El documento analiza los impactos negativos que tiene la práctica del esquí alpino en las montañas. Causa un gran impacto visual, destruye la vegetación y el suelo, contribuye a la erosión, y afecta negativamente a la atmósfera, la fauna, la flora y los sistemas hidrológicos. Además, fomenta un modelo de desarrollo masivo y poco sostenible que perjudica a las comunidades locales. La FAO advierte sobre la tendencia a explotar económicamente las montañas