El Internet de las Cosas (IoT) implica que objetos cotidianos sean capaces de conectarse a Internet y ser controlados y localizados remotamente. Esto permitiría monitorear y mejorar la salud, el hogar y la agricultura. Algunos ejemplos son neveras que piden comida, pulseras de fitness, y lámparas e inodoros inteligentes. Sin embargo, la seguridad de los datos es una preocupación debido a los hackers. La IoT también puede ser útil para empresas al permitir el monitoreo remoto de productos y propiedades.