Los libros apócrifos, establecidos como tales por Jerónimo, son escritos religiosos no incluidos en el canon bíblico, que aunque no son considerados inspirados, reflejan temas relevantes del desarrollo de la fe y la historia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La existencia de libros deuterocanónicos reconocidos por la Iglesia Católica, pero considerados apócrifos por los protestantes, refleja una larga disputa sobre la inspiración y el valor histórico de estos textos. A través de varios concilios y el trabajo de figuras como Jerónimo y Lutero, se ha intentado mantener una distinción entre los textos canónicos y los apócrifos, que a menudo se confunden en la práctica.