Los apócrifos difieren de la Biblia en varios aspectos: no concuerdan con los libros de Moisés, Cristo no los cita, fueron escritos después del periodo del Antiguo Testamento, enseñan doctrinas como la magia, el purgatorio y las oraciones por los muertos. Además, Jesús afirmó que la Escritura se extendía desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, excluyendo así los apócrifos del canon bíblico.