El documento describe el milagro eucarístico de Lanciano, Italia, donde en el año 700 un monje que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía vio que la hostia se convirtió en carne y el vino en sangre durante la misa. Análisis científicos realizados en los siglos posteriores han demostrado que la carne es músculo cardiaco humano y la sangre es sangre humana del grupo sanguíneo AB, lo que constituye un fenómeno inexplicable.