La Reina Isabel II invitó al Presidente de Argentina Néstor Kirchner a tomar el té en el Palacio de Buckingham. Durante la reunión, Kirchner le preguntó a la Reina cómo sabe si las personas que la rodean son inteligentes. Ella llamó a Tony Blair y le hizo una pregunta, a la que él respondió correctamente, demostrando su inteligencia. Más tarde, Kirchner hizo la misma pregunta a Aníbal Fernández, quien no pudo responderla y tuvo que pedir ayuda a otros funcionarios del gobierno.