Bucaramanga ha experimentado un crecimiento poblacional significativo, pasando de 502,654 habitantes en 2005 a aproximadamente 1,322,945 en 2017, lo que ha llevado a una expansión urbana hacia el norte. Este crecimiento ha generado problemas ambientales como contaminación y desplazamiento de fauna, así como efectos sociales como desigualdad y aumento de la delincuencia. Sin una gestión adecuada del medio ambiente, Bucaramanga podría enfrentar una grave crisis de recursos naturales en los próximos 50 años.