El poema celebra la independencia de Ecuador y el heroísmo de sus hijos que lucharon contra el dominio español. En las primeras estrofas, los hijos de Ecuador juraron vengarse del yugo impuesto por España y derramaron su sangre para liberar a la patria. Dios aceptó su sacrificio y más héroes surgieron para luchar contra los españoles en las montañas y valles. Finalmente, España cedió y Ecuador obtuvo su libertad, que los hijos del país defenderán de cualquier intento de sometimiento futuro.