El ángel le dice al narrador que el peor castigo es entregar todo de uno mismo en el amor (corazón, alma, besos, sonrisa, llanto, sueños, palabras, integridad, espalda, oído, cuerpo, pies) y no recibir nada a cambio, sino indiferencia, frío y vacío. Entregar el amor sin ser amado de vuelta es, según el ángel, el castigo más doloroso.