El documento describe la invención del lápiz. En 1564 se descubrió el grafito, lo que permitió la creación de los primeros lápices de grafito en Francia en el siglo XVII. En 1792, Jacques-Nicolás Conté mejoró este proceso al mezclar grafito y arcilla y sumergir las minas resultantes en cera para que dejaran marca en el papel. Más tarde, otros perfeccionaron este método para producir lápices de manera más eficiente.