Horus era originalmente un dios celeste egipcio que representaba al sol y la luna. Más tarde se convirtió en el hijo de Osiris y protector del inframundo egipcio. Luchó contra su tío Seth para recuperar el trono de su padre y se convirtió en el dios gobernante de todo Egipto. El Ojo de Horus era un poderoso símbolo protector que representaba el orden cósmico y el estado perfecto.