasch, continuadores de los hallazgos de Steinitz, artífices principales de la teoría ajedre- cística que imperará en todo el primer tercio del siglo y que llegará aún, con Capablanca, a ganar los torneos de Moscú y Nottingham de 1936. La otra gran rama, heredera del Romanticismo, la representa Chigorin. El ruso se opondrá siempre a que la sistematización de los manuales deje de lado la inspiración y el talento individuales. Sentará las bases de la Escuela Rusa, que será la Soviética y dará la mayor concentración de talen- to nunca vista en el tablero, tanto de una rama (Botvínnik, Smyslov, Kárpov) como de la otra (Bronstein, Tal, Spassky). Asistimos en Nueva York 1924 a la puesta de largo de Réti y su Hipermodernismo, llamado Neorro- manticismo por Alekhine, quien, estudiando a fondo estos nuevos conceptos y dotándolos de su genio combinativo, conquistaría el título mun- dial. Sí, los grandes torneos son visita obligada y disfrutada, pues marcan la historia del tablero tanto como los encuentros por el título: Hastings, San Sebastián, San Petersburgo, Nueva York, Carlsbad, Bad Pistyan, Moscú, Nottingham, Avro ... y más tarde las olimpiadas y los torneos inter- zonales por el campeonato, esos que Botvínnik diseñó con toda la dureza del que sabía que nunca había de pasar por ellos. Veamos un ejemplo de esa armónica integración de los acontecimientos sociopolíticos y los aje- drecísticos: Entretenidas, enriquecedoras, precisas pincela- das. Tras mostrar el premio de belleza contra Rauzer en el Campeonato de la URSS del 33, nos apunta: 55 El libro no solo incluye los acontecimien- tos y figuras más destacables, sino una exquisita selección de 315 partidas. RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE) JOSÉ LUIS TORREGO A la derecha de Stalin se encontraba Nikolai Bujarin, brillante intelectual y economista, el promo- tor,como hemos dicho,de la construcción de“socia- lismo en un país”, mientras que, a la izquierda, Trotsky, abogaba por una mayor democratización de los estamentos públicos y una internacionaliza- ción del socialismo. En el centro, bien asentado, estaba Stalin y, como es sabido, quien domina el centro del tablero domina la partida. Stalin no era un intelectual, pero además de astuto, era mucho más culto de lo que Bujarin yTrotsky pensaban,y su arrogante menosprecio les costaría muy caro a ambos. Por entonces, Ilyn-Genevsky y, sobre todo, Krylenko, maestro y abogado, que llegó a ser Fiscal General del Estado, habían convencido a los altos responsables políticos del gran valor social que el ajedrez podría tener en la nueva Unión Soviética. Entre los argumentos que esgrimían, ponían espe- cial énfasis en las virtudes que el juego inculcaba, como la lógica, la imaginación, la precisión y la dis- ciplina mental o arte de la planificación. Por último, pero no lo menos importante:el ajedrez era la ofer- ta ideal para un empleo constructivo del ocio, era barato y contribuía a alejar a los ciudadanos del alcoholismo. (Pág. 142) Botvínnik era un comunista declarado y admirador incondicional de Stalin, por quien incluso modificó su forma de comentar las partidas. Al principio, se inspiraba en el estilo elaborado y detallista de Tarrasch, pero, tras escuchar los discursos de Stalin y leer sus textos, llegó a la conclusión de que debía condensar sus comentarios, formulándolos con mayor concisión. (Pág. 218)
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    JOSÉ LUIS TORREGO 56RESEÑA LIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE) Por si alguien dudase de que Gude es el gran conocedor por excelencia del ajedrez soviético, le quedará patente: Y los acontecimientos del siglo entretejidos siem- pre con los del ajedrez, ese es el espíritu de la obra. Conmovedor episodio que plasma toda una época en Europa, este sobre Przepiórka: Con la nota: en la película Quemado por el sol, de Nikita Mijalkov, el general caído en desgracia se jacta de que tiene el número de teléfono de Stalin. (Pág. 239) Mijaíl Botvínnik, tal vez porque se sentía amenaza- do por los nuevos nombres del ajedrez soviético o tal vez porque quería reafirmar su liderazgo, pro- movió o fue el principal instigador de lo que dio en llamarse Campeonato Absoluto de la URSS. Le pre- ocupaba, sobre todo, que surgiese una gran figura que pudiese poner en peligro su match con Alekhine, así que, en diciembre de 1940, escribió a Vladímir Snegiriov (un personaje que,tras la muerte de Krylenko, había asumido un papel clave en las instancias deportivas), diciéndole que “era irónico que el título nacional debiese decidirse entre Lilienthal y Bondarevsky”, un comentario sibilino que al parecer las autoridades interpretaron como él quería. Korchnói declaró que lo que Botvínnik había escrito era que Lilienthal y Bondarevsky no deberían representar a la URSS. Muchos años des- pués,su sobrino Igor confirmó que el tío Mijaíl escri- bía a las autoridades siempre que surgía algún tema que él juzgaba importante para el ajedrez soviético, y que solían escucharle. El tema de los contactos (los famosos sviazi) era capital en el mundo soviético. El solo hecho de conocer el núme- ro de teléfono de un personaje importante era un arma considerable. En 1939 demostró su sentir patriótico al vender su casa para financiar el viaje del equipo de Polonia a la Olimpiada de Buenos Aires. Poco después, duran- te la invasión alemana, el inmueble familiar fue derruido. El 17 enero de 1940, una treintena de ajedrecistas reunidos en el apartamento de Franciszek Kwiecinski, enVarsovia, fueron detenidos. Algunos fueron liberados días después. Pero los de origen judío (entre los que se encontraban Przepiórka, Lowtzky, Frydman y algunos otros) fue- ron enviados a la prisión de Pawiak. Más tarde (se cree que en abril) fueron conducidos al bosque de Kampinos, cerca de Palmiry, y ejecutados por los nazis. (Pág. 250) Antonio Gude, reproduciendo una partida de su libro en casa de José Luis Torrego.
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    JOSÉ LUIS TORREGO 57 RESEÑALIBRO: EL MEJOR DE LOS TIEMPOS (ANTONIO GUDE) Magnífica e impactante es la revisión homenaje a los caídos y damnificados por la Segunda Guerra Mundial, la Generación Perdida que decía Bronstein. Así pues, concluyendo, estamos ante una obra magna, plena del lado humano de los aconteci- mientos. Bogoliúbov en Mannheim 1914, mante- nido prisionero dos años y quedándose después felizmente casado con una alemana; mientras los checos Hromadka y Treybal en el frente oriental atravesaron a pie toda Siberia hasta Vladivostok. Capablanca antes de la última ronda de Moscú 36 aliviando a Flohr por que le impusieran dejarse ganar ante Botvínnik “No se preocupe, pienso ganar a Eliskases”. Botvínnik mandando indirec- tas a Bronstein ante el URSS-EEUU: “Y que a nadie se le ocurra jugar el Gambito de Rey”. Ese mundo creado tras la guerra, donde el título Campeón de Occidente” se refería a “Campeón de América” y era disputado en realidad por dos polacos. También sonreímos cuando el pope pregunta a Tal por qué había sacrificado ese peón: “Porque me estorbaba”. O cuando el hombre que, al ser rechazado para barítono principal del Bolshói, se entregó al ajedrez y llegó a campeón. Nos sor- prendemos al saber del ajedrecista que diseñó un mortero ligero utilizado por el Ejército Rojo. Nos enfurecemos cuando Postnikov, jefe de la Delegación Soviética, prohíbe a Bronstein ganar a Smyslov en Zúrich con un “¿Acaso cree que esta- mos aquí para jugar al ajedrez?”. Detrás de los dioses que mueven las piezas, esos geniales predecesores de Kaspárov, los “No todos son héroes. Como en la vida también hay jugado- res de segunda fila y antihéroes”, de Antonio Gude. Ajedrecistas del XX, hombres en su siglo. Eso es “El mejor de los tiempos”. José Luis Torrego, con el libro de Gude. Antonio Gude (Vigo, 1946) es escritor, periodista, director deportivo, entrenador, traduc- tor y conferenciante, sin duda el más importante autor aje- drecístico en español de la his- toria y uno de los más relevan- tes de nuestro tiempo a nivel mundial. Fue Secretario General y Director Técnico de la Federación Española deAjedrez durante el periodo de 1989 a 1991. En 1979 fundó enVigo la revista El Ajedrez,de la que se publicaron 15 números. De Vigo se trasladó a Madrid de la mano de Pablo Aguilera como direc- tor de la publicación Jaque, en la que continuó como articulista y columnista hasta su cierre. Finalmente, abandonó esta publicación para dirigir la Revista Internacional deAjedrez,cuya última edición fue en 1995 y fue una de las más importantes en español de todos los tiempos. En 2012 dio conferencias en la Universidad Autónoma de México sobre “Ajedrez en el mundo del cine”. Es autor de 26 libros y18 cuadernos de entrena- miento, además de 180 traducciones del ruso, fran- cés e inglés sobre tema ajedrecístico. Actualmente Antonio Gude publica una columna de ajedrez en internet, “El Cubo de Rubik”, en la que trata diversos temas relacionados con el mundo del tablero. SOBRE EL AUTOR Se trata de una obra imprescindible en casa de todo buen aficionado.